MINNEAPOLIS. 鈥 Gabi tiene grandes ojos color caf茅, trenzas y una afecci贸n gen茅tica que hace que sus huesos sean fr谩giles. Se fracturan con facilidad, lo que le provoca a la ni帽a de 2 a帽os tanto dolor que su madre dej贸 su trabajo limpiando oficinas para quedarse en casa y cargarla por el apartamento de una habitaci贸n que comparten con seis familiares.
Cuando agentes federales de inmigraci贸n llegaron a su ciudad, deportaron primero al padre de Gabi y luego a su t铆a.
Gabi naci贸 en Estados Unidos y es ciudadana estadounidense. Su mejor oportunidad de alg煤n d铆a pararse, o incluso caminar, es una cirug铆a compleja en las piernas y los pies que estaba programada para enero.
Pero su madre, quien est谩 tan asustada que ni siquiera se anima a sacar la basura, y mucho menos a atravesar la ciudad hasta el hospital, cancel贸 el procedimiento. (En este art铆culo, 麻豆女优 Health News y NPR acordaron identificar solo parcialmente a los pacientes y a sus familias porque temen convertirse en blanco de la ofensiva migratoria del presidente Donald Trump).
鈥淨uiero m谩s que nada, mi deseo, es que mi beb茅 empiece a caminar鈥, dijo su madre, mientras Gabi se mov铆a en sus brazos, con una sonda de alimentaci贸n que sal铆a de su est贸mago conectada a un soporte de suero intravenoso. 鈥淧ero con la situaci贸n que est谩 pasando, cancel茅 la cita de cirug铆a porque le van a hacer cirug铆a en sus piernas y todas las citas de terapia f铆sica; lo cancel茅 todo. Porque tengo miedo de salir鈥.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en ingl茅s) declar贸 el fin de lo que llam贸 Operation Metro Surge (Operaci贸n Metro Surge), llevada a cabo por agentes del Servicio de Inmigraci贸n y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en ingl茅s) y de la Oficina de Aduanas y Protecci贸n Fronteriza (CBP, por sus siglas en ingl茅s). Aun as铆, trabajadores de salud dicen que los agentes de inmigraci贸n siguen apostados en los estacionamientos de hospitales. Y drones sobrevuelan zonas agr铆colas en las afueras de Minneapolis, donde inmigrantes somal铆es y latinos se han establecido en los 煤ltimos a帽os.
La ofensiva en Minnesota mostr贸 el alcance del sistema de vigilancia y detenci贸n que la administraci贸n Trump est谩 utilizando para desarraigar a comunidades inmigrantes del pa铆s y su fuerte impacto en el sistema de salud.
Crisis de salud similares surgieron dondequiera que se concentraron oficiales de inmigraci贸n en el 煤ltimo a帽o.
En Dallas, cl铆nicas de salud p煤blica administraron unas 6.000 vacunas a latinos en agosto pasado, la mitad que en un programa similar un a帽o antes. En Chicago, a diario, doctores redirigieron a los pacientes de una cl铆nica a otra dependiendo de la actividad de ICE.
En todo el pa铆s, las redadas redujeron las visitas de inmigrantes a servicios de salud.
En Minnesota, los sistemas de salud reportaron tasas de cancelaci贸n y ausencias de hasta el 60 % desde diciembre. Un vocero del DHS culp贸 a los manifestantes por la interrupci贸n. 鈥淪i alguien est谩 impidiendo que los estadounidenses asistan a citas o recojan recetas, es un agitador violento que est谩 bloqueando carreteras, embistiendo veh铆culos y da帽ando propiedad鈥, dijo.
Mientras residentes de Minnesota protestaban en las calles contra el operativo, doctores y enfermeras organizaron en silencio redes m茅dicas informales para atender a pacientes en sus casas y evitar ser detectados.
