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Californianos sin hogar se adaptan a redadas en campamentos y a las normas de Caltrans

Cada dos semanas, Norm Ciha y sus vecinos sin hogar reubican temporalmente su campamento, ubicado junto a una rampa de salida de la autopista de Oakland, California, a un lote vacante cercano, hasta que se van las cuadrillas de limpieza del estado. Les tiran a la basura pertenencias y medicinas. (Anna Maria Barry-Jester/California Healthline)

OAKLAND, California 鈥 Son las 5 am y hace 44 grados Farhenheit. En una rampa de una salida de la ruta estatal 24, en el norte de Oakland, las luces de los autos encandilan espor谩dicamente a Norm Ciha y a sus vecinos. Ellos usan gorros con linternas, para poder ver en la oscuridad mientras recogen sus pertenencias: carpas, ropa, cubiertos, carritos de mercado con mantas, zapatos y, en un caso, un juego de palos de golf.

Shredder, el perro de Ciha, se queja cuando Ciha comienza a caminar cargando su bolsa de dormir. “Puedo dejarlo todo el d铆a en la carpa y est谩 bien, pero se asusta cada vez que tenemos que mudarnos”, dijo Ciha.

Cada dos semanas, los residentes de esta delgada porci贸n de tierra propiedad del estado 鈥攋usto al lado de la autopista鈥 empacan sus pertenencias y se mudan a otro lote vac铆o, sin saber bien a qui茅n pertenece. Hacen esto para anticiparse a las redadas del Departamento de Transporte de California (Caltrans), que tiene jurisdicci贸n sobre las carreteras y rampas estatales.

Los equipos que trabajan en la autopista verifican que el 谩rea est茅 libre de personas, y de sus pertenencias, tirando cualquier art铆culo que hayan dejado. Una vez que los camiones se van, los residentes regresan. Ciha y sus vecinos lo llaman “las mezclas de Caltrans” (Caltrans Shuffle).

Ciha dice que perdi贸 su ropa y medicamentos contra la hepatitis C durante una redada de personas sin hogar en noviembre de 2018.

Su vecindario improvisado de lonas y tiendas de campa帽a est谩 construido en uno de los miles de espacios p煤blicos de California donde personas han establecido campamentos. La poblaci贸n sin hogar del estado se ha disparado en los 煤ltimos a帽os. En 2019, hab铆a m谩s de 150,000 personas, seg煤n el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de los Estados Unidos, y el 72% de ellos no ten铆an refugio.

Una variedad de problemas de salud se ha extendido entre las comunidades sin hogar. Hace unos a帽os, la hepatitis A, transmitida principalmente a trav茅s de las heces, infect贸 a m谩s de 700 personas en California, . Han resurgido enfermedades antiguas como el . Hay r茅cord de muertes entre las personas sin hogar en las calles de Los 脕ngeles.

En todo el estado, comunidades cada vez m谩s frustradas con el creciente n煤mero de homeless que viven en propiedades p煤blicas, han encomendado a la polic铆a y a los trabajadores de saneamiento el desmantelamiento de campamentos que, seg煤n dicen, contaminan las 谩reas p煤blicas y representan un grave riesgo de incendios, violencia y enfermedades. Estas 鈥渓impiezas鈥 se han convertido en una actividad diaria en todo el estado, involucrando una variedad de agencias estatales y locales.

Pero la respuesta de los funcionarios ha provocado una crisis de salud p煤blica, seg煤n entrevistas con docenas de personas sin hogar y sus defensores. Se tiran a la basura, no solo objetos personales, sino tambi茅n medicamentos y dispositivos m茅dicos. Algo que Leilani Farha, relatora especial de las Naciones Unidas sobre vivienda, describi贸 como una “crueldad” que no ha visto en otros rincones empobrecidos del mundo.

Ciha, de 57 a帽os, aprendi贸 por las malas que vivir en la calle significa que sus pertenencias pueden desaparecer en un instante.

Ciha dice que su perro, Shredder, odia estas mudanzas recurrentes: "Puedo dejarlo todo el d铆a en la carpa y est谩 bien, pero se asusta cada vez que tenemos que mudarnos".

En noviembre de 2018, cuando estaba acampando junto a un Ikea en la cercana Emeryville, la Patrulla de Carreteras de California y Caltrans aparecieron sin previo aviso. Ante sus ojos, tiraron todas sus pertenencias en un contenedor de basura.

Junto con su ropa, Ciha perdi贸 tres semanas de un suministro de ocho del medicamento que estaba tomando para tratar la hepatitis C. Lo obtuvo a trav茅s de Medi-Cal, el programa de Medicaid en California. Aunque seguramente los medicamentos se compraron con descuento, su tratamiento cuesta alrededor de $40,000.

En 2018, un caso de un tribunal federal relacionado con la prohibici贸n de acampar en Boise, Idaho, determin贸 que las ciudades no pueden citar a las personas por dormir en propiedades p煤blicas cuando no hay otro lugar a donde ir.

Sin embargo, no determina las reglas sobre las posesiones. Esa pregunta se , con m煤ltiples tribunales que determinan que destruir o confiscar bienes sin previo aviso es una violaci贸n del derecho constitucional a los bienes personales. A diferencia del caso Boise, las ciudades rara vez, si alguna vez, luchan contra esas decisiones, lo que significa que un tribunal superior no ha establecido un precedente.

