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La esperanza de vida de los hispanos y afroamericanos ha sufrido la peor baja desde la Segunda Guerra Mundial

La esperanza de vida de los hispanos y afroamericanos ha sufrido la peor baja desde la Segunda Guerra Mundial

La agente del condado de Maricopa, Darlene Mart铆nez, desaloja a un inquilino en octubre de 2020 en Phoenix, Arizona. Adem谩s de matar a 600,000 personas, la pandemia tambi茅n est谩 socavando la salud de personas que nunca se infectaron con el virus, pero cuyas vidas fueron devastadas por la p茅rdida de empleos, hogares y oportunidades para el futuro. (John Moore/Getty Images)

Aunque James Toussaint nunca ha tenido covid, la pandemia est谩 afectando profundamente su salud.

Primero, en la primavera de 2020, el hombre de 57 a帽os perdi贸 su trabajo entregando repuestos para una concesionaria de autom贸viles de Nueva Orleans, cuando la econom铆a local se congel贸. Luego, se atras贸 en el pago del alquiler. El mes pasado, Toussaint tuvo que dejar su apartamento cuando el propietario, que se para el alquiler con fondos federales, encontr贸 un agujero legal en la .

Toussaint ha tenido problemas para controlar su presi贸n arterial. Con artritis en la espalda y las rodillas no puede levantar m谩s de 20 libras, un gran obst谩culo para su trabajo.

Le preocupa lo que suceder谩 cuando se agoten sus beneficios por desempleo que se otorgaron por la pandemia, lo que podr铆a suceder .

“He estado sin hogar antes”, dijo Toussaint, quien pudo alquilar un cuarto cerca despu茅s de su desalojo. “No quiero volver a quedarme sin hogar”.

Con la por coronavirus en el pa铆s, muchas personas est谩n ansiosas por dejar atr谩s la pandemia. Pero ha causado . Adem谩s de matar a en los Estados Unidos y afectar a unos 3,4 millones o m谩s con , la pandemia amenaza la salud de las por la , hogares y .

Es casi seguro que proyectar谩 una larga sombra sobre la salud estadounidense, lo que har谩 que millones de personas vivan m谩s enfermas y mueran m谩s j贸venes debido a las crecientes tasas de , hambre e .

En particular, exacerbar谩 las discrepancias que ya se han visto en el pa铆s entre la riqueza y la salud de los estadounidenses negros e hispanoestadounidenses (que pueden ser de cualquier raza), y las de los estadounidenses blancos.

De hecho, una nueva investigaci贸n publicada en la revista BMJ muestra cu谩n grande se ha vuelto esa brecha. La esperanza de vida en todo el pa铆s entre 2018 y 2020, el mayor descenso desde 1943, cuando soldados estadounidenses mor铆an en la Segunda Guerra Mundial, seg煤n la investigaci贸n.

Pero mientras que los estadounidenses blancos perdieron 1,36 a帽os, los estadounidenses negros perdieron 3,25 a帽os y los hispanoestadounidenses, 3,88 a帽os. Dado que la esperanza de vida normalmente var铆a s贸lo un mes o dos de un a帽o a otro, las p茅rdidas de esta magnitud son “bastante catastr贸ficas”, explic贸 el doctor Steven Woolf, profesor de la Virginia Commonwealth University y autor principal del estudio.

Durante los dos a帽os incluidos en el estudio, la p茅rdida promedio de esperanza de vida en el pa铆s fue casi nueve veces mayor que el promedio en otras 16 naciones desarrolladas, cuyos residentes ahora pueden esperar vivir 4.7 a帽os m谩s que los estadounidenses. En comparaci贸n con sus pares en otros pa铆ses durante este per铆odo, los estadounidenses no solo murieron en mayor n煤mero sino a edad m谩s temprana.

La del pa铆s se dispar贸 casi un 23% en 2020, cuando hubo aproximadamente 522,000 muertes m谩s de las que habr铆a en un a帽o normal. No todas estas muertes fueron directamente atribuibles a covid-19. Los y los aumentaron en 2020, en parte impulsados 鈥嬧媝or el retraso en los tratamientos o la falta de acceso a la atenci贸n m茅dica, dijo Woolf.

M谩s del pospusieron durante los primeros meses de la pandemia, cuando los hospitales estaban colmados, y solo entrar a un centro m茅dico parec铆a arriesgado. Sin atenci贸n m茅dica inmediata, los ataques card铆acos pueden causar insuficiencia card铆aca congestiva; retrasar el tratamiento de los ataques cerebrales aumenta el riesgo de discapacidad a largo plazo.

