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J贸venes con adicciones aprenden a estar sobrios en una escuela secundaria especial

Estudiantes de Interagency at Queen Anne en Seattle durante una clase de educaci贸n f铆sica el 13 de diciembre de 2018. (Heidi de Marco/KHN)

SEATTLE – Es el 煤ltimo per铆odo de clases. Los estudiantes se reclinan en los sillones y se turnan para describir el d铆a m谩s importante de sus vidas: cuando estuvieron totalmente sobrios.

Para Marques Mart铆nez, esa fecha fue el 15 de noviembre de 2016. Hasta entonces, hab铆a usado OxyContin, Xanax y casi todas las otras drogas que pod铆a conseguir, dijo. Lo hab铆an suspendido de la escuela por vender drogas. “Sab铆a que lo que estaba haciendo era malo”, reflexion贸. 鈥淧ero no pens茅 que hubiera otra manera鈥.

Hace dos a帽os, los padres de Mart铆nez lo enviaron a un centro de rehabilitaci贸n, y luego lo inscribieron en esta inusual escuela secundaria, Interagency at Queen Anne o IQA. Un ex alumno le coment贸 a Mart铆nez, de 17 a帽os, sobre la escuela, y enseguida pens贸 que podr铆a ser su 煤ltima opci贸n. Al principio se mostr贸 esc茅ptico, pero apenas entr贸 al lugar dijo que se sinti贸 seguro.

El campus de esta escuela p煤blica de Seattle, conocida como escuela de recuperaci贸n, est谩 dise帽ado para que los estudiantes aprendan a llevar una vida de sobriedad mientras obtienen sus diplomas. Aproximadamente 20 estudiantes asisten a clases de matem谩ticas, lenguas y educaci贸n f铆sica, y completan otros cursos en l铆nea. Se re煤nen regularmente con un consejero y asisten a reuniones diarias de grupos de apoyo basados 鈥嬧媏n programas de Alcoh贸licos An贸nimos.

Investigaciones recientes muestran que estas escuelas de recuperaci贸n, tambi茅n conocidas como escuelas sobrias, ayudan a mantener a sus estudiantes libres de drogas y en clase.

El estudiante Marques Mart铆nez habla sobre las cosas que tiene para agradecer en su vida, durante una clase en diciembre. (Heidi de Marco/KHN)

Un realizado en 2017 por Andy Finch, profesor asociado de la Universidad de Vanderbilt, y otros investigadores, mostr贸 que los estudiantes en escuelas de recuperaci贸n ten铆an significativamente m谩s probabilidades que aquellos que no estaban en esas escuelas de informar que hab铆an dejado de consumir drogas y alcohol seis meses despu茅s de la primera encuesta. Y el promedio de ausencias reportadas entre los 134 estudiantes de la escuela de recuperaci贸n en el estudio fue m谩s bajo comparado con estudiantes en escuelas comunes.

Las escuelas de recuperaci贸n surgieron por primera vez a fines de los a帽os 70 y ahora hay alrededor de 40 en todo el pa铆s, incluyendo en Minnesota, Texas y Massachusetts. Es probable que se abran m谩s a medida que aumenten las sobredosis de opioides, dijo Finch, quien es cofundador de la . “Ha habido una brecha en el tratamiento de adolescentes durante muchos, muchos a帽os”, explic贸. “Estas escuelas son uno de los programas que cubren esa brecha”.

Finch dijo que aproximadamente el 85% de las escuelas de recuperaci贸n son p煤blicas o tienen alguna fuente de financiamiento p煤blico, mientras que otras son campus privados o parte de centros de tratamiento. Se planean nuevas escuelas de recuperaci贸n en Nueva York, Delaware y Oregon, cont贸 Finch.

Comenzar cualquier escuela puede ser complicado, pero las escuelas sobrias tienen niveles adicionales de complejidad. Tienen que reclutar a sus estudiantes, imponerles pol铆ticas espec铆ficas y financiar los servicios que necesitan.

Los defensores y funcionarios escolares de Delaware esperaban comenzar una escuela de recuperaci贸n p煤blica este a帽o, pero no pudieron obtener los fondos que necesitaban, dijo Don Keister, quien ayuda a administrar , un grupo de defensa que cofund贸 luego que su hijo muriera por una sobredosis de hero铆na. Keister dijo que un distrito escolar local ofreci贸 proveer el espacio y el equipo, pero no obtuvo los $2 millones que se estima se necesitan para cubrir los costos de personal.

“Hay una necesidad real”, dijo. “En Delaware, no tenemos ninguna ayuda real para los adolescentes”.

Estudiantes se toman las manos en c铆rculo antes que termine el d铆a escolar. Los estudiantes se re煤nen a diario con consejeros y participan de programas de apoyo dise帽ados como Alcoh贸licos An贸nimos. (Heidi de Marco/KHN)(Heidi de Marco/KHN)

A nivel nacional, el uso de drogas il铆citas entre los estudiantes de escuela media y secundaria est谩 en m铆nimos hist贸ricos. Aun as铆, casi 1 de cada 5 estudiantes de d茅cimo grado informaron haber consumido una droga ilegal en los 30 d铆as anteriores, seg煤n la encuesta anual (Supervisando el futuro), que se realiza en todo el pa铆s.

