Con el coronavirus propag谩ndose a trav茅s de las instalaciones de adultos mayores, las familias en todo el pa铆s se preguntan 鈥溌緿ebo traer a mam谩 o pap谩 a casa?鈥.
Es una pregunta razonable. La mayor铆a de los complejos de jubilaci贸n y los centros de atenci贸n a largo plazo no permiten visitantes. Se pide a los adultos mayores que se queden en sus habitaciones y que est茅n solos la mayor parte del d铆a.
Los miembros de la familia pueden llamar, pero eso no llena el tiempo vac铆o. Sus amigos en las instalaciones tambi茅n est谩n atrapados.
En cuesti贸n de semanas, las condiciones se han deteriorado en muchos de estos centros.
En las residencias de vida asistida, la escasez de personal est谩 aumentando a medida que los asistentes se enferman o se quedan en casa con ni帽os cuyas escuelas han cerrado.
Los hogares de adultos mayores, donde las personas van a rehabilitaci贸n despu茅s de una hospitalizaci贸n o viven a largo plazo si est谩n gravemente enfermos y fr谩giles, est谩n siendo afectados por el coronavirus. Son posibles focos de infecci贸n.
Aun as铆, a los adultos mayores en estos entornos se los alimenta y se les ofrece otro tipo de asistencia. Una residencia cerca de Denver ha comenzado un servicio de conserjer铆a para los residentes que necesitan ordenar comestibles y surtir recetas. En los centros de rehabilitaci贸n, los terapeutas f铆sicos, ocupacionales y del habla ofrecen servicios valiosos.
驴Pero a mam谩 o pap谩 les ir铆a mejor, incluso con el debido distanciamiento social, en el hogar familiar? Es algo para evaluar delicadamente.
Por supuesto, el cuidado all铆 recaer铆a directamente sobre los hombros de la familia, al igual que la responsabilidad de comprar alimentos, cocinar, administrar medicamentos, lavar la ropa y garantizar que el medio ambiente est茅 libre de potencial contaminaci贸n.
Los servicios de atenci贸n m茅dica a domicilio podr铆an ayudar. Pero es posible que no sean f谩ciles de conseguir debido a la creciente demanda, la escasez de personal, y de equipos de protecci贸n.
Otra preocupaci贸n al traer a alguien a casa: algunas instalaciones les dicen a los residentes que, si se van, aunque sea temporalmente, no pueden regresar. Eso le sucedi贸 a una familia en el oeste de Nueva York, cont贸 Roxanne Sorensen, gerente de atenci贸n geri谩trica de Elder Care Solutions de WNY.
Cuando esta familia sac贸 a sus padres mayores de una instalaci贸n de vida asistida para un breve respiro, se les dijo que los padres hab铆an sido dados de alta y ten铆an que ser incluidos en una lista de espera antes de que pudieran volver.
Sorensen tiene una clienta de unos 70 a帽os que se encuentra en rehabilitaci贸n en un hogar despu茅s de una cirug铆a de emergencia por una infecci贸n potencialmente mortal. La instalaci贸n est谩 cerrada y la mujer se siente atrapada y desesperada. Quiere irse a casa, pero todav铆a est谩 d茅bil y necesita mucha m谩s terapia.
鈥淟e dije que se quedara all铆, que recuperara fuerzas, para que cuando se vaya a su casa no termine de nuevo en el hospital o con discapacidades que la obliguen a estar en un hogar de adultos mayores por el resto de su vida鈥, dijo Sorensen.
Aquellos en cuidados de enfermer铆a que tienen impedimentos cognitivos pueden desorientarse o ponerse ansiosos si la familia los saca de un ambiente que les resulta familiar, explic贸 el doctor Thomas Cornwell, presidente ejecutivo del Home Centered Care Institute. Algunos tienen problemas de comportamiento que no se pueden manejar en casa.
Las familias con ni帽os deben pensar cuidadosamente en traer a un padre mayor a casa, especialmente si tiene enfermedades cr贸nicas subyacentes, como enfermedades card铆acas, pulmonares o renales, dijo Cornwell. 鈥淟os ni帽os, en general, incluso en las 煤ltimas semanas, han estado expuestos a cientos de personas [en la escuela]鈥, dijo. 鈥淭ienden a ser vectores de infecci贸n鈥.
En definitiva, cada familia debe sopesar y equilibrar los riesgos. 驴Pueden darle suficiente atenci贸n a un padre mayor? 驴Tienen la resistencia emocional y f铆sica? 驴Qu茅 quiere el padre? 驴El impacto del desplazamiento y las rutinas interrumpidas se compensar谩n con el placer de estar cerca de hijos adultos y nietos?
La doctora Alison Webb, m茅dica jubilada, es una madre soltera de un ni帽o de 3 a帽os y otro de 7. Su padre, Bob Webb, de 81 a帽os, tiene demencia leve y hab铆a sido hospitalizado por depresi贸n antes que ella le pidiera que abandonara la vida asistida y se mudara a su hogar en Seattle.
