EL PASO, Texas 鈥 Los hombres hac铆an fila en el exterior de Corner of Hope, un centro de recursos para personas sin hogar, esperando recibir los productos gratuitos que distribu铆a una furgoneta blanca.
Algunos quer铆an bolsas con art铆culos de aseo personal o preservativos, pero otros se llevaban kits que los ayudan a consumir drogas de forma segura, o naloxona, un medicamento para revertir una sobredosis de opioides.
Gilbert Shepherd, trabajador social de Punto de Partida, una organizaci贸n sin fines de lucro que atiende a las personas que hacen uso indebido de las drogas, interroga amablemente a quienes se llevan los kits de seguridad. Un hombre con anteojos de sol y camiseta negra le explic贸 que, no hace mucho, se tom贸 una pastilla que compr贸 por $1,50 y perdi贸 el conocimiento durante horas. Otro, con camisa a cuadros y pantalones caqui, cont贸 haber visto a alguien sufrir una sobredosis tras tomar una pastilla azul.
Esas dos sobredosis se a帽adir谩n a una nueva base de datos de Texas llamada , cuyo objetivo es mejorar el seguimiento de las sobredosis de drogas en el segundo estado m谩s grande del pa铆s.
El proyecto de la Universidad de Texas (UT), conocido como TxCOPE, busca resolver un problema que mantiene en vilo a los funcionarios de todo el pa铆s en su esfuerzo por reducir el n煤mero r茅cord de muertes por drogas: obtener una imagen clara y precisa de las sobredosis no mortales y mortales.
Los grupos comunitarios utilizan ahora los paneles de datos y los mapas de calor de TxCOPE para ver d贸nde aumentan las sobredosis, y dirigir as铆 los esfuerzos de prevenci贸n a esos puntos conflictivos, con suministros de naloxona y personal que explique c贸mo usarla, dijo Christopher Bailey, coordinador de Project Vida, una cl铆nica de El Paso.
Se trata de uno de los pocos proyectos en Estados Unidos que re煤ne datos de sobredosis recopilados de forma sistem谩tica por grupos de reducci贸n de da帽os (es decir, obtenidos por crowdsourcing), seg煤n , experto legal en salud p煤blica de la Northeastern University. Estos proyectos compensan la falta de una imagen precisa de la crisis de sobredosis que dura d茅cadas. 鈥淓s un esc谩ndalo鈥, a帽adi贸 Beletsky.
M谩s de 107,000 estadounidenses murieron por sobredosis en 2021, seg煤n los (CDC). Pero no hay un recuento nacional de cu谩ntas personas sobreviven a las sobredosis de drogas. Los CDC ni siquiera tienen un m茅todo est谩ndar que los estados puedan utilizar para contar las sobredosis no mortales. Suma bas谩ndose en los c贸digos cl铆nicos y de facturaci贸n de los estados participantes, pero eso excluye a las personas que no interact煤an con el sistema m茅dico, se帽al贸 , director del Rand Opioid Policy Center. Se trata de un 鈥渆norme punto ciego鈥, seg煤n Stein.
Adem谩s, los datos de sobredosis mortales suelen publicarse semanas o meses despu茅s, una vez que el informe oficial del m茅dico forense o los resultados toxicol贸gicos muestran qu茅 sustancias causaron las muertes. 鈥淎 los opioides los miramos por el retrovisor鈥, a帽adi贸 Stein.
Otros proyectos que contabilizan las sobredosis no mortales, como el , se basan en los informes de las fuerzas del orden o de los primeros intervinientes. Pero muchos consumidores de drogas no llaman a los servicios de emergencia ni informan de las sobredosis por miedo a ser arrestados, deportados o a otras consecuencias, como la p茅rdida de sus hijos o de su vivienda debido al consumo de drogas, afirm贸 Traci Green, profesora y directora de la Opioid Policy Research Collaborative de la Universidad de Brandeis.
鈥淟os actuales sistemas nacionales de datos no han estado a la altura de la magnitud de la epidemia de sobredosis鈥, escribi贸 el doctor Rahul Gupta, director de la Oficina de Pol铆tica Nacional de Control de Drogas, en un . A帽adi贸 que es esencial crear un mejor sistema de datos y que su organismo se ha reunido con otras agencias federales para mejorar el seguimiento de los datos sobre sobredosis no mortales.
Green calcula que, a nivel nacional, un 50% de las sobredosis no mortales no se notifican, y que el recuento es mayor en los lugares donde la aplicaci贸n de la ley es m谩s estricta y en las comunidades de color. La parte que falta en esta historia 鈥渆s la de la diversidad鈥, apunt贸.
En Texas, hasta el 70% de las sobredosis, en su mayor铆a no mortales, no se denuncian, estim贸 , investigadora principal del proyecto TxCOPE y profesora de la Facultad de Medicina Dell y de la Facultad de Trabajo Social Steve Hicks de la UT.
Seg煤n cifras oficiales, unos 5,000 tejanos murieron de sobredosis en 2021. Claborn cree que es un recuento insuficiente porque el estado tiene oficinas de examinadores m茅dicos en solo condados. La mayor铆a de los condados tienen jueces de paz que no siempre solicitan las costosas pruebas de toxicolog铆a para determinar la causa de la muerte.
El estado registr贸 casi el a帽o pasado y casi relacionadas con los opioides en 2020. Claborn analiza c贸mo se comparan los datos que recoge TxCOPE con esas estad铆sticas oficiales.
