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Desaf铆o m茅dico y moral: tratar a pacientes indocumentados con enfermedad renal terminal

La muerte de una paciente cambi贸 el curso de la carrera de la doctora Lilia Cervantes.

Cervantes cont贸 que la paciente era una mujer de M茅xico con insuficiencia renal, quien fue reiteradamente a la sala de emergencias durante m谩s de tres a帽os. En aqu茅l entonces, su coraz贸n ya se hab铆a detenido m谩s de una vez, y sus costillas estaban fracturadas por los esfuerzos de resucitaci贸n.

La mujer finalmente decidi贸 suspender el tratamiento porque el estr茅s era demasiado para ella y para sus dos hijos peque帽os. Muri贸 poco despu茅s, dijo Cervantes.

La insuficiencia renal o enfermedad renal en etapa terminal se puede tratar con di谩lisis de manera rutinaria, cada dos o tres d铆as. Sin esta di谩lisis, que elimina las toxinas de la sangre, la afecci贸n pone en peligro la vida: los pulmones de los pacientes pueden llenarse de l铆quido y corren el riesgo de un paro card铆aco si su nivel de potasio es demasiado alto.

Pero la paciente de Cervantes era indocumentada Por eso, no ten铆a acceso a un seguro del gobierno, y su 煤nica opci贸n era llegar en plena crisis a la sala de emergencias para recibir di谩lisis.

Cervantes, especialista en medicina interna y profesora de medicina en la Universidad de Colorado en Denver, dijo que la muerte de esta mujer la inspir贸 a centrarse m谩s en la investigaci贸n.

鈥淒ecid铆 hacer la transici贸n para poder comenzar a reunir pruebas para cambiar el acceso a la atenci贸n en todo el pa铆s鈥, dijo.

Agreg贸 que la di谩lisis de emergencia puede ser da帽ina para los pacientes: el riesgo de muerte para alguien que recibe di谩lisis solo en casos de emergencia es que para el que recibe atenci贸n est谩ndar, revel贸 una investigaci贸n publicada en febrero.

El de Cervantes, publicado en Annals of Internal Medicine, muestra que estas emergencias c铆clicas tambi茅n afectan a los proveedores de atenci贸n m茅dica. 鈥淓s muy, muy angustiante鈥, dijo. 鈥淣o solo vemos el sufrimiento en los pacientes, sino tambi茅n en sus familias鈥.

Se estima que, en los Estados Unidos, hay 6.500 inmigrantes indocumentados con enfermedad renal en etapa terminal. Muchos de ellos no pueden pagar un seguro privado y est谩n excluidos de Medicare o Medicaid. El tratamiento de estos pacientes var铆a ampliamente de estado a estado, y en muchos lugares la 煤nica forma en que pueden recibir di谩lisis es en una sala de emergencia.

Cervantes y sus colegas entrevistaron a 50 proveedores de atenci贸n m茅dica en Denver y Houston e identificaron preocupaciones comunes. Los investigadores descubrieron que proporcionar a los pacientes indocumentados atenci贸n por debajo del est谩ndar debido a su estatus migratorio contribuye al agotamiento profesional y a la angustia moral.

鈥淟os m茅dicos est谩n f铆sica y emocionalmente agotados por este tipo de atenci贸n鈥, dijo.

Cervantes dijo que las relaciones que establecen los m茅dicos con sus pacientes regulares entran en conflicto con el tratamiento que deben brindar, lo que puede incluir negar la atenci贸n a un paciente visiblemente enfermo porque su condici贸n no era lo suficientemente cr铆tica como para justificar un tratamiento de emergencia.

鈥淓s posible que llegues a conocer muy bien a un paciente y a su familia鈥, dijo. Los proveedores pueden ir al restaurante de un paciente o a reuniones familiares, como parrilladas o a una fiesta de quincea帽era.

鈥淟uego, a la semana siguiente, podr铆a estar tratando de resucitar a ese mismo paciente porque no lleg贸 a la emergencia a tiempo, o porque tal vez comi贸 algo que era demasiado rico en potasio鈥, dijo.

Cervantes agreg贸 que otros proveedores informan que se distancian de sus pacientes debido al sufrimiento del que deben ser testigos. 鈥淐onozco personas que han pedido ser transferidos a diferentes 谩reas del hospital, porque es dif铆cil鈥, dijo.

