Dementia Archives - 麻豆女优 Health News /es/tag/dementia/ 麻豆女优 Health News produces in-depth journalism on health issues and is a core operating program of 麻豆女优. Thu, 16 Apr 2026 02:34:20 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.5 /wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=32 Dementia Archives - 麻豆女优 Health News /es/tag/dementia/ 32 32 161476233 Muchas personas mayores aceptan las vacunas con entusiasmo. La investigaci贸n les da la raz贸n /es/aging/muchas-personas-mayores-aceptan-las-vacunas-con-entusiasmo-la-investigacion-les-da-la-razon/ Mon, 23 Jun 2025 08:55:00 +0000 /?post_type=article&p=2052603 Kim Beckham, agente de seguros en Victoria, Texas, había visto a sus amigos sufrir tanto por la culebrilla (shingles) que quería recibir la primera vacuna aprobada contra esta infección tan pronto como estuviera disponible, incluso si tenía que pagarla de su bolsillo.

Su médico y varias farmacias le dijeron que no podían administrarle la vacuna porque no tenía la edad recomendada en ese momento, que era de 60 años. Así que, en 2016, celebró su cumpleaños 60 en su CVS local.

“Estuve allí cuando abrieron”, recordó Beckham. Después de recibir su inyección de Zostavax, dijo: “Me sentí muy aliviada”. Desde entonces, ha recibido la vacuna contra la culebrilla, más reciente y eficaz, además de otras: contra la neumonía, el virus respiratorio sincitial (VRS), las dosis anuales contra la gripe y todas las recomendadas contra covid-19.

Algunas personas mayores están muy contentas de vacunarse.

A Robin Wolaner, de 71 años, editora jubilada de Sausalito, California, la conocen por ser insistente con sus amigos que tardan en recibir las vacunas recomendadas, les manda estudios médicos relevantes. “Los sermoneo un poco”, admitió.

Deana Hendrickson, de 66, quien cuida a diario a tres nietos pequeños en Los Ángeles, pidió una dosis adicional de la triple vírica (SPR), aunque fue vacunada contra el sarampión, las paperas y la rubéola de niña, lo hizo por si su inmunidad al sarampión había disminuido.

Para los adultos mayores que expresan mayor confianza en la seguridad de las vacunas que los grupos más jóvenes, los últimos meses han traído consigo investigaciones muy positivas.

Estudios recientes han descubierto importantes beneficios de una nueva vacuna, versiones mejoradas, y otra que podría ofrecer una ventaja importante que nadie previó.

Los nuevos estudios llegan en un momento político tenso. El secretario de salud de la nación, Robert F. Kennedy Jr., ha menospreciado durante mucho tiempo ciertas vacunas, calificándolas de inseguras y afirmando que los funcionarios de gobierno que las regulan son corruptos y están comprometidos.

El 9 de junio, Kennedy despidió a un panel de asesores científicos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y luego los reemplazó por algunos que se han mostrado escépticos respecto a las inmunizaciones. Sin embargo, hasta el momento, Kennedy no ha intentado restringir el acceso a las vacunas para los estadounidenses mayores.

La evidencia de que las vacunas son beneficiosas sigue siendo abrumadora.

La frase se ha convertido en una de las favoritas de William Schaffner, especialista en enfermedades infecciosas del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt.

“La población mayor de 65 años, que a menudo sufre el peor impacto de los virus respiratorios y otros, ahora se beneficia de vacunas que pueden prevenir gran parte de esas enfermedades graves”, afirmó Schaffner.

Tomemos como ejemplo la gripe, que anualmente envía de 140.000 a 710.000 personas a hospitales, la mayoría de ellas seniors, y es mortal para el 10% de los adultos mayores hospitalizados.

Por unos 15 años, los CDC han aprobado varias vacunas antigripales mejoradas para personas de 65 años o más. Más eficaces que la formulación estándar, estas vacunas contienen niveles más altos del antígeno que genera protección contra el virus o incorporan un adyuvante que crea una respuesta inmunitaria más fuerte. También son vacunas recombinantes, desarrolladas mediante un método diferente, con niveles más altos de antígeno.

En un metaanálisis publicado en el Journal of the American Geriatrics Society, “todas las vacunas mejoradas fueron superiores a la dosis estándar para prevenir hospitalizaciones”, expresó Rebecca Morgan, metodóloga de investigación en salud de la Universidad Case Western Reserve y autora del estudio.

En comparación con la vacuna antigripal estándar, las vacunas mejoradas en adultos mayores entre un 11% y un 18%. Los CDC recomiendan a los recibir las vacunas mejoradas, como muchos ya lo hacen.

Más buenas noticias: las vacunas para prevenir el virus respiratorio sincitial en personas mayores de 60 están dando buenos resultados.

El VRS es la causa más común de hospitalización en bebés y también representa riesgos significativos para los adultos mayores. “Temporada tras temporad, produce brotes de enfermedades respiratorias graves que rivalizan con la influenza”, afirmó Schaffner.

Dado que la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) aprobó por primera vez una vacuna contra el VRS en 2023, la temporada 2023-24 brindó “la primera oportunidad de observarla en un contexto real”, explicó Pauline Terebuh, epidemióloga de la Facultad de Medicina Case Western Reserve y autora de publicado en la revista JAMA Network Open.

Al analizar los historiales médicos electrónicos de casi 800.000 pacientes, los investigadores descubrieron que las vacunas tenían una eficacia del 75% contra la infección aguda, es decir, enfermedades lo suficientemente graves como que el pacientes pida una cita con un proveedor de salud.

Las vacunas tuvieron una eficacia del 75 % en la prevención de visitas a salas de emergencia, y del 75% en hospitalizaciones, en personas de 60 a 74 años, y mayores.

A pesar de que obtienen un nivel de protección ligeramente menor de la vacuna, los pacientes inmunodeprimidos también se beneficiarán al vacunarse, afirmó Terebuh.

En cuanto a los efectos adversos, el estudio reveló un riesgo muy bajo de síndrome de Guillain-Barré, una afección poco común que causa debilidad muscular y que suele aparecer tras una infección, en aproximadamente 11 casos por cada millón de dosis de vacuna. Esto, enfatizó, “no debería disuadir a la gente”.

Ahora, los CDC recomiendan la vacunación contra el VRS para las personas mayores de 75 años, y para las de 60 a 74 años si tienen un mayor riesgo de enfermedad grave (a causa de, por ejemplo, una enfermedad cardíaca).

A medida que se disponga de datos de la temporada 2024-25, los investigadores esperan determinar si la vacuna seguirá siendo de una sola dosis o si la inmunidad requerirá la vacunación cada determinado tiempo.

Las personas mayores de 65 años expresan la mayor confianza en la seguridad de las vacunas que cualquier otro grupo de adultos, según una encuesta de 麻豆女优 realizada en abril. Más del 80% afirmó tener “mucha” o “algo” confianza en las vacunas contra el sarampión, la rubéola, la neumonía y la gripe.

Aunque la vacuna contra covid obtuvo un apoyo más bajo entre los adultos, más de dos tercios de las personas mayores expresaron confianza en su seguridad.

Incluso los escépticos podrían entusiasmarse con un posible beneficio de la vacuna contra la culebrilla: esta primavera, investigadores de la Universidad de Stanford informaron que, en siete años, la vacunación contra la culebrilla redujo , un hallazgo que estuvo en los titulares noticiosos.

Los sesgos a menudo socavan los estudios observacionales que comparan grupos vacunados con no vacunados. “Las personas más sanas y con mayor motivación por la salud son las que se vacunan”, afirmó Pascal Geldsetzer, epidemiólogo de la Knight Initiative for Brain Resilience de Stanford, y autor principal del estudio.

“Es difícil saber si se trata de una relación de causa y efecto o si, de todos modos, tienen menos probabilidades de desarrollar demencia”, agregó.

Así que el equipo de Stanford aprovechó un “experimento natural” cuando se introdujo la primera vacuna contra el herpes zóster, Zostavax, en Gales. Las autoridades sanitarias establecieron un límite de edad estricto: las personas que cumplieran 80 años el 1 de septiembre de 2013 o antes no eran elegibles para la vacunación, pero quienes eran incluso un poco más jóvenes sí lo eran.

En la muestra de casi 300.000 adultos cuyos cumpleaños coincidían con esa fecha, casi la mitad del grupo elegible recibió la vacuna, pero prácticamente nadie del grupo de más edad lo hizo.

“Al igual que en un ensayo aleatorio, estos grupos de comparación deberían ser similares en todos los aspectos”, explicó Geldsetzer. Una reducción sustancial en los diagnósticos de demencia en el grupo elegible para la vacuna, con un efecto protector mucho mayor en las mujeres, constituye, por lo tanto, una “evidencia más contundente y convincente”, afirmó.

El equipo también observó una reducción en las tasas de demencia tras la introducción de las vacunas contra el herpes zóster y otros países. “Seguimos observando esto en un conjunto de datos tras otro”, concluyó Geldsetzer.

En Estados Unidos, donde una vacuna más potente, Shingrix, se lanzó en 2017 y sustituyó a Zostavax, investigadores de la Universidad de Oxford observaron .

Al comparar a casi 104.000 estadounidenses mayores que recibieron una primera dosis de la nueva vacuna (la inmunización completa requiere de dos) con un grupo que había recibido la formulación anterior, observaron un retraso en la aparición de demencia en el grupo de Shingrix.

Aún no se ha explicado cómo una vacuna contra el herpes zóster podría reducir la demencia. Los científicos han sugerido que los propios virus pueden contribuir a la demencia, por lo que suprimirlos podría proteger el cerebro. Quizás la vacuna reactive el sistema inmunitario en general o afecte la inflamación.

“No creo que nadie lo sepa”, dijo Paul Harrison, psiquiatra de la Universidad de Oxford y autor principal del estudio. Pero, “ahora estoy convencido de que hay algo real aquí”, dijo.

Shingrix, ahora recomendada para adultos mayores de 50 años, tiene en la prevención del herpes zóster y el dolor nervioso persistente que puede generar. Sin embargo, en 2021, había recibido una dosis de alguna de las vacunas contra el herpes zóster.

La conexión con la demencia requerirá más investigación, y Geldsetzer está intentando recaudar fondos de filántropos para un ensayo clínico.

Y “si necesitaba otra razón para vacunarse, aquí la tiene”, dijo Schaffner.

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Cuando los abuelos ya no te reconocen /es/aging/cuando-los-abuelos-ya-no-te-reconocen/ Mon, 28 Apr 2025 08:44:00 +0000 /?post_type=article&p=2024052 Ocurrió hace más de una década, pero el momento permanece en su memoria.

Sara Stewart conversaba con su madre, Barbara Cole, entonces de 86 años, en el comedor de su casa de Bar Harbor, en Maine. Stewart, abogada tenía en ese momento 59 años y estaba haciendo una de sus largas visitas desde fuera del estado.

Dos o tres años antes, Cole había comenzado a mostrar signos preocupantes de demencia, probablemente debido a una serie de pequeños derrames cerebrales. “No quería sacarla de su casa”, contó Stewart.

Así que, con un batallón de ayudantes 鈥攗na empleada doméstica, visitas familiares frecuentes, un vecino atento y un servicio de entrega de comidas鈥, Cole pudo quedarse en la casa que ella y su difunto esposo habían construido 30 años atrás.

Se las arreglaba bien y solía parecer alegre y conversadora. Pero esta conversación en 2014 tuvo un dramático giro. “Me dijo: 鈥樎緿e dónde nos conocemos? 驴de la escuela?’”, recordó su hija y primogénita. “Sentí como si me hubieran pateado”.

Stewart recuerda haber pensado: “En el curso natural de las cosas, se suponía que morirías antes que yo. Pero nunca se suponía que olvidaras quién soy”. Más tarde, sola, lloró.

Las personas con demencia avanzada suelen no reconocer a sus seres queridos, a sus parejas, hijos y hermanos. Para cuando Stewart y su hermano menor trasladaron a Cole a un centro de atención para la memoria un año después, la mujer ya había perdido casi por completo la capacidad de recordar sus nombres o vínculos.

“Es bastante común en las últimas etapas” de la enfermedad, dijo Alison Lynn, directora de trabajo social del Penn Memory Center, quien ha dirigido grupos de apoyo para cuidadores de personas con demencia por una década.

Ha escuchado muchas versiones de este relato, un momento descrito con dolor, ira, frustración, alivio o una combinación de estos sentimientos.

Estos cuidadores “ven muchas pérdidas, revierten hitos, y este es uno de esos momentos, un cambio fundamental” en una relación cercana, dijo. “Puede llevar a las personas a una crisis existencial”.

Es difícil determinar qué saben o sienten las personas con demencia 鈥攗na categoría que incluye la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos cognitivos鈥. “No tenemos forma de preguntarle a la persona ni de ver una resonancia magnética”, señaló Lynn. “Todo es pura deducción”.

Pero los investigadores están comenzando a investigar cómo reaccionan los familiares cuando un ser querido ya parece no reconocerlos. Un publicado recientemente en la revista Dementia analizó entrevistas en profundidad con hijos adultos que cuidaban de madres con demencia que, al menos en una ocasión, no los habían reconocido.

“Es muy desestabilizador”, dijo Kristie Wood, psicóloga clínica investigadora del Campus Médico Anschutz de la Universidad de Colorado y coautora del estudio. “El reconocimiento reafirma la identidad, y cuando desaparece, las personas sienten que han perdido parte de sí mismas”.

Aunque comprendían que no implicaba un rechazo sino un síntoma de la enfermedad de sus madres, algunos hijos adultos se culpaban a sí mismos, agregó.

“Se cuestionaban su papel. ‘驴Acaso no era lo suficientemente importante como para que me recuerde?'”, dijo Wood. Esto puede hacer que se alejen o que sus visitas se vuelvan menos frecuentes.

Pauline Boss, la terapeuta familiar que desarrolló hace décadas la teoría de la , señala que puede implicar ausencia física, como cuando un soldado desaparece en combate, o ausencia psicológica, incluyendo la falta de reconocimiento debido a la demencia.

La sociedad no tiene forma de reconocer la transición cuando “una persona está físicamente presente pero psicológicamente ausente”, dijo Boss. “No hay certificado de defunción, ni ritual donde amigos y vecinos vengan a sentarse contigo y te consuelen”.

“La gente se siente culpable si llora a alguien que aún está vivo”, continuó. “Pero si bien no es lo mismo que una muerte confirmada, es una pérdida real, que ocurre una y otra vez”.

La falta de reconocimiento adopta diferentes formas. Algunos familiares informan que, aunque un ser querido con demencia ya no puede recordar su nombre ni su parentesco exacto, todavía parecen felices de verlo.

“En un sentido narrativo, ya no sabe quién soy, que yo era su hija Janet”, contó Janet Keller, de 69 años, actriz de Port Townsend, Washington, hablando de su difunta madre, diagnosticada con Alzheimer en un correo electrónico. “Pero siempre supo que yo era alguien a quien apreciaba y con quien quería reír y a quien le agarraba la mano”.

A los cuidadores les reconforta seguir sintiendo una conexión. Sin embargo, una de las participantes en el estudio sobre demencia informó que ahora sentía a su madre como una extraña, y que la relación ya no le proporcionaba ninguna recompensa emocional.

“Era como si estuviera visitando al cartero”, le dijo al entrevistador.

Larry Levine, de 67 años, administrador de atención médica jubilado de Rockville, Maryland, observó cómo la capacidad de su esposo para reconocerlo cambiaba de forma impredecible.

Levine y Arthur Windreich, pareja desde hacía 43 años, se habían casado en 2010, cuando Washington, DC, legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo. Al año siguiente, Windreich tuvo un diagnóstico de Alzheimer de inicio temprano.

Levine se convirtió en su cuidador hasta su fallecimiento a los 70 años, a finales de 2023.

“Su condición era zigzagueante”, dijo Levine. Windreich se había mudado a una unidad de cuidados de la memoria. “Un día, me llamaba ‘el hombre amable que viene de visita'”, dijo Levine. “Al día siguiente, me llamaba por mi nombre”.

Incluso en sus últimos años, cuando, como muchos pacientes con demencia, Windreich se volvió prácticamente silencioso, “había cierto reconocimiento”, dijo su esposo. “A veces se le veía en los ojos, ese brillo en lugar de la expresión vacía que solía tener”.

Sin embargo otras veces “no había ningún afecto”. Levine a menudo salía del centro llorando.

Buscó la ayuda de su terapeuta y sus hermanas, y recientemente se unió a un grupo de apoyo para cuidadores LGBTQ+ de personas con demencia, a pesar que su esposo ya había fallecido.

Los grupos de apoyo, en persona o por internet, “son medicina para el cuidador”, dijo Boss. “Es importante no aislarse”.

Lynn anima a los participantes de sus grupos a que también encuentren rituales personales para conmemorar la pérdida de reconocimiento y otros hitos que marcan un antes y un después. “Quizás enciendan una vela. Quizás recen una oración”, dijo.

Alguien que se sienta en shivá, parte del ritual de duelo judío, podría reunir a un pequeño grupo de amigos o familiares para recordar y compartir historias, aunque el ser querido con demencia no haya fallecido.

“Que alguien más participe puede ser muy reconfortante”, dijo Lynn. “Dice: ‘Veo el dolor que estás sintiendo'”.

De vez en cuando, la niebla de la demencia parece disiparse brevemente.

Investigadores de Penn y de otros centros han señalado un fenómeno sorprendente llamado . Alguien con demencia grave, luego de meses o años sin comunicarse, recupera repentinamente la lucidez y puede inventar un nombre, decir algunas palabras apropiadas, contar un chiste, hacer contacto visual o cantar con la radio.

Aunque comunes, estos episodios suelen durar solo unos segundos y no significan un cambio real en el deterioro de la persona. Los esfuerzos por recrear las experiencias tienden a fracasar.

“Es un instante”, dijo Lynn. Pero los cuidadores suelen reaccionar con sorpresa y alegría; algunos interpretan el episodio como evidencia de que, a pesar de la profundización de la demencia, no se les olvida del todo.

Stewart experimentó un pequeño incidente como esos unos meses antes de la muerte de su madre. Estaba en el apartamento de su madre cuando una enfermera le pidió que la acompañara al final del pasillo.

“Al salir de la habitación, mi madre me llamó por mi nombre”, dijo. Aunque Cole solía parecer contenta de verla, “no había usado mi nombre desde que tengo memoria”.

No volvió a ocurrir, pero eso no importó. “Fue maravilloso”, dijo Stewart.

La serie de columnas The New Old Age se producen a través de una alianza con .

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Una decisi贸n dif铆cil: cuando los adultos mayores tienen que dejar de conducir /es/aging/una-decision-dificil-cuando-los-adultos-mayores-tienen-que-dejar-de-conducir/ Wed, 24 Jan 2024 18:16:12 +0000 /?post_type=article&p=1805075 Lewis Morgenstern ha tomado una decisión. Cuando cumpla 65, dentro de cuatro años, va a firmar una directiva anticipada sobre conducir.

El documento indicará que se alejará del volante cuando sus hijos se lo pidan.

“Es posible que, llegado el momento, no sea capaz de tomar la mejor decisión sobre conducir, y quiero dejar claro que confío en mis hijos para asumir esa responsabilidad”, dijo Morgenstern, profesor de neurología, neurocirugía y medicina de emergencia en la Universidad de Michigan.

Su esposa, de 59, tiene la intención de firmar un documento similar a los 65.

Morgenstern ha reflexionado mucho sobre el tema controversial de cuándo dejar de conducir. Fue coautor de reciente publicado en el Journal of the American Geriatrics Society que reveló que el 61% de los adultos mayores con deterioro cognitivo seguían manejando a pesar de que el 36% de sus cuidadores estaban preocupados por su capacidad para hacerlo.

Muchos de estos adultos mayores probablemente se hayan adaptado siendo precavidos y recurriendo a una amplia experiencia detrás del volante, dijo Morgenstern. Pero remarcó que “indudablemente hay un grupo de personas que están conduciendo y no deberían hacerlo porque representan un riesgo para sí mismos y para los demás”.

Pocos estudios han examinado cuántos adultos mayores con deterioro cognitivo leve o demencia continúan conduciendo, y no hay estándares nacionales sobre cuándo las personas deberían “colgar las llaves”. Pero es una preocupación creciente a medida que aumenta la población de adultos mayores de 70, 80 y 90 años, el grupo de edad más propenso a tener deterioro cognitivo.

