Nada de lo que Jenn y Jason aprendieron en el curso sobre paternidad los prepar贸 para los desaf铆os que enfrentan al criar a un ni帽o propenso a arrebatos violentos.
Jenn y Jason fueron padres temporales de dos hermanos cuando eran ni帽os peque帽os, y luego los adoptaron.
A simple vista, parecen una familia m谩s. La hija de 12 a帽os ama a Taylor Swift y le encanta jugar afuera con su hermano mayor. El hijo tiene 15, y le gusta correr y dibujar superh茅roes. La familia vive en una calle tranquila, en una zona del centro de Illinois, con tres gatos y Sailor, un pitbull adoptado.
Jenn describi贸 a su hijo adolescente como un “ni帽o amable, divertido e inteligente”, la mayor铆a de las veces.
Cuando el ni帽o ten铆a 3 o 4 a帽os, incluso las cosas m谩s peque帽as, como que le dijeran que se pusiera su traje de ba帽o cuando quer铆a ir a la piscina, pod铆an desencadenar una ira de horas.
“Tiraba el tocador de su habitaci贸n, volteaba su cama鈥, cont贸 Jason. 鈥淨uiero decir, era muy violento. Siempre hemos dicho que era como un interruptor que se prend铆a y apagaba”.
Jenn y Jason dijeron que el comportamiento de su hijo se ha vuelto m谩s peligroso a medida que crece. Hoy mide 6 pies, es m谩s alto que sus dos padres.

Al hijo de Jenn y Jason, de 15 a帽os, le gusta dibujar superh茅roes. algunos de ellos, en la mesa familiar.(Christine Herman/Illinois Public Media)
Jenn dijo que, la mayor铆a de las veces, al principio su hijo vuelca su ira y agresi贸n hacia ella. Pero cuando amenaza con golpearla, y Jason interviene, golpea a su padre o le arroja cosas.
“La forma en que me mira es simplemente malvada”, dijo Jenn. 鈥淎menaz贸 con abofetearme. Me ha llamado todo tipo de nombres horribles. Despu茅s de un incidente as铆, es dif铆cil irse a dormir, pensando: “驴Va a entrar y atacarnos mientras dormimos?”
A las personas que son v铆ctimas de violencia dom茅stica se les aconseja que busquen ayuda. Pero cuando el abuso proviene del propio hijo, algunos padres han dicho que hay una falta de apoyo, comprensi贸n e intervenciones efectivas para mantener a la familia segura.
Si bien la investigaci贸n es limitada, una revisi贸n de 2017 de varios trabajos sobre el tema encontr贸 que la violencia de hijos a padres es un problema importante que suele no reportarse.
Jenn dijo que le preocupa la seguridad de todos y que su hija est茅 expuesta a la violencia recurrente en su hogar.
El estr茅s ha tenido un costo mental y emocional significativo en Jenn. Est谩 haciendo terapia, para hacer frente a la violencia en el hogar y lidiar con su ansiedad.
“Hay d铆as en que es dif铆cil respirar”, dijo Jenn. “Simplemente lo sientes en tu pecho, como, necesito un soplo de aire, me estoy ahogando. Nos decimos el uno al otro todo el tiempo, 鈥楨sto es una locura. 驴C贸mo podemos vivir as铆? Esto est谩 fuera de control'”.
Avergonzados y con culpa
Es dif铆cil saber exactamente qu茅 tan frecuentes son experiencias como la de Jenn y Jason, ya que la investigaci贸n es escasa. En una encuesta representativa a nivel nacional a mediados de la d茅cada de los 70鈥 entre 600 familias, aproximadamente 1 de cada 11 report贸 al menos un incidente de un adolescente que actu贸 violentamente hacia un padre en el a帽o anterior al sondeo. En aproximadamente un tercio de esos casos, la violencia fue severa, desde golpes, patadas o mordiscos hasta el uso de un cuchillo o una pistola.
Otras estimaciones m谩s recientes de la prevalencia de la violencia de hijos a padres var铆an del 5% al 鈥嬧22% de las familias, lo que significa que varios millones de familias podr铆an verse afectadas.
