Alanys Ortiz entiende las se帽ales de Josephine Senek antes de que ella pueda decir nada. Josephine, quien vive con una rara y debilitante condici贸n gen茅tica, mueve los dedos cuando est谩 cansada y muerde el aire cuando algo le duele.
Josephine tiene 16 a帽os y ha sido diagnosticada con , autismo severo, trastorno obsesivo-compulsivo grave y trastorno por d茅ficit de atenci贸n con hiperactividad, entre otras afecciones. Todo esto significa que necesitar谩 asistencia y acompa帽amiento constantes toda su vida.
Ortiz, de 25 a帽os, es la cuidadora de Josephine. Esta inmigrante venezolana la ayuda a comer, ba帽arse y hacer tareas diarias que la adolescente no puede hacer sola en su casa en West Orange, Nueva Jersey.
Ortiz cuenta que, en los 煤ltimos dos a帽os y medio, ha desarrollado un instinto que le permite detectar posibles factores desencadenantes de las crisis antes de que se agudicen. Por ejemplo, cierra las puertas y les quita las etiquetas de c贸digos de barras a las manzanas para reducir la ansiedad de Josephine.
Sin embargo, la posibilidad de trabajar en Estados Unidos puede estar en peligro para Ortiz. La administraci贸n Trump al programa de Estatus de Protecci贸n Temporal (TPS) para algunos venezolanos a partir del 7 de abril. El 31 de marzo, un juez federal , dando a la administraci贸n una semana para apelar.
Si el programa se suspende, Ortiz tendr谩 que abandonar el pa铆s o arriesgarse a ser detenida y deportada.
“Nuestra familia quedar铆a devastada m谩s all谩 de lo imaginable”, afirma Krysta Senek, la madre de Josephine, quien ha estado buscando un indulto para Ortiz.
Los estadounidenses dependen de muchos trabajadores nacidos en el extranjero para cuidar a sus familiares mayores, lesionados o discapacitados que no pueden valerse por s铆 mismos.
Seg煤n un an谩lisis de la , casi 6 millones de personas reciben atenci贸n personal en un hogar privado o en una residencia grupal, y alrededor de 2 millones utilizan estos servicios en residencias para personas mayores u otras instituciones de cuidado a largo plazo.
Cada vez con m谩s frecuencia, estos cuidadores son inmigrantes como Ortiz. En los centros de cuidados para adultos mayores, la proporci贸n de trabajadores nacidos en el extranjero aument贸 tres puntos porcentuales entre 2007 y 2021, hasta alcanzar aproximadamente el 18%, seg煤n un del Instituto Baker de Pol铆tica P煤blica de la Universidad Rice, en Houston.
Adem谩s, los trabajadores nacidos en el extranjero representan una gran parte de otros proveedores de cuidados directos.
En 2022, m谩s del 40% de los asistentes de salud a domicilio, el 28% de los trabajadores de cuidado personal y el 21% de los asistentes de enfermer铆a hab铆an nacido en el extranjero, un n煤mero superior al 18% de extranjeros en el total de la econom铆a ese a帽o, seg煤n datos de
Esa fuerza laboral est谩 en riesgo como consecuencia de la ofensiva contra los inmigrantes que Donald Trump lanz贸 en el primer d铆a de su segunda administraci贸n.
El presidente firm贸 贸rdenes ejecutivas que en los que se pueden decidir las deportaciones sin audiencia judicial, de los refugiados y, m谩s recientemente, para ciudadanos de Cuba, Hait铆, Nicaragua y Venezuela.
para deportar a venezolanos e intentando de otros, la administraci贸n Trump ha generado temor incluso entre aquellos que han seguido las reglas de inmigraci贸n del pa铆s.
"Hay una ansiedad general sobre lo que esto podr铆a significar, incluso si alguien est谩 aqu铆 legalmente", dijo presidenta de LeadingAge, una organizaci贸n sin fines de lucro que representa a m谩s de 5.000 residencias, hogares de cuidados asistidos y otros servicios para adultos mayores.
