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La obesidad y la depresi贸n est谩n relacionadas, y deber铆an tratarse juntas

Hace unos 15 a帽os, la doctora Sue McElroy, psiquiatra de Mason, Ohio, comenz贸 a observar un patr贸n. Las personas ven铆an a verla porque estaban deprimidas, pero con frecuencia ten铆an una dolencia mucho m谩s visible: estaban pesadas.

McElroy se convenci贸 de que ten铆a que haber una conexi贸n. 鈥淢uchos de mis pacientes [deprimidos] eran obesos. Y estaban muy enojados por la obesidad鈥, record贸 McElroy. 鈥淏usqu茅 en la literatura m茅dica y dec铆a que no hab铆a relaci贸n. No ten铆a sentido鈥.

Ese sentido de desconexi贸n ha comenzado a cambiar, prometiendo nuevas v铆as de tratamientos, pero tambi茅n presentando un rompecabezas: 驴C贸mo se puede trazar la din谩mica que une a las dos condiciones? 驴Y c贸mo se puede vincular el tratamiento de dos trastornos que existen en partes totalmente diferentes del sistema de salud?

Ingrid Donato, oficial de una agencia federal que promueve el tratamiento de la salud mental, dice que las dos condiciones est谩n en aumento, intensificando la necesidad de descubrir la conexi贸n y desarrollar terapias que aborden ambas condiciones de manera simult谩nea.

鈥淯sted no puede tratar la obesidad en una persona que est谩 luchando contra una depresi贸n profunda, sin abordar esa depresi贸n鈥, dijo Donato, jefa de promoci贸n de salud mental de la Administraci贸n de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA, por sus siglas en ingl茅s). 鈥淐uando una persona llega a la consulta con depresi贸n鈥 o enfrentando los problemas f铆sicos de la obesidad, si no se tratan ambas cosas, solo tendr谩n la mitad de un plan de tratamiento鈥. Ser obeso o tener sobrepeso de depresi贸n, y viceversa.

Por ejemplo, cerca del , seg煤n los Centros para el Control y Prevenci贸n de Enfermedades (CDC, por sus siglas en ingl茅s), comparado con un tercio de la poblaci贸n general. Las personas que son obesas tienen 55% m谩s probabilidades de estar deprimidas, y las personas con depresi贸n, 58% m谩s de desarrollar obesidad, seg煤n .

Los CDC indican que el problema de la : el 39% de los hombres y el 45% de las mujeres son obesos. 鈥淐uando se tienen n煤meros tan grandes es un tema de salud p煤blica masivo鈥, agreg贸 Donato.

Aunque en la superficie las dos condiciones parecen muy diferentes, comparten similitudes importantes. Las dos son condiciones cr贸nicas dif铆ciles de tratar, y requieren intervenciones de salud f铆sica y mental de largo plazo.

En los casos en los que la depresi贸n y la obesidad coinciden, estas intervenciones pueden ser a煤n m谩s complejas, con investigaciones mostrando que, a menudo, los mejores resultados ocurren cuando la atenci贸n involucra no solo a doctores y enfermeras, sino tambi茅n a otros profesionales de salud como nutricionistas, especialistas en salud del comportamiento y terapeutas f铆sicos.

鈥淭enemos que encontrar terapias con sinergia, si no va a ser el mismo tipo de sistema desordenado en el que gastamos mucho dinero y no recibimos ning煤n retorno鈥, dijo William Dietz, director del Sumner M. Redstone Global Center for Prevention and Wellness de la George Washington University, quien investiga intervenciones en obesidad.

Un realizado por investigadores de la University of Texas-Southwestern hall贸 que los s铆ntomas depresivos de los pacientes se reduc铆an cuando los m茅dicos ordenaban sesiones de ejercicio semanales, los que fueron supervisados en el Cooper Institute en Dallas o en los hogares. Y en 2014, un estudio de la Duke University comprob贸 que simplemente ayudando a las mujeres obesas a mantener su peso -a trav茅s de peque帽os cambios en el estilo de vida y chequeos mensuales con el nutricionista- disminuy贸 las tasas de depresi贸n a la mitad.

Sin embargo, este tipo de sincronizaci贸n en la atenci贸n todav铆a no es la norma. Si bien la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA) promovi贸 la atenci贸n coordinada como parte de sus esfuerzos por reducir los costos, esas iniciativas a煤n no se han dirigido hacia la depresi贸n y la obesidad.

Pero los esfuerzos financiados por el gobierno federal para coordinar el cuidado de la diabetes y la depresi贸n podr铆an proporcionar una plantilla, dijo Madhukar Trivedi, profesor de psiquiatr铆a de la University of Texas-Southwestern, quien particip贸 en el estudio de 2011.

鈥淓sto va a requerir un verdadero cambio mental. Tenemos que estar pensando a nivel pol铆tico鈥, dijo Trivedi.

Una raz贸n es el costo. La depresi贸n y la obesidad est谩n entre los mayores impulsores de los aumentos de los costos de atenci贸n m茅dica.

La obesidad ya le cuesta al sistema casi , y la organizaci贸n sin fines de lucro Robert Wood Johnson Foundation estima que para 2030, la obesidad socavar谩 la econom铆a de los Estados Unidos con un adicional de $390 mil millones a $520 mil millones en la p茅rdida de productividad de los trabajadores.

