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Sin seguro y cargada: familias confrontan la demencia y las armas

Delmar Scroughams holds a gun from his collection on May 2, 2018. After developing dementia in 2009, his wife, Verg, locked up the gun cabinet for their protection. 鈥淚鈥檓 not ready to live in a house without guns,鈥 says Verg. (Heidi de Marco/KHN)

Con una bala en el est贸mago, la voz quebrada por el dolor, Dee Hill le suplic贸 al oficial del 911 que la ayudara.

“Mi esposo me dispar贸 por accidente”, gimi贸 Hill, de 75 a帽os, de The Dalles, Oregon, en la llamada del 16 de mayo de 2015. “En el est贸mago, y 茅l no puede hablar, por favor…”

A poco m谩s de un metro, Darrell Hill, un ex jefe de polic铆a local y dos veces sheriff del condado, estaba sentado en su silla de ruedas con una pistola Glock descargada sobre la mesa, sin saber que casi hab铆a matado a la que ha sido su esposa por casi 57 a帽os.

El ex oficial de 76 a帽os hab铆a sido diagnosticado dos a帽os antes con una forma de demencia que avanza r谩pidamente, una enfermedad que le quit贸 la raz贸n y la memoria en un abrir y cerrar de ojos.

“No entendi贸 lo que hizo”, dijo Dee, que necesit贸 30 unidades de sangre, tres cirug铆as y siete semanas en el hospital para sobrevivir a esa herida.

Mientras Estados Unidos enfrenta una epidemia de violencia con armas de fuego que , se ha encendido un debate en茅rgico sobre c贸mo evitar que personas con enfermedades mentales adquieran armas. Pero un problema poco conocido es qu茅 hacer con el vasto arsenal de armas de fuego en los hogares de estadounidenses que envejecen con facultades mentales deterioradas o en debacle.

Darrell Hill, quien falleci贸 en 2016, se encontraba entre el mayores de 65 a帽os diagnosticados con demencia, un grupo de enfermedades terminales marcadas por el deterioro mental y los cambios de personalidad. Muchos, como los Hills, son propietarios de armas y partidarios de los derechos de la Segunda Enmienda. El 45% de las personas de 65 a帽os y m谩s tienen pistolas en su hogar, seg煤n una encuesta del .

Pero nadie monitorea la intersecci贸n potencialmente mortal de esos dos grupos.

Una 颈苍惫别蝉迟颈驳补肠颈贸苍 de cuatro meses de Kaiser Health News (KHN) ha descubierto decenas de casos en el pa铆s, de personas con demencia que usaron armas de fuego para matar o lesionar a otras personas.

Desde informes de noticias, registros judiciales, datos de hospitales y certificados de defunci贸n, KHN encontr贸 15 homicidios y m谩s de 60 suicidios desde 2012, aunque es probable que haya muchos m谩s.

Los que dispararon el gatillo a menudo lo hicieron durante episodios de confusi贸n, paranoia, alucinaciones o agresi贸n, todos s铆ntomas de la demencia. Mataron a las personas m谩s cercanas a ellos: su cuidador, esposa, hijo o hija. Dispararon a los que se topaban con ellos: , un oficial de polic铆a, . Al menos cuatro hombres con demencia que portaban armas fueron abatidos por la polic铆a. En los casos en que se presentaron cargos, a muchos agresores se los consider贸 incompetentes para ser juzgados.

Muchos se suicidaron. Entre los hombres, la tasa de suicidios es m谩s alta entre los mayores de 65 a帽os; y las armas de fuego son el m茅todo m谩s com煤n, seg煤n el .

Estas estad铆sticas no cuentan los incidentes en los que una persona con demencia agita un arma contra un vecino desprevenido o un cuidador en el hogar.

Voluntarios de Alzheimer’s San Diego, un grupo sin fines de lucro, se alarmaron cuando visitaron a personas con demencia para darles un respiro a sus cuidadores, y descubrieron que del 25% al 30% de esos hogares ten铆an armas, dijo Jessica Empe帽o, vicepresidenta del grupo.

