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En c谩rceles de Pennsylvania, guardias utilizan gas pimienta y pistolas paralizantes para controlar a personas con crisis de salud mental

En c谩rceles de Pennsylvania, guardias utilizan gas pimienta y pistolas paralizantes para controlar a personas con crisis de salud mental

Adam Caprioli, de Long Pond (Pennsylvania), fue encarcelado en el correccional del condado de Monroe luego de llamar al 911 durante un ataque de p谩nico. Cuando su ansiedad aument贸 en la c谩rcel, dijo Caprioli, pidi贸 atenci贸n m茅dica, y entonces empez贸 a autolesionarse. (Jeremy Long / WITF)

Cuando lleg贸 la polic铆a, encontr贸 a Ishmail Thompson desnudo delante de un hotel cerca de Harrisburg, Pennsylvania. Acababa de golpear a un hombre. Tras su detenci贸n, un especialista en salud mental de la c谩rcel del condado dijo que Thompson deb铆a ir al hospital para recibir atenci贸n psiqui谩trica.

Sin embargo, tras unas horas en el hospital, un m茅dico dio de alta a Thompson para que volviera a la c谩rcel. As铆 pas贸 de ser un paciente de salud mental a un recluso de la prisi贸n del condado de Dauphin. A partir de ese momento, se esperaba que cumpliera las 贸rdenes, o que se le obligara a hacerlo.

A las pocas horas de regresar a la c谩rcel, Thompson se enzarz贸 en una pelea con los guardias. Su historia es uno de los m谩s de 5,000 incidentes de “uso de fuerza” que se registraron en 2021 en las c谩rceles de los condados de Pennsylvania.

El caso de Thompson figura en una investigaci贸n, , que revis贸 456 incidentes de “uso de fuerza” en 25 c谩rceles de condados en Pennsylvania, durante el 煤ltimo trimestre de 2021. Entre los casos revisados, casi 1 de cada 3 involucraba a una persona que sufr铆a una crisis psiqui谩trica o que padec铆a una enfermedad mental.

En muchos casos, los guardias utilizaron armas, como pistolas paralizantes y aerosoles de pimienta, para controlar y doblegar a presos con condiciones psiqui谩tricas graves que podr铆an haberles impedido seguir 贸rdenes, o entender lo que estaba sucediendo.

Los registros muestran que cuando Thompson intent贸 huir del personal de la c谩rcel durante un intento de palparlo en busca de armas, un agente le roci贸 con gas pimienta en la cara y luego intent贸 tirarlo al suelo.

Seg煤n la documentaci贸n, Thompson se defendi贸 por lo que llegaron otros agentes para esposarlo y ponerle grilletes. Un oficial cubri贸 la cabeza de Thompson con una capucha y lo sent贸 en una silla, at谩ndolo de brazos y piernas, y unos 20 minutos despu茅s, otro polic铆a not贸 que Thompson no respiraba bien. al hospital.

D铆as despu茅s, . El fiscal del distrito no present贸 cargos. El fiscal del distrito, el alcaide de la prisi贸n y los funcionarios del condado que supervisan la c谩rcel no respondieron a las solicitudes de entrevistas sobre el tratamiento de Thompson, o se negaron a hacer comentarios.

La mayor铆a de los casos de uso de fuerza en las c谩rceles no conducen a la muerte. En el caso de Thompson, la causa de la muerte fue “complicaciones derivadas de una arritmia card铆aca”, pero la forma en que se produjo fue “indeterminada”, seg煤n el forense del condado.

En otras palabras, no pudo determinar si la muerte de Thompson se debi贸 a que le rociaron gas pimienta y lo sujetaron, pero tampoco dijo que Thompson muriera por causas naturales.

El vocero del condado de Dauphin, Brett Hambright, tambi茅n declin贸 hacer comentarios sobre el caso de Thompson, pero se帽al贸 que casi la mitad de las personas en la c谩rcel padecen una enfermedad mental, “junto con un n煤mero significativo de individuos encarcelados con tendencias violentas”.