鈥淎l principio se resisti贸. Tem铆a el cambio, y le preocupaba que sus cosas se iban a quedar atr谩s y que no las recuperar铆a nunca 鈥, dijo Webb. Incluso hoy, Bob habla de regresar a su apartamento.
Webb dijo que una geriatra en un grupo de Facebook para mujeres m茅dicas la convenci贸 de que era m谩s seguro que su padre dejara su centro de asistencia. 鈥溾楨star谩s mucho mejor aqu铆 con los nietos. Puedes jugar. Hay un gran patio. Puedes hacer algo de jardiner铆a鈥欌, dijo Webb que le dijo a su pap谩.
Hay otro beneficio. Como es m茅dica, dijo Webb, espera que 鈥渕e d茅 cuenta si no le est谩 yendo bien y me ocupar茅 de eso de inmediato鈥.
A la madre de Coleen Hubbard, Delores, a quien describi贸 como 鈥渞ealmente resistente y terca鈥, le encant贸 vivir en un apartamento de una habitaci贸n en un complejo de viviendas para personas mayores de Denver durante la 煤ltima d茅cada. En octubre, Delores fue diagnosticada con c谩ncer de endometrio y decidi贸 no recibir tratamiento m茅dico.
鈥淢am谩 tuvo muchas cirug铆as y hospitalizaciones en su vida鈥, dijo Hubbard. 鈥淵a hab铆a cortado lazos聽 con la comunidad m茅dica鈥.
Cada vez que Hubbard le suger铆a a su madre que se mudara con ella, Delores se negaba: quer铆a morir en su propio apartamento. Pero luego, hace unas semanas, tuvo un dolor intenso y Delores le pidi贸 al Hospicio de Denver que comenzara a darle morfina.
鈥淔ue entonces cuando me di cuenta de que podr铆amos estar cerca del final鈥, dijo Hubbard. 鈥淵 sent铆 un incre铆ble p谩nico urgente por tener que sacarla de all铆. Las cosas ya estaban empezando a cerrarse [debido al coronavirus]. No pod铆a entender que ella pudiera estar aislada de m铆鈥.
Hubbard prepar贸 una habitaci贸n en casa y encontr贸 una peque帽a campana de metal met谩lica que Delores pod铆a tocar si necesitaba ayuda. 鈥淗icimos muchos chistes sobre Peter Pan y Tinker Bell鈥, record贸 Hubbard. 鈥淐uando la hizo sonar, entr茅 y le dije:鈥 S铆, se帽ora, 驴qu茅 est谩 pasando?鈥.
Cinco d铆as despu茅s de llegar, Delores falleci贸. 鈥淓l duelo ahora ocurre en un espacio de soledad y silencio鈥, escribi贸 Hubbard en un posteo de Facebook. 鈥淐laro, hay mensajes de texto y llamadas telef贸nicas, correos electr贸nicos y correo postal, pero sin abrazos, sin guisos cuestionables entregados por los vecinos, sin reuni贸n de familiares y amigos para compartir historias y recuerdos鈥.
En medio del dolor hay alivio de que Delores tuviera lo que quer铆a: una muerte sin intervenciones m茅dicas. 鈥淢e estoy pellizcando todav铆a por haber logrado que eso sucediera鈥, dijo Hubbard. 鈥淵 estoy muy contenta de que la hayamos tra铆do a casa鈥.
La historia de Patricia Scott est谩 sin terminar. La 鈥渘i帽a鈥 de 101 a帽os viv铆a en una comunidad de jubilados en Castro Valley, California, antes de que su hijo, Bart Scott, la trajera a su casa en Santa Rosa, y la traslad贸 a un amplio apartamento para suegros.
Cuando se le pregunt贸 c贸mo se sent铆a sobre el cambio, Patricia Scott dijo: 鈥淣unca me ha entusiasmado particularmente la idea de una residencia homogeneizada con un mont贸n de viejitos, y soy una de ellos鈥.
Sin embargo, anhela su apartamento de dos habitaciones: 鈥淭odo est谩 all铆. S茅 d贸nde est谩 la basura. Extra帽o mi vida normal鈥.
Bart Scott tiene cuatro hermanos, y acordaron que era insostenible dejar sola a su madre durante la crisis del coronavirus. 鈥淓lla es la matriarca de esta familia鈥, dijo. 鈥淗ay muchas personas que le dan mucha importancia a su bienestar鈥.
En cuanto a las posibles amenazas para la salud, Patricia Scott es sarc谩stica. 鈥淣ac铆 en 1918, en medio de la pandemia de influenza鈥, dijo, 鈥測 creo que hay una deliciosa iron铆a en que perfectamente podr铆a salir de esta鈥.