“Tomamos la decisi贸n, como organizaci贸n, de no enviar voluntarios a las casas con armas”, dijo.

Al mismo tiempo, un an谩lisis de los datos de las encuestas gubernamentales en el estado de Washington encontr贸 que alrededor del 5% de los encuestados de 65 a帽os o m谩s reportaron las dos cosas: tener deterioro cognitivo y un arma en el hogar. La sugiere que alrededor de 54,000 de los m谩s de un mill贸n de residentes del estado de 65 a帽os o m谩s dicen que han empeorado la memoria y la confusi贸n, y el acceso a las armas.

Alrededor del 1,4% de los encuestados mayores de 65 a帽os, alrededor de 15,000 personas, informaron deterioro cognitivo, y tener sus armas sin seguro y cargadas, seg煤n datos de la encuesta del Sistema de Vigilancia del Factor de Riesgo Conductual del estado de 2016. Washington es el 煤nico estado que rastrea esas tendencias duales, seg煤n los Centros para el Control y Prevenci贸n de Enfermedades (CDC).

En una naci贸n pol铆ticamente polarizada, donde el control de armas es un tema que divide aguas, incluso plantear preocupaciones sobre la seguridad de los propietarios de armas con deterioro cognitivo y sus familias es controversial. Los familiares pueden quitarle las llaves del auto mucho m谩s f谩cil que un arma de fuego, esta 煤ltima protegida por la Segunda Enmienda. Solo cinco estados tienen leyes que permiten a las familias solicitar a un tribunal el decomiso temporal de armas de personas con conductas peligrosas.

Pero en un pa铆s donde , el potencial de da帽o est谩 creciendo, dijo la doctora Emmy Betz, directora asociada de 颈苍惫别蝉迟颈驳补肠颈贸苍 de la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado e investigadora sobre acceso a armas y violencia. Incluso a medida que las tasas de demencia bajan, , y se espera que el n煤mero de casos de demencia aumente tambi茅n.

Para 2050, la cantidad de personas con demencia en el pa铆s, que viven en hogares con armas de fuego, podr铆a alcanzar entre aproximadamente 8 millones y 12 millones, seg煤n por Betz y sus colegas.

“No se puede pretender que no va a aparecer”, dijo Betz. “Va a ser un problema”.

Las encuestas realizadas por Kaiser Family Foundation para esta historia sugieren que por los peligros potenciales de los adultos mayores y las armas de fuego. Casi la mitad de las personas consultadas en una encuesta representativa a nivel nacional en junio dijeron que ten铆an parientes mayores de 65 a帽os con armas de fuego. De ellos, m谩s del 80% dijo que “no estaban en absoluto preocupados” por un accidente relacionado con armas de fuego. (Kaiser Health News es un programa editorialmente independiente de la fundaci贸n).

Dee Hill ignor贸 las demandas de su marido y vendi贸 el auto de Darrell cuando se volvi贸 demasiado peligroso para 茅l conducir. Pero las armas eran otro asunto.

“Estaba casi obsesionado con ver sus armas”, dijo Dee. Le preocupaba que estuvieran sucias, que no se las cuidara. A pesar que las hab铆a guardado en una b贸veda en el garaje, ella cedi贸 despu茅s que Darrell le hab铆a pedido, repetidas veces, que revisara las armas que hab铆a llevado todos los d铆as de su carrera de casi cincuenta a帽os en el cumplimiento de la ley.

Una clasific贸 el incidente como un asalto y lo remiti贸 al fiscal de distrito del condado de Wasco, Eric Nisley, quien concluy贸 que era un “acto consciente” recoger el arma, pero que Darrell no ten铆a la intenci贸n de da帽ar a su esposa.

“Lo evalu茅 como si un ni帽o de 5 o 6 a帽os recogiera el arma y disparara a alguien”, dijo Nisley.

Dee se indign贸 ante la sugerencia de que considerar presentar cargos.

“No quer铆a que nadie pensara que fue intencional. Nadie lo hubiera cre铆do de todos modos “, dijo.

