El condado de Penobscot, en Maine, se enfrenta al mayor brote de VIH en la historia del estado. El distrito, donde se encuentra Bangor, una ciudad de aproximadamente , ha identificado en casi dos a帽os. Este n煤mero es siete veces mayor que el habitual para ese per铆odo. La mayor铆a de los casos afectan a personas que consumen drogas y no tienen vivienda.
Expertos en salud p煤blica y defensores locales se帽alan que el brote se agrav贸 por una combinaci贸n de factores: la reducci贸n y el cierre de programas que distribu铆an jeringas est茅riles a personas que consumen drogas, la escasez de proveedores m茅dicos especializados en VIH y el desalojo del mayor campamento de personas sin hogar de la ciudad.
Tras el desalojo, se interrumpi贸 la atenci贸n de quienes hab铆an sido diagnosticados recientemente y viv铆an all铆.
Estos problemas podr铆an dejar de ser un asunto exclusivamente local.
La administraci贸n Trump est谩 promoviendo pol铆ticas similares en todo el pa铆s. En una reciente, Trump dispuso que se retiraran los fondos a los programas que se dedican a la reducci贸n de da帽os. Es decir, desfinanci贸 muchas intervenciones de salud p煤blica como la distribuci贸n de jeringas est茅riles, destinadas a proteger la vida de las personas que consumen drogas.

Es cierto que estas iniciativas a veces son controversiales y sus detractores afirman que fomentan las actividades ilegales.
La orden ejecutiva tambi茅n promueve la expulsi贸n de las personas sin hogar de las calles e indica que se las obligue a recibir tratamiento. Esto se produce despu茅s de que la administraci贸n recortara o retrasara la financiaci贸n de varios programas relacionados con las adicciones y el VIH, y las agencias federales .
La administraci贸n sostiene que su enfoque aumentar谩 la seguridad p煤blica, pero sugieren lo contrario. Muchos l铆deres comunitarios y expertos advierten que estas medidas podr铆an provocar m谩s brotes como el de Bangor.
鈥淧arece inevitable鈥, afirm贸 Laura Pegram, directora de en NASTAD, una asociaci贸n de funcionarios de salud p煤blica que administran programas contra el VIH y la hepatitis.
厂别驳煤苍 Pegram, las personas que consumen drogas se enfrentan a un triple riesgo: VIH, hepatitis C y sobredosis. 鈥淐reo que empezaremos a ver c贸mo esas tres cosas vuelven a aumentar en todo el pa铆s鈥.
鈥淓so tendr谩 un costo alt铆simo鈥, agreg贸, tanto en lo econ贸mico como 鈥渆n t茅rminos humanos鈥.
Adem谩s, los brotes que empiezan entre personas que usan drogas pueden f谩cilmente extenderse a quienes no lo hacen.
Brote de VIH
El primer caso de VIH en el brote actual de Bangor apareci贸 en , mucho antes de que Trump volviera a la presidencia.
Puthiery Va, directora del , atribuy贸 este aumento de casos a la epidemia de opioides, la escasez de vivienda y los limitados servicios de salud en el 谩rea de Bangor.
Activistas locales se帽alaron un importante factor adicional: la falta de suministros en el principal programa de jeringas de la regi贸n, y su cierre posterior.
Una organizaci贸n sin fines de lucro que daba atenci贸n m茅dica y servicios sociales a personas que usan drogas, la Health Equity Alliance, o HEAL, al a帽o.
Como en otros programas similares, buscaba prevenir la transmisi贸n de enfermedades que puede ocurrir cuando se comparten jeringas.
Sin embargo, dificultades financieras y de gesti贸n provocaron importantes carencias en los 煤ltimos a帽os.
El ex director ejecutivo de HEAL, Josh D鈥橝lessio, reconoci贸 estos problemas y respondi贸 a 麻豆女优 Health News: 鈥淪铆, en ocasiones nos quedamos sin jeringas鈥 o se debe limitar cu谩ntas pod铆an llevarse los participantes.
En oto帽o de 2023, varias de estas faltas se hicieron sentir, y el personal de HEAL las relacion贸 con el primer caso de VIH.
El futuro de la reducci贸n de da帽os
Las investigaciones sugieren que existe una fuerte conexi贸n entre los brotes de VIH que se han producido en el pasado en personas que consumen drogas y la falta de acceso a agujas est茅riles, explic贸 , epidemi贸logo de la Escuela de Medicina de la Universidad Tufts.