鈥淎ntes miraba a alguien a los ojos y dec铆a, de buena fe: 鈥楨star谩s bien en el hospital鈥欌, dijo Emily Carroll, enfermera especializada en HealthFinders Collaborative, una cl铆nica comunitaria en Faribault, a unas 50 millas al sur de Minneapolis. 鈥淧ero ahora no puedo garantizar eso鈥.
A medida que miles de agentes federales se retiran de Minneapolis, otras comunidades deben prepararse, dijo la senadora estatal dem贸crata de Minnesota, Alice Mann, quien es m茅dica.
鈥淪茅 que suena extra帽o鈥, dijo, pero los proveedores de salud 鈥渘ecesitan empezar una red clandestina para llevar atenci贸n m茅dica a las casas. Porque dejar que la gente muera en su hogar o que est茅 al borde de la muerte por miedo a ir al hospital, en 2026, es inaceptable鈥.
El operativo causa da帽os
Los m茅dicos dicen que las visitas a domicilio pueden ser la 煤nica forma de llegar a quienes todav铆a se sienten bajo amenaza. En Los 脕ngeles, desde junio, St. John鈥檚 Community Health llev贸 atenci贸n m茅dica a unas 2.000 familias inmigrantes demasiado asustadas para salir durante un operativo migratorio, despu茅s de que las ausencias a citas superaran el 30%, dijo Jim Mangia, presidente de la organizaci贸n.
Muchas de las grandes instituciones de salud de Minnesota han recurrido a la telemedicina y han usado menos la atenci贸n en el hogar.
No as铆 Munira Maalimisaq, cofundadora de Inspire Change Clinic en el vecindario Ventura Village de Minneapolis. Despu茅s de que cerca de un tercio de sus pacientes dejara de ir a sus citas, 鈥減ens茅: 鈥楾enemos que hacer algo鈥欌, dijo la enfermera especializada. Entonces llam贸 a una amiga doctora. 驴Y si empezaran a ver pacientes en sus casas?
鈥淵 ella dijo: 鈥樎縎abes qu茅? Hag谩moslo鈥欌.
Ahora cuentan con unos 150 doctores, un equipo voluntario de 鈥渞espuesta r谩pida鈥 que ha realizado m谩s de 135 visitas domiciliarias. Su primera llamada fue para ver a una mujer cuyo esposo hab铆a sido deportado. Estaba en casa con sus hijos, con 39 semanas de embarazo y en trabajo de parto. Maalimisaq llam贸 a una obstetra voluntaria y fueron a la casa.
鈥淭en铆a 8 cent铆metros de dilataci贸n鈥, dijo Maalimisaq, 鈥測 no quer铆a que llam谩ramos a una ambulancia. Dec铆a: 鈥樎縋uedo tener al beb茅 aqu铆?鈥欌.
La mujer no era una buena candidata para un parto en casa, dijo Maalimisaq. La convencieron de ir al hospital en el auto de Maalimisaq, un Tesla peque帽o con asientos blancos. 鈥淭odo lo que pod铆a salir mal, estaba ah铆鈥.
Pero llegaron al hospital a tiempo y la mujer tuvo un parto seguro y saludable. 鈥淪i no hubi茅ramos estado all铆, no puedo imaginar lo que habr铆a pasado鈥.
En otras visitas, dijo, ha visto 鈥減ersonas tan estresadas que se arrancaban el cabello鈥. Cont贸 que conoci贸 a una madre que estaba racionando el medicamento anticonvulsivo de su hijo, aunque el ni帽o hab铆a tenido 鈥渦na convulsi贸n tras otra鈥.
La administraci贸n Trump afirma que su operativo en Minnesota mejor贸 la seguridad p煤blica. 鈥淒esde que comenz贸 la Operaci贸n Metro Surge, nuestros valientes agentes del DHS han arrestado a m谩s de 4.000 extranjeros indocumentados con antecedentes penales, incluidos asesinos, violadores, ped贸filos y personas extremadamente peligrosas鈥, dijo Tricia McLaughlin, vocera del DHS.
El DHS anunci贸 la semana del 16 de febrero que McLaughlin dejar谩 su cargo.