鈥淓xiste preocupaci贸n por la persecuci贸n injusta, por acciones que pueden ser traum谩ticas incluso si finalmente esas personas no terminan siendo deportadas. Pero toda esa situaci贸n, ya de por s铆, altera el entorno de atenci贸n de salud鈥.
Seg煤n explic贸 Smith Sloan, cerrar las v铆as legales para que los inmigrantes trabajen en Estados Unidos tambi茅n implica que muchos optar谩n por irse a pa铆ses donde s铆 son bienvenidos y necesarios.
鈥淓stamos compitiendo por el mismo grupo de trabajadores鈥, afirm贸.


M谩s demanda, menos trabajadores
Se prev茅 que la demanda de trabajadores que realizan tareas de cuidado aumente considerablemente en el pa铆s, a medida que los baby boomers m谩s j贸venes lleguen a la edad de su jubilaci贸n.
Seg煤n las proyecciones de la Oficina de Estad铆sticas Laborales, la necesidad de asistentes de salud y de cuidado personal a domicilio crecer谩 hasta cerca del en el transcurso de la pr贸xima d茅cada.
Esos 820.000 puestos adicionales representan el mayor aumento entre todas las actividades laborales. Tambi茅n se proyecta un de auxiliares de enfermer铆a y camilleros, con un incremento de alrededor de 65.000 puestos.
El trabajo de cuidado suele ser mal remunerado y f铆sicamente exigente, por lo que en general no atrae a suficientes estadounidenses nativos. El salario medio oscila, seg煤n la misma Oficina, entre y anuales.
Los hogares para adultos mayores, las residencias geri谩tricas con asistencia y las agencias de atenci贸n domiciliaria han lidiado durante mucho tiempo con altas tasas de rotaci贸n de personal y escasez de empleados, se帽al贸 Smith Sloan.
Ahora, adem谩s, temen que las pol铆ticas migratorias de Trump corten una fuente clave de trabajadores, dejando a muchas personas de edad avanzada, o con discapacidades, sin alguien que las ayude a comer, a vestirse y a realizar sus actividades cotidianas.
Con el gobierno de Trump reorganizando la 鈥攅ncargada de los programas que apoyan a adultos mayores y personas con discapacidades鈥 y el Congreso considerando recortes radicales a Medicaid (el mayor financiador de cuidados a largo plazo en el pa铆s), las pol铆ticas antiinmigraci贸n del presidente est谩n generando 鈥渓a tormenta perfecta鈥 para un sector que a煤n no se ha recuperado de la pandemia de covid-19, opin贸 , vicepresidenta ejecutiva del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios, que representa a estos trabajadores.
Frane se帽al贸 que la relaci贸n que los cuidadores construyen con sus pacientes puede tardar a帽os en desarrollarse, y que hoy ya es muy complicado encontrar personas que los reemplacen.
En septiembre, la organizaci贸n LeadingAge hizo para que ayudara a la industria a cubrir sus necesidades de personal. Le propuso, entre otras recomendaciones, que aumentara los cupos de visas de inmigraci贸n relacionadas con estos trabajos, ampliara el estatus de refugiado a m谩s personas y permitiera que los inmigrantes rindieran los ex谩menes de certificaci贸n profesional en su idioma nativo.
Pero, agreg贸 Smith Sloan, 鈥渆n este momento no hay mucho inter茅s en nuestro mensaje鈥.
La Casa Blanca no respondi贸 a las preguntas sobre c贸mo la administraci贸n abordar铆a la necesidad de aumentar el n煤mero de trabajadores en el sector de cuidados a largo plazo.
El vocero Kush Desai declar贸 que el presidente recibi贸 鈥渦n mandato contundente del pueblo estadounidense para hacer cumplir nuestras leyes migratorias y poner a los estadounidenses en primer lugar鈥, al tiempo que -dijo- contin煤a con 鈥渓os avances logrados durante la primera presidencia de Trump para fortalecer al personal del sector salud y hacer que la atenci贸n m茅dica sea m谩s accesible鈥.
