Cecilia Ramirez est谩 preocupada por su peso y por s铆ntomas preocupantes que aluden a la diabetes, pero no buscar谩 ayuda m茅dica porque no se lo puede permitir.
鈥淣o voy al doctor cuando estoy enferma, es demasiado costoso鈥, dijo.
A pesar que es vendedora en una agencia de seguros en Highlandtown, un vecindario del este de Baltimore que ha visto un influjo de inmigrantes hispanos en a帽os recientes, Ramirez, de 23 a帽os, no tiene seguro de salud.
Su predicamento lo comparten miles de inmigrantes hispanos en el este de Baltimore, y millones a nivel nacional, quienes no pueden solventar servicios m茅dicos regulares y est谩n sin seguro porque carecen de los beneficios derivados de la residencia legal y de la ciudadan铆a estadounidense.
Los padres de Ramirez vinieron ilegalmente a los Estados Unidos desde M茅xico cuando ella ten铆a 10 a帽os. Ahora, su estatus migratorio 鈥斺渓egalmente鈥濃 le permite trabajar y estudiar aqu铆 sin miedo a la deportaci贸n, pero no tiene un camino a la ciudadan铆a. No es elegible para cobertura de salud bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible o cualquier programa de seguro de salud p煤blico.
(La reciente decisi贸n de la Corte Suprema en un caso de inmigraci贸n relacionado no cambi贸 esto).
Su ingreso anual de $23,000 la har铆a calificar f谩cilmente para el Medicaid, pero s贸lo lo pueden tener sus dos peque帽as hijas. El empleador de Ramirez tampoco puede permitirse ofrecerle seguro de salud privado, y aunque lo hubiera hecho, ella duda que pudiera pagarlo. Entonces, 驴c贸mo puede Ramirez lidiar con la sequedad de sus pulmones?
鈥淰icks VapoRub鈥, ofrece su jefe, David Rosario, dibujando una sonrisa ir贸nica a Ramirez y a otros en la oficina.
Los latinos, con o sin seguro, enfrentan muchos desaf铆os cuando se trata de encontrar cuidado m茅dico. Muchos tienen problemas para hablar y entender el ingl茅s, son pobres y sin educaci贸n adecuada, o no tienen medio de transporte. Otros vienen de culturas donde el cuidado de salud es un lujo que no buscan con regularidad.
Cecilia Ramirez y sus dos hijas, Jenny Rodriguez-Ramirez, de 7 a帽os, y Kimberly Gonzalez-Ramirez, de 3. Las ni帽as califican para el Medicaid porque nacieron en los Estados Unidos, pero su madre no por su status migratorio. (Doug Kapustin para KHN)
Pero la incapacidad de los no ciudadanos de unirse a planes de salud asequibles sigue siendo el principal obst谩culo que separa a las personas de M茅xico, Centroam茅rica y Sudam茅rica de la atenci贸n. 鈥淟o que vemos a lo largo del pa铆s es que los indocumentados son uno de los grupos m谩s vulnerables cuando se trata de asegurabilidad鈥, dijo Steven Lopez, gerente del projecto de pol铆tica de salud en el National Council of La Raza, el grupo m谩s extenso de defensa de los latinos en Estados Unidos. 鈥淟a oportunidad de tener cuidado de salud regular es la clave para encontrar mayor oportunidad. Si no tiene su salud, no va a progresar en la vida鈥.
A nivel nacional, m谩s de 5 millones de personas viviendo ilegalmente en Estados Unidos est谩n sin cobertura m茅dica, con indicadores de que la mayor铆a son hispanos, de acuerdo con un informe del Urban Institute publicado en marzo.
Casi la mitad de todos los inmigrantes que viven aqu铆 sin permiso no tienen seguro m茅dico, en comparaci贸n con el 10,5 por ciento de los ciudadanos de Estados Unidos y aproximadamente el 15 por ciento de los no ciudadanos que viven aqu铆 legalmente, seg煤n el informe. La tasa de adultos hispanos no asegurados cay贸 al 28 por ciento el a帽o pasado 鈥13 puntos porcentuales por debajo de 2013鈥 pero sigue siendo muy superior a la de los blancos no hispanos, las personas de raza negra y los asi谩ticos, seg煤n estad铆sticas federales publicadas en mayo.