Funcionarios correccionales de Minnesota dijeron que muchas personas acusadas de delitos fueron entregadas directamente a ICE por prisiones y c谩rceles estatales o del condado. Y en enero fueron personas con condenas penales, seg煤n datos del DHS. Muchos menos hab铆an sido condenados por delitos violentos.
Agentes afuera de hospitales y cl铆nicas
En el primer d铆a de su segundo mandato, el presidente Donald Trump anul贸 una pol铆tica de 2011 que prohib铆a la aplicaci贸n de leyes migratorias en 鈥渓ugares sensibles鈥 como iglesias, escuelas y hospitales.
En Northfield, a unas 45 millas al sur de Minneapolis, agentes del ICE han estado sentados en sus autos durante horas, al menos dos veces por semana, fuera de cl铆nicas de salud, incluida una que opera el hospital del pueblo, dijo Carroll. Los agentes han realizado arrestos en la zona casi todos los d铆as, seg煤n Carroll y sus colegas.
鈥淓l ICE no realiza operativos en hospitales, punto鈥, dijo McLaughlin.
Una ma帽ana reciente, tres veh铆culos del ICE estaban en el estacionamiento de una iglesia bautista frente a una escuela primaria en Northfield, mientras voluntarios transportaban a 35 hijos de inmigrantes hacia y desde la escuela para que sus padres no tuvieran que salir, dijo Carroll.
鈥淓l ICE no va a las escuelas para arrestar a ni帽os; estamos protegiendo a los ni帽os鈥, dijo McLaughlin.
Drones sobrevuelan la mayor铆a de las noches y a veces durante el d铆a, sobre un parque de casas m贸viles donde viven principalmente inmigrantes que se mudaron a la zona para trabajar en agricultura y manufactura en los 煤ltimos 15 a帽os. Las familias cubren las ventanas con papel, dijo Carroll.
鈥淣o puedes sentirte seguro en ning煤n lugar鈥, dijo. 鈥淐amino a la escuela, camino a la cl铆nica, puedes encontrarte con el ICE. El miedo y la sensaci贸n de estar atrapados que viven estas familias son inaceptables鈥.
Ese miedo significa que pacientes con diabetes y enfermedades card铆acas est谩n perdiendo controles de az煤car en sangre y de anticoagulaci贸n. No est谩n haciendo ejercicio y las personas con enfermedades cr贸nicas est谩n empeorando, dijo Calla Brown, pediatra en Minneapolis.
En la cl铆nica de Faribault, donde trabaja Carroll, el personal entrega medicamentos, comida y otras necesidades a los pacientes. Un empleado transporta cada d铆a a 12 estudiantes de escuela media y secundaria en una camioneta de la cl铆nica.
Algunos pacientes reciben atenci贸n en casa. Carroll diagnostic贸 recientemente a un beb茅 con influenza y les dijo a los padres que no era una amenaza inmediata, por ahora.
鈥溾楽i ven que el beb茅 tiene dificultad para respirar, si no est谩 comiendo, si no moja pa帽ales, tienen que ir al hospital鈥欌, cont贸 Carroll que les dijo. 鈥溾楴o puedo prometer que sea seguro. Pero tienen que ir鈥欌.
鈥淪omos amables entre nosotros鈥
En Minneapolis, la enfermera partera Fernanda Honebrink pasa la mayor parte del d铆a llamando, coordinando y traslad谩ndose entre un grupo creciente de personas con miedo que permanecen en sus casas. Prefiere no llamarlo una red m茅dica clandestina.
鈥淓s m谩s bien as铆 como funcionamos en Minnesota鈥, dijo Honebrink, ciudadana estadounidense que emigr贸 de Ecuador hace 23 a帽os. 鈥淪omos amables entre nosotros鈥.
Honebrink pas贸 una tarde reciente en la casa de una familia con un beb茅. Sus padres, Alex e Isa, quieren que reciba vacunas y an谩lisis de sangre en su cita de control cuando cumpla 1 a帽o.
