Jacksonville, Florida. 鈥 En una sofocante ma帽ana de julio, Rose Wilson luchaba por respirar mientras estaba sentada en su cama, con un tubo de ox铆geno en su nariz, la luz de su computadora iluminando su rostro.
Wilson, de 81 a帽os, jubilada que trabaj贸 como supervisora de enfermer铆a del departamento de salud p煤blica en el condado de Duval durante 35 a帽os, acababa de ser diagnosticada con neumon铆a inducida por COVID-19.
Era su cita de telemedicina y al otro lado de la pantalla estaba el doctor Rogers Cain, quien dirige una peque帽a cl铆nica familiar en el norte de Jacksonville, un 谩rea predominantemente de raza negra donde el coronavirus est谩 impactando fuerte. Cain ya hab铆a atendido virtualmente a siete pacientes con COVID durante la ma帽ana.
Cain y Wilson est谩n nerviosos. Durante a帽os, ambos fueron testigos de como el departamento de salud del condado se quedaba sin dinero y personal, lo que fue dificultando la capacidad de Duval para responder a brotes.
Y ahora enfrentan a COVID-19 en uno de los estados que lidera el alza de casos en los Estados Unidos.
Florida es tanto un microcosmos como una advertencia para el pa铆s. A medida que la naci贸n , la dotaci贸n de personal y los fondos cayeron m谩s r谩pidamente en este estado, dej谩ndolo especialmente desprotegido para la peor crisis de salud en un siglo.
Aunque la poblaci贸n de Florida creci贸 en 2,4 millones desde 2010, el estado redujo dr谩sticamente la dotaci贸n de personal de sus departamentos de salud locales, de 12,422 trabajadores de tiempo completo a 9,125 en 2019, seg煤n observ贸 una investigaci贸n conjunta de KHN y The Associated Press.
Los departamentos de salud locales, administrados por el estado, gastaron un 41% menos por residente en 2019 comparado con 2010, seg煤n un an谩lisis de datos estatales, cayendo de $57 a $34. Los departamentos de todo el pa铆s tambi茅n han recortado gasto, pero menos de la mitad, seg煤n datos de la Asociaci贸n Nacional de Funcionarios de Salud del Condado y la Ciudad.
El gobernador republicano Ron DeSantis habla durante una conferencia en los Universal Studios de Orlando, el 3 de junio, cuando el parque reabri贸 para los que ten铆an pases para la temporada. Abri贸 para el p煤blico en general dos d铆as despu茅s. Para agosto, el estado tiene m谩s de medio mill贸n de casos confirmados y 35,000 internaciones. Asi y todo todav铆a el gobernador no ha hecho mandatorio el uso de m谩scara facial. Algunos gobiernos si implementaron el mandato. (AP Photo/John Raoux)
Incluso antes que iniciara la pandemia, ya hab铆a menos investigadores disponibles para rastrear y contener enfermedades como la hepatitis. Cuando la ola de COVID-19 inund贸 Florida, sus principales l铆neas de defensa ya hab铆an sido diezmadas.
Ahora, los casos confirmados han superado los 588.000 y las muertes superaron las 10.000. La preocupaci贸n por el virus hizo que los republicanos cancelaran los planes para la convenci贸n nacional en persona en Jacksonville, esta semana.
Expertos en salud culpan por los recortes de fondos a la Gran Recesi贸n y a una serie de gobernadores que quisieron transferir los servicios estatales financiados con fondos p煤blicos a empresas con fines de lucro.
Y, dicen que, cuando la pandemia recrudeci贸, el gobernador republicano Ron DeSantis y otros l铆deres pol铆ticos enviaron mensajes contradictorios sobre estrategias de prevenci贸n como el uso de m谩scaras. Las voces dentro de los departamentos de salud estaban amordazadas.
鈥淟amentablemente, la realidad es que la gente va a morir por la irresponsabilidad de las decisiones que toman las personas que elaboran los presupuestos鈥, dijo , presidente de la , una organizaci贸n sin fines de lucro en Washington, DC, que ofrece recursos y formaci贸n para mejorar la salud p煤blica.
Los funcionarios estatales no respondieron a preguntas espec铆ficas de The Associated Press y KHN sobre cambios en la financiaci贸n de la salud p煤blica, ni pusieron a disposici贸n personal para explicaciones m谩s profundas.
El , ex subsecretario del departamento de salud del estado de Florida, dijo que no prepararse para un desastre previsible 鈥渆s negligencia gubernamental鈥.
Dado que el virus no respeta fronteras, otros estados sienten los efectos de las fallas de Florida.