Casi 50 millones de personas de 65 años o más tenían licencias de conducir en 2021, un aumento del 38% desde 2012, según datos de la American Automobile Association (AAA). Casi 19 millones tenían 75 años o más, un aumento del 31%. Durante este período, las muertes por accidentes de vehículos entre personas de 65 años o más aumentaron un 34%: fueron 7,489 en 2021. El número de personas mayores lesionadas en accidentes de tráfico ese año superó las 266,000.

En su mayoría, los seniors conducen de manera segura. Usan el cinturón de seguridad con más frecuencia, beben menos, y son menos propensos a conducir a alta velocidad que los más jóvenes.

En comparación con los adultos más jóvenes y de mediana edad, están involucrados en menos accidentes automovilísticos fatales cada año. Y son más propensos a restringir dónde y cuándo conducen, siguiendo rutas familiares, evitando calles con mucho tráfico y no manejando de noche.

Sin embargo, los riesgos para los conductores mayores aumentan con la edad y el desarrollo de afecciones como la artritis, el glaucoma y el Parkinson. Y cuando ocurren accidentes, los adultos mayores son más propensos a sufrir heridas graves o morir porque son físicamente más vulnerables.

El deterioro cognitivo y la demencia plantean desafíos especialmente preocupantes porque la toma de decisiones, la atención, el juicio y la evaluación del riesgo se ven comprometidos en las personas con estas afecciones.

En este contexto, “conducir es un gran desafío, porque las personas no reaccionan adecuadamente y no pueden controlarse a sí mismas”, dijo Emmy Betz, profesora de medicina de emergencia en la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado, que ha estudiado las directivas anticipadas sobre el manejo.

Este fue el caso del suegro de Morgenstern, quien desarrolló Alzheimer moderado en sus 70s pero seguía convencido de que podía conducir. Después de perderse un día, su esposa le sacó las llaves del auto, y “él no entendía por qué. Estaba muy infeliz”, contó Morgenstern.

El interés de Morgenstern en las directivas anticipadas de manejo, una opción que recomienda en su artículo, surgió de esta experiencia.

Existen varios tipos de directivas. Una pide a una persona que nombre a un familiar o amigo que, en el futuro, hablará con ellos sobre si es seguro seguir conduciendo. La AAA y la American Occupational Therapy Association han respaldado , que no es legalmente vinculante (básicamente es poner por escrito un acuerdo de palabra).

También los familiares deben comprometerse a ayudar a la persona a explorar si es posible seguir conduciendo, o a intentar el transporte público o programas de conductores voluntarios. Uber y Lyft, que han creado programas para personas mayores, son nuevas opciones que se utilizan con frecuencia.

Otra , respaldada por la Asociación de Alzheimer, reconoce que las personas con demencia no podrán conducir a medida que avanza su enfermedad. También nombra a personas que deberían expresar preocupación sobre el manejo cuando sea relevante. Pero va más allá declarando: “Comprendo que puedo olvidar que ya no puedo conducir y puedo intentar seguir conduciendo. Si esto sucede, apoyo todas las acciones tomadas, incluido el retiro o desactivación de mi automóvil, para ayudar a garantizar mi seguridad y la de los demás”.

En la Universidad de South Florida Health, Lori Dee Grismore, terapeuta ocupacional y especialista certificada en rehabilitación del manejo, dijo que hasta el 75% de los adultos mayores que evalúa tienen algún tipo de deterioro cognitivo.

Esto es evidente durante la primera parte de su evaluación integral: una entrevista sobre los hábitos de manejo de la persona y problemas recientes; una revisión de su historial médico; un examen de la vista; una evaluación física; y una batería de seis pruebas cognitivas. “Si alguien no tiene perspicacia, que es común, no entienden por qué estas pruebas tienen algo que ver con conducir”, dijo.

Si lo considera seguro, Grismore lleva a los adultos mayores a la calle, verificando su capacidad para seguir direcciones, girar, mantenerse en sus carriles y conducir a velocidades apropiadas e interpretar señales, entre otras medidas de desempeño.

Si bien la mayoría con deterioro cognitivo leve aprueban estos tests, Grismore generalmente recomienda volver a evaluar a intervalos regulares e imponer restricciones como conducir solo cerca de casa y evitar autopistas. Pero reconoció que no hay garantía de que los adultos mayores recuerden estas restricciones.

La evaluación de tres horas de Grismore cuesta $420. Medicare no la paga, una barrera para los adultos mayores con ingresos bajos. Los adultos mayores y las familias interesadas en encontrar un proveedor de rehabilitación de manejo pueden consultar un directorio de la American Occupational Therapy Association en .

Elin Schold Davis, quien coordina la Older Driver Initiative en la asociación de terapia ocupacional, recomienda tener una evaluación de este tipo cuando hay un diagnóstico de deterioro cognitivo o cuando los familiares comienzan a notar problemas.

“Todos deberíamos estar planificando nuestras cambiantes necesidades de transporte en nuestros 70, 80 y 90 años”, dijo. “La parte difícil es que conducir está asociado con la independencia, y este es un problema muy emocional. Por eso, cuanto más se planee, más opciones y control se podrá tener”.

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Doctores explican pros y contras de recetar la nueva droga para el Alzheimer /es/mental-health/doctores-sopesan-pros-y-contras-de-recetar-la-nueva-droga-para-el-alzheimer/ Fri, 09 Jul 2021 14:18:26 +0000 https://khn.org/?post_type=article&p=1340214 Mientras médicos y expertos en políticas de salud debaten los méritos de Aduhelm, el primer fármaco para el Alzheimer aprobado en 18 años, los pacientes simplemente quieren saber: “驴me ayudará?”.

Los médicos no tienen una respuesta definitiva. “En cada persona, será absolutamente imposible de predecir”, dijo el doctor Allan Levey, director del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer Goizueta, en la Universidad Emory.

El deterioro cognitivo varía ampliamente entre las personas que han comenzado a experimentar problemas de memoria y pensamientos, o que se encuentran en la etapa más temprana del Alzheimer, los pacientes en los que se evaluó Aduhelm, apuntó Levey.

“La naturaleza y la velocidad de progresión varían enormemente, y no sabremos cuando tratemos a alguien [con Aduhelm] si su progresión será rápida, lenta o promedio; simplemente no podremos decirlo”, explicó Levey.

Tampoco será posible especificar la diferencia que supondría este fármaco para un paciente determinado. “Tratar de decirle a una persona cuánto retraso en la progresión experimentará [si toman Aduhelm] es simplemente algo que no podemos hacer”, dijo el doctor Jason Karlawish, profesor de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pennsylvania y co-director del Penn Memory Center.

La incertidumbre sobre los posibles beneficios de Aduhelm, que recibió la de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) el 7 de junio, es considerable. Un ensayo farmacológico de fase 3 encontró que una dosis alta tomada a lo largo de 18 meses retrasaba el deterioro cognitivo en aproximadamente cuatro meses; un segundo ensayo clínico no demostró ningún efecto.

La FDA está exigiendo a los fabricantes de medicamentos Biogen y Eisai Inc. un ensayo posterior a la aprobación, para proporcionar más datos, pero es posible que los resultados finales no estén disponibles hasta febrero de 2030.

Con muchas preguntas sin respuesta sobre la aprobación de Aduhelm, el Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes ha abierto una investigación. Ante las críticas por una orientación insuficiente, la FDA modificó la etiqueta del medicamento para limitar su uso potencial.

Ahora dice: “El tratamiento con ADUHELM debe iniciarse en pacientes con deterioro cognitivo leve o en etapa de demencia leve de la enfermedad, la población en la que se probó el tratamiento en los ensayos clínicos”.

Estos cambios hacen que el trabajo de educar a los pacientes y sus familias sobre Aduhelm y recomendarlo a favor o en contra sea extraordinariamente difícil para los médicos.

Las conversaciones serán “muy desafiantes, dada la complejidad de la información que debe transmitirse”, dijo Karlawish.

Estos son los puntos clave que los expertos deberán explicar:

La eficacia no ha sido probada. Se ha demostrado que Aduhelm es muy eficaz para eliminar la proteína beta-amiloide, un sello distintivo del Alzheimer, del cerebro de los pacientes. Se cree que grupos de esta proteína, conocidos como placas amiloides, están relacionados con el desarrollo subyacente de la enfermedad. Pero los ensayos clínicos de otros medicamentos que eliminan las placas amiloides no han demostrado eficacia para detener la progresión del Alzheimer.

Aunque los datos de dos ensayos clínicos de Aduhelm fueron inconsistentes, la FDA otorgó una aprobación acelerada al medicamento y señaló que era “razonablemente probable que produjera un beneficio clínico”. Pero esto es especulativo, no un resultado comprobado.

Los beneficios potenciales son pequeños. El doctor G. Caleb Alexander, codirector del Centro Johns Hopkins para la Seguridad y Eficacia de los Medicamentos, fue parte del comité asesor de la FDA que revisó Aduhelm, un grupo que recomendó no aprobarlo.

Alexander caracterizó los resultados positivos de un ensayo clínico de Aduhelm como “un pequeño cambio clínico”. En una escala de 18 puntos utilizada para evaluar la cognición y el funcionamiento, los pacientes que respondieron al fármaco experimentaron una desaceleración de 0,39 en la tasa de disminución durante 18 meses.

Esto se traduce, aproximadamente, en un retraso de cuatro meses en los síntomas sutiles.

Las pruebas neuropsicológicas para evaluar la cognición suelen pedir a los pacientes que copien un diagrama, resten 7 de 100 y deletreen una palabra al revés, entre otras tareas. “Pero navegar en su vida diaria es mucho más complicado, y no está del todo claro si el supuesto beneficio de Aduhelm sería suficiente para afectar la vida diaria de una persona”, dijo el doctor Samuel Gandy, profesor de neurología y psiquiatría en la Escuela Icahn de Medicina de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

La progresión de la enfermedad continuará. “Supongamos que alguien tiene un deterioro cognitivo u otro deterioro funcional y decide tomar Aduhelm. 驴Volverán a la normalidad? No hay evidencia de que esto suceda”, dijo el doctor Henry Paulson, profesor de neurología y director del Centro de Enfermedad de Alzheimer de Michigan.

“La expectativa debe ser que la progresión de la enfermedad continúe”, coincidió Levey de Emory.

Los posibles efectos secundarios son comunes. El 41% de los pacientes tratados con la dosis más alta de Aduhlem (10 mg), el subgrupo que mostró alguna respuesta en un ensayo clínico, tuvieron hemorragias cerebrales e hinchazón, según un documento publicado por la FDA. Los escáneres cerebrales los identificaron como leves en el 30% de los casos, moderados en el 58% y graves en el 13%. La mayoría de los casos se resolvieron, sin incidentes graves, en un plazo de tres meses.

La FDA recomienda que los pacientes que toman Aduhelm se realicen al menos tres resonancias magnéticas del cerebro durante el primer año para detectar efectos secundarios.

Serán necesarias otras pruebas. Aduhelm se probó en pacientes con depósitos de beta-amiloide en el cerebro que habían sido confirmados por imágenes cerebrales por tomografía por emisión de positrones (PET).

En la práctica clínica, solo los pacientes que tienen esos depósitos deben tomar Aduhelm y obtener imágenes para confirmar que deberían ser necesarios, coincidieron los expertos. Pero eso presenta un problema para muchos pacientes. Debido a su edad, la mayoría están cubiertos por Medicare, que no paga las imágenes de PET fuera de los entornos de investigación. En cambio, la mayoría de los centros médicos se basarán en pruebas de líquido cefalorraquídeo amiloide, obtenidas mediante punciones lumbares.

Las pruebas genéticas para una forma del gen de la , cuya presencia aumenta el riesgo de Alzheimer, probablemente también se pedirán, sugirió Gandy.

Los pacientes tuvieron más probabilidades de responder a Aduhelm si portaban un gen APOE4; al mismo tiempo, fue más probable que sufrieran hemorragia cerebral e hinchazón, anotó. Pero Medicare no paga las pruebas APOE4 ni el asesoramiento relacionado, y una prueba positiva podría afectar significativamente a las familias de los pacientes.

“Una vez que encuentras el genotipo APOE4, todos los parientes de primer grado de esa persona están en riesgo”, señaló Gandy, “y cambias la psicología de una familia de inmediato”.

La terapia será cara. Medicare y las aseguradoras privadas aún no han decidido si imponen restricciones sobre quién puede obtener cobertura para Aduhelm, que se administrará mediante infusiones mensuales en los centros médicos. Considerando un precio de lista anual de $56,000 solo para el medicamento, los investigadores de 麻豆女优 estiman que algunos beneficiarios de Medicare podrían pagar hasta $11,500 de su bolsillo para cubrir su coseguro.

Agregando a eso los costos de los escáneres cerebrales, las infusiones mensuales, los servicios médicos, las pruebas de amiloide y las pruebas genéticas APOE4, y los gastos podrían acercarse a los $100,000 al año, sugieren expertos.

“Lo más urgente que necesitamos es comprender el pago de este medicamento”, dijo el doctor Aaron Ritter, experto en demencia del Centro Lou Ruvo de la Clínica Cleveland para la Salud del Cerebro en Las Vegas. “Muchos pacientes tendrán ingresos fijos con capacidad limitada para pagar grandes cantidades”. Más de 1,000 pacientes en la clínica son buenos candidatos para Aduhelm, agregó.

Los especialistas no lo recetarán a todos los pacientes con Alzheimer. Aunque los médicos pueden recetar un medicamento aprobado a quien crean que ayudará, los expertos en demencia dicen que Aduhelm debe considerarse solo para pacientes similares a los de los ensayos clínicos: individuos con deterioro cognitivo leve (problemas de memoria y pensamiento que no interfieren con sus funcionamiento) y con la enfermedad de Alzheimer en etapa temprana (cuando los síntomas aún son leves pero el funcionamiento comienza a deteriorarse).

“Vamos a empezar poco a poco e ir despacio hasta que entendamos más” sobre la medicación y cómo responden los pacientes, dijo la doctora Maria Torroella Carney, jefa de geriatría y medicina paliativa de Northwell Health, el sistema de atención médica más grande de Nueva York.

Dado que Aduhelm no se probó en personas con Alzheimer moderado o grave, no debería administrarse a estos pacientes, dijeron varios expertos. “Si los pacientes en estas etapas posteriores solicitan el medicamento, diremos que no tenemos ninguna evidencia de que funcione en ellos y que no podemos dárselo de manera justificada”, dijo Paulson de la Universidad de Michigan.

Los médicos respetarán los deseos de los pacientes. Incluso los médicos a los que les preocupa que los posibles daños de Aduhelm puedan superar los posibles beneficios dijeron que recetarán el medicamento con precaución y una cuidadosa consideración. Karlawish de la Universidad de Pennsylvania se encuentra entre ellos.

“Ahora que este medicamento está disponible, tengo que seguir una ética fundamental de la práctica de la medicina, que es el respeto por la autonomía del paciente”, dijo. “Si los pacientes y los cuidadores familiares piden Aduhelm después de una discusión exhaustiva, seré un recetador reacio”.

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La delicada tarea de quitarle el tel茅fono inteligente a un adulto mayor /es/aging/la-delicada-tarea-de-quitarle-el-telefono-inteligente-a-un-adulto-mayor/ Thu, 07 Nov 2019 09:00:19 +0000 El esposo de Sally Balch Hurme, Arthur, de 75 años, tiene demencia. Todos los días ella lucha por mantenerlo a salvo en un mundo lleno de amenazas digitales.

Arthur recibe cientos de correos electrónicos y llamadas a su teléfono inteligente, con ofertas difíciles de resistir. Su cuenta de Facebook está poblada de “amigos” de países extranjeros, todos extraños.

“No tiene idea de quiénes son”, dice Hurme, abogada de adultos mayores y autora. “Algunos cargan bandoleras con municiones, sosteniendo sus armas. Es horrible”.

Luego, está Amazon, una fuente interminable de tentadoras compras. Recientemente, Arthur ordenó cuatro traductores de bolsillo, varios relojes y una gran cantidad de dulces con maple por $1,000. Aunque los artículos pueden devolverse, Hurme no siempre sabe dónde Arthur guardó los artículos que compró.

Muchas familias tienen preocupaciones similares. A medida que aumenta el deterioro cognitivo entre los adultos mayores, los dispositivos como computadoras, teléfonos inteligentes y tabletas se vuelven difíciles de usar y, en algunos casos, problemáticos.

La mayoría de los adultos mayores de 65 años se conectan

Este problema surge con la creciente popularidad de los dispositivos, que les permiten a los adultos mayores comunicarse con amigos y familiares por correo electrónico, unirse a grupos con intereses comunes en Facebook, tener visitas virtuales a través de Skype o FaceTime, y realizar operaciones bancarias, comprar, tomar cursos o leer publicaciones en línea.

Según el , el 73% de los adultos mayores de 65 años usaron Internet en 2019, en comparación con el 43% en 2010. Y el 42% de los adultos mayores tenían teléfonos inteligentes en 2017, el último año para el que hay , en comparación con 18% en 2013.

Algunos médicos ya se están adaptando a esta nueva realidad digital. En Johns Hopkins Medicine, Halima Amjad, profesora asistente de medicina, ahora les pregunta a los pacientes mayores si están usando una computadora o un teléfono inteligente, y si tienen problemas como olvidar las contraseñas o que se bloqueen sus cuentas.

“Si hay un cambio notable en cómo alguien está usando la tecnología, procederíamos con una evaluación cognitiva más profunda”, dice.

En el Centro de Enfermedades de Alzheimer de la Universidad Rush, en Chicago, el neurólogo Neelum Aggarwal se da cuenta que los adultos mayores están planteando problemas con la tecnología como una “forma no amenazante de hablar sobre problemas del pensamiento”.

“En lugar de decir: ‘Tengo problemas con mi memoria’, la gente dirá: ‘No puedo entender mi teléfono inteligente’ o ‘Estaba tratando de iniciar ese programa de computadora y me llevó una eternidad'”, dice Aggarwal.

Si el paciente ha estado usando dispositivos digitales con dificultad, Aggarwal intentará identificar el problema subyacente:

  • 驴El adulto mayor tiene problemas de visión o de coordinación?
  • 驴Tiene problemas para entender el lenguaje? 驴Se está comprometiendo la memoria?
  • 驴Le resulta difícil seguir los pasos necesarios para completar una transacción?

Si el uso de la tecnología se ha vuelto frustrante, Aggarwal recomienda eliminar aplicaciones en teléfonos inteligentes y programas en computadoras.

“La ansiedad asociada con 鈥極h, Dios mío, tengo que usar esto y no sé cómo’ hace retroceder totalmente a las personas y deshace cualquier beneficio que la tecnología pueda ofrecer”, dice. “Es similar a lo que hago con los medicamentos: ayudaré a alguien a deshacerse de lo que no necesita y a conservar solo lo que es realmente esencial”.

Primero, elimina algunas aplicaciones

En estas circunstancias, Aggarwal recomienda que el paciente no use más de cinco a 10 aplicaciones de teléfonos celulares.

Cuando la seguridad se convierte en un problema, por ejemplo, para un adulto mayor con demencia a quien los estafadores acechan por correo electrónico, los familiares primero deben tratar de aconsejar a la persona para que no de su número de Seguro Social o información de la tarjeta de crédito, dice Cynthia Clyburn, trabajadora social en la División de Neurología en Penn Medicine, en Filadelfia.

Si eso no funciona, intenta sentarte junto a la persona en la computadora para poder monitorear lo que está sucediendo.

“Que sea una actividad grupal”, dice Clyburn. Si es posible, crea contraseñas para que ambos puedan acceder.

Pero ten cuidado de conocer las contraseñas y usarlas para revisar el correo electrónico o las cuentas bancarias en línea.

“Sin consentimiento, es un delito federal usar la contraseña de un individuo para acceder a sus cuentas”, dice Catherine Seal, abogada de derechos de adultos mayores en Colorado Springs, Colorado. Idealmente, el consentimiento debe otorgarse por escrito.

Considera los controles “de los padres”

Los adultos mayores con enfermedad de Alzheimer generalmente se alejan de los dispositivos digitales cuando olvidan cómo usarlos, dice Lon Schneider, profesor de Psiquiatría y Neurología en la Universidad del Sur de California.

Con el permiso de su esposo, Hurme lo da de baja de las cuentas que le envían correos electrónicos y remueve a los amigos de Facebook.

En su teléfono celular, instaló una aplicación de control (como las que usan los padres) que impide que su esposo lo use entre la medianoche y las 6 am, horas en las que era más probable que participara en actividades en línea. El televisor también tiene una configuración de control para evitar el acceso a canales “para adultos”.

