麻豆女优

Skip to content

COVID en restaurantes, el fallido rastreo de contactos deja a comensales sin saber qu茅 hacer

Amigas comen en un restaurante de Houston, Texas, donde el 8.7% de las personas que dieron positivo para COVID entrevistadas por un rastreador de contactos enumeraron un restaurante o caf茅 como una potencial fuente de exposici贸n. Los restaurantes en esa ciudad tienen permiso para operar al 75% de su capacidad en interiores desde mediados de septiembre. (Callaghan O'Hare/Bloomberg via Getty Images)

Los brotes de COVID-19 han afectado a restaurantes en todo el condado de Los 脕ngeles, desde un Panda Express en Sun Valley hasta el Bruin Cafe de la Universidad de California. Si vives en Los 脕ngeles, puedes acceder a los informes sobre estos brotes en el sitio de internet del Departamento de Salud.

En la mayor parte del pa铆s, los comensales no saben qu茅 restaurantes han sido vinculados con brotes de COVID-19.

Los restaurantes parecen estar entre los lugares m谩s comunes para infectarse con el virus, pero el rastreo de contactos ha sido tan mediocre que pocos departamentos de salud han podido vincular la enfermedad con los restaurantes.

Cuando California Healthline se puso en contacto con los departamentos de salud de los 25 condados m谩s poblados de los Estados Unidos, s贸lo nueve confirmaron que estaban recopilando y reportando datos sobre posibles v铆nculos entre los restaurantes y los casos de COVID.

Hasta el 30 de noviembre, 13 de los 25 condados no hab铆an anunciado cambios en sus pol铆ticas sobre las comidas en interiores, a pesar de que las cifras de nuevas infecciones de COVID en el pa铆s han alcanzado niveles r茅cord.

Aunque los investigadores de salud p煤blica est谩n convencidos de que comer en interiores es una actividad de riesgo en las 谩reas donde se est谩 propagando COVID-19, ha sido dif铆cil obtener datos s贸lidos que justifiquen las restricciones a los restaurantes.

Se necesitan investigaciones exhaustivas, y con abundantes recursos, sobre la enfermedad para determinar d贸nde estuvieron expuestas las personas al coronavirus, y esos esfuerzos de rastreo de contactos nunca se han puesto en marcha en la mayor parte del pa铆s.

Esto ha dificultado la elaboraci贸n de informaci贸n m谩s espec铆fica sobre restaurantes y bares de riesgo, y puede haber contribuido a una sensaci贸n de impotencia ante la pandemia entre consumidores y funcionarios.

No ten铆a por qu茅 ser as铆, dijo el doctor Bill Miller, decano de investigaci贸n de la Facultad de Salud P煤blica de la Universidad Estatal de Ohio.

“Realmente hemos perdido una oportunidad” de utilizar el rastreo de contactos de manera sistem谩tica para proporcionar “informaci贸n 煤til que nos d茅 ideas sobre d贸nde podr铆amos necesitar intervenir”, a帽adi贸.

Para el rastreo de contactos de otras enfermedades infecciosas, como el VIH/SIDA, los investigadores suelen pedir a los pacientes que recuerden los contactos con los que podr铆an haber compartido el virus. Tambi茅n se adentran m谩s en el pasado del paciente para tratar de determinar qui茅n podr铆a haberle infectado.

Pero el rastreo de contactos para COVID-19 no ha seguido este enfoque en Estados Unidos, en parte debido a la falta de recursos y de la confianza del p煤blico. Los departamentos de rastreo de contactos trabajan bajo m铆nimos, recogiendo pocos datos y enfrent谩ndose a una poblaci贸n desconfiada y a menudo poco colaboradora.

Los rastreadores de contactos en el condado de Maricopa, Arizona, dan prioridad a conocer el nombre de los individuos antes que los lugares donde el coronavirus puede estar propag谩ndose. Con excepci贸n de los centros de cuidados a largo plazo y pocos lugares m谩s, los investigadores no consideran que se ha producido un brote hasta que pueden rastrear 10 casos potenciales a un lugar, explic贸 Ron Coleman, portavoz del condado.

A medida que el invierno se acerca y la gente se re煤ne cada vez m谩s en interiores, muchos gobiernos locales van a ciegas, al carecer de datos para crear y ajustar las pol铆ticas de restricci贸n de COVID que podr铆an tener un impacto significativo en el creciente n煤mero de casos.

“Imagina que hay un evento deportivo importante”, dijo Miller. “Se te escapar铆a un grupo entero que surgi贸 de una situaci贸n social” si no compruebas que, por ejemplo, una persona positiva en COVID ha ido a un bar lleno de gente para verlo.

El virus se propaga principalmente a trav茅s de las gotas respiratorias que una persona infectada puede liberar al estornudar, toser o hablar, y una comida en un restaurante combina varias actividades de alto riesgo en un solo lugar: estar sin mascarilla al comer y beber, reunirse con personas fuera de la “burbuja” del hogar y charlar durante una comida informal. Si la comida tiene lugar en el interior, la falta de ventilaci贸n agrava estos riesgos debido a la posibilidad de que el virus permanezca en el aire.

Las investigaciones publicadas sobre el papel que desempe帽an los restaurantes en la pandemia son muy reveladoras. Todos los estudios pintan un cuadro aterrador de cu谩n potentes pueden ser los restaurantes en la propagaci贸n del COVID-19.

Un estudio de los Centros para el Control y la Prevenci贸n de Enfermedades (CDC) en 10 estados encontr贸, que aquellos que hab铆an dado positivo en la prueba de COVID-19, ten铆an de decir que hab铆an estado en un restaurante en las dos semanas anteriores al comienzo de su enfermedad, en comparaci贸n con aquellos que dieron negativo. Haber ido a un restaurante era la 煤nica actividad que difer铆a significativamente entre los que daban positivo y los que daban negativo por coronavirus.

