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Mientras Colorado avanza una ley que garantiza su acceso a atenci贸n m茅dica, trabajadores agr铆colas recuerdan el maltrato que sufren

SAN LUIS VALLEY, Colorado 鈥 Una mujer con complicaciones en el embarazo necesitaba el permiso de su jefe para visitar al m茅dico. A los voluntarios de salud de la comunidad se les neg贸 la posibilidad de entregar alimentos e informaci贸n sobre covid en las viviendas de los trabajadores. Una trabajadora agr铆cola tuvo una reacci贸n al茅rgica grave, pero tuvo miedo de buscar tratamiento.

Para Nicole Civita, directora de pol铆ticas del grupo de defensa de Colorado, Project Protect Food Systems Workers, estas historias encapsulan una arraigada din谩mica de poder que covid-19 ha puesto de manifiesto: los trabajadores agr铆colas son 鈥渆senciales, pero son tratados como prescindibles鈥, incluso cuando se trata de acceder a la atenci贸n m茅dica.

Su organizaci贸n es una de las muchas que han apoyado la denominada Carta de Derechos de los Trabajadores Agr铆colas. Entre sus disposiciones se encuentra el requisito de que los m谩s de 3,000 trabajadores agr铆colas de Colorado, que viven en viviendas proporcionadas por el empleador, puedan visitar, o ser visitados, por profesionales m茅dicos y trabajadores sanitarios de la comunidad. Los empleadores tambi茅n deben proporcionar transporte a las visitas m茅dicas, para aquellos que no tienen veh铆culos. El proyecto de ley fue aprobado recientemente por la asamblea legislativa y ahora est谩 en manos del gobernador.

Estados como Florida, Maryland, Oregon y Wisconsin han garantizado a los trabajadores agr铆colas el derecho a ver a proveedores de atenci贸n m茅dica en su lugar de residencia. La pandemia ha llevado a Carolina del Norte a reiterar que los empleadores no pueden prohibir a los proveedores de atenci贸n m茅dica que visiten a los trabajadores agr铆colas que viven en sus propiedades.

Augusto Basterrechea, que se encarga de la asistencia a los trabajadores agr铆colas del Departamento de Trabajo y Empleo de Colorado en el Valle de San Luis, un centro agr铆cola, dijo que en sus ocho a帽os de trabajo nunca hab铆a o铆do hablar de un trabajador agr铆cola que no pudiera recibir atenci贸n m茅dica, ni siquiera durante la pandemia.

Pero la ex trabajadora agr铆cola Anita Rodr铆guez recuerda con claridad una llamada que recibi贸 a las 2 de la madrugada en septiembre, cuando la cosecha estaba en pleno apogeo en la regi贸n bordeada por monta帽as nevadas y conocida por sus cultivos de papas, lechugas y espinacas a gran altitud. Era de un hombre que trabajaba en una granja. 鈥淓staba fuera de s铆鈥.

Ten铆a el cuerpo cubierto de grandes ronchas rojas y la cara hinchada. Apenas pod铆a abrir los ojos. Quer铆a atenci贸n m茅dica, dijo, pero le preocupaba que lo vieran saliendo a escondidas de la vivienda que le proporcionaba su empleador, que est谩 rodeada por una cerca alta, gran parte de ella coronada con alambre de p煤as. Un capataz vigilaba el campamento y s贸lo permit铆a que salieran tres o cuatro trabajadores al d铆a, seg煤n cont贸 a Rodr铆guez, que trabaja como voluntaria en la comunidad y que cont贸 la historia a los legisladores en marzo.

Amy Kunugi, directora general de Southern Colorado Farms, dijo que el alambrado tiene por objeto disuadir de los robos durante la temporada baja, y que la granja nunca ha vigilado las entradas y salidas de los empleados. Sin embargo, los protocolos de covid hab铆an prohibido las visitas a menos que fueran aprobadas por los gerentes, y hab铆an limitado el n煤mero de empleados que pod铆an salir para viajes esenciales en un momento dado.


Un campamento de trabajadores en Center, Colorado, donde un profesional sanitario de la comunidad dice que un trabajador agr铆cola tem铆a represalias por buscar atenci贸n m茅dica para una reacci贸n al茅rgica grave en septiembre.(Esther Honig for KHN)

鈥淓stoy sorprendida鈥, dijo Kunugi, que se enter贸 de la historia en la audiencia legislativa sobre el proyecto de ley en marzo. Dice que no ha encontrado ning煤n empleado que conozca la historia. 鈥淪iempre llevar铆amos a la gente si necesitara atenci贸n sanitaria鈥.

