Las caminatas de 5 millas, las clases de yoga y las cenas comunales son ahora parte de la rutina de los residentes de PDX Commons Cohousing en Portland, Oregon.
Estas 39 personas (casi la mitad son parejas, pero en gran medida eran desconocidos al principio) comenzaron a relacionarse mucho antes de mudarse a finales de este verano para unirse a una tendencia llamada (cohousing, en ingl茅s).
“Aqu铆, llegas y conoces a cada una de las personas y las conoces bien”, dijo Steve Fisher, de 63 a帽os, un planificador de transporte retirado quien lidera las caminatas semanales. Fisher y su esposa se mudaron desde San Jose, California, a PDX Commons. “Aqu铆 llegas y saludas a los vecinos, son tus amigos, haces cosas con ellos. Es lo opuesto al aislamiento que a veces se siente en las 谩reas urbanas”.
No es una comuna y no se comparten ingresos, aunque la toma de decisiones es por consenso. La covivienda refuerza el intercambio: una cortadora de c茅sped, herramientas o una lavander铆a en el lugar, habitaciones para visitantes. Las casas son privadas, agrupadas cerca de un espacio com煤n donde los propietarios se re煤nen regularmente para compartir comidas y construir una comunidad.
De las 168 comunidades de covivienda del pa铆s, casi todas son intergeneracionales. Pero ahora, a medida que un n煤mero creciente de adultos mayores se resiste a la idea de una vida institucional (en un hogar o una casa de vida asistida), la covivienda se ha convertido en una opci贸n atractiva.
En 2010, ninguna comunidad de covivienda estaba orientada a personas mayores. PDX Commons es ahora la decimotercera comunidad del pa铆s para el grupo demogr谩fico de 55 a帽os y m谩s. Dos m谩s est谩n en construcci贸n y otras 13 est谩n en las primeras etapas de planificaci贸n.
“El inter茅s en la covivienda no solo ha aumentado en general, sino especialmente en el mundo de las personas mayores”, dijo Karin Hoskin, directora ejecutiva de la , una organizaci贸n sin fines de lucro que apoya a las comunidades de covivienda en todo el pa铆s.
Mientras que los grupos de amigos pueden hablar sobre envejecer juntos, en la mayor铆a de las comunidades de covivienda, los residentes comienzan como extra帽os que planean ayudarse mutuamente por el resto de sus vidas. Fisher dijo que parte del proceso de compra de una casa incluye meses de actividades para conocer a la comunidad antes de firmar los papeles.
“Somos personas que tenemos la capacidad de vivir de forma independiente con la intenci贸n de unirnos para formar una comunidad”, dijo Fisher sobre el grupo con edades comprendidas entre los 57 y 80. “Lo dejamos muy claro: no somos un centro de asistencia”.

Trudy Hussman (izq.) charla con Stacey Roberts. Hussman vivi贸 sola despu茅s que se retirara en 2016, hasta que se mud贸 a PDX Commons, una covivienda dirigida a personas de 55 a帽os y m谩s. (Cortes铆a de Lew Bowers)
Trudy Hussman, de 68 a帽os, compr贸 en PDX Commons en junio de 2016 despu茅s de retirarse hace dos a帽os.
“Hab铆a estado viviendo sola durante mucho tiempo y me sent铆a bastante aislada desde que me retir茅. Me estaba acostumbrando, pero no estaba contenta”, dijo. “Empec茅 a pensar que vivir en una comunidad con otras personas similares ser铆a un ant铆doto”.
La psic贸loga cl铆nica Elizabeth Lombardo, de Chicago, est谩 de acuerdo. El apoyo social es fundamental para la salud y el bienestar, con innumerables estudios que muestran que aquellos con v铆nculos sociales viven m谩s tiempo, son f铆sicamente m谩s saludables y m谩s felices y tienen menos estr茅s, dijo.
