El envenenamiento por plomo no solo afecta la salud a largo plazo, también la movilidad social
Cynthia Brownfield tuvo suerte. Cuando una prueba mostró que su hija, entonces de 2 años, tenÃa niveles altos de plomo en sangre, ella pudo hacer algo.
Brownfield, pediatra en Saint Joseph, Missouri, solicitó una inspección de su casa y encontraron plomo en las ventanas. Las hizo reemplazar y también reparó las tuberÃas. Probablemente el plomo afectó a su hija, ahora de 12 años, dijo Brownfield. Pero la acción rápida minimizó su exposición, y ahora es una preadolescente sana y activa.
“TenÃamos una situación financiera que nos permitió contratar a un fontanero y cambiar las ventanas”, dijo. Pero otros, incluso sus propios pacientes, pueden no ser tan afortunados. Y esta realidad puede tener implicaciones aún más amplias que las generalmente aceptadas.
En California, oficiales de salud están plenamente conscientes de los peligros del plomo, y los legisladores están considerando un proyecto de ley que requerirÃa que se le hiciera la prueba para detectar el metal tóxico, de manera rutinaria, a todos los niños de entre seis meses y 6 años.
abren nuevos caminos al sugerir que los efectos de la exposición al plomo en la infancia continúan desarrollándose hasta la edad adulta, no sólo perjudicando el desarrollo cognitivo de una persona, sino también limitando potencialmente su crecimiento socioeconómico.
EspecÃficamente, investigadores de la Universidad de Duke rastrearon a una generación de niños sobre la base de datos recopilados a través de una ¾±²Ô±¹±ð²õ³Ù¾±²µ²¹³¦¾±Ã³²Ô de casi 30 años realizada en Nueva Zelanda, conocida como el .
Los investigadores analizaron el desarrollo de más de 1,000 neozelandeses nacidos entre abril de 1972 y marzo de 1973. En ese momento, la exposición al plomo era común porque la gasolina todavÃa lo contenÃa, creando una muestra considerable que incluyó a personas de todo género y clase social. A más de la mitad de las personas del grupo analizado se le habÃa realizado la prueba para plomo a los 11 años.
El estudio rastreó el desarrollo cerebral y la situación socioeconómica a través de los años, cubriendo un perÃodo suficientemente largo para poder analizar los efectos del plomo en la salud, explicó Aaron Reuben, aspirante al doctorado en neuropsicologÃa en la Universidad de Duke, y autor principal del estudio.
ara el momento en el que los participantes cumplieron 38 años, se reveló un patrón: los niños que habÃan sufrido exposición al plomo temprano en la vida tuvieron peores habilidades cognitivas, dependiendo de cuánto habÃa sido el nivel de exposición. La diferencia fue estadÃsticamente significativa. También tuvieron más probabilidades de estar en peor situación socioeconómica que aquellos que no habÃan estado expuestos al plomo. El estudio encontró que no importa cuál sea el Coeficiente Intelectual (CI) del niño, de la madre, o el estatus social de la familia, el envenenamiento por plomo resultó en una movilidad social descendente. Según la ¾±²Ô±¹±ð²õ³Ù¾±²µ²¹³¦¾±Ã³²Ô, eso fue en gran parte gracias al deterioro cognitivo.
“Independientemente de donde empieces en la vida, la exposición al plomo en la infancia te empuja hacia abajo en tu trayectoria”, dijo Reuben.
Aunque esta ¾±²Ô±¹±ð²õ³Ù¾±²µ²¹³¦¾±Ã³²Ô se estableció en Nueva Zelanda, ofrece una visión de un problema que, según los expertos, es bastante frecuente en los Estados Unidos y en todo el mundo. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que hasta s tenÃan niveles de plomo en la sangre lo suficientemente altos como para causar preocupación: 5 microgramos por decilitro y más. Al menos en 4 millones de hogares en todo el paÃs viven niños que experimentan una exposición significativa al plomo.
La crisis del agua del año pasado en , puso el problema de la exposición al plomo en el centro de la preocupación de salud pública. Mientras tanto, una de la agencia de noticias Reuters publicada este invierno encontró niveles elevados de plomo en casi 3.000 comunidades en todo el paÃs.
En California, esta ¾±²Ô±¹±ð²õ³Ù¾±²µ²¹³¦¾±Ã³²Ô halló que más del 7% de los niños testeados en el vecindario Fruitvale de Oakland presentaron niveles altos de plomo en sangre. En Selma, una ciudad ubicada 15 millas al sudeste de Fresno, más del 6% de los niños que se hicieron la prueba tenÃan niveles altos de plomo.