Linda Rossi, de Fresh Harvest, la empresa que recluta trabajadores agr铆colas para la granja de Kunugi, a帽adi贸: 鈥淓s imposible que esta acusaci贸n sea cierta, ya que, el a帽o pasado, si alguien llegaba a decir que ten铆a hipo, lo atend铆amos鈥.

Sin embargo, seg煤n Rodr铆guez, este hombre que ten铆a una urgencia m茅dica en su d铆a libre se sinti贸 lo suficientemente asustado como para buscar atenci贸n urgente y urdi贸 un plan con ella: esperaron hasta m谩s tarde esa ma帽ana, cuando 茅l estaba seguro de que podr铆a salir sin ser visto. Se encontraron en una tienda de todo por un peso cercana, y Rodr铆guez lo llev贸 a una cl铆nica de atenci贸n urgente en el pueblo vecino.

鈥淭en铆a miedo de que lo descubrieran porque no quer铆a perder su visado鈥, comenta. 鈥淎s铆 es como mantiene a su familia鈥.

Despu茅s que el hombre recibiera el tratamiento para su grave reacci贸n al茅rgica, dijo, regresaron al alojamiento de los trabajadores. El hombre se escondi贸 en su asiento y le pidi贸 a Rodr铆guez que pasara despacio, para asegurarse que el coche del capataz no estaba fuera. Entonces, dijo, 鈥渟alt贸 de mi coche casi volando鈥 y volvi贸 a entrar corriendo.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos estima que la naci贸n tiene de trabajadores agr铆colas, con m谩s de 36,700 en Colorado. A nivel nacional, seg煤n la del Departamento de Trabajo de 2015-16, alrededor del 15% de los trabajadores agr铆colas viv铆an en una vivienda proporcionada por el empleador, y un poco menos de la mitad dijo que ten铆a seguro de salud. Mientras que alrededor del 40% de los trabajadores encuestados dijeron que no hab铆an utilizado los servicios de atenci贸n m茅dica en los Estados Unidos en los dos a帽os anteriores, alrededor del 87% dijo que lo hab铆a necesitado.

Cerca de la mitad de los trabajadores agr铆colas de esa encuesta eran indocumentados, lo que les hace vulnerables a los abusos e intimidaciones de sus empleadores. Incluso los que tienen visados de trabajo agr铆cola pueden ver sus movimientos restringidos: La organizaci贸n internacional de derechos de los migrantes Centro de los Derechos del Migrante que m谩s de un tercio de los 100 trabajadores encuestados en 2019 informaron que su empleador determinaba cu谩ndo pod铆an salir de su vivienda o lugar de trabajo.


Una trabajadora agr铆cola indocumentada, que pidi贸 permanecer en el anonimato, dice que como viv铆a en una vivienda proporcionada por el empleador en una granja de papas de Colorado y supervisaba el sistema de riego de la granja, tuvo que pedir permiso para ir a cada cita con el m茅dico cuando empez贸 a tener complicaciones con su embarazo. 鈥淣o era justo, pero depend铆amos de nuestros trabajos porque viv铆amos en una vivienda de la granja鈥, coment贸.(Esther Honig for KHN)

Jenifer Rodr铆guez, abogada gerente de la organizaci贸n sin fines de lucro (sin relaci贸n con Anita Rodr铆guez), dijo que, adem谩s de las barreras como la falta de seguro m茅dico y el costo del tratamiento, los trabajadores agr铆colas son vulnerables a las represalias del empleador.

En los 14 a帽os que lleva representando a trabajadores agr铆colas en Colorado, ha hablado, entre otros, de un pastor de reba帽o cuyo empleador no lo llev贸 al m茅dico por lo que result贸 ser un tumor cerebral, y de proveedores de atenci贸n m茅dica a los que se les impidi贸 entrar en la propiedad de la granja para visitar a los trabajadores, incluso cuando estaban fuera del horario de trabajo. 鈥淗ay muchos empleadores que les niegan las visitas鈥, dijo.

Los agricultores se opusieron a la Ley de Derechos de los Trabajadores Agr铆colas, principalmente por su exigencia de pagar horas extra. 鈥淟a forma en que se present贸, probablemente habr铆a dejado a la mayor铆a de la industria fuera del negocio. Literalmente鈥, dijo Marilyn Bay Drake, directora ejecutiva de la Asociaci贸n de Productores de Frutas y Verduras de Colorado.

Drake dijo que los miembros tambi茅n se preocupan de que las disposiciones de acceso m茅dico podr铆an interferir con la capacidad de los productores para seguir la 聽(Ley Federal de Modernizaci贸n de la Seguridad Alimentaria), que incluye requisitos destinados a evitar que los visitantes introduzcan enfermedades transmitidas por alimentos en las granjas.

