ha abierto una nueva frontera de atenci贸n m茅dica: ahora se puede utilizar Alexa para . Utilizando esta nueva funci贸n, que Amazon calific贸 como una 鈥渉abilidad鈥, una compa帽铆a llamada Livongo permitir谩 a los pacientes con diabetes, a los que llama 鈥渕iembros鈥, usar el dispositivo para 鈥渃onsultar su 煤ltima lectura de az煤car en sangre, recibir informaci贸n sobre tendencias en el manejo de la condici贸n, y noticias y mensajes de salud personalizados鈥.
Las firmas de capital privado y de riesgo est谩n enamoradas de una legi贸n de nuevas empresas que promocionan los beneficios de las visitas m茅dicas virtuales y la telemedicina para revolucionar la atenci贸n de salud, campo en el que invirtieron casi , un r茅cord para el sector.
Sin ser miembro de un gimnasio o ir a una cl铆nica, una aplicaci贸n llamada Kinetxx proporciona a los pacientes , junto con mensajes y registro de ejercicios. Y la Cl铆nica Maven (que no es en realidad un lugar f铆sico) ofrece orientaci贸n m茅dica en l铆nea y asesoramiento personal centrado en las necesidades de salud de las mujeres.
En abril, en la conferencia de Fortune鈥檚 Brainstorm Health en San Diego, Bruce Broussard, CEO de la aseguradora de salud , dijo que cree que la tecnolog铆a ayudar谩 a los pacientes a recibir ayuda durante las crisis m茅dicas, citando los beneficios del monitoreo en el hogar y la capacidad de las visitas m茅dicas que se realizar谩n a trav茅s de una videoconferencia.
Sin embargo, ahora, por esas visitas virtuales puede cobrarse, por ejemplo, hasta $225 (le ocurri贸 a esta autora cuando uno de sus hijos llam贸 por tel茅fono a un consultorio m茅dico).
Las comunicaciones virtuales han optimizado la vida y han transformado muchas de nuestras relaciones para mejorarlas. Ya no hay necesidad de sentarse frente al escritorio de un contador o de una agencia de viajes, o de hacer fila en un banco. Y ciertamente hay espacio para la innovaci贸n digital en nuestro confuso y sobrevalorado sistema de atenci贸n m茅dica.
Pero sigue siendo una pregunta abierta si la medicina virtual ser谩 un complemento valioso y conveniente para la atenci贸n de salud. O, en cambio, 驴ser谩 una manera en la que el sistema de salud del pa铆s, con fines de lucro, gane mucho dinero subcontratando las tareas b谩sicas, al tiempo que proporciona una versi贸n m谩s fr谩gil del tratamiento m茅dico real?
Despu茅s de todo, mis m茅dicos han respondido a mis preguntas durante mucho tiempo y han dado consejos gratuitos por tel茅fono y por correo electr贸nico, como parte de nuestra relaci贸n m茅dico-paciente, sin usar el apodo de telemedicina. Y la oficina de mi obstetra ofreci贸 un gran apoyo y asesoramiento durante dos embarazos dif铆ciles. Tal vez deber铆an haber recibido un pago por ese valioso servicio, pero鈥 驴$235 por una llamada telef贸nica de minutos (lo que equivale a m谩s de $ 2,000 por hora)?
Ni siquiera un abogado corporativo factura esa suma.
La l贸gica sostiene que algunas herramientas digitales de salud tienen un tremendo potencial: un neur贸logo puede 鈥渞evisar鈥 a un paciente por video para ver si los movimientos faciales torcidos sugieren un derrame cerebral. Un paciente con un ritmo card铆aco irregular podr铆a enviar rastreos digitales para ver si un nuevo medicamento recetado est谩 funcionando. Pero el beneficio tangible de muchos otros servicios virtuales que se est谩n ofreciendo es menos seguro. A algunas personas les puede gustar recibir comentarios sobre su sue帽o de un Apple Watch, pero no estoy segura que ocurra lo mismo con un medicamento.
Y si la medicina virtual se persigue en nombre de la eficiencia del negocio o solo de los beneficios, tiene un enorme potencial para empeorar la atenci贸n m茅dica.
La enfermera de mi m茅dico est谩 mucho mejor preparada para responder a una pregunta sobre mi problema de salud que alguien en un centro de llamadas que lee un gui贸n. Y, por muy minuciosa que sea una visita virtual, deja fuera parte de la informaci贸n de diagn贸stico que se recibe cuando se ve y se toca al paciente.
Un estudio publicado recientemente en Pediatrics encontr贸 que los ni帽os que ten铆an una visita de telemedicina para una infecci贸n de las v铆as respiratorias superiores eran mucho m谩s propensos a recibir un antibi贸tico que los que vieron al m茅dico en persona, lo que sugiere que quiz谩s por esta v铆a se receta m谩s.
Tiene sentido: un m茅dico no puede usar un estetoscopio para escuchar los pulmones o mover un otoscopio en la oreja de un ni帽o por video. Del mismo modo, un fisioterapeuta virtual no puede sentir los nudos en los m煤sculos o notar una mueca fugaz en la cara de un paciente a trav茅s de una c谩mara.
Quiz谩s lo m谩s importante sea que la medicina virtual significa perder el apoyo que durante mucho tiempo ha sido una parte crucial de la profesi贸n.
Tal vez la gente en momentos tan dif铆ciles necesite, y merezca, contacto humano.
Por supuesto, las empresas como las mencionadas esperan recibir un reembolso por la supervisi贸n remota y el asesoramiento virtual que proporcionan. Los inversores, a su vez, obtienen una generosa retribuci贸n sin tener que contratar a tantos m茅dicos u otros profesionales de la salud.
Livongo, por ejemplo, ha recaudado un total de $235 millones en fondos. Y, a partir de 2018, Medicare anunci贸 que permitir铆a que dichas herramientas de monitoreo digital 鈥渃alifiquen para un reembolso鈥, si son 鈥渞espaldadas cl铆nicamente鈥. Pero, en 煤ltima instancia, 驴el bienestar de los pacientes o los inversionistas ser谩n los que decidan qu茅 herramientas cuentan con respaldo cl铆nico?
Hasta el momento, con su nueva 鈥渉abilidad鈥, Alexa podr谩 realizar media docena de servicios relacionados con la salud. Adem谩s del entrenamiento para la diabetes, puede encontrar la primera cita de atenci贸n de urgencia en un 谩rea determinada y verificar el estado de la entrega de un medicamento recetado.
Pero no proporcionar谩 muchas cosas que los pacientes desean desesperadamente, como una estimaci贸n de precios confiable para una pr贸xima cirug铆a, las tasas de infecci贸n en el hospital local, d贸nde se puede hacer una rueba de colesterol sin costo. Y si estamos tratando de llevar la atenci贸n de salud al siglo XXI con tecnolog铆a de punta, 驴alg煤n otro sector todav铆a usa facturas en papel y faxes?
Elisabeth Rosenthal es editora jefe de KHN.
