Bekki Holzkamm ha estado tratando de contratar a un t茅cnico de laboratorio para un hospital en una zona rural de North Dakota desde finales del verano. Ning煤n ciudadano estadounidense present贸 una solicitud.
West River Health Services, en Hettinger 鈥攗n pueblo de unos 1.000 habitantes en el suroeste del estado鈥 tiene cuatro opciones, y ninguna es buena.
El hospital podr铆a pagar los $100.000 que cuesta la nueva tarifa de la visa H-1B impuesta por la administraci贸n Trump y contratar a uno de los m谩s de 30 postulantes de Filipinas o Nigeria.
Pero esa cifra equivale a lo que algunos hospitales rurales pagar铆an por dos t茅cnicos de laboratorio durante un a帽o, se帽al贸 Holzkamm, quien es la jefa del laboratorio en el centro de salud.
West River tambi茅n puede optar por pedir al Departamento de Seguridad Nacional una exenci贸n del pago. Pero no est谩 claro cu谩nto tiempo tomar铆a el proceso ni si el gobierno la otorgar铆a. Otra posibilidad ser铆a seguir tratando de reclutar a alguien dentro de Estados Unidos. O dejar la vacante sin cubrir, dijo Holzkamm, pero eso aumentar铆a la carga de trabajo del actual 鈥渆quipo que ya es m铆nimo鈥.
El sistema de salud en Estados Unidos depende del personal nacido en el extranjero para cubrir plazas como m茅dicos, enfermeros, t茅cnicos y otros profesionales, especialmente en centros que siempre enfrentan escasez de personal en zonas rurales.
Pero una nueva orden presidencial dirigida al uso de visas H-1B en la industria tecnol贸gica est谩 dificultando que hospitales como West River y otros proveedores rurales los contraten.
鈥淟a industria de la salud ni siquiera fue considerada. Van a ser v铆ctimas colaterales, y en un grado tan extremo que est谩 claro que no se pens贸 en eso en absoluto鈥, dijo Eram Alam, profesora asociada en Harvard cuyo 煤ltimo libro examina la historia de los m茅dicos extranjeros en Estados Unidos.
Elissa Taub, una abogada de Memphis, Tennessee, que asesora a hospitales en el proceso de solicitud de visas H-1B, ha escuchado preocupaciones similares de sus clientes.
鈥淣o es que haya un excedente de m茅dicos o enfermeros estadounidenses esperando para llenar esas plazas鈥, dijo.
Hasta hace poco, West River y otros empleadores pagaban hasta $5.000 cada vez que patrocinaban a un trabajador con visa H-1B, que est谩 reservada a trabajadores extranjeros altamente calificados.
La nueva tarifa de $100.000 鈥攑arte de 鈥 se aplica a los trabajadores que viven fuera de Estados Unidos, pero no a quienes ya se encuentran en el pa铆s con una visa.
Kathrine Abelita, t茅cnica de laboratorio en West River, es una de las nueve personas empleadas 鈥攕eis t茅cnicos y tres enfermeros鈥 que actualmente tienen o han tenido visas H-1B. Abelita es originaria de Filipinas y trabaja en West River desde 2018. Ahora es residente permanente de Estados Unidos.
Respecto de la nueva tarifa, opin贸: 鈥淓sto va a ser un gran problema para la atenci贸n m茅dica rural鈥. Agreg贸 que la mayor铆a de los trabajadores j贸venes estadounidenses prefieren vivir en 谩reas urbanas.
Seg煤n una encuesta del gobierno , el 16% de las enfermeras registradas, el 14% de los asistentes m茅dicos y el 14% de las enfermeras practicantes y parteras que trabajan en hospitales del pa铆s son inmigrantes.
Adem谩s, casi una cuarta parte de los m茅dicos se graduaron en escuelas de medicina fuera de Estados Unidos o Canad谩, seg煤n .
La (AHA, por sus siglas en ingl茅s), y m谩s de han solicitado al gobierno que exima al sector salud de este nuevo arancel. Argumentan que el alto costo afectar谩 de manera desproporcionada a las comunidades rurales que ya enfrentan dificultades para financiar y atraer personal m茅dico.
鈥淯na excepci贸n general para los proveedores de salud es la soluci贸n m谩s sencilla鈥, escribieron en una carta conjunta la Asociaci贸n Nacional de Salud Rural (NRHA, por sus siglas en ingl茅s) y la Asociaci贸n Nacional de Cl铆nicas Rurales de Salud.
La disposici贸n contempla exenciones para personas, trabajadores de empresas espec铆ficas e incluso industrias completas, siempre que sea en funci贸n del 鈥渋nter茅s nacional鈥.
indican que la exenci贸n solo se otorgar谩 en circunstancias 鈥渆xtraordinariamente raras鈥, esto implica demostrar que no hay trabajadores estadounidenses disponibles para el puesto y que obligar a la empresa a pagar los $100.000 鈥渟ocavar铆a significativamente鈥 los intereses nacionales.
Taub calific贸 esos requisitos como 鈥渆xtraordinariamente estrictos鈥.
Representantes de la NRHA y de la Asociaci贸n M茅dica Americana (AMA, por sus siglas en ingl茅s), que organiz贸 la carta firmada por las sociedades m茅dicas, dijeron que no han recibido respuesta luego de enviar solicitudes a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, entre finales de septiembre y principios de octubre. La AHA no quiso decir si obtuvo alguna respuesta.

Funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional remitieron las preguntas de 麻豆女优 Health News a la Casa Blanca, que no respondi贸 sobre los plazos para las exenciones individuales ni sobre la posibilidad de una excepci贸n general para el sector salud.
