Carmen Quintero trabaja en un almac茅n de distribuci贸n que env铆a m谩scaras N95 a una naci贸n acorralada por el coronavirus. El 23 de marzo comenz贸 con una tos fuerte, y su en茅rgica voz se convirti贸 en un susurro.
Recursos humanos le dijo que ten铆a que irse a su casa.
“Me dijeron que no pod铆a volver hasta que me hicieran la prueba de COVID”, explic贸 Quintero, a quien tambi茅n le dijeron que ten铆a que presentar una prueba de que no ten铆a el virus.
Su m茅dico le indic贸 que fuera a la sala de emergencias m谩s cercana para hacerse el test porque en el consultorio no hab铆a pruebas de coronavirus.
El Corona Regional Medical Center est谩 a la vuelta de la esquina de su casa, y all铆 una enfermera la auscult贸 y le hizo una radiograf铆a de t贸rax. Pero el hospital tampoco ten铆a pruebas disponibles, y la enfermera le dijo que fuera al departamento de salud p煤blica del condado de Riverside.
All铆 le dieron un n煤mero 800 para que pidiera cita para hacerse el test. Lo m谩s pronto que el condado pod铆a hacerle la prueba era el 7 de abril, m谩s de dos semanas despu茅s.
En el hospital, Quintero recibi贸 una nota del m茅dico diciendo que deb铆a quedarse en casa y no trabajar durante una semana, y se le indic贸 que se comportara como si tuviera COVID-19, aisl谩ndose de los miembros vulnerables de la familia.
Eso fue dif铆cil. Quintero vive con su abuela y los padres de su novia, pero se las arregl贸. Nadie m谩s en su casa se enferm贸, y cuando lleg贸 el 7 de abril, se sinti贸 mejor y decidi贸 no hacerse la prueba del coronavirus.
Entonces lleg贸 la factura.
Paciente: Carmen Quintero, 35 a帽os, trabajadora en un almac茅n de distribuci贸n que vive en Corona, California. Tiene un plan m茅dico de Anthem Blue Cross a trav茅s de su trabajo, con un deducible anual de $3,500.
Factura total:聽Corona Regional Medical Center factur贸 a Quintero $1,010, y Corona Regional Emergency Medical Associates factur贸 $830 adicionales por servicios m茅dicos. Quintero tambi茅n pag贸 $50 en Walgreens por un inhalador.
Proveedor de servicios:聽Corona Regional Medical Center, un hospital con fines de lucro propiedad de Universal Health Services, una compa帽铆a con sede en King of Prussia, Pennsylvania, que es una de las mayores compa帽铆as de atenci贸n m茅dica de la naci贸n. El hospital tiene un contrato con Corona Regional Emergency Medical Associates, parte de .
Servicio M茅dico:聽Quintero fue evaluada en la sala de emergencias por s铆ntomas consistentes con COVID-19: una tos fuerte y dificultad para respirar. Se le hizo una radiograf铆a de t贸rax y un tratamiento respiratorio y se le recet贸 un inhalador.
La situaci贸n:聽Ese d铆a a finales de marzo, cuando su cuerpo se estremec铆a por la tos, la principal preocupaci贸n de Quintero era contagiar a su familia, especialmente a los padres de su novia, ambos mayores de 65 a帽os, y a su abuela de 84 a帽os.
“Si algo les hubiera pasado, no s茅 si hubiera podido vivir con ello”, explic贸 Quintero.
Quintero quer铆a aislarse en un hotel, pero apenas pod铆a permitirse la semana que se quedaba en casa. S贸lo ten铆a tres d铆as de enfermedad pagos y se vio obligada a tomar vacaciones hasta que sus s铆ntomas desaparecieron, y se le permiti贸 volver al trabajo. En ese momento, pocos lugares proporcionaban habitaciones de hotel financiadas con dinero p煤blico para que los enfermos se aislaran, y a Quintero no se le ofreci贸 ninguna ayuda.
Para su atenci贸n m茅dica, Quintero sab铆a que ten铆a un plan con un deducible alto, pero sent铆a que no ten铆a otra opci贸n m谩s que seguir el consejo de su m茅dico e ir a la sala de emergencias m谩s cercana para hacerse la prueba. Supuso que se har铆a la prueba y no tendr铆a que pagar.
El Congreso hab铆a aprobado la , y todos los titulares dec铆an que las .
Esa legislaci贸n result贸 estar plagada de lagunas legales, especialmente para gente como Quintero que necesitaba y quer铆a una prueba de coronavirus pero que no pod铆a conseguirla en los primeros momentos de la pandemia.
“No me pareci贸 justo porque fui all铆 a hacerme la prueba”, dijo.
Algunas para las visitas a la sala de emergencias relacionadas con el COVID. Quintero dijo que su aseguradora, Anthem Blue Cross, no reducir铆a su factura. Anthem se niega a hablar del caso hasta que Quintero firme su propia renuncia a la privacidad; y no acepta la renuncia est谩ndar firmada que utiliza KHN.