En la audiencia del Senado estatal celebrada en marzo, algunos agricultores declararon sentirse 鈥渁vergonzados鈥 y 鈥渃onmovidos鈥 al escuchar las historias de maltrato a los trabajadores. Harry Strohauer, quien cultiva papas, repiti贸 un estribillo com煤n: 鈥淧uede que haya algunas manzanas podridas en nuestro grupo, pero yo no lo veo. Ninguno de nosotros lo ha visto. Creemos que hacemos un buen trabajo. Creemos que cuidamos de nuestra gente鈥.

Civita, del Proyecto Protect, considera que ese argumento es problem谩tico. 鈥淎 menudo nos quedamos atascados, cuando tratamos de desmantelar el racismo estructural en la ley, en qui茅n es un buen empleador y qui茅n es un mal empleador鈥, dijo. 鈥淧ero incluso los que se consideran buenos en comparaci贸n con los dem谩s est谩n realmente acostumbrados a mantener brechas de poder bastante significativas鈥.

Civita dijo que esas brechas de poder se institucionalizaron en la d茅cada de 1930 con dos leyes federales, la Ley Nacional de Relaciones Laborales y la Ley de Normas Laborales Justas, que prometieron a los trabajadores un salario m铆nimo, el pago de horas extra y el derecho a organizarse.

Seg煤n una investigaci贸n de la , aunque las medidas inclu铆an originalmente a todos los trabajadores, un grupo de congresistas del Sur presion贸 para que se excluyeran a las trabajadoras dom茅sticas y a los trabajadores agr铆colas, puestos ocupados entonces principalmente por afroamericanos.

En ese momento, seg煤n los , un representante de Florida dijo: 鈥淣o se puede poner al negro y al blanco en la misma base y salirse con la suya鈥.

Casi un siglo despu茅s, los trabajadores agr铆colas de 40 estados, incluido Colorado, siguen sin tener derecho a organizarse y s贸lo un pu帽ado de ellos les garantizan el pago de horas extras. S贸lo la mitad de los estados, incluido Colorado, exigen a los empleadores que proporcionen una . Los trabajadores agr铆colas tambi茅n est谩n excluidos de varias normas federales de seguridad -como la seguridad en las escaleras y las protecciones contra ca铆das- a pesar de que trabajan en un sector que el Departamento de Trabajo considera entre los m谩s peligrosos.

Rodr铆guez, abogado de los Servicios Legales de Colorado, se帽ala a un trabajador l谩cteo indocumentado de Colorado que cuando el tractor que conduc铆a cay贸 en un pozo de esti茅rcol que, al parecer, no ten铆a barandas. Rodr铆guez espera que el derecho a organizarse ayude a los trabajadores a abogar por medidas de salud y seguridad para prevenir tales tragedias. 鈥淟a gente no est谩 dispuesta a dar un paso adelante y hacerlo porque, ya sabes, tienen miedo de perder su trabajo鈥.

Una trabajadora agr铆cola, que pidi贸 permanecer en el anonimato porque es indocumentada y teme ser deportada si se revela su identidad, dijo a KHN que llevaba 10 a帽os trabajando para un productor de papas en el Valle de San Luis cuando qued贸 embarazada.

鈥淔ue entonces cuando todo cambi贸. Estaban enojados鈥, dijo en espa帽ol.

Como viv铆a en una vivienda proporcionada por el empleador, dijo que ten铆a que pedir permiso para ir a cada cita m茅dica, incluso cuando empez贸 a tener complicaciones con el embarazo. 鈥淣o era justo, pero depend铆amos de nuestros trabajos porque viv铆amos en una vivienda de la granja鈥, dijo.

Una ma帽ana de invierno, comenz贸 el trabajo de parto. Mientras su marido la llevaba al hospital, llam贸 a su supervisor, que le dijo que la esperaba en el trabajo al mediod铆a. 鈥淥bviamente no pudo. Estuve 12 horas de parto鈥, se lament贸 ella.

Cuando su marido se present贸 al d铆a siguiente, lo rega帽aron por faltar al trabajo. Al cabo de una semana, ambos fueron despedidos. 鈥淣os quedamos sin trabajo, y nos quedamos sin casa con un beb茅 reci茅n nacido鈥, cont贸.

Duda que el nuevo proyecto de ley cambie las condiciones de trabajadores como ella. 鈥淟as empresas van a hacer todo lo posible para oponerse. No les importa si tienes problemas, si est谩s enfermo o si un padre ha muerto. S贸lo les interesa el trabajo鈥.

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