Los expertos en drogas han mostrado su frustraci贸n porque consideran que Estados Unidos no trata la epidemia de sobredosis con la misma urgencia que covid-19. Las muertes por drogas se dispararon durante la pandemia, ya que el fentanilo ilegal, que es entre 50 y 100 veces m谩s potente que la morfina, inund贸 el suministro de drogas en las calles del pa铆s y la gente se qued贸 sin apoyo por abuso de sustancias.
Pero mientras las autoridades de salud p煤blica basaban las restricciones de la pandemia en el n煤mero de casos locales de covid y en el recuento de muertes, los expertos y los trabajadores sociales carec铆an de datos en tiempo real que les permitieran reaccionar con intervenciones que pudieran salvar las vidas de los consumidores de drogas.
鈥溌緾贸mo ayuda eso en una emergencia de salud p煤blica?鈥, se pregunt贸 Daniel Sledge, un param茅dico que ha puesto a prueba TxCOPE en el condado de Williamson, al norte de Austin.
Esa informaci贸n podr铆a ayudar a los trabajadores sanitarios a identificar qu茅 zonas deben cubrirse con naloxona o si necesitan educar a la gente sobre drogas mezcladas con fentanilo letal.
TxCOPE, financiado por la subvenci贸n estatal contra los opioides y la Administraci贸n Federal de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias, comenz贸 en El Paso en junio de 2021 y luego se ampli贸 a Austin, San Antonio y, posteriormente, al condado de Williamson. El lanzamiento oficial est谩 previsto para el 1 de septiembre, con un despliegue al resto del estado en etapas.
Antes de que el grupo se pusiera en marcha, la difusi贸n era m谩s aleatoria. Se trataba de 鈥渁tr谩pame como se pueda鈥, dijo Bailey, del Project Vida. Al igual que muchos grupos de reducci贸n de da帽os, hac铆an un seguimiento informal de las sobredosis, que a menudo se produc铆an entre una poblaci贸n itinerante.
Pero no ten铆an una forma de poner en com煤n esa informaci贸n con otros grupos de la ciudad ni de generar mapas para impulsar el alcance comunitario. TxCOPE ha ayudado al grupo a encontrar personas en riesgo para poder ofrecerles prevenci贸n de sobredosis, apoyo entre pares o derivaciones a tratamientos. Ahora 鈥減odemos centrarnos realmente en esas zonas, enfocados como un l谩ser鈥, apunt贸 Bailey.
Paulina Hijar, trabajadora social de Punto de Partida, por ejemplo, cont贸 que se encuentra habitualmente con personas que inyectaron a sus amigos con remedios caseros contra sobredosis que son peligrosos e ineficaces 鈥攍eche o una mezcla de agua y sal鈥 o que consiguieron naloxona y nunca llamaron a las autoridades. Aseguran que gracias a que los trabajadores sociales se han ganado la confianza de sus comunidades, ahora pueden recopilar informaci贸n sobre las sobredosis, incluyendo cu谩ndo y d贸nde se produjeron, algo que normalmente se omitir铆a en las estad铆sticas oficiales.
La privacidad es una clave del proyecto TxCOPE: las personas necesitan poder compartir informaci贸n acerca de las sobredosis sin temor a las consecuencias, indic贸 Claborn. Texas aprob贸 en 2021 una ley para proteger a las personas que llamen a los servicios de emergencia durante una sobredosis, . Las personas que tienen una condena por delito de drogas, por ejemplo, no califican. Y alguien est谩 protegido de la detenci贸n solo una vez. TxCOPE cuenta con un certificado federal de confidencialidad que lo protege de las 贸rdenes judiciales, y Claborn no comparte los datos generales con el Estado.
Claborn quiere utilizar el proyecto, que est谩 siendo renovado este verano antes de su lanzamiento, para traer m谩s d贸lares federales al estado. 鈥淗emos tenido dificultades para demostrar que existe un problema real en Texas, porque se ha ocultado鈥, afirm贸.
Ha estado trabajando en una funci贸n que permitir铆a a cualquier persona de la comunidad informar de las sobredosis, un esfuerzo para mejorar los recuentos en las partes del estado que no cuentan con grupos de reducci贸n de da帽os. Con el tiempo, Claborn quiere cotejar los datos obtenidos por el p煤blico con los informes toxicol贸gicos.
Por ahora, sin embargo, el proyecto se basa en las pruebas anecd贸ticas de los consumidores de drogas y otras personas de la comunidad que informan de que han reanimado a alguien con naloxona, o que han visto a alguien perder el conocimiento, o sufrir otros efectos de tomar demasiada droga.
Una tarde reciente, Shepherd e Hijar reconocieron a un hombre en el parque Houston de El Paso. Les habl贸 de una mujer que hab铆a muerto sola en su apartamento hac铆a una semana y media tras tomar una mezcla de drogas. Tambi茅n mencion贸 a un individuo al que pudo reanimar con naloxona unos dos meses antes. Los detalles fueron m铆nimos.
Los investigadores y los grupos de reducci贸n de da帽os dicen que estos datos imprecisos son mejores que los que han tenido en el pasado. Aunque los datos anecd贸ticos del proyecto no se han comprobado a fondo, se trata de un gran paso hacia adelante, dijo Stein. 鈥淣o tenemos nada m谩s en este momento鈥, concluy贸.