“Siempre va a haber incidentes de uso de fuerza en la c谩rcel”, indic贸 Hambright. “Algunos de ellos involucrar谩n a reclusos con enfermedades mentales”.

Durante la investigaci贸n, expertos legales y en salud mental declararon que las pr谩cticas empleadas en las c谩rceles del condado pueden poner a los presos y al personal en riesgo de sufrir lesiones, y pueden da帽ar a personas vulnerables listas para regresar a la sociedad en cuesti贸n de meses.

“Algunos presos con enfermedades mentales quedan tan traumatizados por los malos tratos que nunca se recuperan; otros se suicidan, y a otros se les disuade de llamar la atenci贸n sobre sus problemas de salud mental porque denunciar estos problemas suele dar lugar a un trato m谩s duro”, afirm贸 Craig Haney, profesor de psicolog铆a de la Universidad de California-Santa Cruz, especializado en las condiciones de los centros penitenciarios.

Los expertos afirman que el uso de la fuerza es una opci贸n para prevenir la violencia entre los encarcelados, o la violencia contra los guardias.

Sin embargo, los informes de los funcionarios de las 25 c谩rceles de condados de Pennsylvania muestran que solo el 10% de los incidentes de “uso de fuerza” se produjeron en respuesta a la agresi贸n de un preso a otra persona. Otro 10% informa de un preso amenazando a miembros del personal.

WITF descubri贸 que uno de cada cinco casos de uso de fuerza (88 incidentes) tuvo que ver con un preso que intent贸 suicidarse, autolesionarse o que amenaz贸 con autolesionarse. Entre las respuestas m谩s comunes del personal penitenciario figur贸 el uso de las mismas herramientas utilizadas con Thompson: una silla de inmovilizaci贸n y gas pimienta. En algunos casos, los funcionarios utilizaron dispositivos de electroshock, como pistolas paralizantes.

Adem谩s, la investigaci贸n descubri贸 42 incidentes en los que el personal penitenciario observ贸 que un recluso mostraba problemas de salud mental, pero los guardias igual utilizaron la fuerza cuando no obedeci贸 las 贸rdenes.

Los defensores de estas t茅cnicas afirman que salvan vidas al prevenir la violencia o las autolesiones; pero algunas c谩rceles de Estados Unidos han abandonado estas pr谩cticas, y los administradores han afirmado que las t茅cnicas son inhumanas y no funcionan.

By motioning with his arms, Adam Caprioli describes being shot in the back with a pepper-spray launcher while having a mental health crisis.
Adam Caprioli, de Long Pond (Pennsylvania), describe c贸mo le dispararon por la espalda con un lanzador de gas pimienta mientras sufr铆a una crisis de salud mental en el correccional del condado de Monroe. Fue encarcelado tras llamar al 911 durante un ataque de p谩nico.(Jeremy Long / WITF)

El costo humano puede extenderse m谩s all谩 de la c谩rcel, alcanzando a las familias de las personas encarceladas que mueren o quedan traumatizadas, as铆 como a los funcionarios implicados, apunt贸 , abogada de derechos civiles y defensa penal en la zona de Philadelphia.

“E incluso si el costo humano no fuera suficiente, los contribuyentes deber铆an preocuparse, ya que las demandas resultantes pueden ser costosas”, agreg贸 Schultz. “Pone de relieve que debemos garantizar unas condiciones seguras en las c谩rceles, y que deber铆amos ser un poco m谩s juiciosos sobre a qui茅n encerramos y por qu茅”.

鈥淪olo necesitaba a una persona a mi lado鈥

La experiencia de Adam Caprioli comenz贸 cuando llam贸 al 911 durante un ataque de p谩nico.

Caprioli, de 30 a帽os, vive en Long Pond, Pennsylvania, y ha sido diagnosticado con trastorno bipolar y trastorno de ansiedad. Tambi茅n lucha contra el alcoholismo y la drogadicci贸n, seg煤n declar贸.