Ciha limpia la franja de tierra en donde estuvo viviendo por 14 meses.

Las demandas en California han hecho que el problema sea m谩s visible en el estado que en otros lugares, aunque se replica a nivel nacional, dijo Eric Tars, del National Law Center on Homelessness & Poverty. Hoy en d铆a, muchas ciudades de California tienen pol铆ticas que evitan confiscar pertenencias o requieren que se almacenen, pero las excepciones de salud p煤blica y seguridad a menudo permiten que las cosas se descarten sin previo aviso.

“Si las ciudades gastaran la mitad de la energ铆a en tratar de proporcionar acceso al saneamiento como lo hicieron en el intento de encontrar formas constitucionales de tomar las pertenencias de las personas, podr铆an abordar la falta de vivienda”, dijo Tars.

La ciudad de San Francisco sostiene que almacena las pertenencias de las personas cuando son incautadas, como resultado de un acuerdo de una demanda anterior. Los defensores de las personas sin hogar dicen que eso no siempre es cierto.

Chris Herring, un estudiante de doctorado en sociolog铆a en la Universidad de California-Berkeley, ha estado conviviendo con la comunidad de personas sin hogar de San Francisco durante a帽os, incluyendo nueve meses en 2014 y 2015 viviendo en la calle, y un a帽o estudiando a la polic铆a y a los trabajadores de salud y saneamiento encargados de limpiar campamentos.

Dijo que ha sido testigo de personas que rechazaban ayuda m茅dica porque no quer铆an dejar sus cosas atr谩s y de otros que perdieron sus empleos despu茅s de faltar turnos por querer rescatar art铆culos personales. Un hombre mayor, tan enfermo que yac铆a paralizado en la acera, una vez llam贸 a Herring y le pidi贸 que cuidara sus cosas antes de llamar al 911.

Los 脕ngeles ha limitado la cantidad de propiedad personal que las personas pueden llevar consigo o almacenar en una propiedad p煤blica, diciendo que debe caber en un contenedor de 60 galones, el equivalente a un contenedor de basura聽 de tama帽o mediano. Varios residentes sin hogar .

En Oakland, colina arriba desde donde acampa Ciha, Caltrans publica avisos sobre las limpiezas programadas, notificando a las personas cu谩ndo llegar谩n. La pol铆tica de Caltrans , pero una demanda colectiva en curso contra Caltrans afirma que la pol铆tica no siempre se sigue y que los barridos son una violaci贸n del derecho constitucional de las personas a la propiedad privada.

Ciha se ha unido a la demanda. Otra persona dijo que Caltrans tom贸 su andador, que usaba porque una herida infectada le dificultaba moverse. Otros han perdido tarjetas de identificaci贸n y recetas, un problema para hacer citas o recibir beneficios, seg煤n uno de los abogados del caso, Osha Neumann.

Los trabajadores de Caltrans dicen que odian hacer las limpiezas. “Es 100 veces peor que hace unos a帽os”, dijo Steve Crouch, director de empleados p煤blicos del Local 39 de la Uni贸n Internacional de Ingenieros Operadores, que representa a los trabajadores de Caltrans. 鈥淯na de las quejas m谩s grandes que tienen es tener que limpiar los campamentos para personas sin hogar. Es un trabajo desagradable”.

Estas redadas tambi茅n causan da帽o psicol贸gico. Herring dijo que el trauma de vivir en la calle es tan intenso que a煤n no ha descubierto c贸mo escribir sobre eso en su trabajo acad茅mico.

Ciha se hizo la prueba de hepatitis C despu茅s que un amigo se enferm贸 en cuesti贸n de meses. Cuando su m茅dico le recet贸 el tratamiento, le dijeron que no deb铆a omitir una dosis. Despu茅s que tiraran sus cosas, deambul贸 por Oakland durante una semana, durmiendo en lugares al azar. Hasta que encontr贸 el 谩rea que ahora llama hogar: le gusta porque solo tiene unas pocas personas y, en su mayor parte, todos mantienen su 谩rea limpia y libre de dramas.

Ciha volvi贸 al m茅dico despu茅s que se mud贸 y pudo obtener otra receta. Pero hab铆a pasado una semana sin tratamiento y no sab铆a si se hab铆a curado.

Desde entonces se ha acostumbrado a las redadas de Caltrans. En las horas previas a la del mes pasado, primero llev贸 su catre al lote cercano. Luego su bolsa de dormir y un balde con ollas, sartenes y utensilios. Y un cuadro, para cuando consiga un hogar, dijo.

Hab铆a movido sus pertenencias y estaba parado en la acera cuando lleg贸 el Caltrans, con dos escoltas policiales y cinco camiones. Mientras el equipo de limpieza hac铆a su trabajo, Ciha se par贸 en el estacionamiento de al lado y comi贸 un s谩ndwich de mantequilla de man铆 y jalea. El sol estaba ahora sobre el horizonte empujando el fr铆o de la ma帽ana. Descansar铆a unos minutos y luego regresar铆a a casa.

Esta historia de KHN fue publicada por primera vez en , un servicio de la .

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