La ayuda que m谩s necesitan muchos estadounidenses mayores
Un lunes reciente Sandy Guzman, una trabajadora comunitaria de salud en una zona rural de Oregon, condujo hasta una peque帽a ciudad llamada The Dalles para visitar a una paciente de alrededor de 60 a帽os.
La mujer vive sola y 鈥渞ealmente batalla mucho contra el aislamiento social鈥, explic贸 Guzman. Despu茅s de una ca铆da grave y una cirug铆a posterior, usa silla de ruedas. Ella le coment贸 que le gustar铆a ir a servicios religiosos en una iglesia cercana, pero que no ten铆a c贸mo llegar y no quer铆a resultar 鈥渦na molestia鈥.
鈥淟lamamos al pastor para ver si hab铆a alguien que pudiera recogerla los domingos鈥, cont贸 Guzman. Y s铆, hab铆a.
Al d铆a siguiente, Guzman visit贸 a otra mujer con insuficiencia card铆aca que necesita ox铆geno constantemente. La paciente vive en 鈥渦na vivienda no muy adecuada, sin cocina鈥, y dispone solo de un calentador el茅ctrico para proporcionar calefacci贸n.
鈥淓st谩bamos tratando de averiguar si califica para vivienda del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUB, por sus siglas en ingl茅s) o para una residencia asistida鈥, dijo Guzman. 鈥淧asamos mucho tiempo revisando las opciones y elaboramos un plan鈥.
La agenda del mi茅rcoles incluy贸 un viaje de 20 millas hasta Hood River para ver a una mujer de 81 a帽os cuya pareja por casi cuatro d茅cadas est谩 luchando contra un c谩ncer grave. Guzman, que habla con ella en espa帽ol, la encontr贸 angustiada ante la posibilidad de perderlo.
Guzman hab铆a logrado que la mujer empezara a ver a una terapeuta que la ayudara a atravesar la crisis, algo nada f谩cil de conseguir. Pero en esa visita 鈥渟olo le pas茅 pa帽uelos y trat茅 de ofrecer palabras de consuelo鈥, cont贸. 鈥淟a verdad, a veces lo mejor es simplemente sentarse y escuchar鈥.
Un trabajador comunitario de salud, seg煤n la (APHA, por sus siglas en ingl茅s), es un 鈥渕iembro de confianza鈥 de una comunidad local o alguien que tiene 鈥渦n conocimiento inusualmente profundo鈥 de la misma, lo que le permite actuar como intermediario entre los pacientes y el sistema de salud.
Estos trabajadores existen desde la d茅cada de 1960, especialmente en zonas rurales y de bajos ingresos. Hoy, su n煤mero est谩 creciendo. La Oficina de Estad铆sticas Laborales , aunque la Asociaci贸n Nacional de Trabajadores Comunitarios de Salud asegura que el n煤mero seguramente es muy superior.
Esto refleja en parte la dificultad de contabilizar a esos trabajadores, que reciben diversos nombres 鈥攅ducadores de salud comunitarios, especialistas en divulgaci贸n, promotores de salud鈥 y que operan bajo distintas normativas estatales, a veces sin necesidad de licencia ni certificaci贸n.
Lo que tienen en com煤n es que 鈥渉ablan como las personas con las que trabajan鈥, dijo Sam Cotton, responsable del plan de estudios de varios programas de este tipo en la Universidad de Louisville, en Kentucky.
鈥淐on la escasez de profesionales de salud y el envejecimiento de la poblaci贸n, hay un gran impulso para esto鈥, asegur贸.
En Oregon, por ejemplo, cinco cl铆nicas rurales emplean trabajadores comunitarios de salud, que obtienen certificaci贸n estatal despu茅s de completar 90 horas de capacitaci贸n en l铆nea, a trav茅s de un programa llamado Connected Care for Older Adults. Una sexta cl铆nica que emplea a un trabajador comunitario de salud opera en el vecino estado de Washington.
Los pacientes m谩s fr谩giles est谩n enfrentando muchas dificultades. 鈥淐omo no pueden conducir, no pueden ir al supermercado a hacer las compras鈥, dijo la doctora Elizabeth Eckstrom, jefa de geriatr铆a de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon, quien ayud贸 a supervisar el inicio del programa en 2022. 鈥淭ampoco est谩n tomando sus medicamentos, ya sea por razones cognitivas o porque no pueden llegar hasta la farmacia鈥.
Pocos han completado una directiva anticipada, donde se especifica el tipo de atenci贸n que desean 鈥攐 no鈥 recibir si sufren una crisis de salud.
Los trabajadores comunitarios de salud de Connected Care se ocupan de muchos problemas que no son exactamente de salud, desde instalar rampas para silla de ruedas hasta ayudar a los pacientes a solicitar beneficios de alimentaci贸n y vivienda. Se les asignan 90 d铆as para trabajar con cada paciente, normalmente mediante visitas a domicilio.
Tambi茅n ayudan a coordinar citas de seguimiento m茅dico. Realizan evaluaciones cognitivas y de salud mental, y vigilan el uso excesivo de medicamentos, registrando sus observaciones en las historias cl铆nicas electr贸nicas de los pacientes.
鈥淓s como ser los ojos y los o铆dos de los m茅dicos, para saber lo que ocurre fuera de los 20 minutos que pueden dedicarles a los pacientes鈥, se帽al贸 Guzman, cuyo trabajo abarca desde encargar una alfombra para la ba帽era hasta denunciar posibles casos de abuso financiero.