Los defensores de la posesi贸n de armas dicen que las armas no tienen la culpa.

La Asociaci贸n Nacional del Rifle (NRA) declin贸 hacer comentarios sobre esta historia.

El doctor Arthur Przebinda, quien representa al grupo de Doctors for Responsible Gun Ownership, dijo que los investigadores que plantean el tema quieren reducir los derechos de armas garantizados por la Constituci贸n. Y est谩n “buscando formas de desarmar al mayor n煤mero posible de personas”.

Centrarse en el potencial de las personas con demencia para disparar a los dem谩s es una “t谩ctica sangrienta agitadora, y que se usa para estimular las emociones y ayudar a avanzar una agenda pol铆tica”, dijo.

“No discuto el caso de que suceda. S茅 que puede suceder “, dijo Przebinda. “Mi pregunta es cu谩n frecuente es, porque los datos son lo que deber铆a impulsar nuestra discusi贸n de pol铆ticas, no el miedo. Eso es mala ciencia”.

Dos d茅cadas de presi贸n pol铆tica respaldada por la NRA que anul贸 la 颈苍惫别蝉迟颈驳补肠颈贸苍 de salud p煤blica sobre los efectos de la violencia armada explican en parte la falta de datos, dijeron expertos. Pero eso no significa que no haya ning煤n problema, dijo el doctor Garen Wintemute, director del Programa de Investigaci贸n sobre Prevenci贸n de la Violencia en la Universidad de California-Davis.

“[Los cr铆ticos] est谩n discutiendo como si lo que tenemos fuera evidencia de ausencia”, dijo. “Tenemos algo bastante diferente, que es la ausencia de evidencia”.

Incluso algunas familias que lidian con el problema desconf铆an de las llamadas para limitar el acceso a las armas de fuego.

Scroughams sostien y su esposa, Vergie “Verg” Scroughams, en su casa de Rexburg, Idaho. En mayo, durante un momento de lucidez, Delmar, quien padece demencia, dijo que las armas podr铆an ser peligrosas.(Heidi de Marco/KHN)

“Espero que su intenci贸n no sea ‘criticarnos’ por nuestras creencias y acciones con armas”, dijo Vergie “Verg” Scroughams, de 63 a帽os, de Rexburg, Idaho, quien le mostr贸 a los periodistas de KHN c贸mo ocult贸 un arma cargada a su marido, quien desarroll贸 demencia despu茅s de un accidente cerebrovascular en 2009.

Verg comenz贸 a preocuparse despu茅s que Delmar Scroughams, de 83 a帽os, se mostrara enojado y err谩tico a principios de este a帽o, despertando en la noche y amenazando con golpearla. Algo fuera de lo normal para el ex contratista que construy贸 casas de vacaciones de millones de d贸lares en Idaho para familias de pol铆ticos y celebridades.

“En 45 a帽os de matrimonio, nunca hemos tenido una gran pelea”, dijo. “Nos respetamos y no discutimos. Ese no es mi Delmar “.

Seis meses atr谩s, Verg tom贸 la Ruger calibre .38 cargada de un caj贸n cerca del sill贸n reclinable de la sala de Delmar, quit贸 las balas y la meti贸 debajo de los calcetines en una caja en un estante alto de su armario. “脡l nunca mirar谩 all铆”, dijo.

Ella no quiere que Delmar tenga acceso a esa arma, ni a su colecci贸n de seis escopetas encerradas en el armario del dormitorio. Pero Verg, un agente de bienes ra铆ces que muestra casas en lugares remotos, no quiere renunciar a las armas que tiene para su comodidad y protecci贸n. Ella tiene su propia pistola en la consola de su auto.

Delmar Scroughams sostiene un arma de su colecci贸n. Despu茅s de desarrollar demencia en 2009, su esposa, Verg, las escondi贸 en la parte m谩s alta del closet, para su protecci贸n.(Heidi de Marco/KHN)

“Vivimos en Idaho. Las armas han sido una gran parte de nuestras vidas”, dijo Verg, quien tuvo su primer rifle a los 12 a帽os y recuerda los viajes de cacer铆a con sus dos hijos entre sus mejores recuerdos. “No me puedo imaginar viviendo sin armas”.