Un brote que se produjo en 2015 en el condado de Scott, en Indiana, y otro en el , en Massachusetts, unos a帽os despu茅s, solo se pudo frenar con el , dijo Stopka.
厂别驳煤苍 , si esos programas hubieran existido antes en el condado de Scott, se podr铆an haber evitado m谩s de un centenar de infecciones.
Va, quien dirige el Maine Center for Disease Control and Prevention, dijo que considera la escasez de servicios de jeringas en el 谩rea de Bangor como un factor en el brote actual, aunque no la causa principal.
Por su parte, Stopka asegura que la acci贸n m谩s eficaz para aliviar un brote 鈥渆s aumentar el acceso a jeringas est茅riles鈥.
Pero la reciente orden ejecutiva de Trump vincula los programas de reducci贸n de da帽os con el crimen y afirma que estos esfuerzos 鈥渟olo facilitan el consumo ilegal de drogas y los da帽os que conlleva鈥. La orden no menciona directamente los programas de jeringas 鈥攓ue, en el pasado, han sido respaldados tanto por dem贸cratas como por republicanos鈥, pero apunta a los sitios de 鈥渃onsumo seguro鈥, donde las personas pueden usar drogas bajo supervisi贸n.
Muchos defensores temen que .
La principal agencia nacional de adicciones aclar贸 en un comunicado que, seg煤n la orden ejecutiva de Trump, los fondos federales para comprar jeringas ni pipas para drogas. Esta restricci贸n, sin embargo, ya exist铆a desde hace d茅cadas. El comunicado no mencion贸 si los programas de distribuci贸n de jeringas pueden recibir apoyo para sus gastos operativos generales.
Andrew Nixon, vocero del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), dijo a 麻豆女优 Health News que la administraci贸n est谩 comprometida con 鈥渁bordar la crisis de adicciones y sobredosis que afecta a comunidades de todo el pa铆s鈥. Pero ni 茅l ni otros portavoces de la Casa Blanca respondieron preguntas espec铆ficas sobre la postura de la administraci贸n con respecto a los servicios de jeringas.
En Bangor, algunos vecinos expresaron preocupaciones parecidas a las del presidente en relaci贸n con la reducci贸n de da帽os.
En una reuni贸n del Concejo Municipal que se realiz贸 鈥攑oco despu茅s de que el estado certificara un nuevo programa de intercambio de jeringas para la ciudad鈥, residentes y comerciantes dijeron que se sent铆an inseguros por el aumento de personas sin hogar que usaban drogas. Tem铆an que los programas de jeringas fomentaran ese comportamiento.
Pero las investigaciones indican que los programas de jeringas hacen disminuir el n煤mero de en lugares p煤blicos y . Pueden los nuevos casos de VIH y hepatitis C, el ingreso a tratamientos por adicci贸n y .
Tambi茅n son los de medicamentos para revertir sobredosis, cuyo uso ha sido apoyado por muchas comunidades e incluso por la administraci贸n Trump.
Finalmente, la ciudad decidi贸 que el programa certificado no podr铆a operar en parques o plazas p煤blicas importantes.
En los meses siguientes, Needlepoint ofreci贸 sus servicios de jeringas 煤nicamente en el campamento de personas sin hogar m谩s grande de la ciudad, donde varios residentes hab铆an dado positivo para VIH, seg煤n cont贸 su director ejecutivo, William 鈥淲illie鈥 Hurley. Eso termin贸 en febrero, cuando la ciudad desaloj贸 el campamento.
Este verano, Needlepoint consigui贸 un local privado para su programa de intercambio de jeringas, pero lo tuvo que cerrar cinco d铆as despu茅s, cuando las autoridades municipales plantearon .
, directora del Departamento de Salud de Bangor, dijo que la ciudad intenta encontrar un equilibrio entre 鈥渙frecer servicios y lo que quiere la comunidad鈥.
鈥淟ograr que la mayor铆a de la comunidad est茅 de acuerdo con los programas de reducci贸n de da帽os es fundamental para su continuidad鈥, se帽al贸.
Otras ciudades, en , han visto reacciones similares que derivaron en nuevas leyes que restringen o eliminan estos programas.
Gunderman espera evitar que eso ocurra en Bangor.
Desalojos de campamentos
La orden ejecutiva de Trump tambi茅n busca sacar a las personas sin hogar de la calle y mandarlas a centros de tratamiento aunque no quieran.