Ba帽istas el 4 de mayo en la playa de Clearwater, en Florida, cuando reabri贸 al p煤blico luego de que se flexibilizaran las restricciones por el coronavirus.(AP Photo/Chris O鈥橫eara)
A pesar de un movimiento hacia la privatizaci贸n en la d茅cada de 1990, el gasto por persona en salud p煤blica local fue aumentando, alcanzando un m谩ximo de $59 cifra ajustada por la inflaci贸n al d贸lar de 2019.
Beitsch dijo que la tendencia a disminuir continu贸 bajo los ex gobernadores republicanos Charlie Crist y Rick Scott, impulsada por una creciente creencia en la contracci贸n del gobierno. Scott, ahora senador nacional, dijo a trav茅s de un vocero que no se disculpaba por los recortes del departamento de salud, a los que caracteriz贸 como acciones para 鈥渜ue el gobierno fuera m谩s eficiente鈥.
La capacidad de manejar los brotes de enfermedades se ha visto obstaculizada en algunas comunidades de Florida m谩s que en otras debido a esta reducci贸n.
Los departamentos que atienden al menos a medio mill贸n de residentes gastaron solo $29 en salud p煤blica por persona en promedio en 2019, en comparaci贸n con $90 por persona en aquellos que atienden a 50,000 o menos, una diferencia m谩s marcada que la brecha t铆pica entre departamentos m谩s grandes y m谩s peque帽os a nivel nacional, seg煤n el an谩lisis de KHN-AP.
El gasto del departamento de salud del condado de Duval fue el equivalente a $34 por persona, un 63% menos que en 2008. Por lo general, alrededor de 22 trabajadores, o el 5% del personal total, se han dedicado a prepararse y rastrear brotes de enfermedades.
鈥淟os acontecimientos actuales demuestran qu茅 malas fueron las decisiones de realizar profundos recortes a la salud p煤blica鈥, dijo la doctora Marissa Levine, profesora de salud p煤blica y medicina familiar en la Universidad del Sur de Florida. 鈥淩ealmente han regresado para vengarse鈥.
Florida tiene ahora m谩s de medio mill贸n de casos de COVID y 35,000 hospitalizaciones. Aunque DeSantis todav铆a no ha emitido un mandato de usar m谩scaras faciales, algunos gobiernos locales, como el de Jacksonville, s铆 lo han hecho.
Chad Neilsen, director de prevenci贸n de infecciones en la Universidad de Florida-Jacksonville, elogi贸 al alcalde de la ciudad por el requisito de usar cubrebocas, pero se帽al贸 que otros condados tienen reglas diferentes y que el mensaje inconsistente genera confusi贸n.
鈥淭enemos que tener una sola voz y un liderazgo constante si queremos que la gente cambie su comportamiento鈥, dijo el doctor Jonathan Kantor, epidemi贸logo y dermat贸logo de Jacksonville.
En cambio, expertos en Florida dijeron que los trabajadores de salud p煤blica han sido silenciados o los altos funcionarios estatales les han indicado qu茅 decir. A los funcionarios de salud locales 鈥渟e les dice sin rodeos: 鈥楥谩llate鈥欌, dijo Patrick Bernet, profesor asociado de administraci贸n de salud en la Florida Atlantic University. 鈥淟iteralmente, no pueden hablar鈥.
Beitsch, quien ahora preside el departamento de ciencias del comportamiento y medicina social en la Universidad Estatal de Florida, dijo que esto, y una din谩mica similar a nivel nacional, alimenta la politizaci贸n de la salud p煤blica y el debilitamiento de la ciencia.
Mientras tanto, el n煤mero de casos de COVID aumenta.
Con un sistema de salud p煤blica que no est谩 equipado, Wilson, la enfermera de salud p煤blica jubilada, dijo que es responsabilidad de todos sacar a Jacksonville, y a Florida, de la crisis.
鈥淢i esperanza es que todos comiencen a tomarse este virus en serio, usen su m谩scara y mantengan el distanciamiento social鈥, dijo Wilson, cuya condici贸n ha mejorado. 鈥淓ventualmente habr谩 una vacuna. Pero hasta entonces, depende de nosotros ayudar. Y si no lo tomamos en serio, estamos condenados鈥.
Dearen es reportero de The Associated Press, y Ungar y Recht son reporteras de KHN.
Esta historia es una colaboraci贸n entre The Associated Press y KHN, un servicio de noticias sin fines de lucro que cubre temas de salud. Es un programa editorialmente independiente de la Kaiser Family Foundation que no est谩 afiliado a Kaiser Permanente.