Como Mart铆nez, muchos de los estudiantes de Interagency at Queen Anne llegan directamente de programas de rehabilitaci贸n. Dicen que encuentran menos tentaci贸n que en las escuelas secundarias tradicionales. “All铆, la gente te ofrece drogas todos los d铆as”, dijo Coltrane Fisher, de 15 a帽os, quien usaba regularmente hero铆na, coca铆na y otras drogas ilegales antes de empezar en Interagency en marzo pasado.

El 茅xito de las escuelas secundarias de recuperaci贸n se debe en parte al hecho de que los estudiantes se encuentran entre compa帽eros sobrios, as铆 como maestros y consejeros que apoyan su sobriedad.

“A menos que estos ni帽os se comprometan con otros j贸venes en recuperaci贸n, no tienen ninguna posibilidad”, dijo Seth Welch, consejero de apoyo a la recuperaci贸n en Interagency Queen Anne. “La escuela se convierte en su nueva comunidad”.

Pero el camino no siempre es f谩cil.

Los maestros en IQA dicen que creen que el ambiente ha sido cr铆tico para el 茅xito de los estudiantes, pero a veces el trabajo diario es un desaf铆o. Algunos estudiantes est谩n muy atrasados 鈥嬧媏n sus cr茅ditos y no siempre responden bien a la autoridad. “Cuanto m谩s los empujamos, m谩s retroceden”, dijo una de las maestras, Phyllis Coletta.

A veces hay que dejar de lado el trabajo en el aula, dijo Coletta. En un d铆a escolar reciente, una estudiante nueva estaba tan molesta que pas贸 la mayor parte del d铆a llorando, sosteniendo una manta. Coletta la abraz贸 y dieron un largo paseo.

“La salud mental y la sobriedad son lo primero”, dijo Coletta.

Interagency en Queen Anne, que se inaugur贸 a finales de 2014, forma parte de una red de campus de escuelas p煤blicas alternativas llamada Interagency Academy, que tambi茅n recibe a j贸venes sin hogar y encarcelados.

Al principio, un grupo de padres de escuelas primarias se opusieron al campus porque tem铆an que los estudiantes vendieran drogas en el vecindario. Pero Melinda Leonard, la ex subdirectora quien ayud贸 a fundar la escuela, dijo que esos temores ahora han dado paso al apoyo de la comunidad.

“El campus es la escuela m谩s sobria en el distrito escolar”, dijo Leonard.

Los estudiantes firman un compromiso de sobriedad y aceptan realizar pruebas de drogas al azar. No se los expulsa 鈥嬧媝or una reca铆da, pero Welch, el consejero de apoyo, trabaja para volver a ponerlos en tratamiento si vuelven a usar drogas.

Desde que la escuela abri贸 sus puertas, se han graduado 21 estudiantes. Welch y los maestros los ayudan a planificar el futuro. Mart铆nez, por ejemplo, se graduar谩 este mes y est谩 tomando cursos de colegios comunitarios.

En una ma帽ana reciente, la maestra de artes del lenguaje, Heidi Lally, toc贸 una canci贸n del exitoso musical “Dear Evan Hansen” sobre la soledad y la ansiedad en la escuela secundaria. Lally anim贸 a los estudiantes a escribir sobre la canci贸n en t茅rminos de su recuperaci贸n.

Un estudiante escribi贸: “Tuve pensamientos e intentos suicidas y estas letras me hicieron recordar esos momentos”. Otro escribi贸: “Las sombras se agolpan/estoy perdido/pero 驴cu谩l es el costo para terminar con este sentimiento?”.

Para Coltrane Fisher, el costo fue tocar fondo. Comenz贸 a fumar marihuana a los 12 a帽os y luego pas贸 a otras drogas. El a帽o pasado, dej贸 de ir a la escuela y no regres贸 a casa durante d铆as y d铆as. “Nadie crece pensando que vas a convertirte en un adicto”, dijo. “Solo pasa”.

Coltrane Fisher y su madre, Lisa Luengo, el 14 de diciembre de 2018. Luengo, profesora de franc茅s en un colegio comunitario, envi贸 primero a su hijo a un programa de rehabilitaci贸n en Utah antes de inscribirlo en Interagency at Queen Anne. (Heidi de Marco/KHN)

La madre de Fisher, Lisa Luengo, dijo que no se daba cuenta de lo que estaba sucediendo. “Se descarril贸 r谩pido y muy profundamente”, dijo Luengo, profesora de un colegio comunitario. Ella envi贸 a Fisher a un programa de rehabilitaci贸n en Utah antes de inscribirlo en Interagency.

Luengo sabe que la escuela es adecuada para su hijo, aunque cree que es m谩s d茅bil acad茅micamente que otras escuelas. “Si 茅l estuviera en un entorno escolar diferente, se derrumbar铆a”, dijo. “Esta escuela le est谩 dando un futuro”.

Fisher estuvo de acuerdo. “No puedo lograr nada en mi vida si no estoy sobrio”, dijo, “y no estar铆a sobrio si no fuera por esta escuela”.

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