En lugar de una tarjeta de crédito abierta, Hurme le da a Arthur una tarjeta con una cantidad limitada de dinero. Ella administra las finanzas del hogar y él no tiene acceso a la cuenta bancaria en línea de la pareja. Se les ha solicitado a las agencias de crédito que no abran ninguna cuenta a nombre de Arthur.

Si Hurme pudiera, dice que se desharía del teléfono celular de Arthur, su principal forma de comunicación. (Ha dejado de usar la computadora).

Pero “soy muy sensible a respetar su dignidad y dejar que sea lo más independiente y autónomo posible”, dice. A pesar de todos los peligros que presenta, “su teléfono es su conexión con el mundo exterior, y no puedo quitárselo”.

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La charla que tienen que tener los adultos mayores con sus m茅dicos antes de una cirug铆a /es/aging/la-charla-que-tienen-que-tener-los-adultos-mayores-con-sus-medicos-antes-de-una-cirugia/ Thu, 01 Aug 2019 13:25:14 +0000 https://khn.org/?p=986106 La decisión parecía sencilla. El corazón de Bob McHenry estaba fallando y los médicos le recomendaron dos cirugías de alto riesgo para restablecer el flujo sanguíneo. Sin esas intervenciones, McHenry, de 82 años, moriría.

El cirujano de un hospital universitario de Boston resaltó las posibles complicaciones. Karen McHenry, la hija de Bob, recuerda haber sentido que no había más remedio que decir “adelante”.

Con pesar, es una escena que, desde entonces, ha reproducido en su mente cientos de veces.

En la mesa de operaciones, Bob McHenry tuvo un derrame cerebral. Durante varios días estuvo en coma. Cuando se despertó, no podía tragar ni hablar y tenía un deterioro cognitivo significativo. La demencia vascular y un mayor deterioro físico siguieron, hasta la muerte del paciente cinco años después.

Antes de la cirugía de su padre, en octubre de 2012, “no hubo una discusión amplia sobre cómo sería su vida si las cosas no salían bien”, dijo Karen McHenry, de 49 años, quien escribe sobre el cuidado de los padres mayores. “Ni siquiera pudimos imaginar lo que terminó pasando”.

Es una queja común: los cirujanos no ayudan a los mayores y a sus familias a comprender el impacto de la cirugía en términos que las personas puedan entender; a pesar que los pacientes mayores enfrentan un mayor riesgo de complicaciones posteriores. Tampoco se involucran rutinariamente en una “toma de decisiones compartida”, que implica descubrir qué es lo más importante para los pacientes, y discutir el posible efecto de la operación en sus vidas antes de establecer una guía para el tratamiento.

Resulta que los pacientes mayores a menudo tienen prioridades diferentes que los más jóvenes. Más que la longevidad, en muchos casos, valoran su capacidad de vivir de manera independiente, y pasar tiempo de calidad con sus seres queridos explica el doctor Clifford Ko, profesor de cirugía en la Escuela de Medicina David Geffen de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA).

Ahora, el American College of Surgeons ha aprobado destinados a mejorar la atención quirúrgica de los adultos mayores. Todos los pacientes de edad avanzada deben tener la oportunidad de discutir sus objetivos de salud y las metas de la cirugía, así como sus expectativas para su recuperación y su calidad de vida después.

Los cirujanos deben revisar con anticipación las instrucciones del paciente (la atención que desean en caso que una crisis médica ponga en peligro la vida) u ofrecer a los pacientes sin estos documentos la oportunidad de completarlos. Los que están autorizados para tomar decisiones y actuar en nombre de un paciente deben figurar en el registro médico.

Si se espera una estadía en cuidados intensivos después de la cirugía, debe aclararse, junto con las instrucciones del paciente, si se utilizarán, por ejemplo, sondas de alimentación, diálisis, transfusiones de sangre, reanimación cardiopulmonar o ventilación mecánica.

Esto está muy lejos de cómo suele funcionar el “consentimiento informado”. En general, los cirujanos explican a un paciente mayor el problema físico, cómo la cirugía lo puede corregir y qué complicaciones son posibles, respaldándose en estudios científicos.

“Lo que no preguntamos es: 驴Qué significa vivir bien para ti? 驴Qué esperas poder hacer el próximo año? 驴Y qué debo saber sobre yo, como médica, para brindarte una buena atención?”, señaló la doctora Ronnie Rosenthal, profesora de Cirugía y Geriatría en la Escuela de Medicina de Yale y colíder de la Coalition for Quality in Geriatric Surgery Project.

Bob y Marjorie McHenry posan junto a su hija Karen en su fiesta del 50 aniversario de casados, en 2009. Bob McHenry tuvo una cirugía tras un accidente cerebrovascular en 2012, luego de la cual entró en coma. Cuando Marjorie se cayó y se fracturó cinco costillas en 2017, decidió junto no operarse, luego de una charla con el equipo de cuidados paliativos del hospital. (Courtesy of Karen McHenry)

Rosenthal comenta sobre un paciente de 82 años con cáncer rectal en etapa inicial. El hombre había sufrido un derrame cerebral 18 meses antes, y tenía dificultades para caminar y tragar. Vivía con su esposa, quien tenía insuficiencia cardíaca congestiva, y había sido hospitalizado con neumonía tres veces desde su accidente cerebrovascular.

Rosenthal le explicó a este paciente que, si ella lo operaba para extirpar el cáncer, podría pasar a la unidad de cuidados intensivos con una máquina de respiración y luego terminar en un centro de rehabilitación.

“No, no quiero eso; quiero estar en casa con mi esposa”, recordó Rosenthal.

El hombre rechazó la cirugía. Su esposa murió 18 meses después, y él vivió otros seis meses antes de sufrir un derrame cerebral fatal.

Los cirujanos pueden ayudar a guiar las discusiones que requieren una toma de decisiones compleja haciendo cinco preguntas, según la doctora Zara Cooper, profesora asociada de Cirugía en la Facultad de Medicina de Harvard:

驴Cómo afecta tu salud a tu vida cotidiana? Cuando piensas en tu salud, 驴qué es lo más importante para ti? 驴qué esperas obtener de esta operación? 驴qué condiciones o tratamientos de salud te preocupan más? y 驴qué habilidades o capacidades son tan importantes para ti que no te imagines vivir sin ellas?

Cooper recuerda a un hombre de 88 años gravemente herido en un accidente automovilístico que llegó a la sala de emergencias hace varios años.

“Cuando comenzamos a explicarle a su familia cómo sería su vida, que sería con una alta dependencia funcional y que ya no podría vivir de forma independiente, su esposa dijo que sería absolutamente devastador, especialmente si no podía esquiar. Ni siquiera imaginamos que esto estaba en el ámbito de lo que alguien de esta edad podría querer hacer”, comentó Cooper.

La familia decidió no buscar tratamiento y el paciente falleció.

A veces, los cirujanos tienen la percepción equivocada de que los pacientes mayores quieren seguir las recomendaciones, en lugar de participar en las decisiones médicas, dijo el doctor Clarence Braddock, profesor de medicina en la UCLA. En grupos focales, el 97% de las personas mayores dijeron: “Prefiero que mi médico me ofrezca opciones y me pida mi opinión”, según la que Braddock publicó en 2012.

Sin embargo, en otro en el que participaron adultos mayores, Braddock descubrió que los cirujanos ortopedistas casi nunca tomaron en cuenta el papel del paciente en la toma de decisiones (solo el 15% del tiempo) o evaluaban la comprensión del paciente sobre lo que implicaría la cirugía (12% del tiempo).

En la Universidad de Wisconsin-Madison, la doctora Margaret Schwarze, profesora asociada de cirugía vascular, ha desarrollado una herramienta llamada “” para ayudar a los cirujanos a comunicarse de manera más efectiva con pacientes mayores.

“La idea es contarle al paciente una historia en términos que puedan entender”, dijo Schwarze.

Por ejemplo, en lugar de citar estadísticas sobre el riesgo de neumonía o infección, un cirujano explica los dos escenarios: qué podría pasar si las cosas salen bien o mal. 驴Tendría dolor el paciente? 驴necesitaría cuidados de enfermería? 驴sería capaz de regresar a casa y volver a hacer las cosas que le gustaban? 驴ese paciente que acabará en la unidad de cuidados intensivos, sería capaz de caminar solo?

Se presenta una gama similar de posibilidades para una alternativa de tratamiento. Luego, el cirujano identifica los resultados más probables para la cirugía y la alternativa, según las circunstancias del paciente.

“Pasar por una operación importante cuando eres una persona mayor va a cambiar tu vida”, dijo Schwarze. “Nuestro objetivo es ayudar a esos pacientes mayores a imaginar cómo serían estos cambios”.

Debido a la experiencia de su padre, Karen McHenry fue cautelosa cuando su madre, Marjorie McHenry, se cayó y se rompió cinco costillas en el otoño de 2017. En el hospital, los médicos diagnosticaron un sangrado interno significativo, un pulmón colapsado, y recomendaron una cirugía pulmonar complicada.

“Esta vez, sabía qué preguntas hacer, pero aún era difícil obtener una respuesta útil de los cirujanos”, dijo Karen. “Tengo un recuerdo vívido del médico diciendo: 鈥楤ueno, soy un cirujano increíble”. Y pensé: “Estoy segura que sí, pero mi madre tiene 88 años y es frágil. Y no veo cómo esto pueda terminar bien”.

Después de consultar con el equipo de cuidados paliativos del hospital y de una conversación sincera con su hija, Marjorie McHenry decidió no someterse a la cirugía. Casi tres años después, ella es mentalmente lúcida, se mueve con un andador y realiza muchas actividades en su residencia para adultos mayores.

“Nos arriesgamos a que mamá pudiera tener una vida más corta, pero con una mejor calidad de vida sin cirugía”, dijo Karen. “Y ganamos esa apuesta, después de haberla perdido con mi papá”.

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Medicamentos comunes pueden generar s铆ntomas similares a los de la demencia /es/aging/medicamentos-comunes-pueden-generar-sintomas-similares-a-los-de-la-demencia/ Thu, 18 Jul 2019 14:29:38 +0000 https://khn.org/?p=981090 Según todos los informes, la mujer, de unos 65 años, parecía tener demencia severa. Era muy incoherente. Su memoria a corto plazo era terrible. No podía concentrarse en las preguntas que le hacían los médicos.

Pero el doctor Malaz Boustani, profesor de investigación sobre el envejecimiento en la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana, sospechaba que algo más podría estar sucediendo. La paciente estaba tomando Benadryl para las alergias estacionales, otro antihistamínico para la picazón, Seroquel (un medicamento antisicótico) para los cambios de estado de ánimo, y también remedios para la incontinencia urinaria y el malestar gastrointestinal.

Con distinta intensidad, cada una de estas drogas bloquea un importante mensajero químico en el cerebro, la acetilcolina. Boustani pensó que el impacto acumulativo podría estar causando las dificultades cognitivas de la mujer.

Estaba en lo correcto. Durante seis meses, Boustani y un farmacéutico le fueron sacando a la paciente esos medicamentos y los sustituyeron por tratamientos alternativos. Milagrosamente, la mujer pareció recuperarse por completo. Su puntaje inicial en un examen de capacidad mental había sido 11 sobre 30, lo que significa demencia severa. Después de retirar la medicación fue de 28, en el rango normal.

Se estima que 1 de cada 4 adultos mayores toma medicamentos anticolinérgicos, una amplia gama de drogas utilizadas para tratar alergias, insomnio, incontinencia urinaria, diarrea, mareos, cinetosis, asma, Parkinson, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y diversos trastornos psiquiátricos.

Los adultos mayores son altamente susceptibles a las reacciones negativas a estos medicamentos. Desde 2012, los anticolinérgicos han aparecido de manera prominente en la lista de medicamentos de la que son potencialmente inapropiados para las personas mayores.

“En mi clínica, los medicamentos que más me preocupan, cuando tengo que pensar en lo que podría estar contribuyendo a la pérdida de memoria o los cambios cognitivos de los pacientes mayores, son los anticolinérgicos”, dijo la doctora Rosemary Laird, geriatra y directora médica de Maturing Minds Clinic, de AdventHealth, en Winter Park, Florida.

Esto es lo que los adultos mayores deben saber sobre estos medicamentos:

Lo básico

Los medicamentos anticolinérgicos apuntan a la acetilcolina, un importante mensajero químico en el sistema nervioso parasimpático que dilata los vasos sanguíneos y regula las contracciones musculares, las secreciones corporales y la frecuencia cardíaca, entre otras funciones. En el cerebro, la acetilcolina juega un papel clave en la atención, concentración, formación y consolidación de la memoria.

Algunos medicamentos tienen fuertes propiedades anticolinérgicas, otros menos. Entre los medicamentos recetados con fuertes efectos están los antidepresivos como la imipramina (el nombre de marca es Trofanil), los antihistamínicos como la hidroxicina (Vistaril y Atarax), los antisicóticos como la clozapina (Clozaril y FazaClo), los antiespasmódicos como la diciclomina (Bentyl) y los medicamentos para la incontinencia urinaria como la tolterodina (Detrol).

Además de los recetados, muchos medicamentos comunes de venta libre tienen propiedades anticolinérgicas, incluidos antihistamínicos como Benadryl y Chlor-Trimeton y drogas que ayudan con el sueño como Tylenol PM, Aleve PM y Nytol.

Los efectos secundarios comunes incluyen mareos, confusión, somnolencia, desorientación, agitación, visión borrosa, boca seca, estreñimiento, dificultad para orinar y delirio, un cambio repentino y agudo en la conciencia.

Desafortunadamente, “en los adultos mayores, los médicos a menudo atribuyen los síntomas anticolinérgicos al envejecimiento o a enfermedades relacionadas con la edad, en vez de a los efectos de las drogas”, según una realizada por médicos de la Universidad Médica de Carolina del Sur y de Gran Bretaña.

Las personas mayores son más susceptibles a los efectos adversos de estos medicamentos por varias razones: sus cerebros procesan la acetilcolina de manera menos eficiente. Es más probable que los medicamentos crucen la barrera hematoencefálica. Y sus cuerpos tardan más en descomponer estas drogas.

Efectos a largo plazo

A fines de los años 70, investigadores descubrieron que los cerebros de personas con enfermedad de Alzheimer presentaban déficits de una enzima que sintetiza acetilcolina. “Eso puso en alerta a los geriatras y neurólogos, y se corrió la voz: no trates a los adultos mayores, especialmente a aquellos con disfunción cognitiva, con medicamentos con efectos bloqueantes de la acetilcolina”, explicó el doctor Steven DeKosky, subdirector del McKnight Brain Institute en la Universidad de Florida.

Aun así, expertos pensaron que los efectos de los anticolinérgicos eran de corto plazo y que, si los pacientes mayores dejaban de tomarlos, “todo vuelve a la normalidad”, dijo Boustani.

Las preocupaciones aumentaron ya entrada la década del 2000, cuando investigadores detectaron señales de que los fármacos anticolinérgicos podrían tener un efecto a largo plazo, posiblemente conduciendo a la muerte de las neuronas cerebrales y a la acumulación de placas y nodos asociados con la neurodegeneración.

Desde entonces, han observado una asociación entre los anticolinérgicos y un mayor riesgo de demencia. A fines de junio, este riesgo se destacó en que examinó a más de 284,000 adultos de 55 años o más en Gran Bretaña, entre 2004 y 2016.

El estudio encontró que a más de la mitad de estos sujetos se les había recetado al menos uno de los 56 fármacos anticolinérgicos. (Múltiples recetas de estos medicamentos también fueron comunes). Las personas que tomaron una dosis diaria de un anticolinérgico fuerte durante tres años tuvieron un riesgo de demencia 49% mayor. Los efectos fueron más pronunciados para las personas que tomaron antidepresivos anticolinérgicos, antisicóticos, antiepilépticos y medicamentos para el control de la vejiga.

Estos hallazgos no constituyen prueba de que los fármacos anticolinérgicos causen demencia; muestran solo una asociación. Pero Boustani dijo que, según este estudio y una investigación anterior, ahora pareciera que los adultos mayores que toman medicamentos anticolinérgicos fuertes durante uno a tres años son vulnerables a efectos secundarios a largo plazo.

Prevención de daños

Ahora, la atención se está centrando en la mejor manera de dejar de administrar anticolinérgicos a los adultos mayores, y si hacerlo podría mejorar la cognición o prevenir la demencia.

Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana esperan responder a estas preguntas en dos nuevos estudios, que comenzarán este otoño, con el apoyo de $6.8 millones en fondos del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento.

Uno que toman anticolinérgicos y cuya cognición está levemente deteriorada. Un farmacéutico trabajará con estos pacientes y sus médicos para retirarles los medicamentos, y la cognición de los pacientes se evaluará cada seis meses durante dos años.

El objetivo es ver si los cerebros de los pacientes “mejoran”, dijo Noll Campbell, científico investigador del Instituto Regenstrief de la Universidad de Indiana y profesor asistente de la Escuela de Farmacia de la Universidad de Purdue. Si es así, eso constituiría evidencia de que los fármacos anticolinérgicos causan deterioro cognitivo.

El segundo ensayo, que involucra a 700 adultos mayores, examinará si una aplicación que educa a las personas mayores sobre los posibles daños asociados con los medicamentos anticolinérgicos, y asigna un puntaje de riesgo personalizado para demencia, induce a las personas a iniciar conversaciones con los médicos sobre dejar de tomar estos medicamentos.

Sacar a los pacientes de las drogas anticolinérgicas requiere una “disminución lenta de los medicamentos” durante tres a seis meses, como mínimo, según Nagham Ailabouni, farmacéutico geriatra de la Escuela de Farmacia de la Universidad de Washington. En la mayoría de los casos, hay buenas alternativas de tratamiento disponibles.

Consejos para adultos mayores

Los adultos mayores preocupados por tomar medicamentos anticolinérgicos “necesitan acercarse a su médico de cabecera y hablar sobre los riesgos versus los beneficios de tomar estos medicamentos”, dijo Shellina Scheiner, profesora asistente y farmacéutica geriatra clínica de la Universidad de Minnesota.

No intentes abandonar la medicación tú mismo. “Las personas pueden volverse dependientes de estos medicamentos y experimentar efectos secundarios de abstinencia como agitación, mareos, confusión y nerviosismo”, dijo Ailabouni. “Esto se puede manejar, pero se debe trabajar con un proveedor médico”.

Además, “no asumas que si un medicamento está disponible sin receta médica es automáticamente seguro para tu cerebro”, dijo Boustani. En general, aconseja a los adultos mayores que pregunten a los médicos sobre cómo todos los medicamentos que están tomando podrían afectar el cerebro.

Finalmente, los médicos “no deben dar medicamentos anticolinérgicos a personas con cualquier tipo de demencia”, dijo DeKosky. “Esto no solo interferirá con su memoria, sino que es probable que los confunda e interfiera con su funcionamiento”.

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La 煤ltima sorpresa de la vida: adultos mayores que deben cuidar de sus padres /es/aging/la-ultima-sorpresa-de-la-vida-adultos-mayores-que-deben-cuidar-de-sus-padres/ Thu, 23 Aug 2018 16:08:48 +0000 “Esto no durará mucho”, se dijo Sharon Hall cuando invitó a su madre ya viejita a vivir con ella, luego que sufriera varios pequeños accidentes cerebrovasculares.

Eso fue hace cinco años, justo antes que Hall cumpliera los 65 y se encontrara en el umbral para convertirse en una adulta mayor.

En los años transcurridos, el esposo de Hall fue diagnosticado con demencia, lo que lo obligó a retirarse. Ni él ni la madre de Hall, cuya memoria se había estado deteriorado, podían quedarse solos en la casa. Hall tenía las manos ocupadas cuidándolos a los dos, los siete días de la semana.

A medida que la vida se alarga, los hijos adultos como Hall, de entre 60 y 70 años, se ocupan cada vez más por los padres mayores y frágiles, algo que pocas personas planean.

“Cuando pensamos en un hijo adulto que cuida a un padre, lo que viene a la mente es una mujer de unos 40 o 50 años”, dijo Lynn Friss Feinberg, asesora principal de políticas estratégicas del Public Policy Institute de AARP. “Pero ahora es común que una persona 20 años mayor esté cuidando a un padre de 90 años o más”.

Un del Center for Retirement Research en el Boston College es el primero en documentar la frecuencia con la que esto sucede. Encontró que el 10% de los adultos de entre 60 y 69 años cuyos padres están vivos actúan como cuidadores, al igual que el 12% de los adultos de 70 años o más.

