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La risa, el mejor ant铆doto ante la muerte

Two senior multi-ethnic woman, one Caucasian and the other African American, sitting on a porch enjoying each other's company. They are facing each other, laughing, talking and drinking coffee.

Hace algunos a帽os, justo antes de la Navidad, Shirley Rapp y su familia enfrentaron una devastadora noticia: la mujer padec铆a lo que parec铆a ser una enfermedad terminal.

Sin embargo, eso no le impidi贸 a Rapp comprar los regalos que todav铆a ten铆a pendientes. Su hija, Karyn Buxman, enfermera y autodefinida como 鈥渘eurohumorista鈥, la acompa帽贸. Cuando madre e hija entraron a una librer铆a en la zona de St. Louis, Rapp agarr贸 una agenda y brome贸: 鈥淪i vivo m谩s all谩 del 1 de enero, 驴me la vas a comprar?鈥

Ambas comenzaron a re铆r fuerte, y sus risas atrajeron las miradas de los dem谩s. Para algunas personas, el proceso de morir es menos estresante cuando se convierte en un asunto de risa. No se trata de faltar el respeto, sino de una necesidad de restarle importancia a las particularidades, y a ciertas situaciones absurdas, que se presentan al final de la vida.

La generaci贸n nacida despu茅s de la Segunda Guerra Mundial (los baby boomers), cuyos integrantes m谩s grandes est谩n llegando a los 70, creci贸 con el sonido de fondo de las risas grabadas de la TV y est谩n acostumbrados a re铆rse de cosas que a veces no parecen tan graciosas. Incluso existe una organizaci贸n sin fines de lucro sostenida por donaciones, ingresos por conferencias y cuotas de los miembros, cuya misi贸n es recordar a la gente que la risa es una parte trascendental de todas las facetas de la vida, incluso en los 煤ltimos d铆as.

鈥淟a risa es la mejor medicina鈥, dijo Mary Kay Morrison, presidenta de la (AATH)鈥 鈥渁 menos que tengas diarrea鈥. El humor es especialmente importante cuando la gente se acerca al final de su vida, asegur贸 Morrison. Haber cumplido 70 a帽os no es un impedimento para hacer actividades que causan risa, como saltar con su palo de pogo. 鈥淪i bien la muerte no tiene cura, lo que s铆 puedes cambiar es tu estado de 谩nimo鈥. Su grupo tiene algunas reglas para la utilizaci贸n del humor con los moribundos. La m谩s importante es asegurarse de conocer muy bien al paciente antes de utilizar el humor.

En su sitio de internet, el alienta a los pacientes a incorporar el humor a las situaciones de la vida diaria, como comprar un calendario chistoso para el escritorio o mirar pel铆culas y series c贸micas.

Buxman, quien gan贸 un premio a la trayectoria otorgado por la AATH, da charlas sobre la importancia de los momentos risibles de la vida. La mujer, quien trabaj贸 como enfermera con enfermos terminales, toma el humor muy en serio. Estudi贸 el efecto del humor en el cerebro y en los niveles de estr茅s de los pacientes al borde de la muerte.

El humor justo en el momento adecuado, dice, puede provocar la liberaci贸n de dopamina, una sustancia relacionada con el placer, que reduce la tensi贸n muscular y la ansiedad en el sistema nervioso, adem谩s de disminuir moment谩neamente sentimientos de ira y tristeza.

Al final, la mam谩 de Buxman sobrevivi贸 a esa enfermedad, aunque despu茅s desarroll贸 Alzheimer. Cerca del final, Buxman llev贸 a su madre al consultorio del m茅dico, para ese entonces, su mam谩 ya no respond铆a a casi ning煤n est铆mulo externo. En la sala de espera, Buxman a duras penas pod铆a creerlo cuando su madre le pidi贸: 鈥渉azme re铆r鈥.

Buxman supo que era el momento de compartir un recuerdo familiar gracioso. Le cont贸 la an茅cdota de cuando las dos estaban en la secci贸n de cocina de una gran tienda y vieron unas sartenes en exposici贸n con lo que parec铆an huevos fritos artificiales. 鈥淓sa comida parece tan real鈥, dijo su mam谩, mientras clavaba el dedo en la comida 鈥渇alsa鈥. Pero result贸 ser un huevo de verdad y la yema revent贸 y salpic贸 a Rapp y se esparci贸 por las otras sartenes.

鈥淢ientras contaba la an茅cdota, mam谩 hac铆a gestos y sus ojos refulg铆an, y las dos nos retorcimos de la risa鈥, cuenta Buxman. 鈥淚ncluso cerca de la muerte, podemos comunicarnos con la parte m谩s primitiva del cerebro a trav茅s de la risa鈥.

Los chistes o bromas relacionados con la familia no solo son aceptables en situaciones terminales, sino que adem谩s son de gran ayuda. Paula McCann, abogada de adultos mayores de Rutland, Vermont, es la autora del blog . En 茅l, recuerda cuando su padre John, de 83 a帽os y con Alzheimer, pidi贸 morir en su hogar. Sus hijos y su esposa se turnaban para atenderlo. Una noche, McCann se sent贸 junto a su madre, poco despu茅s que su padre recibiera la extremaunci贸n. Madre e hija comenzaron a especular sobre d贸nde estar铆a el alma del padre en ese momento. McCann sugiri贸 que podr铆a estar en un patr贸n de espera, dando vueltas en el aire como los aviones, mientras Dios repasaba sus buenas y malas acciones antes de dejarlo entrar al cielo. En ese momento, su madre brome贸: 鈥淓ntonces se va a quedar ah铆 para siempre鈥.

Re铆rse de las cosas por las que pasan los pacientes al final de su vida ayud贸 a Ronald Berk, decano adjunto retirado de la Universidad Johns Hopkins, a superar un mal momento. Su esposa, Marion Smith-Waison, m茅dica ginec贸loga jubilada, se enferm贸 gravemente y muri贸 hace 18 meses. Ella hab铆a arreglado una cita en su casa con gente que ofrec铆a medicinas hol铆sticas. Cuando Berk entr贸 a la habitaci贸n, un terapeuta le pregunt贸 鈥溌縀st谩 tomando alguna medicaci贸n?鈥; Berk respondi贸 鈥淪铆, estaba tomando crack, pero abandon茅 durante la Cuaresma鈥. Berk afirma que el sentido del humor en ese momento tan estresante le ofreci贸 una v谩lvula de escape fundamental.

Chip Lutz, un orador profesional, quien se retir贸 del Navy hace a帽os, recuerda la importancia del humor compartido antes que su padre, Eugene, falleciera el a帽o pasado. Cuando quer铆a que sus visitas le dieran otro abrazo, Eugene trataba de convencerlos diciendo 鈥淏ueno, 茅sta puede ser la 煤ltima vez que me veas鈥.

Pero su hijo Chip ten铆a la respuesta perfecta: 鈥淭odav铆a no te puedes morir, no termin茅 de escribir el discurso de tu funeral鈥.

Nadie escucha m谩s bromas m贸rbidas que quienes trabajan en un hospicio. Hace varios a帽os, Allen Klein, autor y escritor motivacional, trabajaba como voluntario en un hogar de adultos mayores en la zona de la Bah铆a de San Francisco. Una anciana a quien estaba ayudando le dijo que cuando ella muriera, quer铆a que pintaran el dormitorio de su marido y que mezclaran sus cenizas en la pintura.

鈥溌縋ara qu茅 quiere que hagan eso?鈥 pregunt贸 Klein, algo confundido.

鈥淎s铆 puedo vigilar a mi esposo y saber si se est谩 portando bien鈥.

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