Cuando la polic铆a respondi贸 a la llamada al 911, en oto帽o de 2021, llevaron a Caprioli al correccional del condado de Monroe.

Dentro de la c谩rcel, la ansiedad y la paranoia de Caprioli aumentaron. Dijo que el personal ignor贸 sus pedidos de hacer una llamada telef贸nica o hablar con un profesional de salud mental.

Tras varias horas de angustia extrema, Caprioli se at贸 la camisa al cuello y se asfixi贸 hasta perder el conocimiento. Cuando el personal penitenciario lo vio, agentes entraron en su celda, con chalecos antibalas y cascos. El equipo de cuatro hombres tir贸 al suelo a Caprioli, que pesaba 150 libras. Uno de ellos llevaba una pistola de aire comprimido que dispara proyectiles con sustancias qu铆micas irritantes.

“El recluso Caprioli mov铆a los brazos y pateaba”, escribi贸 un sargento en el informe del incidente. “Presion茅 el lanzador de Pepperball contra la parte baja de la espalda del recluso Caprioli y le impact茅 tres (3) veces”. El abogado explic贸 que los funcionarios suelen justificar el uso de la fuerza f铆sica diciendo que intervienen para salvar la vida de la persona.

“La inmensa mayor铆a de las personas que se autolesionan no van a morir”, se帽al贸 Mills, que ha litigado casos de uso de fuerza y es director ejecutivo del Uptown People’s Law Center de Chicago. “M谩s bien se trata de alg煤n tipo de enfermedad mental grave. Y, por lo tanto, lo que realmente necesitan es una intervenci贸n para desescalar la crisis, mientras que el uso de la fuerza provoca exactamente lo contrario y agrava la situaci贸n”.

En Pennsylvania, Caprioli cont贸 que cuando los agentes entraron en su celda sinti贸 el dolor de las ronchas en su carne y el escozor del polvo qu铆mico en el aire, y se dio cuenta de que nadie le ayudar铆a.

“Eso es lo peor de todo”, dijo Caprioli. “Ven que estoy angustiado. Ven que no puedo hacerle da帽o a nadie. No tengo nada con lo que pueda hacerte da帽o”.

Finalmente, lo llevaron al hospital, donde, seg煤n Caprioli, evaluaron sus lesiones f铆sicas, pero no recibi贸 ayuda de un profesional de salud mental. Horas despu茅s, estaba de nuevo en la c谩rcel, donde permaneci贸 cinco d铆as. Al final se declar贸 culpable de un cargo de “embriaguez p煤blica y mala conducta” y tuvo que pagar una multa.

Caprioli reconoci贸 que sus problemas empeoran cuando consume alcohol o drogas, pero dijo que eso no justifica el trato que recibi贸 en la c谩rcel.

“Esto no deber铆a ocurrir. Solo necesitaba a una persona a mi lado que me dijera: ‘Hola, 驴c贸mo est谩s? 驴Qu茅 te pasa?’ Y nunca me lo dijeron, ni siquiera el 煤ltimo d铆a”, a帽adi贸.

El alcaide del correccional del condado de Monroe, Garry Haidle, y el fiscal del distrito, E. David Christine Jr., no respondieron a las solicitudes de comentarios.

Algunas c谩rceles prueban nuevas estrategias

La c谩rcel no es un entorno adecuado para el tratamiento de enfermedades mentales graves, afirm贸 la doctora Pamela Rollings-Mazza. Trabaja con PrimeCare Medical, que presta servicios m茅dicos y conductuales en unas 35 c谩rceles de condados en Pennsylvania.

El problema, seg煤n Rollings-Mazza, es que las personas con problemas psiqui谩tricos graves no reciben la ayuda que necesitan antes de entrar en crisis. En ese momento, puede intervenir la polic铆a, y quienes necesitaban atenci贸n de salud mental acaban en la c谩rcel.