Pero no han salido de su apartamento en m谩s de un mes. 鈥淣o sabes qu茅 es m谩s importante: salir por su bienestar o salir pensando que quiz谩s no regreses鈥, dijo Alex.
La pareja venezolana entr贸 legalmente a Estados Unidos en 2024 bajo un programa llamado Humanitarian Parole, que Trump finaliz贸 en mayo. Desde entonces, agentes federales han detenido y deportado trabajadores de una empresa donde Alex, ingeniero mec谩nico, trabajaba en construcci贸n.
Han visto veh铆culos del gobierno afuera de su casa. Dijeron conocer a un hombre que ten铆a documentos de trabajo v谩lidos, pero fue detenido cuando caminaba a la iglesia un domingo, trasladado a Texas y luego enviado en avi贸n a Venezuela. Era una perspectiva aterradora para quienes huyeron de la dictadura y la crisis econ贸mica de ese pa铆s.
鈥淪e siente como un ataque psicol贸gico鈥, dijo Alex. 鈥淟a posibilidad de ser separado de tu familia鈥.
Isa, abogada en Venezuela, ha sufrido depresi贸n posparto, encerrada durante semanas en su apartamento. El programa estatal que proporcionaba seguro m茅dico a todos los inmigrantes termin贸 el 1 de enero. Una terapeuta la llama ocasionalmente sin costo.
Ha intentado sostener a la familia vendiendo pasteles y collares hechos en casa y cuidando ni帽os.
Su mayor temor es que la separen de su hijo, que naci贸 en Estados Unidos y es ciudadano. No hab铆a considerado esa posibilidad hasta que un conocido le sugiri贸 firmar para designar a alguien para la custodia temporal en caso de que fuera deportada.
鈥淔ue algo que nunca imagin茅鈥, dijo Isa, llorando al recordarlo. 鈥溌s mi beb茅! 隆No es de otra persona! 驴Qu茅? 驴Mi beb茅 se quedar铆a aqu铆 con alguien m谩s?鈥欌
Honebrink intervino de inmediato: 鈥淵o me har茅 responsable de 茅l. Firmar茅 el formulario鈥.
M谩s tarde dijo a una reportera: 鈥淟e dije a mi esposo que no har铆a eso. Ya he firmado como patrocinadora de cuatro ni帽os鈥.
En cuanto sali贸 del apartamento, Honebrink volvi贸 al tel茅fono y coordin贸 con pediatras, programadores de cl铆nicas y voluntarios locales. En pocas horas, hab铆a conseguido una nueva cita de control para el beb茅 y hab铆a encontrado un conductor verificado para transportar a la familia.
鈥淯na persona blanca鈥, explic贸 Honebrink.
Dos d铆as despu茅s, envi贸 una foto de su peque帽a victoria: el beb茅 de Alex e Isa con una curita en las piernas. 鈥淩ecibi贸 sus vacunas鈥, escribi贸 por mensaje de texto. 鈥淓stoy muy feliz鈥.
Pero otras necesidades m茅dicas no pueden resolverse con la misma rapidez. Una noche de febrero, Honebrink visit贸 a Gabi y a su madre con el ba煤l del auto lleno de toallitas h煤medas, pa帽ales y juguetes donados.
La cirug铆a de Gabi fue reprogramada para agosto. Su madre dijo que espera que para entonces sea seguro salir de casa.
鈥淎ntes llevaba a los ni帽os al parque, pero ahora no salimos para nada鈥, dijo. 鈥淎garran a la gente y la maltratan. Da miedo salir. 隆Ojal谩 que se termine pronto lo que est谩 pasando!鈥.
Jackie Forti茅r, de 麻豆女优 Health News, colabor贸 con este art铆culo.
[Aclaraci贸n: Este art铆culo fue revisado a las 11 am ET del 6 de marzo de 2026, para aclarar que agentes del Servicio de Inmigraci贸n y Control de Aduanas de Estados Unidos se hab铆an posicionado cerca de cl铆nicas, incluida una propiedad de un hospital].