El análisis se basa en datos de 80,000 entrevistas (algunas personas fueron entrevistadas varias veces) realizadas entre 1995 y 2010 para el . Alrededor del 17% de los hijos adultos cuidan a sus padres en algún momento de sus vidas, y la probabilidad de hacerlo aumenta con la edad, revela el estudio.

Eso se debe a que los padres que alcanzaron los 80, 90 o más tienen más probabilidades de tener enfermedades crónicas y discapacidades relacionadas, y de necesitar ayuda, dijo Alice Zulkarnain, coautora del estudio.

Las implicaciones de la atención a largo plazo son considerables. Tener que ayudar a un padre mayor en la cama, a subirse a un automóvil, o despertarse por la noche para asistirlo puede ser exigente para los cuerpos de hijos ya seniors, que son más vulnerables y menos capaces de recuperarse de la fatiga física.

La angustia emocional puede agravar esta vulnerabilidad. “Si los cuidadores mayores tienen problemas de salud y se estresan mental o emocionalmente, tienen un mayor riesgo de muerte”, dijo Richard Schulz, profesor de psiquiatría en la Universidad de Pittsburgh, citando que publicó en la revista de la American Medical Association.

Socialmente, los cuidadores mayores pueden estar aún más aislados que los más jóvenes. “En sus 60 y 70 años, es posible que la persona se haya retirado recientemente y sus amigos y familiares estén comenzando a enfermarse o fallecer”, dijo Donna Benton, profesora asociada de investigación de gerontología y directora del de la Universidad del Sur de California.

Ser cuidador a una edad más avanzada también puede poner en riesgo los ahorros ganados con esfuerzo, sin posibilidad de reemplazarlos al volver a ingresar a la fuerza de trabajo. Yvonne Kuo, cuidadora familiar del centro de apoyo para cuidadores de la USC, ha estado ayudando a una mujer de 81 años que atiende a su madre de 100 años con demencia vascular que está en esta situación.

“No hay apoyo de la familia, y ha gastado sus ahorros para pagar ayuda extra. Es muy difícil”, dijo Kuo.

Judy Last, de 70 años, madre de tres hijos adultos y abuela de seis, vive con su madre, Lillian, de 93, en un parque de casas móviles en Boise, Idaho. Se mudó por última vez hace tres años, después que su madre sufriera una neumonía doble, complicada por una infección bacteriana difícil de tratar que la mantuvo en el hospital por ocho semanas.

“Uno no sabe si va a ser permanente en ese momento”, dijo Last, cuyo padre murió de demencia en enero de 2016 después de mudarse a un centro de atención de la memoria. “Mamá me había preguntado varios años antes si estaría allí cuando necesitara ayuda y le dije que sí. Pero realmente no entendí en qué me estaba metiendo”.

Feinberg dijo que esto no es raro. “Las personas en sus 90 años con una discapacidad pueden vivir durante años con el apoyo adecuado”.

Last no cree que el cuidado sea físicamente difícil a pesar que ha tenido dos reemplazos de cadera y lucha contra la artritis y la angina de pecho. Su madre tiene problemas de memoria y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, depende del oxígeno, usa un andador, ha perdido la mayor parte de su audición y tiene problemas de visión.

Sin embargo, las cosas son difíciles. “Tenía planes para mi jubilación: imaginaba ser voluntaria y poder viajar tanto como mi cuenta bancaria me permitiera”, dijo Last. “En cambio, no me tomo un descanso ni dejo a mi madre. Lo más difícil ha sido lidiar con la pérdida de mi libertad”.

Hall, quien está por cumplir 70 y vive en Cumming, Georgia, logró manejar las necesidades complejas de su madre y su esposo durante años al establecer una rutina estricta. Lunes y viernes iban a un programa de alivio de demencia de 10am a 3pm. Los otros días, Hall cocinaba, hacía compras, lavaba la ropa, los ayudaba con tareas personales, se aseguraba que estuvieran bien ocupados, los acompañaba y llevaba a citas médicas, según fuera necesario.

“No esperaba este tipo de vida”, dijo Hall, quien ha tenido dos reemplazos de rodilla y un fémur roto. “Si alguien me hubiera dicho que pasaría años cuidando a mi madre y que mi esposo tendría demencia, hubiera dicho ‘No, simplemente no’. Pero haces lo que tienes que hacer”.

Unas semanas después de nuestra charla, la madre de Hall ingresó en un hospicio luego de un diagnóstico de neumonía por aspiración y dificultades para tragar con riesgo de vida. Hall dijo que ha recibido con satisfacción la ayuda de las enfermeras y asistentes de hospicio, que le preguntan en cada visita lo que ella necesita para aliviar su trabajo.

Aunque los cuidadores mayores reciben poca atención, hay recursos disponibles. A lo largo de los años, Hall ha compartido experiencias en , una importante fuente de información y apoyo. En todo el país, los capítulos locales de Area Agencies on Aging administran , al igual que organizaciones como , , y , un grupo enfocado en hijos adultos que se convierten en cuidadores. Una lista de recursos útiles está disponible .

A veces, cuidar a un padre puede significar un esfuerzo de décadas. En Morehead City, Carolina del Norte, Elizabeth “Lark” Fiore, de 67 años, se convirtió en la principal cuidadora de sus padres cuando se mudaron a la vuelta de la esquina, en un parque de casas móviles, en 1999. “Mi papá me llevó a caminar un día y me preguntó si podía cuidarlos a medida que envejecían y dije que sí. Soy la hija mayor, y la mayor asume la responsabilidad”, dijo.

Durante años su padre, un hombre difícil, según cuenta Fiore, tenía problemas cardíacos; su madre sufrió un colapso nervioso y una recuperación lenta y prolongada. “Querían que yo estuviera en sus vidas y yo quería estar para ellos, soy cristiana, pero me estaba matando”. Mi corazón estaba en el lugar correcto, pero emocionalmente, era un desastre”, dijo Fiore.

Después de la muerte de su padre por cáncer de riñón en 2010, su madre se volvió aún más necesitada y Fiore descubrió que estaba pasando más tiempo respondiendo a las llamadas de asistencia, a menudo sobre supuestas emergencias médicas. “Mi madre tenía una forma de actuar como si algo estuviese terriblemente mal y luego resultaba que no era así”, explicó.

La salud de Fiore no es buena: dice que tiene síndrome de fatiga crónica y problema de tiroides, entre otras afecciones. Pero ella no sabía cómo pedir ayuda y nadie se ofrecía voluntariamente, incluso cuando a su esposo, Robert, le diagnosticaron demencia hace seis años. “Siempre esperaba yo misma poder manejar todo”, dijo.

Finalmente, el año pasado el estrés se hizo insoportable y la madre de Fiore se mudó a una comunidad de personas mayores cerca de la hermana de Fiore, de 62 años, a 400 millas de distancia. Ahora, Fiore pasa más tiempo atendiendo las necesidades de su esposo e intenta apoyar a su hermana lo mejor que puede.

“A los 90, mi madre está sana como un caballo, y me alegro de eso, pero he pasado mucho tiempo cuidándola”, dijo. “He cambiado mucho como resultado del cuidado: soy más compasiva, más consciente de las personas que están sufriendo. Descubrí que estoy dispuesta a hacer un esfuerzo adicional. Pero debo admitir que me siento cansada, muy cansada”.

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C贸mo aprender a vivir bien con demencia /es/noticias-en-espanol/como-aprender-a-vivir-bien-con-demencia/ Thu, 09 Aug 2018 18:08:09 +0000 Imagina que tu médico dice que tienes Alzheimer u otro tipo de demencia. Entonces, imagina que te digan: “Lo siento, no hay nada que podamos hacer. Tal vez quieras comenzar a ordenar tus asuntos”.

Una y otra vez, las personas recién diagnosticadas con estas afecciones describen sentirse vencidos por la desesperanza.

En su nuevo libro, “Mejor vida con demencia”, Laura Gitlin y Nancy Hodgson, dos de las principales expertas en atención médica para personas con deterioro cognitivo, argumentan con fuerza que es hora de romper este “ciclo de desesperación”.

“No hay cura para el Alzheimer, pero hay muchas cosas que se pueden hacer para mejorar la vida de las personas con demencia y sus cuidadores”, dijo Gitlin, decana de la Facultad de Enfermería y Profesiones de la Salud de la Universidad de Drexel y presidenta del consejo asesor sobre Alzheimer en el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS).

Como mínimo, Gitlin y Hodgson sugieren derivar a las personas recientemente diagnosticadas con demencia a la , la , la y el sitio web del gobierno, , todas fuentes valiosas de información y potencial asistencia.

Además, las personas y las familias deberían obtener recomendaciones para abogados expertos en cuestiones de la tercera edad, planificadores financieros, centros de día para adultos, servicios de relevo y servicios de apoyo para cuidadores, entre otros recursos. Pero nada de esto sucede de manera rutinaria.

En cambio, “a las personas no se les da acceso a los recursos que necesitan para planificar el futuro”, dijo Hodgson, gerontóloga y presidenta del Anthony Buividas en la Universidad de Pensilvania. “Los dejan para que tengan que buscar incluso información básica por su cuenta”.

La mayoría de las personas con Alzheimer y otros tipos de demencia viven en el hogar, un estimado del 70%. Pero pocos profesionales preguntan acerca de las condiciones de vida de los pacientes, a pesar que estos entornos juegan un papel importante en la formación de la seguridad y el bienestar de las personas. (El resto vive en hogares o residencias de vida asistida).

La mayoría de las veces, los profesionales no ayudan a las familias a anticipar qué esperar a medida que progresa la demencia. Dejados a su suerte, las personas con demencia y sus cuidadores “tienden a alejarse de sus comunidades, lo que fomenta el aislamiento, y empeora su sensación de desesperación”, dijo Hodgson.

Incluso pequeños pasos podrían ayudar a mejorar la calidad de vida. En su libro y conversaciones telefónicas posteriores, Gitlin y Hodgson destacaron varias estrategias:

Presta atención al hogar. A medida que las personas con demencia se vuelven más débiles, la atención a su entorno debe convertirse en una prioridad.

En un estudio citado en el libro de Gitlin y Hodgson, se descubrieron problemas de seguridad (productos de limpieza debajo del fregadero, cuchillos y otros objetos filosos, pistolas y hornos que se pueden encender y dejar funcionando, por ejemplo) en el 90% de los hogares en donde vivían personas con demencia. Otro estudio encontró un promedio de ocho peligros en estas residencias.

Qué se puede hacer: contratar un terapeuta ocupacional, idealmente con experiencia en demencia, para hacer una evaluación de la casa y recomendar modificaciones.

Sugerencias simples: reducir el desorden, lo que puede contribuir a la desorientación. Instalar pasamanos a lo largo de las escaleras, y barras para sostenerse y asientos de ducha en los baños para reducir el riesgo de caídas. Colocar señales visuales que identifiquen dónde se almacenan los objetos comunes: ropa interior y calcetines, por ejemplo, o tazas de café. Asegurarse que la iluminación sea adecuada. Retirar las perillas de las estufas y otros dispositivos electrónicos potencialmente peligrosos.

También tratar que el ambiente sea apacible, que no haya por ejemplo televisores prendidos todo el día con el volumen alto.

Crear una rutina. Las personas con demencia necesitan previsibilidad y rutinas bien estructuradas que minimicen la incertidumbre y les ayuden a superar el día.

“Una rutina ayuda a las personas con demencia a saber qué esperar”, dijo Hodgson. “Eso disminuye su ansiedad y estrés y les facilita comprender sus entornos. No funcionarán en entornos que cambian todo el tiempo”.

Qué se puede hacer: actividades durante el día para coincidir con los ritmos físicos y psicológicos de un individuo.

Sugerencias simples: la mayoría de las personas son más nítidas, cognitivamente, por la mañana, por lo que es un buen momento para mirar álbumes de fotos, hacer rompecabezas, recordar el pasado, jugar juegos de palabras simples o ir a la guardería para adultos, dijo Hodgson.

Después del almuerzo, las personas pueden necesitar descansar, pero no deben dormir demasiado. “Desea realizar alguna actividad física por la tarde, ya que cada vez más investigaciones muestran la importancia del ejercicio para las personas con demencia”, anotó Hodgson.

Alrededor del atardecer, es hora de relajarse y ayudar a las personas a establecerse. Poner música o encender una vela perfumada puede establecer el estado de ánimo. Se recomienda una buena higiene del sueño, sin cafeína al final del día, oscuridad, temperaturas suaves y confortables en el dormitorio por la noche, ya que los problemas de sueño son comunes en personas con demencia.

Un terapeuta ocupacional, que puede evaluar las habilidades de las personas con demencia, puede sugerir actividades apropiadas. “Tendrás que aprender a comprender si alguien puede iniciar una actividad por su cuenta o seguir una secuencia necesaria para la actividad”, dijo Gitlin. “De lo contrario, y esto es común más adelante, tendrás que aprender a configurar la actividad y a darle pistas a la persona”.

Saber qué esperar: Irás dándote cuenta cuando la condición va avanzando, que vas dejando etapas atrás.

Qué se puede hacer: durante cada transición importante, reevalúa las necesidades y cómo las va a cubrir, con la ayuda de un trabajador social experimentado o un administrador de atención, si es posible. “驴Quiénes son las personas que pueden ayudarte? 驴Qué recursos hay disponibles? 驴Qué modificaciones se deben hacer en el hogar? Necesitarás un nuevo plan de acción”, dijo Hodgson.

Al principio, la necesidad más importante puede ser obtener un diagnóstico confiable y aprender más sobre el tipo de demencia que el médico ha identificado. Según realizado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins, casi el 60% de las personas con demencia no han sido diagnosticadas o no están al tanto de su diagnóstico.

Gitlin y Hodgson recomiendan que las personas con demencia participen en el aprendizaje de las opciones de tratamiento y planifiquen su atención, en la medida de lo posible. “No hablar con ellas o ignorarlas o decirles lo que debería pasar, sin solicitar su participación, es un ataque a la persona”, dijo Gitlin.

Puede ser necesario abordar la depresión y la ansiedad, ya que las personas luchan con la realidad de un diagnóstico, se retiran del trabajo o de las actividades sociales y se preocupan por el futuro. Encontrar maneras de mantener a la gente involucrada con actividades significativas comienza a ser un desafío.

Cuando las personas progresan a la demencia moderada, es posible que necesiten más supervisión y asistencia para vestirse, bañarse, asearse y tomar medicamentos. Aquí es cuando las familias a menudo contratan a cuidadores, si pueden pagarlo. La comunicación puede verse comprometida y pueden surgir comportamientos problemáticos como deambular, agitarse o agredir.

A menudo, alguien con demencia no puede expresar sus necesidades y recurre a conductas difíciles. Por ejemplo, una persona puede estar aburrida, asustada, con dolor, estreñida, abrumada o angustiada. Para hacer frente, se insta a los cuidadores a que intenten comprender los factores desencadenantes de los comportamientos problemáticos y a tomar medidas para abordarlos.

Los sistemas interactivos basados 鈥嬧媏n la web que ofrecen asistencia experta para los cuidadores pueden estar disponibles en el futuro. Gitlin y sus colegas de la Universidad de Michigan y la Universidad Johns Hopkins han desarrollado un programa integral, , que está en etapa de prueba. Se espera que otro sitio web con el se estrene en tres meses e incluya videos de capacitación interactivos.

En la etapa final, la demencia severa, las personas necesitan estimulación sensorial: un masaje de pies, música que disfrutan, aroma de flores. Abordar la angustia, la incomodidad y el dolor son desafíos clave para la atención. Incluso si la persona con demencia no puede reconocerlo, la presencia de familiares y amigos sigue siendo importante. A lo largo de cada etapa de esta enfermedad, “es importante que las personas con demencia sepan que pertenecen a un entorno, y que sientan la sensación de calidez y afecto”, dijo Hodgson.

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驴Qu茅 tan pronto conviene saber si tienes Alzheimer? /es/aging/que-tan-pronto-conviene-saber-si-tienes-alzheimer/ Thu, 26 Jul 2018 14:47:30 +0000 https://khn.org/?p=863698 José Belardo, de Lansing, Kansas, pasó la mayor parte de su carrera como contraalmirante en el servicio de salud pública de los Estados Unidos. Trabajó en la primera línea de ayuda luego de desastres naturales en lugares como Haití, Colombia, Nicaragua y República Dominicana. En su casa, con sus tres hijos y esposa, Elaine, siempre fue altamente confiable con las fechas, así que cuando olvidó su aniversario de bodas dos años seguidos, comenzaron a preocuparse.

“Supimos que algo no estaba bien y casi lo atribuimos a la sobrecarga de trabajo y al cansancio”, contó Elaine.

Pero los síntomas aumentaron. El año pasado, cuando José tenía 50 años, tuvo una evaluación en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, en Bethesda, Maryland, que incluyó una batería de pruebas cognitivas y , una prueba que analiza la cantidad de amiloide en el cerebro. Este escáner detecta : grupos pegajosos de fragmentos de proteínas que tienden a acumularse particularmente en los cerebros de personas con la enfermedad de Alzheimer (aunque algunos adultos mayores sanos ).

Retired Rear Admiral Jose Belardo traveled the world and worked with national leaders as part of the U.S. Public Health Service. (Alex Smith/KCUR)

José dijo que su diagnóstico del llamado fue un shock. Aún así, él y su esposa dijeron que creen que es mejor tener un diagnóstico que no. José dijo que está decidido a no dejar que el impacto del diagnóstico lo distraiga de la meta de vivir una vida plena.

“Tengo responsabilidades, hombre. No puedo irme”, dijo José. “Tengo hijos. Tengo graduaciones a las que asistir. Tengo todas estas cosas por delante. No voy a dejar que el Alzheimer me quite todo eso”.

La posibilidad de tener Alzheimer puede ser tan aterradora, y las opciones de tratamiento actuales son tan pocas, que muchas personas descartan los problemas de memoria u otros síntomas en lugar de investigarlos, dicen los especialistas en Alzheimer; se estima que hasta la mitad de todos los casos no son diagnosticados.

Pero eso pronto puede cambiar. Los investigadores en la medición del beta-amiloide y otros biomarcadores del Alzheimer en la sangre que eventualmente podrían identificar la enfermedad de manera confiable, económica y no invasiva años antes que se desarrollen los síntomas cognitivos.

Por ahora, las pruebas PET para beta-amiloide aún no están ampliamente disponibles, y la mayoría de las otras pruebas de biomarcadores . Pero el doctor , investigador del Alzheimer y profesor de neurología en la Universidad de Washington en St. Louis, predijo que estas mediciones fisiológicas marcarán un nuevo capítulo en la atención de esta enfermedad.

Morris explicó que el objetivo final es diagnosticar y tratar correctamente a las personas “antes de la etapa de demencia, antes de la etapa en que la memoria y el pensamiento se ven afectados, en un esfuerzo por retrasar la pérdida de memoria y la capacidad de pensar, o incluso prevenirlas”.

Mientras tanto, agregó, una razón para ver a un médico cuando aparecen síntomas cognitivos leves es que estos síntomas pueden provenir de otra cosa que sea bastante tratable.

“Por ejemplo, a veces un nivel bajo de hormona tiroidea puede producir un estado parecido a la demencia”, dijo, “y eso puede tratarse fácilmente con terapia de reemplazo tiroideo”.

E incluso si el problema subyacente es el Alzheimer, un estudio reciente de la Alzheimer’s Association sugiere que diagnosticar con precisión la enfermedad en la etapa temprana de , o incluso antes que aparezcan los síntomas, podría ahorrar en términos de costos de salud y de atención médica a largo plazo en el futuro.

Elaine Belardo says she finds solace in reading the Bible and writing in her journal each morning in a small room in their basement. (Alex Smith/KCUR)

Un diagnóstico más temprano también le permite al paciente de su propio futuro y el de la familia. Eso puede ayudar a reducir el costo emocional de la enfermedad en todo el grupo familiar.

Después que se diagnosticó la enfermedad de José Belardo, la familia enseguida se organizó. Se pusieron en contacto con la Alzheimer’s Association, que les ofreció grupos de apoyo, conexiones y otros recursos.

Y en poco tiempo, como explicó Elaine, el shock inicial comenzó a desaparecer.

“Lo que diría es que después de tener un diagnóstico de algo que es incurable y progresivo, y tal vez hasta agresivo: haz una pausa. Respira. Y piensa cuál es la situación de la persona en ese momento en particular. Porque en aquel momento, José no estaba muriendo. Y en este momento, José NO se está muriendo”.

Los investigadores esperan que más personas tengan estos diagnósticos precoces para que, como José, puedan aprovechar de la mejor manera la salud que todavía tienen.