La depresi贸n hace que el precio sea peor. Su variante m谩s grave, el trastorno depresivo mayor, cuesta al pa铆s m谩s de $200 mil millones por a帽o en costos directos como visitas psicol贸gicas, medicamentos y otros tratamientos, as铆 como las horas y d铆as en los que las personas afectadas no son capaces de trabajar.

El gobierno federal paga mucho de esta cuenta.

Cerca de ciudadanos elegibles para el Medicare -un estimado de 35% de los adultos mayores de 65- son obesos, seg煤n datos de los CDC de 2012, el a帽o m谩s reciente del que hay estad铆sticas. Se estima que el Medicaid paga hasta el 30% del total de las cuentas de atenci贸n mental del pa铆s.

鈥淪on una carga incre铆blemente pesada para el sistema de atenci贸n de salud鈥 los dos est谩n en alza, y hay una correlaci贸n鈥, dijo Dori Steinberg, profesora de investigaci贸n asistente en Duke鈥檚 Global Health Institute, quien estuvo involucrada en el estudio de 2014.

Y los recursos para atender a los pacientes con cada condici贸n, incluso individualmente, son limitados.

El gobierno federal ha trabajado para ampliar el acceso a la atenci贸n de salud mental y la cobertura de seguros, pero en muchas partes del pa铆s, pocos especialistas en salud mental aceptan seguros, haciendo que el beneficio te贸rico sea in煤til.

Las intervenciones contra la obesidad tambi茅n son insuficientes. La Asociaci贸n M茅dica Americana, calific贸 la obesidad como 鈥渆nfermedad鈥 hace cuatro a帽os y para algunos tratamientos preventivos de la obesidad. Algunos cr铆ticos dicen que el beneficio no va lo suficientemente lejos en t茅rminos de consultas con proveedores de atenci贸n m茅dica m谩s especializados, como nutricionistas, para tener un impacto significativo. Eso significa que los pacientes pueden obtener poca ayuda hasta que hayan aumentado m谩s de peso, o hayan sufrido las consecuencias de salud suficientes que califican para medidas m谩s extremas, como la cirug铆a bari谩trica.

Y a eso se suma el reto de encontrar un m茅dico capaz de abordar ambos problemas a la vez.

鈥淣o es un 煤nico intento. Ambas son condiciones cr贸nicas. No se prestan a un tratamiento espor谩dico鈥, dijo Anita Everett, presidenta de la Asociaci贸n Americana de Psiquiatr铆a.

La investigaci贸n ya sugiere que los m茅dicos de atenci贸n primaria, que est谩n en la primera l铆nea en la prestaci贸n de atenci贸n, no est谩n cumpliendo los est谩ndares cl铆nicos para el tratamiento de la depresi贸n. La mayor铆a de los psiquiatras no est谩n entrenados en el manejo del peso.

鈥淓sta es un 谩rea importante, y no creo que la gente est茅 entrenada para abordarla鈥, dijo Dietz.

El progreso ha sido lento, en parte, debido al estigma que rodea a ambas condiciones.

Tener cualquiera de las dos 鈥渆s como tener la letra escarlata鈥, sugiri贸 Karen Coleman, investigadora cient铆fica en la sede del sur de California de Kaiser Permanente. (Kaiser Health News no est谩 afiliada a Kaiser Permanente). A pesar de un vasto cuerpo de evidencia que demuestra lo contrario, incluso los profesionales de salud son m谩s propensos a poner alguna culpa en el paciente. Eso hace que los pacientes duden m谩s en buscar atenci贸n, y los m茅dicos no necesariamente hacen esfuerzos para proporcionarla.

鈥淭enemos un largo, largo camino por recorrer antes de tratar la obesidad como lo hacemos con una insuficiencia card铆aca鈥, agreg贸 Coleman.

En su pr谩ctica en Ohio, McElroy dice que ha visto los beneficios de lo que ella llam贸 un enfoque autodidacta para tratar la obesidad y la depresi贸n juntas. Examina el peso de los pacientes y sus 铆ndices de masa corporal. Y, debido a que algunos de los medicamentos utilizados para tratar las condiciones de salud mental pueden causar aumento de peso, ella adapta los antidepresivos que receta, por lo que no causan m谩s aumento de peso.

Sus pacientes atestiguan sus m茅todos.

Por ejemplo, Michael Stewart, de 26 a帽os, quien tiene trastorno bipolar. Stewart se atiende desde hace un a帽o con McElroy para tratar su problema de peso -ve a otro psiquiatra por separado- y ha bajado 20 libras, o alrededor del 6% de las 335 libras que pesaba cuando comenz贸. Tratar ambas condiciones no es f谩cil, dijo, y ha habido alguna dificultad en encontrar medicamentos que ayuden a su trastorno bipolar y a sus problemas de peso.

鈥淗e tenido que trabajar m谩s duro con mi m茅dico para encontrar algo que funcione, porque no peso 500 libras鈥, dijo.

McElroy le ha recetado una nueva p铆ldora que lo ayud贸 a controlar su peso, cont贸. Si su psiquiatra hubiera sabido c贸mo tratar ambas condiciones, a帽adi贸, 鈥渟eguro鈥 habr铆a empezado a tratar el peso antes.

McElroy se preocupa que, sin cambios m谩s amplios en el sistema de salud, los pacientes como Stewart sean s贸lo eso: casos individuales.

鈥淪i abordamos esto sistem谩ticamente, no s贸lo ser铆a mejor para la salud de los pacientes, sino tambi茅n rentable鈥, dijo.

Esta historia es parte de una alianza period铆stica entre 听测听.

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