La administraci贸n ya est谩 aplicando esta pol铆tica en Washington, D.C., donde y amenazado a personas sin hogar con si no abandonan las calles.
Abigail Jackson, vocera de la Casa Blanca, dijo que estas personas tienen la opci贸n de ir a un albergue o recibir servicios de salud mental y adicciones.
Pol铆ticas similares se han implementado en a帽os recientes en todo el pa铆s, incluso en 谩reas consideradas progresistas como y .
En Bangor el a帽o pasado, cuando un campamento de personas sin hogar creci贸 hasta alcanzar casi un centenar de residentes, empresarios y vecinos pidieron su desalojo.
Algunos defensores y proveedores de servicios sociales advirtieron que la expulsi贸n podr铆a empeorar el brote de VIH y la crisis de sobredosis.
En dos reuniones del Concejo Municipal, en noviembre pasado, a las personas despu茅s de un desalojo y que dispersar a quienes acababan de recibir un diagn贸stico podr铆a en otros lugares.
鈥淰arios se帽alaron que se perder铆a el seguimiento de estas personas鈥, coment贸 , integrante de la junta directiva de la Bangor Area Recovery Network, a 麻豆女优 Health News. 鈥淧ero de todos modos lo hicieron鈥, se lament贸.
鈥淎煤n sigo vivo鈥
Dos meses despu茅s de desalojar el campamento, que desconoc铆a el paradero de m谩s de un tercio de quienes hab铆an vivido all铆.
Clark explic贸 que no es sorprendente que la ciudad no haya logrado que todas las personas sin hogar accedan a vivienda o a servicios de tratamiento. Muchos desconf铆an de estos servicios, los refugios suelen estar llenos y los servicios de tratamiento son escasos. 鈥溌緼 d贸nde se supone que deben ir estas personas?鈥, se pregunt贸.
Los autoridades dijeron en las reuniones del Concejo y en sus informes que estaban actuando de manera humana. En los meses previos al desalojo, reforzaron los servicios sociales, vinculando a las personas con todo tipo de apoyos, desde vivienda hasta espacios para guardar sus pertenencias y lavander铆as.
Gunderman, directora de salud de la ciudad, dijo que sab铆a que el desalojo no fue lo ideal, pero que tampoco lo era mantener a la gente amontonada en un campamento insalubre. 鈥淓ra una situaci贸n sin opciones buenas鈥, explic贸.
Para ayudar a ubicar a las personas del campamento y mantenerlas comprometidas con el tratamiento del VIH, la ciudad est谩 empleando ahora unos de los fondos del acuerdo sobre los opioides, con los que contrat贸 a dos gestores de casos. (El otro programa local de gesti贸n de casos m茅dicos de VIH ).
鈥淟o que sabemos por el trabajo que hemos estado haciendo es que dedicamos mucho tiempo a buscar a las personas鈥, dijo Gunderman.
Jason, quien ha estado sin hogar la mayor parte de la 煤ltima d茅cada y dio positivo para VIH este a帽o, ha visto ese trabajo en acci贸n.
Integrantes de lo que 茅l llama su equipo m茅dico han recorrido las calles durante horas para encontrar su carpa, y recordarle que debe aplicarse las inyecciones contra el VIH, cont贸. Algunos incluso fueron a buscar sus recetas y se las llevaron.
鈥淪e han asegurado de que est茅 bien鈥, dijo Jason. (麻豆女优 Health News acord贸 usar solo su primer nombre para proteger su privacidad).
Jason cree que contrajo el virus el a帽o pasado en el campamento, al usar drogas que otra persona prepar贸. Hab铆a intentado evitar ese campamento durante meses, pero dijo que cada vez que instalaba su tienda en otro lugar, la polic铆a le ped铆a que se moviera.
Cuando recibi贸 el diagn贸stico pens贸 en su t铆o, quien muri贸 de sida en los a帽os 80.
鈥淒uele hablar de eso, pero sigo con vida鈥, dijo Jason.
Despu茅s de varios meses de tratamiento, su carga viral es ahora . Durante el verano, el equipo lo ayud贸 a encontrar una vivienda.
Pero Jason a煤n tiene dificultades para conseguir jeringas est茅riles de manera regular. Le preocupa que a otros tambi茅n les falten.
鈥淎s铆 es como este brote se ha seguido propagando鈥, dijo Jason. 鈥淐ada vez que nos damos cuenta, hay otro caso鈥.