En comparación, alrededor del 5% de los niños testeados en Flint mostraron altos niveles de plomo en sangre luego que se hallara que el agua potable estaba contaminada, según el informe de Reuters.
En 2012, a 650,402 niños menores de 21 años en California se le hizo la prueba para plomo, y alrededor de 13,000 de ellos -2%- tenÃan niveles de plomo por encima del lÃmite considerado inseguro, según datos del departamento de Salud estatal.
Los CDC han cambiado recientemente sus sugiriendo que cualquier exposición a esta sustancia quÃmica en la niñez es perjudicial, y está presionando para deshacerse de la intoxicación por plomo en los niños en 2020.
En los Estados Unidos, los niños en situación de riesgo suelen ser más pobres y de minorÃas raciales, en parte porque más a menudo viven en casas antiguas que tienen pintura con plomo. Esta es una gran diferencia con la población investigada, que tendió a ser blanca no hispana. Sin embargo, debido a que el estudio abarcó un perÃodo de tiempo en el cual el plomo todavÃa se usaba en la gasolina, la exposición que se midió abarcó a un espectro de clases más amplio.
Eso añade una consecuencia mayor a estos hallazgos, dijeron muchos.
“Los niños que son pobres, o que tienen algunos de estos otros determinantes sociales de la salud que son negativos, terminan doblemente afectados. Cualesquiera sean las consecuencias para la salud que tienen por ser pobres, a éstas se agregan las consecuencias adicionales de estar expuestos al plomo”, dijo Jerome Paulson, profesor emérito y pediatra de la Universidad George Washington. Paulson ha investigado los efectos del plomo en los niños, aunque no estuvo involucrado en este estudio.
“Si quieres hablar de ‘romper el cÃrculo de la pobreza’, los niños que sufren la exposición al plomo probablemente tendrán más dificultades”, agregó.
Dicho esto, estas conclusiones no son perfectas. Por ejemplo, la ¾±²Ô±¹±ð²õ³Ù¾±²µ²¹³¦¾±Ã³²Ô no tiene en cuenta cualquier variación en la forma en que los niños que fueron sometidos a la prueba pueden haber estado expuestos previamente al plomo, o cómo su exposición continua al plomo en la edad adulta puede haber diferido. Los que trabajaron en la construcción, por ejemplo, pudieron haber tenido una mayor exposición al plomo que los que tuvieron empleos en oficinas, señaló Paulson. Pero en general, dijo, genera un fuerte argumento sobre el impacto a largo plazo de la exposición al plomo en la infancia.
, y , que tienen ciudades con áreas concentradas de viviendas antiguas, han identificado el envenenamiento por plomo como un importante peligro para la salud infantil. Los CDC también han adoptado la “prevención primaria”: verificar si las viviendas tienen plomo y eliminarlo antes de que la gente se mude y se exponga a sus riesgos. Sin embargo, la obtención de recursos para verificar la presencia de plomo, la prueba y la reducción del quÃmico plantea su propio conjunto de desafÃos.
El estudio de JAMA ilustra, en parte, una de esas dificultades. El envenenamiento por plomo ocurre durante años, no de un dÃa para otro. Asà que demostrar el impacto, aunque en última instancia sea significativo, es difÃcil de hacer.
“La prevención no genera mucha emoción. Si impide que algo suceda, es una cosa maravillosa, pero es difÃcil de medir y de tener crédito por eso”, dijo David Bellinger, profesor de neurologÃa de la Escuela de Medicina de Harvard y profesor del departamento de salud ambiental de la escuela de salud pública de la universidad. Bellinger escribió un comentario que se publicó en JAMA junto con el estudio.
Y generalmente el financiamiento para tales programas es poco confiable, dijo Donna Cooper, directora ejecutiva de Public Citizens for Children and Youth, una organización sin fines de lucro con sede en Pensilvania que aboga por los jóvenes. Por ejemplo, los planes presupuestarios iniciales de la Casa Blanca impulsarÃan algunos fondos para la reducción de plomo, pero reducirÃan s usadas para propósitos similares. Y para muchos estados, dijo, incluso lo que ya está disponible no es suficiente para cubrir el alcance de la preocupación.
“Tenemos una guÃa muy clara de los CDC sobre lo que se debe hacer, y no hay dinero para respaldarla”, dijo Cooper. “Va y viene con los titulares”.