Gran parte del devastador impacto en la salud p煤blica durante la pandemia puede atribuirse a la disparidad econ贸mica. Aunque los precios de las acciones se han recuperado de la ca铆da del a帽o pasado, y han alcanzado m谩ximos hist贸ricos, muchas personas , en especial los afroamericanos y los .

En un , analistas de la econom铆a de McKinsey & Co. predijeron que, en promedio, los trabajadores negros e hispanos no recuperar谩n su empleo y salarios antes de la pandemia hasta 2024. Y los empleados peor pagos y sin educaci贸n secundaria tal vez ni se recuperan para entonces.

Aunque los programas de ayuda federales y estatales han amortiguado el impacto de la p茅rdida de empleos por la pandemia, el 11,3% de los estadounidenses viven hoy en la pobreza, en comparaci贸n con el . Una moratoria federal de desalojos, que ha ayudado a que aproximadamente permanezcan en sus hogares, expira el 30 de junio.

Sin protecci贸n contra los desalojos, 鈥渕illones de estadounidenses podr铆an caer en un abismo鈥, dijo Vangela Wade, presidenta y directora ejecutiva del Centro de Justicia de Mississippi, un grupo de defensa sin fines de lucro.

El desalojo erosiona la salud de una persona de m煤ltiples formas. 鈥淟a pobreza causa mucho y , y esta pandemia ha causado 鈥, dijo el doctor Otis Brawley, profesor de la Universidad Johns Hopkins que estudia las disparidades en salud. “El efecto de esta pandemia sobre las enfermedades cr贸nicas, como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes, se medir谩 en las pr贸ximas d茅cadas”.

recientemente han tenido problemas para poner comida en la mesa. La imposibilidad de pagar , que generalmente son m谩s costosos que los alimentos salados y procesados, puede causar da帽os tanto a corto como a largo plazo. Por ejemplo, las personas con bajos ingresos tienen m谩s probabilidades de hacia fin de mes, cuando se quedan sin dinero para comprar alimentos.

A largo plazo, la inseguridad alimentaria se asocia con un mayor riesgo de , , , , y otras , especialmente .

“Una vez que haya pasado la fase aguda de esta crisis, enfrentaremos una enorme ola de muerte y discapacidad”, dijo el doctor Robert Califf, ex comisionado de la Administraci贸n de Alimentos y Medicamentos (FDA), quien escribi贸 sobre los riesgos para la salud posteriores a una pandemia en un editorial de abril en la revista m茅dica . “Estas ser谩n las otras consecuencias de Covid”.

Menos riqueza, peor salud

La salud estadounidense era mala incluso antes de la pandemia: el 60% de la poblaci贸n padec铆a , como obesidad, diabetes, 丑颈辫别谤迟别苍蝉颈贸苍 o insuficiencia card铆aca. Estas cuatro condiciones se asociaron con casi dos tercios de las hospitalizaciones por covid, seg煤n un estudio de febrero en el .

Las muertes por algunas enfermedades cr贸nicas comenzaron a aumentar entre los estadounidenses de bajos ingresos en la d茅cada de 1990, dijo Woolf. Esa tendencia se vio exacerbada por la Gran Recesi贸n de 2007-09, que socav贸 la salud no solo de quienes perdieron sus hogares o trabajos, sino tambi茅n de .

Sin embargo, la Gran Recesi贸n y sus efectos en la salud no afectaron a todos los estadounidenses por igual. Las personas negras controlan hoy menos riqueza que antes de la recesi贸n, mientras que la entre los estadounidenses blancos y negros se ha ampliado, seg煤n un art铆culo de Nonprofit Quarterly publicado el a帽o pasado. Y la tasa de desempleo entre los trabajadores negros a los niveles anteriores a la recesi贸n hasta 2016.

Los investigadores han desarrollado una mejor comprensi贸n en los 煤ltimos a帽os de c贸mo el , causado por la pobreza, la p茅rdida del empleo y la falta de vivienda, conduce a la enfermedad. El estr茅s implacable causa que puede da帽ar los vasos sangu铆neos, el coraz贸n y otros 贸rganos.

Las investigaciones muestran que las personas con bajos ingresos viven un promedio de siete a ocho a帽os menos que aqu茅llas que tienen seguridad financiera. El 1% m谩s rico de los estadounidenses vive casi 15 a帽os m谩s que el 1% m谩s pobre.

Las personas pobres tienden a fumar m谩s; tienen un mayor riesgo de enfermedades cr贸nicas como enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades renales y trastornos mentales; y es m谩s probable que sean v铆ctimas de la violencia.