El hospital tampoco quiere hablar de la factura con un reportero a menos que Quintero tambi茅n est茅 al tel茅fono, algo que a煤n no se ha podido coordinar con la jornada laboral de Quintero, que comienza a las 4 am y termina a las 3:30 pm
han ido m谩s lejos que el Congreso para renunciar al costo compartido de las pruebas y el diagn贸stico de la neumon铆a y la gripe, dado que estas enfermedades se confunden a menudo con COVID-19. California no es uno de ellos, y debido a que el empleador de Quintero est谩 autoasegurado 鈥攍a compa帽铆a paga los servicios de salud directamente de sus propios fondos鈥 no tiene que acatar las directrices estatales de todos modos. El Departamento de Trabajo de los Estados Unidos regula todos los planes de seguros autofinanciados. En 2019, cubiertos estaban en este tipo de planes.
搁别蝉辞濒耻肠颈贸苍:聽A medida que las restricciones de cierre se alivian y los casos de coronavirus aumentan en todo el pa铆s, los funcionarios de salud p煤blica dicen que es esencial aislar r谩pidamente a las personas enfermas antes que el virus se propague a trav茅s de las familias.
Pero los esfuerzos de aislamiento han recibido poca atenci贸n en el pa铆s. Casi todos los departamentos de salud locales, incluyendo el condado de Riverside, donde vive Quintero, ahora tienen estos programas, seg煤n la Asociaci贸n Nacional de Funcionarios de Salud del Condado y la Ciudad. Muchos se dise帽aron para albergar a las personas sin hogar, pero pueden ser usados para aislar a quien lo necesite.
Raymond Niaura, presidente interino del Departamento de Epidemiolog铆a de la Universidad de Nueva York, se帽al贸 que estos programas se utilizan de manera inconsistente y no se han promovido bien.
“Nadie ha hecho esto antes y mucho de lo que est谩 pasando se crea sobre la marcha”, dijo Niaura. “Nunca hemos vivido una circunstancia como esta”.
A Quintero todav铆a le preocupa contagiar a su familia y teme estar en la misma habitaci贸n que su abuela. Quintero regresa del trabajo todos los d铆as, pone su ropa en un cesto separado y se lava las manos diligentemente antes de interactuar con nadie.
Las facturas han sido otra preocupaci贸n constante. Quintero llam贸 al hospital y a su compa帽铆a de seguros y se quej贸 de que no deb铆a pagar, ya que necesitaba una prueba por orden de su m茅dico. Su queja no fue atendida y las facturas etiquetadas como “recordatorios de pago” pronto se convirtieron en “avisos finales”. Acept贸 a rega帽adientes pagar $100 al mes: $50 al hospital y $50 a los m茅dicos.
“Ninguno quer铆a ayudarme”, coment贸 Quintero. “Ahora tengo que dar el primer pago de cada factura para que no me env铆en a cobros”.
Conclusiones:聽Si sospechas que tienes COVID-19 y necesitas aislarte para proteger a los miembros vulnerables de tu hogar, llama a tu departamento de salud p煤blica local. La mayor铆a de los condados tienen programas de aislamiento y cuarentena, pero estos recursos no son bien conocidos. Es posible que te alberguen en un hotel, en una autocaravana u otro tipo de vivienda mientras finaliza el per铆odo de infecci贸n.
No es necesario tener un resultado positivo en la prueba de COVID para calificar para estos programas y se pueden usar mientras se espera el resultado de la prueba. Pero este es un 谩rea en el que los funcionarios de salud p煤blica ofrecen repetidamente una clara orientaci贸n 鈥14 d铆as de aislamiento鈥 que la mayor铆a de la gente encuentra imposible de seguir.
En este momento de la pandemia, las pruebas est谩n m谩s disponibles y la ley federal est谩 claramente de tu lado: Nadie debe cobrarte ning煤n costo compartido por una prueba de coronavirus.
Sin embargo, ten cuidado si tu m茅dico te env铆a a la sala de emergencias para una prueba de COVID, porque cualquier atenci贸n adicional que recibas all铆 podr铆a tener un alto precio. Pregunta si hay otros lugares para hacerte la prueba.
Si te enfrentas a una factura grande relacionada con la sospecha de COVID, vete m谩s all谩 de una llamada telef贸nica a tu compa帽铆a de seguros y presenta una apelaci贸n formal. Si es posible, p铆dele al personal de recursos humanos de tu empleador que argumente en tu nombre.
Luego, llama a la l铆nea de ayuda del comisionado de seguros de tu estado y presenta una apelaci贸n por separado. Presiona a las aseguradoras 鈥攜 a las grandes compa帽铆as que ofrecen planes de seguro autofinanciado鈥 para que sigan el esp铆ritu de la ley, incluso si la letra de la ley parece permitirles su comportamiento.