“As铆 que los pacientes que vemos est谩n muchas veces muy, muy, muy enfermos”, explic贸 Rollings-Mazza. “Por lo que nuestro personal debe atender esa necesidad”.

Los psic贸logos de PrimeCare califican la salud mental de los presos en una escala de la A a la D. Los que tienen una calificaci贸n D son los m谩s gravemente enfermos.

Rollings-Mazza indic贸 que constituyen entre el 10% y el 15% de la poblaci贸n total de las c谩rceles atendidas por PrimeCare. Otro 40% de la poblaci贸n tiene una calificaci贸n C, tambi茅n indicativa de enfermedad grave.

A帽adi贸 que ese sistema de clasificaci贸n ayuda a determinar la atenci贸n que prestan los psic贸logos, pero tiene poco efecto en las pol铆ticas de las c谩rceles.

“Hay algunas c谩rceles en las que no entienden o no quieren apoyarnos”, dijo. “Algunos agentes no est谩n formados en salud mental al nivel que deber铆an”.

Rollings-Mazza explic贸 que su equipo ve con frecuencia llegar a la c谩rcel a personas que “no se ajustan a la realidad” debido a una enfermedad psiqui谩trica y no pueden entender o cumplir 贸rdenes b谩sicas. A menudo se les mantiene alejados de otras personas, entre rejas, por su propia seguridad, y pueden pasar hasta 23 horas al d铆a solos.

Jamelia Morgan, a professor at Northwestern University Pritzker School of Law, stands in a grey suit and looks directly at the camera with her arms folded comfortably across her chest.
Jamelia Morgan, profesora de la Facultad de Derecho Pritzker de la Universidad Northwestern, est谩 investigando el creciente n煤mero de demandas judiciales contra personas encarceladas con enfermedades mentales. Morgan afirma que las c谩rceles deben proporcionar alojamiento razonable a las personas con enfermedades mentales diagnosticadas. “En algunos casos, es tan sencillo como que responda el personal m茅dico, en lugar del personal de seguridad”, afirma Morgan.(Northwestern University)

Ese aislamiento pr谩cticamente garantiza que las personas vulnerables entren en una espiral de crisis, afirm贸 la doctora Mariposa McCall, psiquiatra residente en California que ha publicado recientemente un art铆culo en el que analiza .

Su trabajo forma parte de un amplio conjunto de investigaciones que demuestran que mantener a una persona sola en una celda peque帽a, todo el d铆a, puede causar da帽os psicol贸gicos duraderos.

McCall trabaj贸 durante varios a帽os en prisiones estatales de California y dijo que es importante comprender que la cultura de los funcionarios de prisiones prioriza la seguridad y la obediencia por encima de todo. Por lo que pueden llegar a creer que quienes se autolesionan, en realidad, tratan de manipularlos.

Muchos guardias tambi茅n ven a los presos con problemas de salud mental como potencialmente peligrosos.

“Y as铆 se crea un cierto nivel de desconexi贸n con el sufrimiento o la humanidad de las personas, porque se alimenta esa desconfianza”, se帽al贸 McCall. En ese entorno, los agentes se sienten justificados para usar la fuerza, sin importarles que la persona encarcelada les entienda o no.

Jamelia Morgan, profesora de la Facultad de Derecho Pritzker de la Universidad Northwestern, afirm贸 que, para comprender el problema, es 煤til examinar las decisiones tomadas en las horas y d铆as previos a un incidente de uso de fuerza.

Morgan investiga un n煤mero creciente de demandas por uso de fuerza en las que est谩n implicados presos con problemas de salud mental. Los abogados han argumentado con 茅xito que exigir que una persona con una enfermedad mental cumpla 贸rdenes, que puede no entender, es una violaci贸n de sus derechos civiles. Esas demandas sugieren que las c谩rceles deber铆an proporcionar “soluciones razonables”.