Un estudio realizado en 2008 por el Departamento de Justicia hall贸 que, si bien la mayor铆a de los agresores dom茅sticos son adultos, aproximadamente 1 de cada 12 en los que interviene la polic铆a son menores de edad. En la mitad de esos casos, la v铆ctima era uno de los padres, la mayor铆a de las veces la madre.
Mientras que la mayor铆a de los ni帽os que son abusados 鈥嬧媜 que son testigos de violencia dom茅stica no se vuelven violentos, y aunque la mayor铆a de las personas con enfermedades mentales no son violentas, esas experiencias de vida se han identificado como factores de riesgo para los ni帽os que abusan de sus padres.
Lily Anderson es una trabajadora social cl铆nica en el 谩rea de Seattle, Washington, que ha trabajado con cientos de familias que deben lidiar con un ni帽o violento. Junto con su colega Gregory Routt, desarroll贸 un programa de intervenci贸n de violencia familiar para la corte juvenil en el condado de King, llamado Step-Up.
Anderson dijo que, seg煤n su experiencia, muchos padres se sienten avergonzados de su situaci贸n.
“No quieren dec铆rselo a sus amigos ni a sus familiares”, dijo Anderson. 鈥淪e sienten muy culpables al respecto: 鈥楧eber铆a poder manejar a mi hijo. Deber铆a poder controlar este comportamiento’鈥.
Anderson agreg贸 que muchos de los incidentes ocurren en la privacidad del hogar, donde nadie los ve. Eso contribuye a la falta de conciencia p煤blica sobre el tema y hace que sea a煤n m谩s dif铆cil para los padres afectados encontrar apoyo.
“Todo el problema se percibe como el problema de los padres y el padre tiene la culpa del comportamiento del joven”, dijo Anderson. 鈥淐reo que el problema principal es que necesitamos hablar sobre esto. Necesitamos hablar, estar dispuestos a exponerlo y convertirlo en un tema importante y reunir recursos para enfrentarlo鈥.
Ira impredecible
Jenn dijo que ha hablado con los terapeutas de su hijo sobre por qu茅 tiene tantos problemas para controlar sus emociones, y le han dicho que podr铆a estar relacionado con el trauma severo que experiment贸 cuando era un beb茅 y un ni帽o peque帽o.
Cuando la pareja comenz贸 a criar a los hermanos a fines de 2007, el ni帽o ten铆a 3 a帽os y su hermana menor, 1. Los hab铆an sacado de la casa de sus padres biol贸gicos, adonde la polic铆a acud铆a regularmente por problemas de drogas y violencia dom茅stica. Jenn dijo que su hijo recuerda haber sido golpeado por hombres en su casa y haber visto c贸mo su madre biol贸gica se cortaba a ella misma.

Jenn, Jason y sus hijos la pasada primavera. Antes que los adoptaran, la pareja de hermanos sufri贸 abuso y negligencia con su familia biol贸gica.(Christine Herman/Illinois Public Media)
Jenn y Jason comenzaron a llevar a su hijo a terapia a una edad temprana, y le han diagnosticado trastorno reactivo del apego, trastorno de estr茅s postraum谩tico, trastorno por d茅ficit de atenci贸n e hiperactividad y autismo.
El adolescente ha asistido a terapia de arte y equina regularmente durante a帽os. Tambi茅n particip贸 en un programa de tutor铆a y asisti贸 a una escuela dise帽ada para ni帽os con necesidades de salud mental. Jenn y Jason participaron en sesiones de terapia familiar con su hijo, donde aprendieron c贸mo confrontarlo y reducir la escalada de violencia en el hogar.
Tambi茅n le recetaron medicamentos para ayudarlo a regular sus emociones.
Jenn dijo que a su hijo le gustaba ir a terapia y parec铆a estar progresando, pero su ira segu铆a siendo impredecible.
Durante el peor de los conflictos, el adolescente hizo agujeros en las paredes y rompi贸 electrodom茅sticos. Intent贸 huir de casa y cre贸 armas para tratar de lastimar a sus padres y a s铆 mismo. En los 煤ltimos a帽os, Jenn y Jason han tenido que llamar a la polic铆a a su casa aproximadamente una vez al mes para obtener ayuda para frenar a su hijo. A veces tambi茅n tuvieron que internarlo para una breve estad铆a psiqui谩trica.