Melissa Anderson, nefr贸loga y profesora asistente en la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana en Indian谩polis, quien no particip贸 en el estudio de Cervantes, dijo que la investigaci贸n de Cervantes coincide con su propia experiencia. Cont贸 que cuando trabajaba en un hospital de la red de seguridad en Indian谩polis, los pacientes llegaban a la sala de emergencias cuando ya se sent铆an enfermos. Pero algunos hospitales no ofrec铆an di谩lisis hasta que su potasio era peligrosamente alto.

Agreg贸 que, para evitar que los rechazaran cuando su nivel de potasio era demasiado bajo, los pacientes beb铆an jugo de naranja, que contiene potasio, en la sala de espera, aumentando su riesgo de sufrir un paro card铆aco.

鈥淓s como una ruleta rusa鈥, dijo Anderson. 鈥淓ra muy dif铆cil para nosotros ser testigos de eso鈥.

Anderson finalmente dej贸 de trabajar en ese hospital y, al igual que Cervantes, ha participado de investigaciones y esfuerzos de defensa para cambiar la manera en que se trata a los inmigrantes indocumentados con insuficiencia renal.

鈥淧r谩cticamente tuve que tomar una clase sobre inmigraci贸n para entender qu茅 estaba pasando鈥, dijo. 鈥淟os m茅dicos simplemente no lo entienden, y no deber铆amos tener que entenderlo鈥.

A los proveedores que entrevist贸 el equipo de Cervantes tambi茅n les preocupa que estas emergencias prevenibles atenten contra los recursos hospitalarios (obstruyendo los departamentos de emergencias cuando los pacientes indocumentados podr铆an simplemente recibir di谩lisis fuera del hospital) y el costo: la hemodi谩lisis de emergencia cuesta casi cuatro veces m谩s que la di谩lisis est谩ndar, seg煤n de investigadores del Baylor College of Medicine.

Generalmente, esos costos est谩n cubiertos por los contribuyentes a trav茅s del Medicaid de emergencia, que paga el tratamiento de urgencia para las personas de bajos ingresos sin seguro. En el a帽o pasado, Anderson y sus colegas hallaron que, en un hospital de Indian谩polis, el estado hab铆a pagado significativamente m谩s por la di谩lisis de emergencia que por la atenci贸n de rutina.

Areeba Jawed, nefr贸loga en Detroit quien ha realizado una encuesta sobre este tema, dijo que muchos proveedores no entienden la cantidad de inmigrantes indocumentados que realmente contribuyen a la sociedad, a la vez que reciben pocos beneficios sociales.

鈥淢ucha gente no sabe que los inmigrantes indocumentados s铆 pagan impuestos鈥, dijo. 鈥淗ay mucha desinformaci贸n鈥.

鈥淐reo que hay mejores opciones鈥, dijo Jawed, quien ha tratado a pacientes indocumentados tanto en Detroit como en Indian谩polis.

Como soluci贸n alternativa, algunos hospitales simplemente brindan atenci贸n de caridad para cubrir la di谩lisis peri贸dica para pacientes indocumentados. Pero Cervantes argumenta que es mejor una soluci贸n pol铆tica. El gobierno federal permite a los estados definir lo que califica como una emergencia.

鈥淰arios estados, como Arizona, Nueva York y Washington, han modificado sus programas de emergencia de Medicaid para incluir di谩lisis est谩ndar para inmigrantes indocumentados鈥, dijo.

Illinois cubre la di谩lisis de rutina e incluso aprob贸 una ley que permite a los inmigrantes indocumentados , apunt贸.

鈥淚dealmente, podr铆amos dise帽ar un lenguaje federal y hacer de esto la estrategia de un tratamiento nacional para los inmigrantes indocumentados鈥, dijo Cervantes.

En 煤ltima instancia, agreg贸, los proveedores no quieren tratar a los pacientes indocumentados de manera diferente.

鈥淎l final del d铆a, los m茅dicos se convierten en proveedores porque quieren proveer atenci贸n a todos los pacientes鈥, concluy贸.

Esta historia es parte de una asociaci贸n que incluye a , y Kaiser Health News.

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