“Desde una perspectiva psicol贸gica y de salud f铆sica, es una idea genial”, opin贸 Lombardo sobre la covivienda. “Depende de cu谩n abierta de mente sea la gente”.
Sidney Ewing, de 82 a帽os, y su esposa Margaret Ewing, de 77, est谩n juntos desde hace m谩s de cinco d茅cadas, y dudaron en mudarse a la comunidad Cohousing Oakcreek en Stillwater, Oklahoma. La pareja, ambos profesores jubilados de la Universidad Estatal de Oklahoma fueron parte del grupo que fund贸 el lugar, pero al final se arrepintieron.
“Decidimos que la carga social podr铆a ser demasiado pesada para nosotros”, dijo. “Somos bastante introvertidos”.
Pero dos eventos cambiaron su forma de pensar. Un vecino se cay贸 por las escaleras en su casa y estuvo en el piso ocho horas antes de que lo encontraran. Y, recibieron un aviso de Oakcreek de una fecha l铆mite para decidirse. Finalmente se reincorporaron a tiempo para participar en la planificaci贸n y se mudaron hace cinco a帽os, cuando se inaugur贸 la comunidad.

La primera comunidad de covivienda en el pa铆s se inaugur贸 en diciembre de 2005 con ocho casas y una docena de personas en Glacier Circle in Davis, California, a unas 15 millas de Sacramento. Siete del grupo original siguen viviendo all铆. (Heidi de Marco/KHN)
La idea de la covivienda lleg贸 a los Estados Unidos despu茅s que los arquitectos Charles Durrett, de 62 a帽os, y su esposa, Kathryn McCamant, de 57, conocieran el concepto en Dinamarca. La pareja de Nevada City, California, se convirti贸 en defensora de esta idea de vida comunitaria y dise帽aron m谩s de 55 proyectos. La idea de la covivienda satisface una variedad de necesidades, desde ahorrar dinero compartiendo hasta tener amigos.
Los desarrollos de covivienda incluyen hogares privados (t铆picamente 20-40 hogares de este tipo, que reflejan un estilo de vida sencillo) agrupados en torno a espacios compartidos dise帽ados para promover la interacci贸n frecuente. La entidad legal generalmente es un condominio o una asociaci贸n de propietarios con cuotas mensuales, generalmente entre $100 y $350, dijo Durrett.
“Estructuralmente, son diferentes”, dijo. “Tienen que dise帽arse desde cero para cada grupo”.
En algunos proyectos para personas mayores, una de las habitaciones de hu茅spedes en la casa com煤n fue dise帽ada para futuros cuidadores para ayudar a los propietarios; sin embargo, las comunidades de covivienda enfatizan que no se han usado de esa manera porque cualquiera que haya necesitado asistencia contrat贸 a alguien de manera privado. Las comunidades de covivienda no pretenden ser centros de vida asistida o de enfermer铆a, dicen los propietarios.
“Ninguno de nosotros se mud贸 aqu铆 con la idea de ba帽ar o vestir a nuestros vecinos”, dijo Pat Darlington, de 66 a帽os, de Oakcreek. “Hay ciertas cosas que estamos comprometidos a hacer y ciertas cosas que no”.
La primera comunidad de covivienda para personas mayores del pa铆s abri贸 sus puertas en diciembre de 2005 con ocho hogares y una docena de personas en Glacier Circle, en Davis, California, a unas 15 millas de Sacramento. Siete del grupo inicial siguen viviendo all铆.
Alan O’Hashi, de 64 a帽os, quien se mud贸 a la covivienda senior en Silver Sage Village, en Boulder, Colorado, en 2010, ofrece a los novatos algunos consejos.
“Lo mejor y lo peor de la covivienda son los vecinos”, dijo. “Llegas a conocer a la gente de formas que no podr铆as de otra manera”. Toleras los puntos positivos y negativos de todos, logrando un equilibrio entre vivir en comunidad y ser un individuo”.
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