Por ejemplo, ese estudio no pareci贸 mostrar un mayor riesgo de infecci贸n relacionado con ir de compras, reunirse con diez o menos personas o pasar tiempo en una oficina, se帽al贸 Kiva Fisher, epidemi贸loga de los CDC y autora principal del estudio.

Por ello, no sorprende que las restricciones impuestas a los restaurantes parezcan ser efectivas para reducir la propagaci贸n del virus en una comunidad. De las muchas restricciones de distanciamiento social que los estados eligieron implementar al comienzo de la pandemia, el cierre de restaurantes tuvo el , seg煤n investigadores de la Universidad de Vermont.

Un , que utiliz贸 datos de tel茅fonos m贸viles de diferentes ciudades , sugiere que los restaurantes que operan a plena capacidad propagan cuatro veces m谩s infecciones de COVID-19 que el segundo peor lugar: los gimnasios bajo techo.

El modelo predice que s贸lo un 10% de los “puntos de inter茅s” 鈥攍ugares p煤blicos donde se re煤nen las personas鈥 representan m谩s del 80% de las infecciones ocurridas en lugares p煤blicos, indic贸 Jure Leskovec de la Universidad de Stanford, autor principal del estudio de datos de tel茅fonos m贸viles.

“Un peque帽o n煤mero de lugares de superdifusi贸n provocan la gran mayor铆a de las infecciones”, a帽adi贸 Leskovec. Lo que caracteriza a esos lugares es que “la gente se api帽a y permanece all铆 mucho tiempo”.

A煤n as铆, ninguno de estos estudios prueba definitivamente que comer en restaurantes cause infecciones, se帽alaron los investigadores. Identificar un caso en un restaurante concreto o en un grupo de restaurantes requiere el tipo de investigaci贸n sobre el terreno que pocas comunidades han podido realizar.

“Habr铆a que seguir a la persona y contar con muchos m谩s datos y detalles para poder hacer esa afirmaci贸n”, asegur贸 el epidemi贸logo Fisher de los CDC.

Muchos pa铆ses han logrado seguir los rastros individuales del virus. En China, por ejemplo, el rastreo de contactos revel贸 c贸mo pudo haber transportado las gotas virales de un paciente positivo de una mesa a otras dos, infectando a 聽nueve personas.

En Jap贸n, los investigadores utilizan el rastreo de contactos para identificar la concentraci贸n de la enfermedad en los lugares donde viven o se congregan las personas. De los de enero a abril en ese pa铆s, los investigadores identificaron 61 grupos, el 16% de los cuales se encontraban en restaurantes o bares.

El hecho de que no se haya logrado un rastreo exhaustivo de los contactos significa que las decisiones sobre si cerrar los restaurantes, o cu谩ntos clientes permitir a la vez, han dependido en gran medida del clima pol铆tico local. Como los datos de la localizaci贸n de contactos son incompletos, no siempre es f谩cil relacionar las restricciones a los restaurantes de una comunidad con el n煤mero de casos.

En San Diego, donde se hab铆a permitido comer en el interior de los restaurante, , en agosto, por COVID informaron haber visitado un bar o restaurante hasta dos semanas antes de que aparecieran sus s铆ntomas.聽, el 14 de noviembre, porque el condado alcanz贸 el umbral de casos reportados que llevaron a los cierres requeridos por el estado.

En Houston, mientras tanto, el 8,7% de las personas con COVID entrevistadas para el rastreo de contactos mencionaron un restaurante, un caf茅 o una cafeter铆a como posible fuente de exposici贸n desde el 1 de junio. A los restaurantes de all铆 se les ha permitido operar al 75% de su capacidad interior .

Otros gobiernos locales tienen tasas de finalizaci贸n de rastreo de contactos tan bajas que los datos recogidos pueden no ser significativos.

Por ejemplo, en Filadelfia, s贸lo el 2% de los pacientes de COVID entrevistados por rastreadores de contacto informaron haber ido a un restaurante, y la ciudad permiti贸 que los restaurantes reabrieran sus puertas, para comer en el interior, . Pero no est谩 claro cu谩n representativas son las cifras de la ciudad. En una semana reciente, los investigadores de Filadelfia pudieron contactar s贸lo con el 29% de los 2,110 casos positivos. A pesar de esto, para combatir el aumento de casos.

En California, el estado restringe el funcionamiento de los establecimientos bas谩ndose en los 铆ndices generales de casos y de positividad en cada condado. Pero los condados con , como Los Angeles, han podido acceder a importante informaci贸n al entrevistar a pacientes positivos.

En Los Angeles, un 6% de las infecciones por COVID han ocurrido entre , seg煤n el departamento de salud p煤blica, aunque s贸lo se han permitido las comidas al aire libre desde que el estado estren贸 su actual sistema de niveles .

Esos datos sugieren que incluso las comidas al aire libre pueden propagar el virus, advirti贸 Shira Shafir, profesora de ciencias de la salud comunitaria y epidemiolog铆a en la UCLA.

Shafir compra comida para llevar y apoya as铆 a los restaurantes de su vecindario, pero no ha comido fuera desde febrero, porque piensa que no vale la pena el riesgo para ella y para los otros clientes, o para los trabajadores del restaurante.

“No quiero pedirle a nadie que corra un riesgo que yo no estoy dispuesta a correr”, concluy贸.

Related Topics

California COVID-19 Noticias En Espa帽ol Public Health