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Dementia Archives - 麻豆女优 Health News /es/tag/dementia/ 麻豆女优 Health News produces in-depth journalism on health issues and is a core operating program of 麻豆女优. Thu, 16 Apr 2026 02:34:20 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.5 /wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=32 Dementia Archives - 麻豆女优 Health News /es/tag/dementia/ 32 32 161476233 Muchas personas mayores aceptan las vacunas con entusiasmo. La investigaci贸n les da la raz贸n /es/aging/muchas-personas-mayores-aceptan-las-vacunas-con-entusiasmo-la-investigacion-les-da-la-razon/ Mon, 23 Jun 2025 08:55:00 +0000 /?post_type=article&p=2052603 Kim Beckham, agente de seguros en Victoria, Texas, había visto a sus amigos sufrir tanto por la culebrilla (shingles) que quería recibir la primera vacuna aprobada contra esta infección tan pronto como estuviera disponible, incluso si tenía que pagarla de su bolsillo.

Su médico y varias farmacias le dijeron que no podían administrarle la vacuna porque no tenía la edad recomendada en ese momento, que era de 60 años. Así que, en 2016, celebró su cumpleaños 60 en su CVS local.

“Estuve allí cuando abrieron”, recordó Beckham. Después de recibir su inyección de Zostavax, dijo: “Me sentí muy aliviada”. Desde entonces, ha recibido la vacuna contra la culebrilla, más reciente y eficaz, además de otras: contra la neumonía, el virus respiratorio sincitial (VRS), las dosis anuales contra la gripe y todas las recomendadas contra covid-19.

Algunas personas mayores están muy contentas de vacunarse.

A Robin Wolaner, de 71 años, editora jubilada de Sausalito, California, la conocen por ser insistente con sus amigos que tardan en recibir las vacunas recomendadas, les manda estudios médicos relevantes. “Los sermoneo un poco”, admitió.

Deana Hendrickson, de 66, quien cuida a diario a tres nietos pequeños en Los Ángeles, pidió una dosis adicional de la triple vírica (SPR), aunque fue vacunada contra el sarampión, las paperas y la rubéola de niña, lo hizo por si su inmunidad al sarampión había disminuido.

Para los adultos mayores que expresan mayor confianza en la seguridad de las vacunas que los grupos más jóvenes, los últimos meses han traído consigo investigaciones muy positivas.

Estudios recientes han descubierto importantes beneficios de una nueva vacuna, versiones mejoradas, y otra que podría ofrecer una ventaja importante que nadie previó.

Los nuevos estudios llegan en un momento político tenso. El secretario de salud de la nación, Robert F. Kennedy Jr., ha menospreciado durante mucho tiempo ciertas vacunas, calificándolas de inseguras y afirmando que los funcionarios de gobierno que las regulan son corruptos y están comprometidos.

El 9 de junio, Kennedy despidió a un panel de asesores científicos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y luego los reemplazó por algunos que se han mostrado escépticos respecto a las inmunizaciones. Sin embargo, hasta el momento, Kennedy no ha intentado restringir el acceso a las vacunas para los estadounidenses mayores.

La evidencia de que las vacunas son beneficiosas sigue siendo abrumadora.

La frase se ha convertido en una de las favoritas de William Schaffner, especialista en enfermedades infecciosas del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt.

“La población mayor de 65 años, que a menudo sufre el peor impacto de los virus respiratorios y otros, ahora se beneficia de vacunas que pueden prevenir gran parte de esas enfermedades graves”, afirmó Schaffner.

Tomemos como ejemplo la gripe, que anualmente envía de 140.000 a 710.000 personas a hospitales, la mayoría de ellas seniors, y es mortal para el 10% de los adultos mayores hospitalizados.

Por unos 15 años, los CDC han aprobado varias vacunas antigripales mejoradas para personas de 65 años o más. Más eficaces que la formulación estándar, estas vacunas contienen niveles más altos del antígeno que genera protección contra el virus o incorporan un adyuvante que crea una respuesta inmunitaria más fuerte. También son vacunas recombinantes, desarrolladas mediante un método diferente, con niveles más altos de antígeno.

En un metaanálisis publicado en el Journal of the American Geriatrics Society, “todas las vacunas mejoradas fueron superiores a la dosis estándar para prevenir hospitalizaciones”, expresó Rebecca Morgan, metodóloga de investigación en salud de la Universidad Case Western Reserve y autora del estudio.

En comparación con la vacuna antigripal estándar, las vacunas mejoradas en adultos mayores entre un 11% y un 18%. Los CDC recomiendan a los recibir las vacunas mejoradas, como muchos ya lo hacen.

Más buenas noticias: las vacunas para prevenir el virus respiratorio sincitial en personas mayores de 60 están dando buenos resultados.

El VRS es la causa más común de hospitalización en bebés y también representa riesgos significativos para los adultos mayores. “Temporada tras temporad, produce brotes de enfermedades respiratorias graves que rivalizan con la influenza”, afirmó Schaffner.

Dado que la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) aprobó por primera vez una vacuna contra el VRS en 2023, la temporada 2023-24 brindó “la primera oportunidad de observarla en un contexto real”, explicó Pauline Terebuh, epidemióloga de la Facultad de Medicina Case Western Reserve y autora de publicado en la revista JAMA Network Open.

Al analizar los historiales médicos electrónicos de casi 800.000 pacientes, los investigadores descubrieron que las vacunas tenían una eficacia del 75% contra la infección aguda, es decir, enfermedades lo suficientemente graves como que el pacientes pida una cita con un proveedor de salud.

Las vacunas tuvieron una eficacia del 75 % en la prevención de visitas a salas de emergencia, y del 75% en hospitalizaciones, en personas de 60 a 74 años, y mayores.

A pesar de que obtienen un nivel de protección ligeramente menor de la vacuna, los pacientes inmunodeprimidos también se beneficiarán al vacunarse, afirmó Terebuh.

En cuanto a los efectos adversos, el estudio reveló un riesgo muy bajo de síndrome de Guillain-Barré, una afección poco común que causa debilidad muscular y que suele aparecer tras una infección, en aproximadamente 11 casos por cada millón de dosis de vacuna. Esto, enfatizó, “no debería disuadir a la gente”.

Ahora, los CDC recomiendan la vacunación contra el VRS para las personas mayores de 75 años, y para las de 60 a 74 años si tienen un mayor riesgo de enfermedad grave (a causa de, por ejemplo, una enfermedad cardíaca).

A medida que se disponga de datos de la temporada 2024-25, los investigadores esperan determinar si la vacuna seguirá siendo de una sola dosis o si la inmunidad requerirá la vacunación cada determinado tiempo.

Las personas mayores de 65 años expresan la mayor confianza en la seguridad de las vacunas que cualquier otro grupo de adultos, según una encuesta de 麻豆女优 realizada en abril. Más del 80% afirmó tener “mucha” o “algo” confianza en las vacunas contra el sarampión, la rubéola, la neumonía y la gripe.

Aunque la vacuna contra covid obtuvo un apoyo más bajo entre los adultos, más de dos tercios de las personas mayores expresaron confianza en su seguridad.

Incluso los escépticos podrían entusiasmarse con un posible beneficio de la vacuna contra la culebrilla: esta primavera, investigadores de la Universidad de Stanford informaron que, en siete años, la vacunación contra la culebrilla redujo , un hallazgo que estuvo en los titulares noticiosos.

Los sesgos a menudo socavan los estudios observacionales que comparan grupos vacunados con no vacunados. “Las personas más sanas y con mayor motivación por la salud son las que se vacunan”, afirmó Pascal Geldsetzer, epidemiólogo de la Knight Initiative for Brain Resilience de Stanford, y autor principal del estudio.

“Es difícil saber si se trata de una relación de causa y efecto o si, de todos modos, tienen menos probabilidades de desarrollar demencia”, agregó.

Así que el equipo de Stanford aprovechó un “experimento natural” cuando se introdujo la primera vacuna contra el herpes zóster, Zostavax, en Gales. Las autoridades sanitarias establecieron un límite de edad estricto: las personas que cumplieran 80 años el 1 de septiembre de 2013 o antes no eran elegibles para la vacunación, pero quienes eran incluso un poco más jóvenes sí lo eran.

En la muestra de casi 300.000 adultos cuyos cumpleaños coincidían con esa fecha, casi la mitad del grupo elegible recibió la vacuna, pero prácticamente nadie del grupo de más edad lo hizo.

“Al igual que en un ensayo aleatorio, estos grupos de comparación deberían ser similares en todos los aspectos”, explicó Geldsetzer. Una reducción sustancial en los diagnósticos de demencia en el grupo elegible para la vacuna, con un efecto protector mucho mayor en las mujeres, constituye, por lo tanto, una “evidencia más contundente y convincente”, afirmó.

El equipo también observó una reducción en las tasas de demencia tras la introducción de las vacunas contra el herpes zóster y otros países. “Seguimos observando esto en un conjunto de datos tras otro”, concluyó Geldsetzer.

En Estados Unidos, donde una vacuna más potente, Shingrix, se lanzó en 2017 y sustituyó a Zostavax, investigadores de la Universidad de Oxford observaron .

Al comparar a casi 104.000 estadounidenses mayores que recibieron una primera dosis de la nueva vacuna (la inmunización completa requiere de dos) con un grupo que había recibido la formulación anterior, observaron un retraso en la aparición de demencia en el grupo de Shingrix.

Aún no se ha explicado cómo una vacuna contra el herpes zóster podría reducir la demencia. Los científicos han sugerido que los propios virus pueden contribuir a la demencia, por lo que suprimirlos podría proteger el cerebro. Quizás la vacuna reactive el sistema inmunitario en general o afecte la inflamación.

“No creo que nadie lo sepa”, dijo Paul Harrison, psiquiatra de la Universidad de Oxford y autor principal del estudio. Pero, “ahora estoy convencido de que hay algo real aquí”, dijo.

Shingrix, ahora recomendada para adultos mayores de 50 años, tiene en la prevención del herpes zóster y el dolor nervioso persistente que puede generar. Sin embargo, en 2021, había recibido una dosis de alguna de las vacunas contra el herpes zóster.

La conexión con la demencia requerirá más investigación, y Geldsetzer está intentando recaudar fondos de filántropos para un ensayo clínico.

Y “si necesitaba otra razón para vacunarse, aquí la tiene”, dijo Schaffner.

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Cuando los abuelos ya no te reconocen /es/aging/cuando-los-abuelos-ya-no-te-reconocen/ Mon, 28 Apr 2025 08:44:00 +0000 /?post_type=article&p=2024052 Ocurrió hace más de una década, pero el momento permanece en su memoria.

Sara Stewart conversaba con su madre, Barbara Cole, entonces de 86 años, en el comedor de su casa de Bar Harbor, en Maine. Stewart, abogada tenía en ese momento 59 años y estaba haciendo una de sus largas visitas desde fuera del estado.

Dos o tres años antes, Cole había comenzado a mostrar signos preocupantes de demencia, probablemente debido a una serie de pequeños derrames cerebrales. “No quería sacarla de su casa”, contó Stewart.

Así que, con un batallón de ayudantes 鈥攗na empleada doméstica, visitas familiares frecuentes, un vecino atento y un servicio de entrega de comidas鈥, Cole pudo quedarse en la casa que ella y su difunto esposo habían construido 30 años atrás.

Se las arreglaba bien y solía parecer alegre y conversadora. Pero esta conversación en 2014 tuvo un dramático giro. “Me dijo: 鈥樎緿e dónde nos conocemos? 驴de la escuela?’”, recordó su hija y primogénita. “Sentí como si me hubieran pateado”.

Stewart recuerda haber pensado: “En el curso natural de las cosas, se suponía que morirías antes que yo. Pero nunca se suponía que olvidaras quién soy”. Más tarde, sola, lloró.

Las personas con demencia avanzada suelen no reconocer a sus seres queridos, a sus parejas, hijos y hermanos. Para cuando Stewart y su hermano menor trasladaron a Cole a un centro de atención para la memoria un año después, la mujer ya había perdido casi por completo la capacidad de recordar sus nombres o vínculos.

“Es bastante común en las últimas etapas” de la enfermedad, dijo Alison Lynn, directora de trabajo social del Penn Memory Center, quien ha dirigido grupos de apoyo para cuidadores de personas con demencia por una década.

Ha escuchado muchas versiones de este relato, un momento descrito con dolor, ira, frustración, alivio o una combinación de estos sentimientos.

Estos cuidadores “ven muchas pérdidas, revierten hitos, y este es uno de esos momentos, un cambio fundamental” en una relación cercana, dijo. “Puede llevar a las personas a una crisis existencial”.

Es difícil determinar qué saben o sienten las personas con demencia 鈥攗na categoría que incluye la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos cognitivos鈥. “No tenemos forma de preguntarle a la persona ni de ver una resonancia magnética”, señaló Lynn. “Todo es pura deducción”.

Pero los investigadores están comenzando a investigar cómo reaccionan los familiares cuando un ser querido ya parece no reconocerlos. Un publicado recientemente en la revista Dementia analizó entrevistas en profundidad con hijos adultos que cuidaban de madres con demencia que, al menos en una ocasión, no los habían reconocido.

“Es muy desestabilizador”, dijo Kristie Wood, psicóloga clínica investigadora del Campus Médico Anschutz de la Universidad de Colorado y coautora del estudio. “El reconocimiento reafirma la identidad, y cuando desaparece, las personas sienten que han perdido parte de sí mismas”.

Aunque comprendían que no implicaba un rechazo sino un síntoma de la enfermedad de sus madres, algunos hijos adultos se culpaban a sí mismos, agregó.

“Se cuestionaban su papel. ‘驴Acaso no era lo suficientemente importante como para que me recuerde?'”, dijo Wood. Esto puede hacer que se alejen o que sus visitas se vuelvan menos frecuentes.

Pauline Boss, la terapeuta familiar que desarrolló hace décadas la teoría de la , señala que puede implicar ausencia física, como cuando un soldado desaparece en combate, o ausencia psicológica, incluyendo la falta de reconocimiento debido a la demencia.

La sociedad no tiene forma de reconocer la transición cuando “una persona está físicamente presente pero psicológicamente ausente”, dijo Boss. “No hay certificado de defunción, ni ritual donde amigos y vecinos vengan a sentarse contigo y te consuelen”.

“La gente se siente culpable si llora a alguien que aún está vivo”, continuó. “Pero si bien no es lo mismo que una muerte confirmada, es una pérdida real, que ocurre una y otra vez”.

La falta de reconocimiento adopta diferentes formas. Algunos familiares informan que, aunque un ser querido con demencia ya no puede recordar su nombre ni su parentesco exacto, todavía parecen felices de verlo.

“En un sentido narrativo, ya no sabe quién soy, que yo era su hija Janet”, contó Janet Keller, de 69 años, actriz de Port Townsend, Washington, hablando de su difunta madre, diagnosticada con Alzheimer en un correo electrónico. “Pero siempre supo que yo era alguien a quien apreciaba y con quien quería reír y a quien le agarraba la mano”.

A los cuidadores les reconforta seguir sintiendo una conexión. Sin embargo, una de las participantes en el estudio sobre demencia informó que ahora sentía a su madre como una extraña, y que la relación ya no le proporcionaba ninguna recompensa emocional.

“Era como si estuviera visitando al cartero”, le dijo al entrevistador.

Larry Levine, de 67 años, administrador de atención médica jubilado de Rockville, Maryland, observó cómo la capacidad de su esposo para reconocerlo cambiaba de forma impredecible.

Levine y Arthur Windreich, pareja desde hacía 43 años, se habían casado en 2010, cuando Washington, DC, legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo. Al año siguiente, Windreich tuvo un diagnóstico de Alzheimer de inicio temprano.

Levine se convirtió en su cuidador hasta su fallecimiento a los 70 años, a finales de 2023.

“Su condición era zigzagueante”, dijo Levine. Windreich se había mudado a una unidad de cuidados de la memoria. “Un día, me llamaba ‘el hombre amable que viene de visita'”, dijo Levine. “Al día siguiente, me llamaba por mi nombre”.

Incluso en sus últimos años, cuando, como muchos pacientes con demencia, Windreich se volvió prácticamente silencioso, “había cierto reconocimiento”, dijo su esposo. “A veces se le veía en los ojos, ese brillo en lugar de la expresión vacía que solía tener”.

Sin embargo otras veces “no había ningún afecto”. Levine a menudo salía del centro llorando.

Buscó la ayuda de su terapeuta y sus hermanas, y recientemente se unió a un grupo de apoyo para cuidadores LGBTQ+ de personas con demencia, a pesar que su esposo ya había fallecido.

Los grupos de apoyo, en persona o por internet, “son medicina para el cuidador”, dijo Boss. “Es importante no aislarse”.

Lynn anima a los participantes de sus grupos a que también encuentren rituales personales para conmemorar la pérdida de reconocimiento y otros hitos que marcan un antes y un después. “Quizás enciendan una vela. Quizás recen una oración”, dijo.

Alguien que se sienta en shivá, parte del ritual de duelo judío, podría reunir a un pequeño grupo de amigos o familiares para recordar y compartir historias, aunque el ser querido con demencia no haya fallecido.

“Que alguien más participe puede ser muy reconfortante”, dijo Lynn. “Dice: ‘Veo el dolor que estás sintiendo'”.

De vez en cuando, la niebla de la demencia parece disiparse brevemente.

Investigadores de Penn y de otros centros han señalado un fenómeno sorprendente llamado . Alguien con demencia grave, luego de meses o años sin comunicarse, recupera repentinamente la lucidez y puede inventar un nombre, decir algunas palabras apropiadas, contar un chiste, hacer contacto visual o cantar con la radio.

Aunque comunes, estos episodios suelen durar solo unos segundos y no significan un cambio real en el deterioro de la persona. Los esfuerzos por recrear las experiencias tienden a fracasar.

“Es un instante”, dijo Lynn. Pero los cuidadores suelen reaccionar con sorpresa y alegría; algunos interpretan el episodio como evidencia de que, a pesar de la profundización de la demencia, no se les olvida del todo.

Stewart experimentó un pequeño incidente como esos unos meses antes de la muerte de su madre. Estaba en el apartamento de su madre cuando una enfermera le pidió que la acompañara al final del pasillo.

“Al salir de la habitación, mi madre me llamó por mi nombre”, dijo. Aunque Cole solía parecer contenta de verla, “no había usado mi nombre desde que tengo memoria”.

No volvió a ocurrir, pero eso no importó. “Fue maravilloso”, dijo Stewart.

La serie de columnas The New Old Age se producen a través de una alianza con .

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Una decisi贸n dif铆cil: cuando los adultos mayores tienen que dejar de conducir /es/aging/una-decision-dificil-cuando-los-adultos-mayores-tienen-que-dejar-de-conducir/ Wed, 24 Jan 2024 18:16:12 +0000 /?post_type=article&p=1805075 Lewis Morgenstern ha tomado una decisión. Cuando cumpla 65, dentro de cuatro años, va a firmar una directiva anticipada sobre conducir.

El documento indicará que se alejará del volante cuando sus hijos se lo pidan.

“Es posible que, llegado el momento, no sea capaz de tomar la mejor decisión sobre conducir, y quiero dejar claro que confío en mis hijos para asumir esa responsabilidad”, dijo Morgenstern, profesor de neurología, neurocirugía y medicina de emergencia en la Universidad de Michigan.

Su esposa, de 59, tiene la intención de firmar un documento similar a los 65.

Morgenstern ha reflexionado mucho sobre el tema controversial de cuándo dejar de conducir. Fue coautor de reciente publicado en el Journal of the American Geriatrics Society que reveló que el 61% de los adultos mayores con deterioro cognitivo seguían manejando a pesar de que el 36% de sus cuidadores estaban preocupados por su capacidad para hacerlo.

Muchos de estos adultos mayores probablemente se hayan adaptado siendo precavidos y recurriendo a una amplia experiencia detrás del volante, dijo Morgenstern. Pero remarcó que “indudablemente hay un grupo de personas que están conduciendo y no deberían hacerlo porque representan un riesgo para sí mismos y para los demás”.

Pocos estudios han examinado cuántos adultos mayores con deterioro cognitivo leve o demencia continúan conduciendo, y no hay estándares nacionales sobre cuándo las personas deberían “colgar las llaves”. Pero es una preocupación creciente a medida que aumenta la población de adultos mayores de 70, 80 y 90 años, el grupo de edad más propenso a tener deterioro cognitivo.