El estr茅s de la pandemia tambi茅n ha llevado a muchas personas a fumar, beber y aumentar de peso, aumentando el riesgo de enfermedades cr贸nicas. Las sobredosis fatales de drogas aumentaron un 30% entre octubre de 2019 y octubre de 2020.

Jennifer Drury, de 40 a帽os, ha luchado contra el abuso de sustancias, en particular los analg茅sicos recetados, desde los 20. Culpa al aislamiento y el estr茅s de la pandemia por una reca铆da y por haber perdido amigos a causa de sobredosis.

鈥淓l tiempo de inactividad no es bueno para la adicci贸n鈥, dijo Drury, quien se atras贸 en el pago del alquiler y fue desalojada de su casa anterior. Dijo que los traficantes nunca est谩n lejos, especialmente en el motel de Nueva Orleans donde ahora vive con su esposo. “A los traficantes de drogas no les importan las pandemias”.

Mujeres perdiendo terreno

El , que proporciona $1,9 mil millones en ayuda por la pandemia, fue dise帽ado para ayudar a los trabajadores desplazados y reducir a la mitad las tasas de pobreza infantil. Los beneficios reales de la ley pueden resultar menos amplios.

Veinticinco estados han optado por eliminar los , citando preocupaciones de que estos generosos beneficios pagan a las personas m谩s por quedarse en casa de lo que pueden ganar trabajando.

Muchas mujeres dicen que les gustar铆a volver a trabajar pero que no tienen a nadie que se ocupe de sus hijos. Casi la han cerrado y otros han reducido el n煤mero de ni帽os que atienden.

El concluy贸 que “la recuperaci贸n econ贸mica depende de la disponibilidad de cuidado infantil”. Un informe de marzo del estima que “las mujeres han perdido una generaci贸n de ganancias en la participaci贸n en la fuerza laboral”, lo que podr铆a dejarlas a ellas y a sus hijos en desventaja financiera durante a帽os.

Ruth Berm煤dez es una de las que se alejaron de la fuerza laboral el a帽o pasado. Berm煤dez, quien fue despedida de su empleo como trabajadora social de salud conductual en Nueva Orleans, dijo que sus necesidades de cuidado infantil le han impedido encontrar trabajo. El cuidado de su hija de 6 a帽os se convirti贸 en su trabajo de tiempo completo despu茅s de que la pandemia cerrara las escuelas.

Aunque su hija ha regresado a clases, Berm煤dez dijo que los cierres escolares debido a los brotes de covid han sido frecuentes e impredecibles.

“Tuve que ser maestra, hacer el almuerzo, conducir, todo al mismo tiempo”, dijo Berm煤dez, de 27 a帽os. “Es agotador”.

Desalojos que cambian la vida

James Toussaint tuvo solo dos semanas para encontrar un nuevo lugar para vivir despu茅s de que un juez ordenara su desalojo. No pudo estar con su familia.

“Tengo familia, pero todos tienen sus propios problemas”, dijo Toussaint, quien tuvo que tirar toda su ropa y muebles porque se hab铆an infestado de chinches. “Todos est谩n haciendo todo lo posible para ayudarse a s铆 mismos”.

Toussaint ahora alquila una habitaci贸n en una pensi贸n sin cocina y un ba帽o compartido por $160 a la semana. Tuvo que comprar art铆culos de limpieza con su propio dinero para desinfectar el ba帽o, que, seg煤n dijo, a menudo no se puede usar de lo sucio que est谩.

Compartir el espacio com煤n a menudo es insalubre y aumenta el riesgo de estar expuesto al coronavirus, dijo Emily Benfer, profesora visitante en la Escuela de Derecho de la Universidad de Wake Forest. Incluso mudarse con la familia presenta riesgos, dijo, porque es imposible aislarlo o ponerlo en cuarentena en hogares abarrotados.

Benfer coescribi贸 un que encontr贸 que las tasas de infecci贸n por covid crecieron dos veces m谩s en los estados que levantaron las moratorias sobre los desalojos, en comparaci贸n con los estados que continuaron prohibi茅ndolos. Aproximadamente el se han retrasado en el pago del alquiler, el doble de la tasa antes de la pandemia.

El contrato de arrendamiento anual de Toussaint expir贸 durante la pandemia, por lo que tuvo que alquilar mes a mes. Si bien algunos estados requieren que los propietarios muestren una 鈥渃ausa justa鈥 para el desalojo, los propietarios de Louisiana pueden desalojar a los inquilinos por cualquier motivo una vez que haya vencido su contrato de alquiler anual.