“En algunos casos, es tan sencillo como que responda el personal m茅dico, en lugar del personal de seguridad”, apunt贸 Morgan.

Los casos individuales pueden ser dif铆ciles de litigar debido a un complejo proceso de quejas que los presos deben seguir antes de presentar una demanda, indic贸 Morgan y apunt贸 que para resolver el problema, los alcaides tendr谩n que redefinir lo que significa estar en la c谩rcel.

Esta investigaci贸n incluy贸 solicitudes de 鈥渄erecho a saber鈥 presentadas en 61 condados de Pennsylvania, y el equipo de investigaci贸n realiz贸 un seguimiento con los guardias de algunos de los condados que publicaron informes sobre el uso de la fuerza. Ninguno accedi贸 a hablar sobre la formaci贸n de sus funcionarios o sobre si podr铆an cambiar su forma de responder a las personas en crisis.

Algunas c谩rceles prueban nuevas estrategias. En Chicago, el departamento penitenciario del condado de Cook no tiene alcaide. En su lugar, tiene un “director ejecutivo” que tambi茅n es psic贸logo.

Este cambio forma parte de una revisi贸n del funcionamiento de las c谩rceles despu茅s de que un , de 2008, revelara violaciones generalizadas de los derechos civiles de los presos.

En los 煤ltimos a帽os, el sistema penitenciario del condado de Cook ha eliminado el confinamiento solitario, optando en su lugar por poner a los presos problem谩ticos en zonas comunes, pero con medidas de seguridad adicionales siempre que sea posible, declar贸 el sheriff del condado, Tom Dart.

La c谩rcel incluye un centro de transici贸n de salud mental que ofrece alojamiento alternativo, un “entorno universitario de caba帽as Quonset y jardines”, como lo describi贸 Dart. All铆, los presos tienen acceso a clases de arte, fotograf铆a y jardiner铆a. Tambi茅n hay formaci贸n laboral, y los gestores de casos trabajan con agencias comunitarias locales, planificando lo que ocurrir谩 una vez que alguien salga de la c谩rcel.

Igualmente importante, seg煤n Dart, es que la direcci贸n de la c谩rcel ha trabajado para cambiar la formaci贸n y las normas sobre cu谩ndo es apropiado utilizar herramientas como el gas pimienta.

“Nuestro papel es mantenerlos seguros, y si tienes a alguien con una enfermedad mental, no veo c贸mo las pistolas Taser y el espray [de pimienta] pueden hacer otra cosa que agravar los problemas, solo deber铆an utilizarse como la 煤ltima opci贸n”, dijo Dart.

Las reformas del condado de Cook demuestran que el cambio es posible, pero hay miles de c谩rceles locales en todo Estados Unidos, y dependen de los gobiernos locales y estatales que establecen las pol铆ticas penitenciarias y que financian, o no, los servicios de salud mental que podr铆an evitar que personas vulnerables fueran a la c谩rcel.

En el condado de Dauphin, en Pennsylvania, donde muri贸 Ishmail Thompson, las autoridades afirmaron que el problema, y las soluciones, van m谩s all谩 de los muros de la c谩rcel. Hambright, vocero del condado, se帽al贸 que la financiaci贸n se ha mantenido estancada mientras aumenta el n煤mero de personas que necesitan servicios de salud mental. Eso ha llevado a una dependencia excesiva de las c谩rceles, que 鈥渟iempre est谩n disponibles鈥.

“Ciertamente nos gustar铆a ver a algunos de estos individuos tratados y alojados en lugares mejor equipados para tratar la especificidad de sus condiciones”, a帽adi贸 Hambright. “Pero debemos utilizar lo que nos ofrece el sistema lo mejor que podamos con los recursos que tenemos”.

Esta historia es parte de una aliuanza que incluye a WITF, NPR, y KHN.

Brett Sholtis recibi贸 la  2021-22, y esta investigaci贸n recibi贸 apoyo adicional de , en  el Carter Center and Reveal del the Center for Investigative Reporting.