Casi 50 millones de personas de 65 años o más tenían licencias de conducir en 2021, un aumento del 38% desde 2012, según datos de la American Automobile Association (AAA). Casi 19 millones tenían 75 años o más, un aumento del 31%. Durante este período, las muertes por accidentes de vehículos entre personas de 65 años o más aumentaron un 34%: fueron 7,489 en 2021. El número de personas mayores lesionadas en accidentes de tráfico ese año superó las 266,000.

En su mayoría, los seniors conducen de manera segura. Usan el cinturón de seguridad con más frecuencia, beben menos, y son menos propensos a conducir a alta velocidad que los más jóvenes.

En comparación con los adultos más jóvenes y de mediana edad, están involucrados en menos accidentes automovilísticos fatales cada año. Y son más propensos a restringir dónde y cuándo conducen, siguiendo rutas familiares, evitando calles con mucho tráfico y no manejando de noche.

Sin embargo, los riesgos para los conductores mayores aumentan con la edad y el desarrollo de afecciones como la artritis, el glaucoma y el Parkinson. Y cuando ocurren accidentes, los adultos mayores son más propensos a sufrir heridas graves o morir porque son físicamente más vulnerables.

El deterioro cognitivo y la demencia plantean desafíos especialmente preocupantes porque la toma de decisiones, la atención, el juicio y la evaluación del riesgo se ven comprometidos en las personas con estas afecciones.

En este contexto, “conducir es un gran desafío, porque las personas no reaccionan adecuadamente y no pueden controlarse a sí mismas”, dijo Emmy Betz, profesora de medicina de emergencia en la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado, que ha estudiado las directivas anticipadas sobre el manejo.

Este fue el caso del suegro de Morgenstern, quien desarrolló Alzheimer moderado en sus 70s pero seguía convencido de que podía conducir. Después de perderse un día, su esposa le sacó las llaves del auto, y “él no entendía por qué. Estaba muy infeliz”, contó Morgenstern.

El interés de Morgenstern en las directivas anticipadas de manejo, una opción que recomienda en su artículo, surgió de esta experiencia.

Existen varios tipos de directivas. Una pide a una persona que nombre a un familiar o amigo que, en el futuro, hablará con ellos sobre si es seguro seguir conduciendo. La AAA y la American Occupational Therapy Association han respaldado , que no es legalmente vinculante (básicamente es poner por escrito un acuerdo de palabra).

También los familiares deben comprometerse a ayudar a la persona a explorar si es posible seguir conduciendo, o a intentar el transporte público o programas de conductores voluntarios. Uber y Lyft, que han creado programas para personas mayores, son nuevas opciones que se utilizan con frecuencia.

Otra , respaldada por la Asociación de Alzheimer, reconoce que las personas con demencia no podrán conducir a medida que avanza su enfermedad. También nombra a personas que deberían expresar preocupación sobre el manejo cuando sea relevante. Pero va más allá declarando: “Comprendo que puedo olvidar que ya no puedo conducir y puedo intentar seguir conduciendo. Si esto sucede, apoyo todas las acciones tomadas, incluido el retiro o desactivación de mi automóvil, para ayudar a garantizar mi seguridad y la de los demás”.

En la Universidad de South Florida Health, Lori Dee Grismore, terapeuta ocupacional y especialista certificada en rehabilitación del manejo, dijo que hasta el 75% de los adultos mayores que evalúa tienen algún tipo de deterioro cognitivo.

Esto es evidente durante la primera parte de su evaluación integral: una entrevista sobre los hábitos de manejo de la persona y problemas recientes; una revisión de su historial médico; un examen de la vista; una evaluación física; y una batería de seis pruebas cognitivas. “Si alguien no tiene perspicacia, que es común, no entienden por qué estas pruebas tienen algo que ver con conducir”, dijo.

Si lo considera seguro, Grismore lleva a los adultos mayores a la calle, verificando su capacidad para seguir direcciones, girar, mantenerse en sus carriles y conducir a velocidades apropiadas e interpretar señales, entre otras medidas de desempeño.

Si bien la mayoría con deterioro cognitivo leve aprueban estos tests, Grismore generalmente recomienda volver a evaluar a intervalos regulares e imponer restricciones como conducir solo cerca de casa y evitar autopistas. Pero reconoció que no hay garantía de que los adultos mayores recuerden estas restricciones.

La evaluación de tres horas de Grismore cuesta $420. Medicare no la paga, una barrera para los adultos mayores con ingresos bajos. Los adultos mayores y las familias interesadas en encontrar un proveedor de rehabilitación de manejo pueden consultar un directorio de la American Occupational Therapy Association en .

Elin Schold Davis, quien coordina la Older Driver Initiative en la asociación de terapia ocupacional, recomienda tener una evaluación de este tipo cuando hay un diagnóstico de deterioro cognitivo o cuando los familiares comienzan a notar problemas.

“Todos deberíamos estar planificando nuestras cambiantes necesidades de transporte en nuestros 70, 80 y 90 años”, dijo. “La parte difícil es que conducir está asociado con la independencia, y este es un problema muy emocional. Por eso, cuanto más se planee, más opciones y control se podrá tener”.

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Doctores explican pros y contras de recetar la nueva droga para el Alzheimer /es/mental-health/doctores-sopesan-pros-y-contras-de-recetar-la-nueva-droga-para-el-alzheimer/ Fri, 09 Jul 2021 14:18:26 +0000 https://khn.org/?post_type=article&p=1340214 Mientras médicos y expertos en políticas de salud debaten los méritos de Aduhelm, el primer fármaco para el Alzheimer aprobado en 18 años, los pacientes simplemente quieren saber: “驴me ayudará?”.

Los médicos no tienen una respuesta definitiva. “En cada persona, será absolutamente imposible de predecir”, dijo el doctor Allan Levey, director del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer Goizueta, en la Universidad Emory.

El deterioro cognitivo varía ampliamente entre las personas que han comenzado a experimentar problemas de memoria y pensamientos, o que se encuentran en la etapa más temprana del Alzheimer, los pacientes en los que se evaluó Aduhelm, apuntó Levey.

“La naturaleza y la velocidad de progresión varían enormemente, y no sabremos cuando tratemos a alguien [con Aduhelm] si su progresión será rápida, lenta o promedio; simplemente no podremos decirlo”, explicó Levey.

Tampoco será posible especificar la diferencia que supondría este fármaco para un paciente determinado. “Tratar de decirle a una persona cuánto retraso en la progresión experimentará [si toman Aduhelm] es simplemente algo que no podemos hacer”, dijo el doctor Jason Karlawish, profesor de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pennsylvania y co-director del Penn Memory Center.

La incertidumbre sobre los posibles beneficios de Aduhelm, que recibió la de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) el 7 de junio, es considerable. Un ensayo farmacológico de fase 3 encontró que una dosis alta tomada a lo largo de 18 meses retrasaba el deterioro cognitivo en aproximadamente cuatro meses; un segundo ensayo clínico no demostró ningún efecto.

La FDA está exigiendo a los fabricantes de medicamentos Biogen y Eisai Inc. un ensayo posterior a la aprobación, para proporcionar más datos, pero es posible que los resultados finales no estén disponibles hasta febrero de 2030.

Con muchas preguntas sin respuesta sobre la aprobación de Aduhelm, el Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes ha abierto una investigación. Ante las críticas por una orientación insuficiente, la FDA modificó la etiqueta del medicamento para limitar su uso potencial.

Ahora dice: “El tratamiento con ADUHELM debe iniciarse en pacientes con deterioro cognitivo leve o en etapa de demencia leve de la enfermedad, la población en la que se probó el tratamiento en los ensayos clínicos”.

Estos cambios hacen que el trabajo de educar a los pacientes y sus familias sobre Aduhelm y recomendarlo a favor o en contra sea extraordinariamente difícil para los médicos.

Las conversaciones serán “muy desafiantes, dada la complejidad de la información que debe transmitirse”, dijo Karlawish.

Estos son los puntos clave que los expertos deberán explicar:

La eficacia no ha sido probada. Se ha demostrado que Aduhelm es muy eficaz para eliminar la proteína beta-amiloide, un sello distintivo del Alzheimer, del cerebro de los pacientes. Se cree que grupos de esta proteína, conocidos como placas amiloides, están relacionados con el desarrollo subyacente de la enfermedad. Pero los ensayos clínicos de otros medicamentos que eliminan las placas amiloides no han demostrado eficacia para detener la progresión del Alzheimer.

Aunque los datos de dos ensayos clínicos de Aduhelm fueron inconsistentes, la FDA otorgó una aprobación acelerada al medicamento y señaló que era “razonablemente probable que produjera un beneficio clínico”. Pero esto es especulativo, no un resultado comprobado.

Los beneficios potenciales son pequeños. El doctor G. Caleb Alexander, codirector del Centro Johns Hopkins para la Seguridad y Eficacia de los Medicamentos, fue parte del comité asesor de la FDA que revisó Aduhelm, un grupo que recomendó no aprobarlo.

Alexander caracterizó los resultados positivos de un ensayo clínico de Aduhelm como “un pequeño cambio clínico”. En una escala de 18 puntos utilizada para evaluar la cognición y el funcionamiento, los pacientes que respondieron al fármaco experimentaron una desaceleración de 0,39 en la tasa de disminución durante 18 meses.

Esto se traduce, aproximadamente, en un retraso de cuatro meses en los síntomas sutiles.

Las pruebas neuropsicológicas para evaluar la cognición suelen pedir a los pacientes que copien un diagrama, resten 7 de 100 y deletreen una palabra al revés, entre otras tareas. “Pero navegar en su vida diaria es mucho más complicado, y no está del todo claro si el supuesto beneficio de Aduhelm sería suficiente para afectar la vida diaria de una persona”, dijo el doctor Samuel Gandy, profesor de neurología y psiquiatría en la Escuela Icahn de Medicina de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

La progresión de la enfermedad continuará. “Supongamos que alguien tiene un deterioro cognitivo u otro deterioro funcional y decide tomar Aduhelm. 驴Volverán a la normalidad? No hay evidencia de que esto suceda”, dijo el doctor Henry Paulson, profesor de neurología y director del Centro de Enfermedad de Alzheimer de Michigan.

“La expectativa debe ser que la progresión de la enfermedad continúe”, coincidió Levey de Emory.

Los posibles efectos secundarios son comunes. El 41% de los pacientes tratados con la dosis más alta de Aduhlem (10 mg), el subgrupo que mostró alguna respuesta en un ensayo clínico, tuvieron hemorragias cerebrales e hinchazón, según un documento publicado por la FDA. Los escáneres cerebrales los identificaron como leves en el 30% de los casos, moderados en el 58% y graves en el 13%. La mayoría de los casos se resolvieron, sin incidentes graves, en un plazo de tres meses.

La FDA recomienda que los pacientes que toman Aduhelm se realicen al menos tres resonancias magnéticas del cerebro durante el primer año para detectar efectos secundarios.

Serán necesarias otras pruebas. Aduhelm se probó en pacientes con depósitos de beta-amiloide en el cerebro que habían sido confirmados por imágenes cerebrales por tomografía por emisión de positrones (PET).

En la práctica clínica, solo los pacientes que tienen esos depósitos deben tomar Aduhelm y obtener imágenes para confirmar que deberían ser necesarios, coincidieron los expertos. Pero eso presenta un problema para muchos pacientes. Debido a su edad, la mayoría están cubiertos por Medicare, que no paga las imágenes de PET fuera de los entornos de investigación. En cambio, la mayoría de los centros médicos se basarán en pruebas de líquido cefalorraquídeo amiloide, obtenidas mediante punciones lumbares.

Las pruebas genéticas para una forma del gen de la , cuya presencia aumenta el riesgo de Alzheimer, probablemente también se pedirán, sugirió Gandy.

Los pacientes tuvieron más probabilidades de responder a Aduhelm si portaban un gen APOE4; al mismo tiempo, fue más probable que sufrieran hemorragia cerebral e hinchazón, anotó. Pero Medicare no paga las pruebas APOE4 ni el asesoramiento relacionado, y una prueba positiva podría afectar significativamente a las familias de los pacientes.

“Una vez que encuentras el genotipo APOE4, todos los parientes de primer grado de esa persona están en riesgo”, señaló Gandy, “y cambias la psicología de una familia de inmediato”.

La terapia será cara. Medicare y las aseguradoras privadas aún no han decidido si imponen restricciones sobre quién puede obtener cobertura para Aduhelm, que se administrará mediante infusiones mensuales en los centros médicos. Considerando un precio de lista anual de $56,000 solo para el medicamento, los investigadores de 麻豆女优 estiman que algunos beneficiarios de Medicare podrían pagar hasta $11,500 de su bolsillo para cubrir su coseguro.

Agregando a eso los costos de los escáneres cerebrales, las infusiones mensuales, los servicios médicos, las pruebas de amiloide y las pruebas genéticas APOE4, y los gastos podrían acercarse a los $100,000 al año, sugieren expertos.

“Lo más urgente que necesitamos es comprender el pago de este medicamento”, dijo el doctor Aaron Ritter, experto en demencia del Centro Lou Ruvo de la Clínica Cleveland para la Salud del Cerebro en Las Vegas. “Muchos pacientes tendrán ingresos fijos con capacidad limitada para pagar grandes cantidades”. Más de 1,000 pacientes en la clínica son buenos candidatos para Aduhelm, agregó.

Los especialistas no lo recetarán a todos los pacientes con Alzheimer. Aunque los médicos pueden recetar un medicamento aprobado a quien crean que ayudará, los expertos en demencia dicen que Aduhelm debe considerarse solo para pacientes similares a los de los ensayos clínicos: individuos con deterioro cognitivo leve (problemas de memoria y pensamiento que no interfieren con sus funcionamiento) y con la enfermedad de Alzheimer en etapa temprana (cuando los síntomas aún son leves pero el funcionamiento comienza a deteriorarse).

“Vamos a empezar poco a poco e ir despacio hasta que entendamos más” sobre la medicación y cómo responden los pacientes, dijo la doctora Maria Torroella Carney, jefa de geriatría y medicina paliativa de Northwell Health, el sistema de atención médica más grande de Nueva York.

Dado que Aduhelm no se probó en personas con Alzheimer moderado o grave, no debería administrarse a estos pacientes, dijeron varios expertos. “Si los pacientes en estas etapas posteriores solicitan el medicamento, diremos que no tenemos ninguna evidencia de que funcione en ellos y que no podemos dárselo de manera justificada”, dijo Paulson de la Universidad de Michigan.

Los médicos respetarán los deseos de los pacientes. Incluso los médicos a los que les preocupa que los posibles daños de Aduhelm puedan superar los posibles beneficios dijeron que recetarán el medicamento con precaución y una cuidadosa consideración. Karlawish de la Universidad de Pennsylvania se encuentra entre ellos.

“Ahora que este medicamento está disponible, tengo que seguir una ética fundamental de la práctica de la medicina, que es el respeto por la autonomía del paciente”, dijo. “Si los pacientes y los cuidadores familiares piden Aduhelm después de una discusión exhaustiva, seré un recetador reacio”.

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La delicada tarea de quitarle el tel茅fono inteligente a un adulto mayor /es/aging/la-delicada-tarea-de-quitarle-el-telefono-inteligente-a-un-adulto-mayor/ Thu, 07 Nov 2019 09:00:19 +0000 El esposo de Sally Balch Hurme, Arthur, de 75 años, tiene demencia. Todos los días ella lucha por mantenerlo a salvo en un mundo lleno de amenazas digitales.

Arthur recibe cientos de correos electrónicos y llamadas a su teléfono inteligente, con ofertas difíciles de resistir. Su cuenta de Facebook está poblada de “amigos” de países extranjeros, todos extraños.

“No tiene idea de quiénes son”, dice Hurme, abogada de adultos mayores y autora. “Algunos cargan bandoleras con municiones, sosteniendo sus armas. Es horrible”.

Luego, está Amazon, una fuente interminable de tentadoras compras. Recientemente, Arthur ordenó cuatro traductores de bolsillo, varios relojes y una gran cantidad de dulces con maple por $1,000. Aunque los artículos pueden devolverse, Hurme no siempre sabe dónde Arthur guardó los artículos que compró.

Muchas familias tienen preocupaciones similares. A medida que aumenta el deterioro cognitivo entre los adultos mayores, los dispositivos como computadoras, teléfonos inteligentes y tabletas se vuelven difíciles de usar y, en algunos casos, problemáticos.

La mayoría de los adultos mayores de 65 años se conectan

Este problema surge con la creciente popularidad de los dispositivos, que les permiten a los adultos mayores comunicarse con amigos y familiares por correo electrónico, unirse a grupos con intereses comunes en Facebook, tener visitas virtuales a través de Skype o FaceTime, y realizar operaciones bancarias, comprar, tomar cursos o leer publicaciones en línea.

Según el , el 73% de los adultos mayores de 65 años usaron Internet en 2019, en comparación con el 43% en 2010. Y el 42% de los adultos mayores tenían teléfonos inteligentes en 2017, el último año para el que hay , en comparación con 18% en 2013.

Algunos médicos ya se están adaptando a esta nueva realidad digital. En Johns Hopkins Medicine, Halima Amjad, profesora asistente de medicina, ahora les pregunta a los pacientes mayores si están usando una computadora o un teléfono inteligente, y si tienen problemas como olvidar las contraseñas o que se bloqueen sus cuentas.

“Si hay un cambio notable en cómo alguien está usando la tecnología, procederíamos con una evaluación cognitiva más profunda”, dice.

En el Centro de Enfermedades de Alzheimer de la Universidad Rush, en Chicago, el neurólogo Neelum Aggarwal se da cuenta que los adultos mayores están planteando problemas con la tecnología como una “forma no amenazante de hablar sobre problemas del pensamiento”.

“En lugar de decir: ‘Tengo problemas con mi memoria’, la gente dirá: ‘No puedo entender mi teléfono inteligente’ o ‘Estaba tratando de iniciar ese programa de computadora y me llevó una eternidad'”, dice Aggarwal.

Si el paciente ha estado usando dispositivos digitales con dificultad, Aggarwal intentará identificar el problema subyacente:

  • 驴El adulto mayor tiene problemas de visión o de coordinación?
  • 驴Tiene problemas para entender el lenguaje? 驴Se está comprometiendo la memoria?
  • 驴Le resulta difícil seguir los pasos necesarios para completar una transacción?

Si el uso de la tecnología se ha vuelto frustrante, Aggarwal recomienda eliminar aplicaciones en teléfonos inteligentes y programas en computadoras.

“La ansiedad asociada con 鈥極h, Dios mío, tengo que usar esto y no sé cómo’ hace retroceder totalmente a las personas y deshace cualquier beneficio que la tecnología pueda ofrecer”, dice. “Es similar a lo que hago con los medicamentos: ayudaré a alguien a deshacerse de lo que no necesita y a conservar solo lo que es realmente esencial”.

Primero, elimina algunas aplicaciones

En estas circunstancias, Aggarwal recomienda que el paciente no use más de cinco a 10 aplicaciones de teléfonos celulares.

Cuando la seguridad se convierte en un problema, por ejemplo, para un adulto mayor con demencia a quien los estafadores acechan por correo electrónico, los familiares primero deben tratar de aconsejar a la persona para que no de su número de Seguro Social o información de la tarjeta de crédito, dice Cynthia Clyburn, trabajadora social en la División de Neurología en Penn Medicine, en Filadelfia.

Si eso no funciona, intenta sentarte junto a la persona en la computadora para poder monitorear lo que está sucediendo.

“Que sea una actividad grupal”, dice Clyburn. Si es posible, crea contraseñas para que ambos puedan acceder.

Pero ten cuidado de conocer las contraseñas y usarlas para revisar el correo electrónico o las cuentas bancarias en línea.

“Sin consentimiento, es un delito federal usar la contraseña de un individuo para acceder a sus cuentas”, dice Catherine Seal, abogada de derechos de adultos mayores en Colorado Springs, Colorado. Idealmente, el consentimiento debe otorgarse por escrito.

Considera los controles “de los padres”

Los adultos mayores con enfermedad de Alzheimer generalmente se alejan de los dispositivos digitales cuando olvidan cómo usarlos, dice Lon Schneider, profesor de Psiquiatría y Neurología en la Universidad del Sur de California.

Con el permiso de su esposo, Hurme lo da de baja de las cuentas que le envían correos electrónicos y remueve a los amigos de Facebook.

En su teléfono celular, instaló una aplicación de control (como las que usan los padres) que impide que su esposo lo use entre la medianoche y las 6 am, horas en las que era más probable que participara en actividades en línea. El televisor también tiene una configuración de control para evitar el acceso a canales “para adultos”.