En Wisconsin, refugiados trabajan con adultos mayores
Hasta que Trump suspendi贸 el programa de reasentamiento de refugiados, en Wisconsin algunas residencias de adultos mayores se hab铆an asociado con iglesias locales y programas de inserci贸n laboral para contratar trabajadores nacidos en el extranjero, explic贸 Robin Wolzenburg, vicepresidente senior de LeadingAge Wisconsin.
Muchas de estas personas trabajan en el servicio de comidas y en la limpieza, funciones que liberan a las enfermeras y auxiliares de enfermer铆a para que puedan atender directamente a los pacientes.
Sin embargo, Wolzenburg agreg贸 que muchos inmigrantes est谩n interesados en asumir funciones de atenci贸n directa, pero que se emplean en funciones auxiliares porque no hablan ingl茅s con fluidez o no tienen una certificaci贸n v谩lida estadounidense.

Wolzenburg cont贸 que, a trav茅s de una asociaci贸n con el departamento de salud de Wisconsin y las escuelas locales, los hogares de adultos mayores han comenzado a ofrecer formaci贸n en ingl茅s, espa帽ol y hmong para que los trabajadores inmigrantes puedan convertirse en profesionales de atenci贸n directa.
Dijo tambi茅n que el grupo planeaba impartir pronto una capacitaci贸n en swahili para las mujeres congole帽as que viven en el estado.
En los 煤ltimos dos a帽os y medio, esta colaboraci贸n ayud贸 a los centros de cuidados para personas mayores de Wisconsin a cubrir m谩s de una veintena de puestos de trabajo, dijo.
Sin embargo, Wolzenburg explic贸 que, por la suspensi贸n de las admisiones de refugiados, las agencias de reasentamiento no est谩n incorporando nuevos candidatos y han puesto una pausa a la incorporaci贸n de estos trabajadores.
Muchos inmigrantes mayores o que tienen alguna discapacidad, y a la vez son residentes permanentes, dependen de cuidadores nacidos en el extranjero que hablen su idioma y conozcan sus costumbres.
Frane, del sindicato SEIU, se帽al贸 que muchos miembros de la numerosa comunidad chino-estadounidense de San Francisco quieren que sus padres mayores reciban atenci贸n en casa, preferiblemente de alguien que hable su mismo idioma.
鈥淪olo en California, tenemos miembros del sindicato que hablan 12 lenguas diferentes, dijo Frane. Esa habilidad se traduce en una calidad de atenci贸n y una conexi贸n con los usuarios que ser谩 muy dif铆cil de replicar si disminuye la cantidad de cuidadores inmigrantes鈥.
El ecosistema que depende del trabajo de un cuidador
Las tareas de cuidado son el tipo de trabajo que permite que otros trabajos sean posibles, sostuvo Frane. Sin cuidadores externos, la vida de los pacientes y de sus seres queridos se vuelve m谩s dif铆cil desde el punto de vista log铆stico y econ贸mico.
鈥淓s como sacar el pilar que sostiene todo lo dem谩s: el sistema entero tambalea鈥, agreg贸.
Gracias a la atenci贸n personalizada de Ortiz, Josephine ha aprendido a comunicar cuando tiene hambre o necesita ayuda. Ahora recoge su ropa y est谩 comenzando a peinarse sola. Como su ansiedad est谩 m谩s controlada, las crisis violentas que antes sol铆an repetirse semana tras semana se han vuelto mucho menos frecuentes, dijo Ortiz.
"Vivimos en el mundo de Josephine", explica Ortiz en espa帽ol. "Intento ayudarla a encontrar su voz y a expresar sus sentimientos".
Ortiz lleg贸 a Nueva Jersey desde Venezuela en 2022 a trav茅s de un programa de Au Pair para conectar trabajadores nacidos en el extranjero con personas mayores o ni帽os con discapacidades que necesitan cuidados en su hogar.
Temerosa de la inestabilidad pol铆tica y la inseguridad en su pa铆s, cuando su visa expir贸 obtuvo el TPS el a帽o pasado. Quer铆a seguir trabajando en Estados Unidos, y quedarse con Josephine.