Los due帽os de propiedades han solicitado m谩s de durante la pandemia en solo los cinco estados y las 29 ciudades rastreadas por el Laboratorio de Desalojos de la Universidad de Princeton. Un conjunto de pruebas cada vez mayor muestra que el desalojo es y causa y a largo plazo que aumentan el riesgo de muerte.

Estudios muestran que las personas desalojadas tienen m谩s probabilidades de tener problemas de salud general o de salud mental .

“Este evento singular altera el curso de la vida para peor”, dijo Benfer. “Si no intervenimos” para evitar los desalojos masivos cuando finalice la moratoria, “ser谩 catastr贸fico para las generaciones venideras”.

Los da帽os causados 鈥嬧媝or el desalojo se pueden medir en todas las etapas de la vida:

Cuando las mujeres embarazadas son desalojadas, sus reci茅n nacidos tienen m谩s probabilidades de ser o muy peque帽os, y tienen un mayor riesgo de . Las mujeres que son desalojadas tienen m谩s probabilidades de sufrir , dijo Benfer.

Los ni帽os que son desalojados corren un mayor riesgo de intoxicaci贸n por plomo en viviendas deficientes, dijo Benfer. Tambi茅n son m谩s propensos que otros a ser hospitalizados.

Los adultos desalojados reportan una peor salud mental y tienen m谩s probabilidades de ser hospitalizados por una crisis de salud mental, . Tambi茅n tienen mayores tasas de mortalidad por suicidio. Aunque las causas de adicci贸n son complejas, las investigaciones muestran que los condados con tasas de desalojo m谩s altas tienen tasas significativamente m谩s altas de muertes relacionadas con drogas y alcohol.

Las personas que son desalojadas a menudo se mudan a viviendas deficientes en vecindarios con 铆ndices de criminalidad m谩s altos. Estos lugares a veces est谩n plagados de moho y cucarachas, no tienen calefacci贸n suficiente o tienen tuber铆as que no funcionan. Los propietarios no tienen ning煤n incentivo para hacer reparaciones a los inquilinos que est谩n atrasados 鈥嬧媏n el pago del alquiler, dijo Benfer. De hecho, los que denuncian peligros o piden reparaciones corren el riesgo de ser desalojados.

Aunque los estadounidenses de clase media dan por sentado sus cocinas y dependen de ellas para cocinar comidas saludables, m谩s de 1 mill贸n de hogares carecen de cocinas completas, seg煤n la .

Nueva Orleans no requiere que las unidades de alquiler incluyan estufas, dijo Hannah Adams, tambi茅n abogada de Southeast Louisiana Legal Services. La nueva habitaci贸n de Toussaint est谩 equipada con microondas y nevera peque帽a, pero no tiene fregadero, horno ni fogones. Lava los platos de la cena en el ba帽o. Su casero no permite que los residentes tengan cocinas el茅ctricas, por lo que la mayor铆a de sus comidas incluyen cereales fr铆os, s谩ndwiches de fiambres o comidas que puede calentar en el microondas. Su m茅dico ha instado a Toussaint, que es prediab茅tico, a perder peso, comer con menos sal y dejar de fumar.

Toussaint, que vivi贸 en la calle durante dos a帽os, dijo que est谩 decidido a no regresar all铆. Espera solicitar un seguro por discapacidad, que le proporcionar铆a un ingreso si su artritis le impide encontrar un trabajo estable.

Woolf dijo que espera que los estadounidenses no se olviden del sufrimiento de personas como Toussaint a medida que disminuyen los casos de covid.

“Mi preocupaci贸n es que la gente sienta que la crisis ha quedado atr谩s y todo est谩 bien”, dijo Woolf. Su investigaci贸n, que conecta cuatro d茅cadas de oportunidades econ贸micas con la baja en la esperanza de vida, muestra que “estamos ante un gran problema, y 鈥嬧媏so era cierto antes de que supi茅ramos que se avecinaba una pandemia”.

La pandemia no tiene por qu茅 condenar a una generaci贸n de estadounidenses a la enfermedad y la muerte prematura, dijo el doctor Richard Besser, presidente y director ejecutivo de la Fundaci贸n Robert Wood Johnson.

Al abordar problemas como la pobreza, la desigualdad racial y la falta de viviendas asequibles, el pa铆s puede mejorar la salud de los estadounidenses y revertir las tendencias que causaron el sufrimiento de las comunidades de color. “La forma en que la pandemia afectar谩 la salud futura de las personas depende de lo que hagamos despu茅s de esto”, dijo Besser. “Se necesitar谩 un esfuerzo intencional para compensar las p茅rdidas que se han producido durante el a帽o pasado”.