鈥溍塻to es tramposo para nosotros鈥, dijo Leana Wen, comisionada de salud de Baltimore. 鈥淟a Ley de Cuidado de Salud Asequible excluye a estos individuos鈥 quienes carecen de autorizaci贸n para vivir en los Estados Unidos. Lo han hecho incluso mientras la alcaldesa Stephanie Rawlings-Blake trabaja para atraer a m谩s inmigrantes con la esperanza de repoblar zonas abandonadas del centro de la ciudad.
Los latinos, quienes ocupan un lugar destacado en la unidad del alcalde para reclutar a 10.000 nuevas familias, contin煤an infiltr谩ndose en varios de los vecindarios m谩s antiguos del este de Baltimore, incluyendo Fells Point, Greektown, Highlandtown y Patterson Park.
La poblaci贸n de Baltimore incluye a cerca de 30.000 latinos, de los 9.000 que eran 15 a帽os atr谩s, dicen oficiales. Los proveedores m茅dicos y defensores de los latinos dicen que entre 40 y 60 por ciento de ellos viven en Estados Unidos ilegalmente, un rango cercano a los estimados nacionales del Urban Institute. La salud es la mayor preocupaci贸n. Los latinos de Baltimore tienen dos veces m谩s probabilidades que los no latinos de decir que tienen una salud pobre o regular, de acuerdo con una encuesta del departamento de salud de la ciudad del 2011.
Hay informaci贸n insuficiente para hacer juicios sobre la salud de los latinos de la ciudad o compararlos con otros grupos. Pero la muerte por enfermedad cardiovascular y c谩ncer fueron las dos principales causas de muerte entre los latinos de la ciudad en el 2012, de acuerdo con un reporte del departamento del 2014. Las lesiones no intencionales y la enfermedad hep谩tica cr贸nica o cirrosis empatan por la caurta causa principal de muerte entre los latinos de la ciudad, pero es mucho menos com煤n entre los blancos no hispanos y las poblaciones de raza negra, hall贸 el informe.
鈥淟as personas pueden comenzar negocios y comprar casas, pero no pueden tener seguro m茅dico鈥, dijo Rosario, quien ejerce como presidente de la junta para la Latino Providers Network, una organizaci贸n que conecta a los hispanos con los servicios.
Trabajando en una oficina dentro del Johns Hopkins Bayview Medical Center en Baltimore, la trabajadora social Flor Giusti conversa con pacientes latinos en su oficina. (Doug Kapustin para KHN)
Como resultado, los proveedores de salud dicen que cuando ven personas llegar a sus oficinas o cl铆nicas, est谩n generalmente en estados avanzados de la enfermedad.
鈥淭铆picamente, vemos muchas enfermedades relacionadas con diabetes y obesidad, como presi贸n arterial alta鈥, dijo Kathleen Page, una especialista en enfermedades infecciosas en el Johns Hopkins Hospital y cofundadora del Centro SOL, un programa de alcance de Bayview que trata a los clientes hispanos a precios reducidos. Los latinos de Baltimore sufren tasas m谩s altas de estos trastornos, a pesar de ser m谩s j贸venes como grupo que el resto de la poblaci贸n de la ciudad. Los problemas de infecciones cr贸nicas y de salud mental como ansiedad y depresi贸n aumentan de manera rampante, agreg贸 Page.
Cerca del 95 por ciento de los pacientes hispanos que ella ve en la cl铆nica de VIH est谩n viviendo aqu铆 ilegalmente y carecen de seguro de salud.
La habilidad de los latinos para encontrar tratamiento est谩 ligada directamente a su estatus migratorio.