Perder a Ortiz ser铆a un golpe devastador para el progreso de Josephine, asegur贸 Senek. La adolescente no solo se quedar铆a sin su cuidadora, sino tambi茅n sin una hermana y su mejor amiga. El impacto emocional ser铆a enorme.
"Nosotros no tenemos ninguna manera de explicarle a Josephine que Alanys est谩 siendo expulsada del pa铆s y que no puede volver'", dijo Senek.
No se trata solo de Josephine: Senek y su esposo tambi茅n dependen de Ortiz para poder trabajar a tiempo completo y cuidar de s铆 mismos y de su matrimonio. 鈥淓lla no es solo una Au Pair鈥, dijo Senek.
La familia ha contactado a sus representantes en el Congreso en busca de ayuda. Incluso un familiar que vot贸 por Trump le envi贸 una carta al presidente pidi茅ndole que reconsiderara su decisi贸n.
En el fallo judicial del 31 de marzo, el juez federal Edward Chen escribi贸 que cancelar esta protecci贸n podr铆a 鈥渙casionar un da帽o irreparable a cientos de miles de personas cuyas vidas, familias y medios de subsistencia se ver谩n gravemente afectados鈥.
鈥淪olo estamos haciendo el trabajo que su propia gente no quiere hacer鈥
Las noticias sobre redadas migratorias que detienen incluso a y las est谩n generando mucho estr茅s, incluso entre quienes han seguido todas las reglas, coment贸 Nelly Prieto, de 62 a帽os, quien cuida a un hombre de 88 con Alzheimer y a otro de unos 30 con s铆ndrome de Down en el condado de Yakima, Washington.
Nacida en M茅xico, Prieto emigr贸 a Estados Unidos a los 12 a帽os y se convirti贸 en ciudadana estadounidense en virtud de impulsada por el presidente Ronald Reagan que ofrec铆a amnist铆a a cualquier inmigrante que hubiera entrado en el pa铆s antes de 1982. As铆 que ella no est谩 preocupada por s铆 misma. Pero, dijo, algunos de sus compa帽eros de trabajo con tienen mucho miedo.
鈥淢e parte el alma verlos cuando me hablan de estas cosas, el miedo en sus rostros鈥, dijo. 鈥淚ncluso tienen preparadas cartas firmadas ante un notario diciendo con qui茅n deben quedarse sus hijos, por si algo llega a pasar鈥.
Los trabajadores de salud a domicilio que nacieron en el extranjero sienten que est谩n contribuyendo con un servicio valioso a la sociedad estadounidense al cuidar de sus miembros m谩s vulnerables, dijo Prieto. Pero sus esfuerzos se ven ensombrecidos por los discursos y las pol铆ticas que hacen que los inmigrantes se sientan como si fueran ajenos al pa铆s.
鈥淪i no pueden apreciar nuestro trabajo, si no pueden apreciar que cuidemos de sus propios padres, de sus propios abuelos, de sus propios hijos, entonces, 驴qu茅 m谩s quieren?鈥, dijo. 鈥淪olo estamos haciendo el trabajo que su propia gente no quiere hacer鈥.

En Nueva Jersey, Ortiz cont贸 que su vida no ha sido la misma desde que recibi贸 la noticia de que su permiso bajo el TPS est谩 por terminar. Cada vez que sale a la calle, teme que agentes de inmigraci贸n la detengan solo por ser venezolana.
Se ha vuelto mucho m谩s precavida: siempre lleva consigo documentos que prueban que tiene autorizaci贸n para vivir y trabajar en Estados Unidos.
Ortiz teme terminar en un centro de detenci贸n. Aunque Estados Unidos ahora no es un lugar acogedor, consider贸 que regresar a Venezuela no es una opci贸n segura.
鈥淧uede que yo no signifique nada para alguien que apoya las deportaciones鈥, dijo Ortiz. 鈥淧ero s茅 que soy importante para tres personas que me necesitan鈥.
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