En cambio, la vocera de la Casa Blanca, Taylor Rogers, envi贸 una declaraci贸n en defensa del nuevo arancel, diciendo que busca 鈥減oner a los trabajadores estadounidenses en primer lugar鈥.
Sus comentarios reflejan el enfoque de la orden de Trump, que acusa a la industria tecnol贸gica de abusar del programa H-1B al reemplazar a empleados estadounidenses por trabajadores extranjeros peor pagados. Pero la orden incluye a todos los sectores.
Alam, la profesora de Harvard, se帽al贸 que la dependencia que tiene el pa铆s de proveedores internacionales plantea preocupaciones leg铆timas, como el hecho de que se est谩 atrayendo profesionales de pa铆ses de bajos ingresos que enfrentan desaf铆os sanitarios y escasez de personal a煤n mayores que los de Estados Unidos.
Esta dependencia, que lleva d茅cadas, se debe, explic贸, al aumento poblacional, a que las facultades de medicina hist贸ricamente excluyeron a hombres no blancos, y al hecho de que resulta 鈥渕ucho, mucho m谩s barato鈥 importar profesionales formados en el extranjero que invertir en ampliar la educaci贸n m茅dica dentro del pa铆s.
Seg煤n un an谩lisis de y , los m茅dicos formados en el extranjero suelen trabajar en zonas rurales o urbanas empobrecidas y con servicios limitados.
Este a帽o, cerca de un millar de trabajadores con visas H-1B han estado empleados en zonas rurales, seg煤n la carta enviada por las dos organizaciones de salud rural al gobierno de Trump.
Las visas J-1, que son las m谩s comunes entre los m茅dicos extranjeros que realizan su residencia y otra formaci贸n de posgrado en Estados Unidos, exigen que los aspirantes regresen a su pa铆s de origen durante dos a帽os antes de solicitar una visa H-1B.
Sin embargo, un programa gubernamental conocido como Conrad 30 Waiver Program permite que, cada a帽o, hasta 1.500 personas con visa J-1 permanezcan en Estados Unidos y soliciten una H-1B a cambio de trabajar durante tres a帽os en 谩reas con escasez de proveedores, incluidas muchas comunidades rurales.
La disposici贸n presidencial de Trump indica que los empleadores que patrocinan a trabajadores con H-1B que ya se encuentran en el pa铆s 鈥攃omo los m茅dicos con estas exenciones鈥 no tendr谩n que pagar la tarifa de seis cifras. Esa excepci贸n fue aclarada en una gu铆a publicada aproximadamente un mes despu茅s de la normativa.
Pero los empleadores deber谩n pagar la nueva tasa si contratan m茅dicos u otros trabajadores que solicitan la visa desde otros pa铆ses.
Alyson Kornele, directora ejecutiva de West River Health Services, dijo que la mayor铆a de las enfermeras y t茅cnicos de laboratorio extranjeros que emplea el hospital est谩n fuera de Estados Unidos al momento de presentar la solicitud.
Ivan Mitchell, director ejecutivo de Great Plains Health en North Platte, Nebraska, dijo que la mayor铆a de los m茅dicos de su hospital con visa H-1B ya estaban en el pa铆s con otro tipo de visa cuando se postularon. Pero mencion贸 que los fisioterapeutas, enfermeros y t茅cnicos de laboratorio suelen solicitarla desde el extranjero.
Seg煤n Holzkamm, antes del nuevo arancel, contratar a solicitantes con visa H-1B para su laboratorio tomaba entre cinco y ocho meses.
Bobby Mukkamala, cirujano y presidente de la Asociaci贸n M茅dica Estadounidense, dijo que tanto los legisladores republicanos como los dem贸cratas est谩n preocupados por las consecuencias que esto tendr谩 en la atenci贸n m茅dica rural.
Entre ellos se encuentra el l铆der de la mayor铆a en el Senado, John Thune, quien afirm贸 que planeaba comunicarse con el gobierno para plantear posibles exenciones.
鈥淨ueremos que el proceso sea m谩s f谩cil, no m谩s dif铆cil; y menos costoso, no m谩s caro, para quienes necesitan mano de obra鈥, dijo el republicano a 麻豆女优 Health News en septiembre.
La oficina de Thune no respondi贸 a las preguntas sobre si el senador ha tenido contacto con el gobierno respecto a posibles exenciones para personal m茅dico.
El gobierno de Trump enfrenta al menos dos demandas judiciales que buscan bloquear la nueva tasa. Una de las demandas fue presentada por y un sindicato que representa a m茅dicos reci茅n graduados. , elevada por la C谩mara de Comercio de Estados Unidos, menciona la preocupaci贸n por la escasez de m茅dicos y la capacidad de los sistemas de salud para asumir este nuevo costo.
Kornele dijo que West River no podr谩 pagar una tarifa de $100.000, por lo que est谩 redoblando esfuerzos de reclutamiento y retenci贸n local.
Pero Holzkamm afirm贸 que no ha tenido 茅xito al buscar t茅cnicos de laboratorio en las universidades de North Dakota, ni siquiera entre quienes realizan pr谩cticas en el hospital. Agreg贸 que West River no puede competir con los sueldos que se ofrecen en las ciudades m谩s grandes.
鈥淓s un ciclo muy negativo en este momento. Estamos en serios problemas鈥, dijo.
Phillip Reese es especialista en an谩lisis de datos y profesor asociado de Periodismo en la California State University, Sacramento.