Pistolas bajo las almohadas

La ley federal proh铆be que las personas que no son mentalmente competentes tomen sus propias decisiones, incluidas las que tienen demencia avanzada, compren o posean armas de fuego. Pero un simple diagn贸stico de demencia no descalifica a alguien como due帽o de un arma, dijo Lindsay Nichols, directora de pol铆tica federal del Centro Legal de Giffords para Prevenir la Violencia con Armas. Si el due帽o de un arma fuera reacio a renunciar a su arsenal, su familia normalmente tendr铆a que llevarlo a la corte para evaluar su competencia.

Desde el tiroteo en la escuela en Parkland, Florida, en febrero, m谩s estados est谩n tomando medidas para facilitar que las familias, incluidas las personas con un ser querido con demencia, retiren las armas del hogar.

Once estados han aprobado leyes 鈥渂andera roja鈥 para armas, que permiten que las fuerzas del orden u otros funcionarios estatales, y en ocasiones familiares, soliciten una orden judicial para confiscar temporalmente armas de personas que representan una amenaza para ellos mismos o para otros. Los proyectos de ley de bandera roja han proliferado en todo el pa铆s desde el tiroteo en Parkland; seis se aprobaron este a帽o y seis m谩s est谩n pendientes.

Verg muestra en donde esconde las armas de Delmar. Dice que sabe que su esposo no las buscar谩 all铆.(Heidi de Marco/KHN)

En Connecticut, que en 1999 promulg贸 la primera ley de bandera roja de la naci贸n, la polic铆a utiliz贸 la medida para confiscar armas de cinco personas que, seg煤n los informes, ten铆an demencia en 2017, seg煤n una revisi贸n de registros de KHN.

El verano pasado, un hombre de 84 a帽os con demencia alarm贸 a sus vecinos en una comunidad de adultos mayores en Simsbury, Connecticut, al decir que ten铆a un arma y planeaba dispararle a un oso. El hombre m谩s tarde inform贸 que su rev贸lver Colt calibre .38 hab铆a desaparecido. La polic铆a lo encontr贸, cargado, en la consola de su auto. La polic铆a recibi贸 una orden judicial para incautar esa arma y un rifle que ten铆a en su armario.

En diciembre, la polic铆a confisc贸 26 armas de fuego de la casa de Manchester, Connecticut, en donde viv铆a un hombre de 77 a帽os con demencia que amenazaba con matar a su esposa. Ella le dijo a la polic铆a que 茅l era un peligro para 茅l mismo, y que sus amenazas eran “un comportamiento de base normal”.

En 2008, la polic铆a de Manchester tambi茅n confisc贸 nueve armas de fuego a un hombre de 70 a帽os con demencia que apunt贸 con un arma a su hija cuando fue a ver c贸mo estaba porque no la reconoci贸. El hombre hab铆a estado durmiendo con pistolas cargadas debajo de las almohadas y escondiendo pistolas en los cajones, y su hija estaba preocupada por la seguridad de los cuidadores.

En Ohio, en una cl铆nica de atenci贸n de la memoria, el 17% de los pacientes diagnosticados con demencia informaron tener un arma de fuego en sus hogares, seg煤n .

Pero muchas familias son reacias a perder el sentido de seguridad, independencia e identidad que su ser querido, a menudo el patriarca familiar, coloca en las armas de fuego.

Los diagn贸sticos tard铆os de demencia son demasiado comunes, seg煤n la doctora Melissa Henston, psic贸loga geri谩trica de Denver que realiza ex谩menes cognitivos que pueden confirmar el deterioro. Agreg贸 que muchos de los pacientes que ve tienen demencia moderada o incluso grave antes de ser diagnosticados.

“Hay una negaci贸n y una falsa creencia que muchos problemas cognitivos son normales para la edad”, dijo. “Estas conversaciones que deben tener lugar nunca se llevan a cabo hasta que es demasiado tarde”.