“Parece que no es suficiente”
Keri Williams es una escritora en Carolina del Norte que aboga por los padres que cr铆an ni帽os que tienen problemas de conducta relacionados con el trauma, incluidos los trastornos de apego que pueden manifestarse como violencia intencional dirigida hacia los padres.
El propio hijo de Williams se volvi贸 tan violento que su familia tuvo que internarlo a los 10 a帽os. Ahora tiene 18 a帽os.
“En realidad pens茅 que era la 煤nica persona que estaba viviendo esa situaci贸n”, dijo Williams. “No ten铆a idea de que este era realmente un problema mayor que yo”.
Williams administra un blog y una p谩gina de Facebook donde los padres como ella, que se sienten aislados e inseguros de a qui茅n recurrir, pueden encontrar pares.
Muchos padres con los que se encuentra en l铆nea luchan por aceptar que est谩n lidiando con un problema grave de violencia dom茅stica, dijo.
“Simplemente no quieres pensar as铆”, dijo Williams. “As铆 no es c贸mo es nuestra cultura y c贸mo los padres perciben las cosas. Y esa negaci贸n en realidad es lo que impide que los padres obtengan ayuda para sus hijos鈥.
Jenn, la madre de 15 a帽os en Illinois, dijo que criar a su hijo a menudo se siente atrapado en una relaci贸n abusiva.
“Pero es diferente cuando es tu hijo”, dijo. “No tengo otra opci贸n. No puedo, ya sabes, empujarlo o romper con 茅l”.
Jenn dijo que cada vez que ve una noticia sobre un ni帽o que ha matado a un padre, se preocupa. Tales eventos son extremadamente raros, y Jenn no quiere pensar que su hijo sea capaz de eso.
“Pero, desafortunadamente, la realidad es que, cuando est谩 en esas furias y en esas crisis, realmente no est谩 pensando con claridad, y es muy impulsivo”, dijo Jenn. “Entonces, da mucho miedo”.
A pesar de todos los desaf铆os, ella y su esposo dijeron que adoptar a su hijo les ha tra铆do mucha alegr铆a.
“Me ha hecho una persona mejor y m谩s fuerte, una esposa y maestra mejor y m谩s fuerte”, dijo Jenn.
Pero, agrega, desear铆a que hubiera tratamientos m谩s efectivos que pudieran ayudar a los ni帽os como su hijo a vivir de manera segura en la comunidad y m谩s lugares donde los padres traumatizados pudieran buscar ayuda.
“Siento que estamos haciendo todo lo que podemos por 茅l, pero parece que no es suficiente”, dijo Jenn.
Una decisi贸n dif铆cil
Justo antes del comienzo del a帽o escolar, Jenn y Jason tomaron la dif铆cil decisi贸n de enviar a su hijo a un centro residencial para ni帽os con problemas graves de salud del comportamiento. 脡l est谩 viviendo all铆 ahora.
La pareja luch贸 con esa elecci贸n por alg煤n tiempo. El ni帽o ya hab铆a pasado casi tres a帽os en tratamiento residencial, comenzando cuando ten铆a 10 a帽os. Se mud贸 a casa el a帽o pasado porque pensaban que estaba listo.
Pero la familia continu贸 lidiando con enfrentamientos casi diarios que involucraban amenazas verbales, arrebatos de ira y destrucci贸n de propiedades.
La hermana de 12 a帽os del ni帽o dijo que tiene sentimientos encontrados acerca de que su hermano se vaya de casa nuevamente para volver a recibir tratamiento residencial.
鈥淢e hace sentir feliz y triste鈥, dijo, 鈥減orque, bueno, amo a mi hermano. Y s茅 que recibir谩 la ayuda que necesita “.
Se consuela al saber que sus padres estar谩n a salvo, pero dijo que echar谩 mucho de menos a su hermano.
“Simplemente lo amo”, dijo. “Y no quiero verlo pasar por eso”.
(KHN ha acordado no usar los nombres de los ni帽os o los apellidos de la pareja debido a la naturaleza sensible de la historia)
Esta historia es parte de una alianza que incluye a ,听,听 y Kaiser Health News.