En sobre pacientes de Connected Care (edad promedio: 77 a帽os), un subgrupo mostr贸 reducciones importantes en visitas a salas de emergencia y hospitalizaciones entre quienes recibieron ayuda de trabajadores comunitarios de salud.
Una investigaci贸n m谩s exhaustiva, a煤n no publicada, respalda ese hallazgo, explic贸 Eckstrom.
鈥淟as visitas a emergencias cuestan miles de d贸lares y las hospitalizaciones, decenas de miles鈥, se帽al贸. El costo por paciente del programa de 90 d铆as es de $1.500. Sus trabajadores ganan $25 por hora, un salario bastante habitual, y reciben todos los beneficios laborales.
La doctora Manali Patel, onc贸loga de la Universidad de Stanford, encontr贸 para pacientes mayores con c谩ncer avanzado en un ensayo cl铆nico en el Sistema de Atenci贸n M茅dica para Veteranos de Palo Alto.
鈥淢uchas personas mor铆an en la unidad de cuidados intensivos鈥, record贸. 鈥淪i les hubi茅ramos preguntado, probablemente habr铆an preferido estar en casa鈥. Agreg贸 que los onc贸logos 鈥渟on notoriamente malos para entablar esas conversaciones y documentarlas鈥.
Pero cuando un trabajador de salud no profesional llamaba peri贸dicamente a los pacientes para ayudarlos a conocer sus opciones, discutir sus preferencias con el equipo m茅dico y presentar directivas anticipadas, los resultados 鈥攑ublicados en JAMA Oncology en 2018鈥 fueron 鈥渕uy espectaculares鈥, dijo Patel.
M谩s del 90% de los veteranos participantes ten铆an sus metas documentadas en sus expedientes, comparado con menos del 20% en el grupo de control. Los pacientes atendidos por ese trabajador tuvieron significativamente menos visitas a emergencias y hospitalizaciones, y fueron m谩s propensos a inscribirse en cuidados paliativos.
Patel y sus colegas siguieron documentando los beneficios que aportan los trabajadores de salud no profesionales 鈥攗saron ese t茅rmino鈥 cuando asum铆an otras tareas en distintos entornos.
En cl铆nicas oncol贸gicas de Arizona y California, por ejemplo, dos trabajadores de salud no profesionales, que eran biling眉es, hac铆an a pacientes con c谩ncer mayores de 75 a帽os para evaluar s铆ntomas como dolor, n谩useas, dificultad para respirar y depresi贸n.
Que alertaran a los equipos m茅dicos sobre los problemas de estos pacientes redujo sustancialmente las visitas a las salas de emergencia y las hospitalizaciones. El ahorro promedio fue de $12.000 por paciente.
鈥淓sta intervenci贸n de baja tecnolog铆a, basada en el contacto humano, produjo enormes beneficios鈥, dijo que acompa帽贸 ese estudio en la revista m茅dica JAMA.
鈥淟os trabajadores comunitarios de salud deber铆an formar parte de todos los equipos m茅dicos鈥, sostuvo Eckstrom. 鈥淎poyan al paciente de maneras que el sistema m茅dico simplemente no puede, por m谩s que lo intente鈥.
Sin embargo, un obst谩culo para ampliar su uso es el financiamiento inestable.
En 2024, Medicare comenz贸 a cubrir algunos servicios de trabajadores de salud comunitarios, pero no todos. (Por ejemplo, no se reembolsan los costos de manejar 30 millas hasta hogares remotos). La cobertura de Medicaid es fragmentada; en algunos estados se paga algunos servicios y en otros no.
鈥淢uchos puestos de trabajadores comunitarios de salud dependen de subvenciones de corto plazo鈥, dijo Neena Schultz, directora de la Asociaci贸n Nacional de Trabajadores Comunitarios de Salud. 鈥淐贸mo mantener funcionando esos programas es algo de lo que hablamos todos los d铆as鈥.
La asociaci贸n y otros defensores presionan para obtener m谩s financiamiento estatal y federal. El nuevo distribuir谩 $10.000 millones al a帽o e incluir谩 algunos fondos para programas con estos trabajadores, pero los recortes a los presupuestos estatales de Medicaid podr铆an m谩s que compensar esas ganancias.
Sin embargo, las subvenciones que financian Connected Care for Older Adults contin煤an. Guzman, empleada de la cl铆nica sin fines de lucro One Community Health, sigue haciendo sus rondas.
Una victoria reciente: un paciente que acababa de enviudar, de unos 60 a帽os, estaba pasando dificultades econ贸micas sin el ingreso de su esposa, perdi贸 su vivienda y estaba durmiendo en su camioneta.
A trav茅s de otro paciente, Guzman se enter贸 de que el due帽o de una casa rodante sin usar estaba dispuesto a donarla. El viudo ahora vive c贸modamente en un parque de casas m贸viles.
Cuando est谩s en la casa de un paciente, 鈥渉ay una sensaci贸n de confianza, de tranquilidad鈥, cont贸 Guzman. 鈥淪e sienten m谩s seguros hablando de las cosas. No tienen prisa. Se construye una relaci贸n y sienten que tienen a alguien que aboga por ellos鈥.
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