En lugar de una tarjeta de crédito abierta, Hurme le da a Arthur una tarjeta con una cantidad limitada de dinero. Ella administra las finanzas del hogar y él no tiene acceso a la cuenta bancaria en línea de la pareja. Se les ha solicitado a las agencias de crédito que no abran ninguna cuenta a nombre de Arthur.

Si Hurme pudiera, dice que se desharía del teléfono celular de Arthur, su principal forma de comunicación. (Ha dejado de usar la computadora).

Pero “soy muy sensible a respetar su dignidad y dejar que sea lo más independiente y autónomo posible”, dice. A pesar de todos los peligros que presenta, “su teléfono es su conexión con el mundo exterior, y no puedo quitárselo”.

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La charla que tienen que tener los adultos mayores con sus m茅dicos antes de una cirug铆a /es/aging/la-charla-que-tienen-que-tener-los-adultos-mayores-con-sus-medicos-antes-de-una-cirugia/ Thu, 01 Aug 2019 13:25:14 +0000 https://khn.org/?p=986106 La decisión parecía sencilla. El corazón de Bob McHenry estaba fallando y los médicos le recomendaron dos cirugías de alto riesgo para restablecer el flujo sanguíneo. Sin esas intervenciones, McHenry, de 82 años, moriría.

El cirujano de un hospital universitario de Boston resaltó las posibles complicaciones. Karen McHenry, la hija de Bob, recuerda haber sentido que no había más remedio que decir “adelante”.

Con pesar, es una escena que, desde entonces, ha reproducido en su mente cientos de veces.

En la mesa de operaciones, Bob McHenry tuvo un derrame cerebral. Durante varios días estuvo en coma. Cuando se despertó, no podía tragar ni hablar y tenía un deterioro cognitivo significativo. La demencia vascular y un mayor deterioro físico siguieron, hasta la muerte del paciente cinco años después.

Antes de la cirugía de su padre, en octubre de 2012, “no hubo una discusión amplia sobre cómo sería su vida si las cosas no salían bien”, dijo Karen McHenry, de 49 años, quien escribe sobre el cuidado de los padres mayores. “Ni siquiera pudimos imaginar lo que terminó pasando”.

Es una queja común: los cirujanos no ayudan a los mayores y a sus familias a comprender el impacto de la cirugía en términos que las personas puedan entender; a pesar que los pacientes mayores enfrentan un mayor riesgo de complicaciones posteriores. Tampoco se involucran rutinariamente en una “toma de decisiones compartida”, que implica descubrir qué es lo más importante para los pacientes, y discutir el posible efecto de la operación en sus vidas antes de establecer una guía para el tratamiento.

Resulta que los pacientes mayores a menudo tienen prioridades diferentes que los más jóvenes. Más que la longevidad, en muchos casos, valoran su capacidad de vivir de manera independiente, y pasar tiempo de calidad con sus seres queridos explica el doctor Clifford Ko, profesor de cirugía en la Escuela de Medicina David Geffen de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA).

Ahora, el American College of Surgeons ha aprobado destinados a mejorar la atención quirúrgica de los adultos mayores. Todos los pacientes de edad avanzada deben tener la oportunidad de discutir sus objetivos de salud y las metas de la cirugía, así como sus expectativas para su recuperación y su calidad de vida después.

Los cirujanos deben revisar con anticipación las instrucciones del paciente (la atención que desean en caso que una crisis médica ponga en peligro la vida) u ofrecer a los pacientes sin estos documentos la oportunidad de completarlos. Los que están autorizados para tomar decisiones y actuar en nombre de un paciente deben figurar en el registro médico.

Si se espera una estadía en cuidados intensivos después de la cirugía, debe aclararse, junto con las instrucciones del paciente, si se utilizarán, por ejemplo, sondas de alimentación, diálisis, transfusiones de sangre, reanimación cardiopulmonar o ventilación mecánica.

Esto está muy lejos de cómo suele funcionar el “consentimiento informado”. En general, los cirujanos explican a un paciente mayor el problema físico, cómo la cirugía lo puede corregir y qué complicaciones son posibles, respaldándose en estudios científicos.

“Lo que no preguntamos es: 驴Qué significa vivir bien para ti? 驴Qué esperas poder hacer el próximo año? 驴Y qué debo saber sobre yo, como médica, para brindarte una buena atención?”, señaló la doctora Ronnie Rosenthal, profesora de Cirugía y Geriatría en la Escuela de Medicina de Yale y colíder de la Coalition for Quality in Geriatric Surgery Project.

Bob y Marjorie McHenry posan junto a su hija Karen en su fiesta del 50 aniversario de casados, en 2009. Bob McHenry tuvo una cirugía tras un accidente cerebrovascular en 2012, luego de la cual entró en coma. Cuando Marjorie se cayó y se fracturó cinco costillas en 2017, decidió junto no operarse, luego de una charla con el equipo de cuidados paliativos del hospital. (Courtesy of Karen McHenry)

Rosenthal comenta sobre un paciente de 82 años con cáncer rectal en etapa inicial. El hombre había sufrido un derrame cerebral 18 meses antes, y tenía dificultades para caminar y tragar. Vivía con su esposa, quien tenía insuficiencia cardíaca congestiva, y había sido hospitalizado con neumonía tres veces desde su accidente cerebrovascular.

Rosenthal le explicó a este paciente que, si ella lo operaba para extirpar el cáncer, podría pasar a la unidad de cuidados intensivos con una máquina de respiración y luego terminar en un centro de rehabilitación.

“No, no quiero eso; quiero estar en casa con mi esposa”, recordó Rosenthal.

El hombre rechazó la cirugía. Su esposa murió 18 meses después, y él vivió otros seis meses antes de sufrir un derrame cerebral fatal.

Los cirujanos pueden ayudar a guiar las discusiones que requieren una toma de decisiones compleja haciendo cinco preguntas, según la doctora Zara Cooper, profesora asociada de Cirugía en la Facultad de Medicina de Harvard:

驴Cómo afecta tu salud a tu vida cotidiana? Cuando piensas en tu salud, 驴qué es lo más importante para ti? 驴qué esperas obtener de esta operación? 驴qué condiciones o tratamientos de salud te preocupan más? y 驴qué habilidades o capacidades son tan importantes para ti que no te imagines vivir sin ellas?

Cooper recuerda a un hombre de 88 años gravemente herido en un accidente automovilístico que llegó a la sala de emergencias hace varios años.

“Cuando comenzamos a explicarle a su familia cómo sería su vida, que sería con una alta dependencia funcional y que ya no podría vivir de forma independiente, su esposa dijo que sería absolutamente devastador, especialmente si no podía esquiar. Ni siquiera imaginamos que esto estaba en el ámbito de lo que alguien de esta edad podría querer hacer”, comentó Cooper.

La familia decidió no buscar tratamiento y el paciente falleció.

A veces, los cirujanos tienen la percepción equivocada de que los pacientes mayores quieren seguir las recomendaciones, en lugar de participar en las decisiones médicas, dijo el doctor Clarence Braddock, profesor de medicina en la UCLA. En grupos focales, el 97% de las personas mayores dijeron: “Prefiero que mi médico me ofrezca opciones y me pida mi opinión”, según la que Braddock publicó en 2012.

Sin embargo, en otro en el que participaron adultos mayores, Braddock descubrió que los cirujanos ortopedistas casi nunca tomaron en cuenta el papel del paciente en la toma de decisiones (solo el 15% del tiempo) o evaluaban la comprensión del paciente sobre lo que implicaría la cirugía (12% del tiempo).

En la Universidad de Wisconsin-Madison, la doctora Margaret Schwarze, profesora asociada de cirugía vascular, ha desarrollado una herramienta llamada “” para ayudar a los cirujanos a comunicarse de manera más efectiva con pacientes mayores.

“La idea es contarle al paciente una historia en términos que puedan entender”, dijo Schwarze.

Por ejemplo, en lugar de citar estadísticas sobre el riesgo de neumonía o infección, un cirujano explica los dos escenarios: qué podría pasar si las cosas salen bien o mal. 驴Tendría dolor el paciente? 驴necesitaría cuidados de enfermería? 驴sería capaz de regresar a casa y volver a hacer las cosas que le gustaban? 驴ese paciente que acabará en la unidad de cuidados intensivos, sería capaz de caminar solo?

Se presenta una gama similar de posibilidades para una alternativa de tratamiento. Luego, el cirujano identifica los resultados más probables para la cirugía y la alternativa, según las circunstancias del paciente.

“Pasar por una operación importante cuando eres una persona mayor va a cambiar tu vida”, dijo Schwarze. “Nuestro objetivo es ayudar a esos pacientes mayores a imaginar cómo serían estos cambios”.

Debido a la experiencia de su padre, Karen McHenry fue cautelosa cuando su madre, Marjorie McHenry, se cayó y se rompió cinco costillas en el otoño de 2017. En el hospital, los médicos diagnosticaron un sangrado interno significativo, un pulmón colapsado, y recomendaron una cirugía pulmonar complicada.

“Esta vez, sabía qué preguntas hacer, pero aún era difícil obtener una respuesta útil de los cirujanos”, dijo Karen. “Tengo un recuerdo vívido del médico diciendo: 鈥楤ueno, soy un cirujano increíble”. Y pensé: “Estoy segura que sí, pero mi madre tiene 88 años y es frágil. Y no veo cómo esto pueda terminar bien”.

Después de consultar con el equipo de cuidados paliativos del hospital y de una conversación sincera con su hija, Marjorie McHenry decidió no someterse a la cirugía. Casi tres años después, ella es mentalmente lúcida, se mueve con un andador y realiza muchas actividades en su residencia para adultos mayores.

“Nos arriesgamos a que mamá pudiera tener una vida más corta, pero con una mejor calidad de vida sin cirugía”, dijo Karen. “Y ganamos esa apuesta, después de haberla perdido con mi papá”.

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Medicamentos comunes pueden generar s铆ntomas similares a los de la demencia /es/aging/medicamentos-comunes-pueden-generar-sintomas-similares-a-los-de-la-demencia/ Thu, 18 Jul 2019 14:29:38 +0000 https://khn.org/?p=981090 Según todos los informes, la mujer, de unos 65 años, parecía tener demencia severa. Era muy incoherente. Su memoria a corto plazo era terrible. No podía concentrarse en las preguntas que le hacían los médicos.

Pero el doctor Malaz Boustani, profesor de investigación sobre el envejecimiento en la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana, sospechaba que algo más podría estar sucediendo. La paciente estaba tomando Benadryl para las alergias estacionales, otro antihistamínico para la picazón, Seroquel (un medicamento antisicótico) para los cambios de estado de ánimo, y también remedios para la incontinencia urinaria y el malestar gastrointestinal.

Con distinta intensidad, cada una de estas drogas bloquea un importante mensajero químico en el cerebro, la acetilcolina. Boustani pensó que el impacto acumulativo podría estar causando las dificultades cognitivas de la mujer.

Estaba en lo correcto. Durante seis meses, Boustani y un farmacéutico le fueron sacando a la paciente esos medicamentos y los sustituyeron por tratamientos alternativos. Milagrosamente, la mujer pareció recuperarse por completo. Su puntaje inicial en un examen de capacidad mental había sido 11 sobre 30, lo que significa demencia severa. Después de retirar la medicación fue de 28, en el rango normal.

Se estima que 1 de cada 4 adultos mayores toma medicamentos anticolinérgicos, una amplia gama de drogas utilizadas para tratar alergias, insomnio, incontinencia urinaria, diarrea, mareos, cinetosis, asma, Parkinson, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y diversos trastornos psiquiátricos.

Los adultos mayores son altamente susceptibles a las reacciones negativas a estos medicamentos. Desde 2012, los anticolinérgicos han aparecido de manera prominente en la lista de medicamentos de la que son potencialmente inapropiados para las personas mayores.

“En mi clínica, los medicamentos que más me preocupan, cuando tengo que pensar en lo que podría estar contribuyendo a la pérdida de memoria o los cambios cognitivos de los pacientes mayores, son los anticolinérgicos”, dijo la doctora Rosemary Laird, geriatra y directora médica de Maturing Minds Clinic, de AdventHealth, en Winter Park, Florida.

Esto es lo que los adultos mayores deben saber sobre estos medicamentos:

Lo básico

Los medicamentos anticolinérgicos apuntan a la acetilcolina, un importante mensajero químico en el sistema nervioso parasimpático que dilata los vasos sanguíneos y regula las contracciones musculares, las secreciones corporales y la frecuencia cardíaca, entre otras funciones. En el cerebro, la acetilcolina juega un papel clave en la atención, concentración, formación y consolidación de la memoria.

Algunos medicamentos tienen fuertes propiedades anticolinérgicas, otros menos. Entre los medicamentos recetados con fuertes efectos están los antidepresivos como la imipramina (el nombre de marca es Trofanil), los antihistamínicos como la hidroxicina (Vistaril y Atarax), los antisicóticos como la clozapina (Clozaril y FazaClo), los antiespasmódicos como la diciclomina (Bentyl) y los medicamentos para la incontinencia urinaria como la tolterodina (Detrol).

Además de los recetados, muchos medicamentos comunes de venta libre tienen propiedades anticolinérgicas, incluidos antihistamínicos como Benadryl y Chlor-Trimeton y drogas que ayudan con el sueño como Tylenol PM, Aleve PM y Nytol.

Los efectos secundarios comunes incluyen mareos, confusión, somnolencia, desorientación, agitación, visión borrosa, boca seca, estreñimiento, dificultad para orinar y delirio, un cambio repentino y agudo en la conciencia.

Desafortunadamente, “en los adultos mayores, los médicos a menudo atribuyen los síntomas anticolinérgicos al envejecimiento o a enfermedades relacionadas con la edad, en vez de a los efectos de las drogas”, según una realizada por médicos de la Universidad Médica de Carolina del Sur y de Gran Bretaña.

Las personas mayores son más susceptibles a los efectos adversos de estos medicamentos por varias razones: sus cerebros procesan la acetilcolina de manera menos eficiente. Es más probable que los medicamentos crucen la barrera hematoencefálica. Y sus cuerpos tardan más en descomponer estas drogas.

Efectos a largo plazo

A fines de los años 70, investigadores descubrieron que los cerebros de personas con enfermedad de Alzheimer presentaban déficits de una enzima que sintetiza acetilcolina. “Eso puso en alerta a los geriatras y neurólogos, y se corrió la voz: no trates a los adultos mayores, especialmente a aquellos con disfunción cognitiva, con medicamentos con efectos bloqueantes de la acetilcolina”, explicó el doctor Steven DeKosky, subdirector del McKnight Brain Institute en la Universidad de Florida.

Aun así, expertos pensaron que los efectos de los anticolinérgicos eran de corto plazo y que, si los pacientes mayores dejaban de tomarlos, “todo vuelve a la normalidad”, dijo Boustani.

Las preocupaciones aumentaron ya entrada la década del 2000, cuando investigadores detectaron señales de que los fármacos anticolinérgicos podrían tener un efecto a largo plazo, posiblemente conduciendo a la muerte de las neuronas cerebrales y a la acumulación de placas y nodos asociados con la neurodegeneración.

Desde entonces, han observado una asociación entre los anticolinérgicos y un mayor riesgo de demencia. A fines de junio, este riesgo se destacó en que examinó a más de 284,000 adultos de 55 años o más en Gran Bretaña, entre 2004 y 2016.

El estudio encontró que a más de la mitad de estos sujetos se les había recetado al menos uno de los 56 fármacos anticolinérgicos. (Múltiples recetas de estos medicamentos también fueron comunes). Las personas que tomaron una dosis diaria de un anticolinérgico fuerte durante tres años tuvieron un riesgo de demencia 49% mayor. Los efectos fueron más pronunciados para las personas que tomaron antidepresivos anticolinérgicos, antisicóticos, antiepilépticos y medicamentos para el control de la vejiga.

Estos hallazgos no constituyen prueba de que los fármacos anticolinérgicos causen demencia; muestran solo una asociación. Pero Boustani dijo que, según este estudio y una investigación anterior, ahora pareciera que los adultos mayores que toman medicamentos anticolinérgicos fuertes durante uno a tres años son vulnerables a efectos secundarios a largo plazo.

Prevención de daños

Ahora, la atención se está centrando en la mejor manera de dejar de administrar anticolinérgicos a los adultos mayores, y si hacerlo podría mejorar la cognición o prevenir la demencia.

Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana esperan responder a estas preguntas en dos nuevos estudios, que comenzarán este otoño, con el apoyo de $6.8 millones en fondos del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento.

Uno que toman anticolinérgicos y cuya cognición está levemente deteriorada. Un farmacéutico trabajará con estos pacientes y sus médicos para retirarles los medicamentos, y la cognición de los pacientes se evaluará cada seis meses durante dos años.

El objetivo es ver si los cerebros de los pacientes “mejoran”, dijo Noll Campbell, científico investigador del Instituto Regenstrief de la Universidad de Indiana y profesor asistente de la Escuela de Farmacia de la Universidad de Purdue. Si es así, eso constituiría evidencia de que los fármacos anticolinérgicos causan deterioro cognitivo.

El segundo ensayo, que involucra a 700 adultos mayores, examinará si una aplicación que educa a las personas mayores sobre los posibles daños asociados con los medicamentos anticolinérgicos, y asigna un puntaje de riesgo personalizado para demencia, induce a las personas a iniciar conversaciones con los médicos sobre dejar de tomar estos medicamentos.

Sacar a los pacientes de las drogas anticolinérgicas requiere una “disminución lenta de los medicamentos” durante tres a seis meses, como mínimo, según Nagham Ailabouni, farmacéutico geriatra de la Escuela de Farmacia de la Universidad de Washington. En la mayoría de los casos, hay buenas alternativas de tratamiento disponibles.

Consejos para adultos mayores

Los adultos mayores preocupados por tomar medicamentos anticolinérgicos “necesitan acercarse a su médico de cabecera y hablar sobre los riesgos versus los beneficios de tomar estos medicamentos”, dijo Shellina Scheiner, profesora asistente y farmacéutica geriatra clínica de la Universidad de Minnesota.

No intentes abandonar la medicación tú mismo. “Las personas pueden volverse dependientes de estos medicamentos y experimentar efectos secundarios de abstinencia como agitación, mareos, confusión y nerviosismo”, dijo Ailabouni. “Esto se puede manejar, pero se debe trabajar con un proveedor médico”.

Además, “no asumas que si un medicamento está disponible sin receta médica es automáticamente seguro para tu cerebro”, dijo Boustani. En general, aconseja a los adultos mayores que pregunten a los médicos sobre cómo todos los medicamentos que están tomando podrían afectar el cerebro.

Finalmente, los médicos “no deben dar medicamentos anticolinérgicos a personas con cualquier tipo de demencia”, dijo DeKosky. “Esto no solo interferirá con su memoria, sino que es probable que los confunda e interfiera con su funcionamiento”.

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La 煤ltima sorpresa de la vida: adultos mayores que deben cuidar de sus padres /es/aging/la-ultima-sorpresa-de-la-vida-adultos-mayores-que-deben-cuidar-de-sus-padres/ Thu, 23 Aug 2018 16:08:48 +0000 “Esto no durará mucho”, se dijo Sharon Hall cuando invitó a su madre ya viejita a vivir con ella, luego que sufriera varios pequeños accidentes cerebrovasculares.

Eso fue hace cinco años, justo antes que Hall cumpliera los 65 y se encontrara en el umbral para convertirse en una adulta mayor.

En los años transcurridos, el esposo de Hall fue diagnosticado con demencia, lo que lo obligó a retirarse. Ni él ni la madre de Hall, cuya memoria se había estado deteriorado, podían quedarse solos en la casa. Hall tenía las manos ocupadas cuidándolos a los dos, los siete días de la semana.

A medida que la vida se alarga, los hijos adultos como Hall, de entre 60 y 70 años, se ocupan cada vez más por los padres mayores y frágiles, algo que pocas personas planean.

“Cuando pensamos en un hijo adulto que cuida a un padre, lo que viene a la mente es una mujer de unos 40 o 50 años”, dijo Lynn Friss Feinberg, asesora principal de políticas estratégicas del Public Policy Institute de AARP. “Pero ahora es común que una persona 20 años mayor esté cuidando a un padre de 90 años o más”.

Un del Center for Retirement Research en el Boston College es el primero en documentar la frecuencia con la que esto sucede. Encontró que el 10% de los adultos de entre 60 y 69 años cuyos padres están vivos actúan como cuidadores, al igual que el 12% de los adultos de 70 años o más.