Para la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, hay tratamientos limitados y ninguna cura. Alrededor de un tercio de las personas que las padecen se vuelven combativos durante el curso de su enfermedad, seg煤n la Asociaci贸n de Alzheimer. Y m谩s del 20% de los que desarrollan demencia se vuelven violentos con sus cuidadores, mostr贸 un estudio de 2014.

Defensores han advertido durante mucho tiempo a los pacientes y sus familias sobre el riesgo potencial de las armas de fuego, dijo Beth Kallmyer, vicepresidenta de atenci贸n y apoyo de la Asociaci贸n de Alzheimer.

“La realidad es que no hay manera de saber qui茅n est谩 en riesgo de agitarse o incluso de ser violento”, dijo.

La eliminaci贸n de armas de fuego del hogar es la mejor manera de prevenir la violencia, aconsejan la y otros expertos. Pero la doctora Diana Kerwin, directora del programa Texas Alzheimer’s and Memory Disorders en Texas Health, dijo que esa no es la respuesta para todas las familias.

“No digo las pistolas son malas, no puedes tener pistolas en casa”, dijo.

En cambio, Kerwin aboga por el almacenamiento de armas de forma segura, con cerrojo, descargadas, con la munici贸n separada de las armas. Las armas de fuego tambi茅n se pueden desactivar o, en algunos casos, reemplazar con un se帽uelo, aunque eso aumenta el riesgo de que se las confunda con un arma real en caso de emergencia.

Las familias caminan a trav茅s de una l铆nea delgada, equilibrando la independencia con la seguridad.

Renunciar a las armas

Idealmente, las familias deber铆an analizar el acceso a las armas de fuego poco despu茅s de un diagn贸stico de demencia y considerar establecer una “fecha de retiro de armas”, similar a una directiva anticipada para armas de fuego, aconsejan Betz y sus colegas. Es parecido a las discusiones sobre quitar las llaves del auto cuando conducir es peligroso, dijo.

“Una de las cosas complicadas es que, para conducir, hay algunas evaluaciones que puedes hacer”, dijo Betz. “No son perfectas, pero son 煤tiles. No hay nada para armas de fuego”.

Los m茅dicos que por rutina preguntan a pacientes con demencia sobre el manejo tambi茅n deber铆an preguntar por las armas, dijo Wintemute. “Solo alrededor de un tercio lo hace con cualquier frecuencia”.

Los cr铆ticos de las restricciones de armas como Przebinda argumentan que la diferencia esencial entre conducir y disparar es que uno es un privilegio y el otro es un derecho constitucional protegido.

“No son lo mismo”, dijo. “No tienes derecho a transporte. Tienes derecho a la autodefensa, a proteger tu hogar y a tu familia que es algo intr铆nseco del ser humano”.

En cambio, la decisi贸n deber铆a dejarse en manos de las familias, dijo Przebinda. “Las personas que poseen armas saben qu茅 medidas est谩n disponibles”.

Pero incluso eso puede no ser suficiente. Dee Hill, de Oregon, dijo que fue “claramente un accidente” que su esposo, el alguacil retirado, le disparara y la hiriera de gravedad. Al d铆a de hoy, ella no se arrepiente de mostrarle sus armas.

Para Verg y Delmar Scroughams, de Idaho, el dilema de mantener armas en la casa contin煤a. En un momento de lucidez, en mayo, Delmar reconoci贸 que las armas que ha tenido toda su vida podr铆an ser peligrosas.

“Tengo una enfermedad de la que no s茅 el nombre y, eventualmente, podr铆a pasar cualquier cosa”, dijo.

Esos momentos de conciencia se est谩n volviendo raros, admiti贸 Verg. Pronto, Delmar ya no podr谩 reconocerla. A medida que su condici贸n empeora, dijo, depende de ella asegurar que nadie sufra da帽os.

“Me sentir铆a extremadamente responsable”, dijo. “Ser铆a mi culpa”.

Esta historia es parte de una alianza entre Kaiser Health News y .

La cobertura de KHN de estos temas est谩 respaldada por , y .

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