Algunas personas sin papeles en los Estados Unidos pueden recibir pagos por partos a trav茅s de la emergencia del Medicaid. Las cl铆nicas de salud calificadas federalmente ofrecen cuidado m茅dico b谩sico a miles de no asegurados a tasas reducidas, sin preguntar sobre el estatus, pero el gobierno federal no ofrece opciones de seguros para aqu茅llos que viven en los Estados Unidos sin permiso.
El estatus de seguro puede variar incluso dentro de los hogares, reflejando estatus migratorios mixtos entre los miembros de la familia. La madre de Cecilia Ramirez, quien no tiene permiso para vivir en los Estados Unidos, permaneci贸 sin seguro por mucho tiempo, dejando de lado el tratamiento para los fibroides uterinos por a帽os porque estaba preocupada por el costo de la atenci贸n.
Mientras tanto, las hijas de Ramirez, Jenny de 7 a帽os y Kimberly, de 3, reciben seguro a trav茅s del Medicaid. Porque nacieron en los Estados Unidos, lo que le da la ciudadan铆a, y cumplen con los est谩ndares de elegibilidad del Medicaid, son capaces de ver a m茅dicos de atenci贸n primaria y tener otro cuidado si lo necesitan.
La doctora Sarah Polk, pediatra, provee cuidado en la cl铆nica Centro SOL en Johns Hopkins, en Baltimore, para pacientes como Janexy Marquez-Ramirez. (Doug Kapustin para KHN)
Como una hija de inmigrantes nacida en el extranjero que entr贸 a los Estados Unidos sin permiso, el acceso de Ramirez al cuidado de salud es problem谩tico. Ella aplic贸 para, y recibi贸, el estatus de 鈥減resente legalmente鈥 bajo una norma de la administraci贸n Obama del 2012 que permiti贸 a las personas que llegaron a los Estados Unidos antes de los 16 a帽os, y ahora tienen menos de 35, trabajar y estudiar en el pa铆s, sin temer la deportaci贸n. Otros 665.000 tambi茅n han recibido tal estatus a nivel nacional, de acuerdo a cifras del Departamento de Seguridad Nacional (Department of Homeland Security). Pero fueron excluidos para obtener seguro de salud bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible por una norma relacionada del Departamento de Salud y Servicios Sociales (Department of Health and Human Services). Algunos estados, incluyendo California y Nueva York, han ablandado estos est谩ndares y registraron a algunas personas que viven aqu铆 ilegalmente en el Medicaid. Pero a nivel nacional, la mayor铆a permanece sin seguro.
Para ayudar a las personas como Ramirez y a otras personas de bajos ingresos sin permiso para vivir aqu铆, varias instituciones en el este de Baltimore han improvisado una variedad de servicios m茅dicos fuera de los entornos t铆picos del hospital. Baltimore City, Johns Hopkins Bayview, dos cl铆nicas subsidiadas federalmente y una cl铆nica de caridad ofrecen int茅rpretes biling眉es, proveedores de salud que hablan espa帽ol y, tal vez lo m谩s importante, tarifas bajas y escalas m贸viles para la atenci贸n.
El Access Partnership, o TAP, un programa caritativo de Johns Hopkins, ofrece pruebas diagn贸sticas y visitas a especialistas a muy bajo costo, usualmente no m谩s de $20. El programa sirve a personas que no tienen seguro, que hacen 200 por ciento o menos del nivel federal de pobreza y que han sido residentes locales por seis meses.
M谩s del 90 por ciento son hispanos, y a ninguno se le ha preguntado si vive en los Estados Unidos ilegalmente, dijo Barbara Cook, directora m茅dica del grupo.
Con ayuda de TAP, la madre de Cecilia Ramirez tuvo pruebas diagn贸sticas y la subsecuente cirug铆a poco m谩s de un a帽o atr谩s para remover el 煤tero.
No obstante, Ram铆rez se pregunta si el resultado hubiera sido mejor si hubiera recibido ayuda antes.
鈥淪i hubiera tenido seguro, podr铆a haber buscado atenci贸n, en lugar de tener que esperar tanto tiempo que tuvieron que quitarle parte de su cuerpo鈥, dijo.
Esta historia fue apoyada en parte por una beca de la Annie E. Casey Foundation.