El análisis se basa en datos de 80,000 entrevistas (algunas personas fueron entrevistadas varias veces) realizadas entre 1995 y 2010 para el . Alrededor del 17% de los hijos adultos cuidan a sus padres en algún momento de sus vidas, y la probabilidad de hacerlo aumenta con la edad, revela el estudio.

Eso se debe a que los padres que alcanzaron los 80, 90 o más tienen más probabilidades de tener enfermedades crónicas y discapacidades relacionadas, y de necesitar ayuda, dijo Alice Zulkarnain, coautora del estudio.

Las implicaciones de la atención a largo plazo son considerables. Tener que ayudar a un padre mayor en la cama, a subirse a un automóvil, o despertarse por la noche para asistirlo puede ser exigente para los cuerpos de hijos ya seniors, que son más vulnerables y menos capaces de recuperarse de la fatiga física.

La angustia emocional puede agravar esta vulnerabilidad. “Si los cuidadores mayores tienen problemas de salud y se estresan mental o emocionalmente, tienen un mayor riesgo de muerte”, dijo Richard Schulz, profesor de psiquiatría en la Universidad de Pittsburgh, citando que publicó en la revista de la American Medical Association.

Socialmente, los cuidadores mayores pueden estar aún más aislados que los más jóvenes. “En sus 60 y 70 años, es posible que la persona se haya retirado recientemente y sus amigos y familiares estén comenzando a enfermarse o fallecer”, dijo Donna Benton, profesora asociada de investigación de gerontología y directora del de la Universidad del Sur de California.

Ser cuidador a una edad más avanzada también puede poner en riesgo los ahorros ganados con esfuerzo, sin posibilidad de reemplazarlos al volver a ingresar a la fuerza de trabajo. Yvonne Kuo, cuidadora familiar del centro de apoyo para cuidadores de la USC, ha estado ayudando a una mujer de 81 años que atiende a su madre de 100 años con demencia vascular que está en esta situación.

“No hay apoyo de la familia, y ha gastado sus ahorros para pagar ayuda extra. Es muy difícil”, dijo Kuo.

Judy Last, de 70 años, madre de tres hijos adultos y abuela de seis, vive con su madre, Lillian, de 93, en un parque de casas móviles en Boise, Idaho. Se mudó por última vez hace tres años, después que su madre sufriera una neumonía doble, complicada por una infección bacteriana difícil de tratar que la mantuvo en el hospital por ocho semanas.

“Uno no sabe si va a ser permanente en ese momento”, dijo Last, cuyo padre murió de demencia en enero de 2016 después de mudarse a un centro de atención de la memoria. “Mamá me había preguntado varios años antes si estaría allí cuando necesitara ayuda y le dije que sí. Pero realmente no entendí en qué me estaba metiendo”.

Feinberg dijo que esto no es raro. “Las personas en sus 90 años con una discapacidad pueden vivir durante años con el apoyo adecuado”.

Last no cree que el cuidado sea físicamente difícil a pesar que ha tenido dos reemplazos de cadera y lucha contra la artritis y la angina de pecho. Su madre tiene problemas de memoria y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, depende del oxígeno, usa un andador, ha perdido la mayor parte de su audición y tiene problemas de visión.

Sin embargo, las cosas son difíciles. “Tenía planes para mi jubilación: imaginaba ser voluntaria y poder viajar tanto como mi cuenta bancaria me permitiera”, dijo Last. “En cambio, no me tomo un descanso ni dejo a mi madre. Lo más difícil ha sido lidiar con la pérdida de mi libertad”.

Hall, quien está por cumplir 70 y vive en Cumming, Georgia, logró manejar las necesidades complejas de su madre y su esposo durante años al establecer una rutina estricta. Lunes y viernes iban a un programa de alivio de demencia de 10am a 3pm. Los otros días, Hall cocinaba, hacía compras, lavaba la ropa, los ayudaba con tareas personales, se aseguraba que estuvieran bien ocupados, los acompañaba y llevaba a citas médicas, según fuera necesario.

“No esperaba este tipo de vida”, dijo Hall, quien ha tenido dos reemplazos de rodilla y un fémur roto. “Si alguien me hubiera dicho que pasaría años cuidando a mi madre y que mi esposo tendría demencia, hubiera dicho ‘No, simplemente no’. Pero haces lo que tienes que hacer”.

Unas semanas después de nuestra charla, la madre de Hall ingresó en un hospicio luego de un diagnóstico de neumonía por aspiración y dificultades para tragar con riesgo de vida. Hall dijo que ha recibido con satisfacción la ayuda de las enfermeras y asistentes de hospicio, que le preguntan en cada visita lo que ella necesita para aliviar su trabajo.

Aunque los cuidadores mayores reciben poca atención, hay recursos disponibles. A lo largo de los años, Hall ha compartido experiencias en , una importante fuente de información y apoyo. En todo el país, los capítulos locales de Area Agencies on Aging administran , al igual que organizaciones como , , y , un grupo enfocado en hijos adultos que se convierten en cuidadores. Una lista de recursos útiles está disponible .

A veces, cuidar a un padre puede significar un esfuerzo de décadas. En Morehead City, Carolina del Norte, Elizabeth “Lark” Fiore, de 67 años, se convirtió en la principal cuidadora de sus padres cuando se mudaron a la vuelta de la esquina, en un parque de casas móviles, en 1999. “Mi papá me llevó a caminar un día y me preguntó si podía cuidarlos a medida que envejecían y dije que sí. Soy la hija mayor, y la mayor asume la responsabilidad”, dijo.

Durante años su padre, un hombre difícil, según cuenta Fiore, tenía problemas cardíacos; su madre sufrió un colapso nervioso y una recuperación lenta y prolongada. “Querían que yo estuviera en sus vidas y yo quería estar para ellos, soy cristiana, pero me estaba matando”. Mi corazón estaba en el lugar correcto, pero emocionalmente, era un desastre”, dijo Fiore.

Después de la muerte de su padre por cáncer de riñón en 2010, su madre se volvió aún más necesitada y Fiore descubrió que estaba pasando más tiempo respondiendo a las llamadas de asistencia, a menudo sobre supuestas emergencias médicas. “Mi madre tenía una forma de actuar como si algo estuviese terriblemente mal y luego resultaba que no era así”, explicó.

La salud de Fiore no es buena: dice que tiene síndrome de fatiga crónica y problema de tiroides, entre otras afecciones. Pero ella no sabía cómo pedir ayuda y nadie se ofrecía voluntariamente, incluso cuando a su esposo, Robert, le diagnosticaron demencia hace seis años. “Siempre esperaba yo misma poder manejar todo”, dijo.

Finalmente, el año pasado el estrés se hizo insoportable y la madre de Fiore se mudó a una comunidad de personas mayores cerca de la hermana de Fiore, de 62 años, a 400 millas de distancia. Ahora, Fiore pasa más tiempo atendiendo las necesidades de su esposo e intenta apoyar a su hermana lo mejor que puede.

“A los 90, mi madre está sana como un caballo, y me alegro de eso, pero he pasado mucho tiempo cuidándola”, dijo. “He cambiado mucho como resultado del cuidado: soy más compasiva, más consciente de las personas que están sufriendo. Descubrí que estoy dispuesta a hacer un esfuerzo adicional. Pero debo admitir que me siento cansada, muy cansada”.

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C贸mo aprender a vivir bien con demencia /es/noticias-en-espanol/como-aprender-a-vivir-bien-con-demencia/ Thu, 09 Aug 2018 18:08:09 +0000 Imagina que tu médico dice que tienes Alzheimer u otro tipo de demencia. Entonces, imagina que te digan: “Lo siento, no hay nada que podamos hacer. Tal vez quieras comenzar a ordenar tus asuntos”.

Una y otra vez, las personas recién diagnosticadas con estas afecciones describen sentirse vencidos por la desesperanza.

En su nuevo libro, “Mejor vida con demencia”, Laura Gitlin y Nancy Hodgson, dos de las principales expertas en atención médica para personas con deterioro cognitivo, argumentan con fuerza que es hora de romper este “ciclo de desesperación”.

“No hay cura para el Alzheimer, pero hay muchas cosas que se pueden hacer para mejorar la vida de las personas con demencia y sus cuidadores”, dijo Gitlin, decana de la Facultad de Enfermería y Profesiones de la Salud de la Universidad de Drexel y presidenta del consejo asesor sobre Alzheimer en el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS).

Como mínimo, Gitlin y Hodgson sugieren derivar a las personas recientemente diagnosticadas con demencia a la , la , la y el sitio web del gobierno, , todas fuentes valiosas de información y potencial asistencia.

Además, las personas y las familias deberían obtener recomendaciones para abogados expertos en cuestiones de la tercera edad, planificadores financieros, centros de día para adultos, servicios de relevo y servicios de apoyo para cuidadores, entre otros recursos. Pero nada de esto sucede de manera rutinaria.

En cambio, “a las personas no se les da acceso a los recursos que necesitan para planificar el futuro”, dijo Hodgson, gerontóloga y presidenta del Anthony Buividas en la Universidad de Pensilvania. “Los dejan para que tengan que buscar incluso información básica por su cuenta”.

La mayoría de las personas con Alzheimer y otros tipos de demencia viven en el hogar, un estimado del 70%. Pero pocos profesionales preguntan acerca de las condiciones de vida de los pacientes, a pesar que estos entornos juegan un papel importante en la formación de la seguridad y el bienestar de las personas. (El resto vive en hogares o residencias de vida asistida).

La mayoría de las veces, los profesionales no ayudan a las familias a anticipar qué esperar a medida que progresa la demencia. Dejados a su suerte, las personas con demencia y sus cuidadores “tienden a alejarse de sus comunidades, lo que fomenta el aislamiento, y empeora su sensación de desesperación”, dijo Hodgson.

Incluso pequeños pasos podrían ayudar a mejorar la calidad de vida. En su libro y conversaciones telefónicas posteriores, Gitlin y Hodgson destacaron varias estrategias:

Presta atención al hogar. A medida que las personas con demencia se vuelven más débiles, la atención a su entorno debe convertirse en una prioridad.

En un estudio citado en el libro de Gitlin y Hodgson, se descubrieron problemas de seguridad (productos de limpieza debajo del fregadero, cuchillos y otros objetos filosos, pistolas y hornos que se pueden encender y dejar funcionando, por ejemplo) en el 90% de los hogares en donde vivían personas con demencia. Otro estudio encontró un promedio de ocho peligros en estas residencias.

Qué se puede hacer: contratar un terapeuta ocupacional, idealmente con experiencia en demencia, para hacer una evaluación de la casa y recomendar modificaciones.

Sugerencias simples: reducir el desorden, lo que puede contribuir a la desorientación. Instalar pasamanos a lo largo de las escaleras, y barras para sostenerse y asientos de ducha en los baños para reducir el riesgo de caídas. Colocar señales visuales que identifiquen dónde se almacenan los objetos comunes: ropa interior y calcetines, por ejemplo, o tazas de café. Asegurarse que la iluminación sea adecuada. Retirar las perillas de las estufas y otros dispositivos electrónicos potencialmente peligrosos.

También tratar que el ambiente sea apacible, que no haya por ejemplo televisores prendidos todo el día con el volumen alto.

Crear una rutina. Las personas con demencia necesitan previsibilidad y rutinas bien estructuradas que minimicen la incertidumbre y les ayuden a superar el día.

“Una rutina ayuda a las personas con demencia a saber qué esperar”, dijo Hodgson. “Eso disminuye su ansiedad y estrés y les facilita comprender sus entornos. No funcionarán en entornos que cambian todo el tiempo”.

Qué se puede hacer: actividades durante el día para coincidir con los ritmos físicos y psicológicos de un individuo.

Sugerencias simples: la mayoría de las personas son más nítidas, cognitivamente, por la mañana, por lo que es un buen momento para mirar álbumes de fotos, hacer rompecabezas, recordar el pasado, jugar juegos de palabras simples o ir a la guardería para adultos, dijo Hodgson.

Después del almuerzo, las personas pueden necesitar descansar, pero no deben dormir demasiado. “Desea realizar alguna actividad física por la tarde, ya que cada vez más investigaciones muestran la importancia del ejercicio para las personas con demencia”, anotó Hodgson.

Alrededor del atardecer, es hora de relajarse y ayudar a las personas a establecerse. Poner música o encender una vela perfumada puede establecer el estado de ánimo. Se recomienda una buena higiene del sueño, sin cafeína al final del día, oscuridad, temperaturas suaves y confortables en el dormitorio por la noche, ya que los problemas de sueño son comunes en personas con demencia.

Un terapeuta ocupacional, que puede evaluar las habilidades de las personas con demencia, puede sugerir actividades apropiadas. “Tendrás que aprender a comprender si alguien puede iniciar una actividad por su cuenta o seguir una secuencia necesaria para la actividad”, dijo Gitlin. “De lo contrario, y esto es común más adelante, tendrás que aprender a configurar la actividad y a darle pistas a la persona”.

Saber qué esperar: Irás dándote cuenta cuando la condición va avanzando, que vas dejando etapas atrás.

Qué se puede hacer: durante cada transición importante, reevalúa las necesidades y cómo las va a cubrir, con la ayuda de un trabajador social experimentado o un administrador de atención, si es posible. “驴Quiénes son las personas que pueden ayudarte? 驴Qué recursos hay disponibles? 驴Qué modificaciones se deben hacer en el hogar? Necesitarás un nuevo plan de acción”, dijo Hodgson.

Al principio, la necesidad más importante puede ser obtener un diagnóstico confiable y aprender más sobre el tipo de demencia que el médico ha identificado. Según realizado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins, casi el 60% de las personas con demencia no han sido diagnosticadas o no están al tanto de su diagnóstico.

Gitlin y Hodgson recomiendan que las personas con demencia participen en el aprendizaje de las opciones de tratamiento y planifiquen su atención, en la medida de lo posible. “No hablar con ellas o ignorarlas o decirles lo que debería pasar, sin solicitar su participación, es un ataque a la persona”, dijo Gitlin.

Puede ser necesario abordar la depresión y la ansiedad, ya que las personas luchan con la realidad de un diagnóstico, se retiran del trabajo o de las actividades sociales y se preocupan por el futuro. Encontrar maneras de mantener a la gente involucrada con actividades significativas comienza a ser un desafío.

Cuando las personas progresan a la demencia moderada, es posible que necesiten más supervisión y asistencia para vestirse, bañarse, asearse y tomar medicamentos. Aquí es cuando las familias a menudo contratan a cuidadores, si pueden pagarlo. La comunicación puede verse comprometida y pueden surgir comportamientos problemáticos como deambular, agitarse o agredir.

A menudo, alguien con demencia no puede expresar sus necesidades y recurre a conductas difíciles. Por ejemplo, una persona puede estar aburrida, asustada, con dolor, estreñida, abrumada o angustiada. Para hacer frente, se insta a los cuidadores a que intenten comprender los factores desencadenantes de los comportamientos problemáticos y a tomar medidas para abordarlos.

Los sistemas interactivos basados 鈥嬧媏n la web que ofrecen asistencia experta para los cuidadores pueden estar disponibles en el futuro. Gitlin y sus colegas de la Universidad de Michigan y la Universidad Johns Hopkins han desarrollado un programa integral, , que está en etapa de prueba. Se espera que otro sitio web con el se estrene en tres meses e incluya videos de capacitación interactivos.

En la etapa final, la demencia severa, las personas necesitan estimulación sensorial: un masaje de pies, música que disfrutan, aroma de flores. Abordar la angustia, la incomodidad y el dolor son desafíos clave para la atención. Incluso si la persona con demencia no puede reconocerlo, la presencia de familiares y amigos sigue siendo importante. A lo largo de cada etapa de esta enfermedad, “es importante que las personas con demencia sepan que pertenecen a un entorno, y que sientan la sensación de calidez y afecto”, dijo Hodgson.

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驴Qu茅 tan pronto conviene saber si tienes Alzheimer? /es/aging/que-tan-pronto-conviene-saber-si-tienes-alzheimer/ Thu, 26 Jul 2018 14:47:30 +0000 https://khn.org/?p=863698 José Belardo, de Lansing, Kansas, pasó la mayor parte de su carrera como contraalmirante en el servicio de salud pública de los Estados Unidos. Trabajó en la primera línea de ayuda luego de desastres naturales en lugares como Haití, Colombia, Nicaragua y República Dominicana. En su casa, con sus tres hijos y esposa, Elaine, siempre fue altamente confiable con las fechas, así que cuando olvidó su aniversario de bodas dos años seguidos, comenzaron a preocuparse.

“Supimos que algo no estaba bien y casi lo atribuimos a la sobrecarga de trabajo y al cansancio”, contó Elaine.

Pero los síntomas aumentaron. El año pasado, cuando José tenía 50 años, tuvo una evaluación en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, en Bethesda, Maryland, que incluyó una batería de pruebas cognitivas y , una prueba que analiza la cantidad de amiloide en el cerebro. Este escáner detecta : grupos pegajosos de fragmentos de proteínas que tienden a acumularse particularmente en los cerebros de personas con la enfermedad de Alzheimer (aunque algunos adultos mayores sanos ).

Retired Rear Admiral Jose Belardo traveled the world and worked with national leaders as part of the U.S. Public Health Service. (Alex Smith/KCUR)

José dijo que su diagnóstico del llamado fue un shock. Aún así, él y su esposa dijeron que creen que es mejor tener un diagnóstico que no. José dijo que está decidido a no dejar que el impacto del diagnóstico lo distraiga de la meta de vivir una vida plena.

“Tengo responsabilidades, hombre. No puedo irme”, dijo José. “Tengo hijos. Tengo graduaciones a las que asistir. Tengo todas estas cosas por delante. No voy a dejar que el Alzheimer me quite todo eso”.

La posibilidad de tener Alzheimer puede ser tan aterradora, y las opciones de tratamiento actuales son tan pocas, que muchas personas descartan los problemas de memoria u otros síntomas en lugar de investigarlos, dicen los especialistas en Alzheimer; se estima que hasta la mitad de todos los casos no son diagnosticados.

Pero eso pronto puede cambiar. Los investigadores en la medición del beta-amiloide y otros biomarcadores del Alzheimer en la sangre que eventualmente podrían identificar la enfermedad de manera confiable, económica y no invasiva años antes que se desarrollen los síntomas cognitivos.

Por ahora, las pruebas PET para beta-amiloide aún no están ampliamente disponibles, y la mayoría de las otras pruebas de biomarcadores . Pero el doctor , investigador del Alzheimer y profesor de neurología en la Universidad de Washington en St. Louis, predijo que estas mediciones fisiológicas marcarán un nuevo capítulo en la atención de esta enfermedad.

Morris explicó que el objetivo final es diagnosticar y tratar correctamente a las personas “antes de la etapa de demencia, antes de la etapa en que la memoria y el pensamiento se ven afectados, en un esfuerzo por retrasar la pérdida de memoria y la capacidad de pensar, o incluso prevenirlas”.

Mientras tanto, agregó, una razón para ver a un médico cuando aparecen síntomas cognitivos leves es que estos síntomas pueden provenir de otra cosa que sea bastante tratable.

“Por ejemplo, a veces un nivel bajo de hormona tiroidea puede producir un estado parecido a la demencia”, dijo, “y eso puede tratarse fácilmente con terapia de reemplazo tiroideo”.

E incluso si el problema subyacente es el Alzheimer, un estudio reciente de la Alzheimer’s Association sugiere que diagnosticar con precisión la enfermedad en la etapa temprana de , o incluso antes que aparezcan los síntomas, podría ahorrar en términos de costos de salud y de atención médica a largo plazo en el futuro.

Elaine Belardo says she finds solace in reading the Bible and writing in her journal each morning in a small room in their basement. (Alex Smith/KCUR)

Un diagnóstico más temprano también le permite al paciente de su propio futuro y el de la familia. Eso puede ayudar a reducir el costo emocional de la enfermedad en todo el grupo familiar.

Después que se diagnosticó la enfermedad de José Belardo, la familia enseguida se organizó. Se pusieron en contacto con la Alzheimer’s Association, que les ofreció grupos de apoyo, conexiones y otros recursos.

Y en poco tiempo, como explicó Elaine, el shock inicial comenzó a desaparecer.

“Lo que diría es que después de tener un diagnóstico de algo que es incurable y progresivo, y tal vez hasta agresivo: haz una pausa. Respira. Y piensa cuál es la situación de la persona en ese momento en particular. Porque en aquel momento, José no estaba muriendo. Y en este momento, José NO se está muriendo”.

Los investigadores esperan que más personas tengan estos diagnósticos precoces para que, como José, puedan aprovechar de la mejor manera la salud que todavía tienen.

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